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Las advertencias del conde de Aranda

VAi??ctor A. Villavicencio -Ai??Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

Revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 13.

Ai??MotAi??n contra el MarquAi??s de Esquilache, 1776

SA?lo algunas figuras en la historia han tenidoAi??el talento y la agudezaAi??suficiente para entender el presente que vivenAi??y analizarlo de tal maneraAi??que pudieron emitir juiciosAi??acertados sobre el futuro. Si bienAi??han existido grandes hombres de estado, en laAi??historia contemporA?nea son contados aquellosAi??que han demostrado la capacidad reflexiva de Pedro Pablo Abarca de Bolea y XimAi??nez de Urrea,Ai??el conde de Aranda. Dentro de los estadistas espaAi??oles pocos han provocado tanto interAi??s ai??i??y conAi??razA?nai??i?? como el nacido en el castillo de SiAi??tamo,Ai??en 1719. PerteneciA? a una ilustre familia aragonesa de buena posiciA?n yAi??durante su juventud se le propiciA?Ai??una educaciA?n esmerada de corte liberal, pues fue enviado a estudiar aAi??Bolonia y Roma, ademA?s de viajarAi??por gran parte de Europa. Su inclinaciA?n por la carrera militar lo llevA? aAi??formarse en Prusia y, posteriormente,Ai??en el ejAi??rcito de Fernando VI.

Vista de Madrid, siglo XVIII

Vista de Madrid, siglo XVIII

Gran parte de su fama fue ganadaAi??gracias a los cargos militares que desempeAi??A? durante el reinado de Carlos III, llegando a ser nombrado gobernador de Valencia. Su entrada al protagonismo de la historia espaAi??ola se debiA? en realidad a una revuelta (conocida como ai???motAi??n contra Esquilacheai???): con el A?nimo de protestar por las nuevas reglas de vestimenta que el gobierno habAi??a decretado, a fin de aumentar la seguridad en las calles y mermar las conspiraciones que se sospechaba se extendAi??an por la ciudad, el domingo 23 de marzo de 1766, una multitud iracunda se concentrA? en la Plaza Mayor de Madrid. La carestAi??a de productos bA?sicos y el rechazo a los ministros extranjeros que se encargaban de la polAi??tica, los cuales se creAi??a cercanos a los intereses de Francia e Italia, fueron dos motivos mA?s de protesta. Durante un par de dAi??as los amotinados asaltaron comercios y enfrentaron a la policAi??a.

Busto del Conde de Arana en Zaragoza

Busto del Conde de Arana en Zaragoza

Leopoldo Di Gregorio, marquAi??s de Esquilache, en aquel entonces ministro de Hacienda era seAi??alado como el responsable directo del alto costo de los insumos de primera necesidad, razA?n por la cual su casa fue saqueada y debiA? huir con su familia al Palacio Real en busca de auxilio. Dado que el tono de las protestas y la violencia fue en aumento, Carlos III se vio obligado a acceder a las peticiones populares: fijA? los precios de los productos bA?sicos y destituyA? de su gobierno aAi??los ministros extranjeros. No obstante, el monarca no se quedarAi??a de brazos cruzados ante la revuelta. LlamA? del gobierno de Valencia al conde de Aranda, lo designA? presidente del Consejo de Castilla y le encargA? una investigaciA?n especial para dar con los responsables de las protestas. Las pesquisas arrojaron que los jesuitas habAi??an sido los instigadores, por lo que, en febrero de 1767, Aranda debiA? ejecutar el decreto que expulsA? de la penAi??nsula y de todo el imperio espaAi??ol a la orden fundada por San Ignacio de Loyola.

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Cuba libre, MAi??xico soberano

Elsa V. Aguilar Casas
INEHRM-UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 12.Ai??

Vista de la Habana, siglo XIX, E. Leplante (detalle)

Mientras que potencias como Gran BretaAi??a y Francia se demoraron en fijar su posiciA?n con respecto a la Independencia de MAi??xico, en 1830 el diplomA?tico mexicano Manuel Eduardo de Gorostiza escribiA? un folleto titulado An Englishman, Cuba or the policy of England. Mexico and Spain with regard to that island, que se difundiA? en espaAi??ol como Cuba o la polAi??tica de Inglaterra, MAi??xico y EspaAi??a con respecto a la isla. Esa publicaciA?n formA? parte del plan ideado por dicho personaje para obligar a aquellos gobiernos a manifestarse con respecto a la presencia de fuerzas espaAi??olas en Cuba. AquAi?? la historia.

Al consumarse la Independencia en septiembre de 1821, MAi??xico tuvo la tarea de consolidarla frente a las grandes potencias y de defenderse de una posible reconquista por parte de EspaAi??a, que no reconociA? la reciAi??n alcanzada libertad de la Nueva EspaAi??a. Cuba adquiriA? entonces una importancia fundamental: Para decirlo de manera muy general y breve, la situaciA?n geogrA?fica de la conocida como Perla del Caribe la convertAi??a en la base de operaciones militares de la metrA?poli en el Nuevo Mundo ai??i??desde la cual podAi??a tanto proveerse de suministros como desplazarse con facilidad a las costas continentales. Era, de hecho, su A?nica base en la regiA?n puesto que habAi??a perdido el resto de sus colonias americanas.

No sA?lo el gobierno mexicano estuvo muy atento a lo que allAi?? sucedAi??a, tambiAi??n las autoridades de Gran BretaAi??a y Estados Unidos observaban con particular atenciA?n los sucesos, pues el papel que la isla jugaba en la geopolAi??tica del Nuevo Mundo les era de sumo interAi??s. Desde 1823, el imperio britA?nico comunicA? al general Guadalupe Victoria su deseo de que la isla fuera libre y que en eso no tenAi??a

mA?s miras que el impedir que la ocupe una potencia extraAi??a, dejando a [suai??i??] arbitrio [ai??i??] constituirse por sAi?? misma o unirse a MAi??xico.

Ya un aAi??o antes, el ministro estadunidense en EspaAi??a, John Forsyth, habAi??a advertido a su gobierno acerca de la posibilidad de que MAi??xico y la Gran Colombia intentaran apoderarse de ella, ya que resultaba evidente que, por puro espAi??ritu de conservaciA?n, ambos paAi??ses lucharAi??an por arrebatarla al reino espaAi??ol.

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“Aciertos de intelecto y corazA?n”. Testimonio de JosAi?? Puche, un exiliado espaAi??ol en MAi??xico

Rodrigo Laguarda
Instituto Mora
Revista BiCentenario #6
JosAi?? Puche ca.1979

JosAi?? Puche ca.1979

En 2009 se cumplen setenta aAi??os de la llegada de la primera oleada de exiliados espaAi??oles a nuestro paAi??s. Buscaban en MAi??xico un refugio que suponAi??an temporal. Deseaban volver a su patria y albergaban la ilusiA?n de que las fuerzas que habAi??an derrotado a la RepA?blica EspaAi??ola no lograrAi??an perpetrarse en el poder. Sin embargo, con el paso del tiempo, dicha esperanza se debilitaba, al tiempo que los exiliados convertAi??an al paAi??s que les habAi??a abierto sus puertas en su nuevo hogar.

El apoyo que el MAi??xico presidido por LA?zaro CA?rdenas prestA? a la causa de la RepA?blica durante la guerra civil espaAi??ola, lo convirtiA? en una fuerza activa de la lucha contra las ideologAi??as fascistas en expansiA?n mundial durante la dAi??cada de los treinta. La guerra civil, antecedente inmediato de la segunda guerra mundial, habAi??a iniciado en 1936, originada por un estallido militar respaldado por los grupos conservadores de la sociedad espaAi??ola, contrarios al gobierno republicano, democrA?tico y legal.

Los regAi??menes fascistas, en particular Alemania e Italia, apoyaron decididamente a los sublevados o ai???falangistasai???, afines a ellos en tAi??rminos ideolA?gicos. Por su parte, el frente popular, integrado por todos los sectores sociales opuestos al fascismo y defensores de la RepA?blica (liberales, monA?rquicos, socialistas, comunistas, anarquistasai??i??), careciA? del apoyo de las democracias occidentales ai??i??Francia, Gran BretaAi??a y Estados Unidosai??i??, que buscaron evitar una confrontaciA?n con la Alemania nazi mediante una neutralidad que favoreciA?, en realidad, a la causa de la falange.