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Editorial #6

BiCentenario #6

Participar en la conmemoraciA?n del bicentenario de la Independencia y del centenario de la RevoluciA?n, no sA?lo nos lleva a recordar las gestas que dejaron huella en el acontecer nacional y cuyos capAi??tulos han llenado innumerables pA?ginas de la historia mexicana, sino que nos invita a seguir hurgando en nuestro pasado, para detenernos a ver, con otras miradas y a travAi??s de nuevos primas, lo que fuimos ayer, con le propA?sito de explicarnos quiAi??nes y cA?mo somos hoy.

De cara a las conmemoraciones, en BiCentenario mantenemos el compromiso de ofrecer a nuestros lectores fragmentos y episodios, relatos, costumbres y tradiciones; vida cotidiana, formas culturales y todo aquello que nos ha dado un rostro propio.

Entre los diversos temas tratados, en este Ai??nA?mero nos remontamos a la ciudad capital de MAi??xico de los albores del siglo XX que cambia su fisonomAi??a y modifica su espacio a partir de la ampliaciA?n de sus calzadas y la modernizaciA?n del transporte, siendo escenario propicio para los tranvAi??as elAi??ctricos, los automA?viles, los camiones y hasta las bicicletas. En esta misma Ai??poca, el acontecer diario citadino se refleja en el mundo de la farA?ndula, donde el teatro de revista alcanza su mA?xima expresiA?n gracias a la presencia de exitosas mujeres empresarias que logran “mexicanizar” las tandas y forjar un gAi??nero teatral de Ai??ndole nacionalista. TambiAi??n se presentan diversas cA?psulas de vida cotidiana referentes a la evoluciA?n de la urbanidad y los buenos modales en su relaciA?n con la higiene y la salud.

En otros asuntos, se recuperan pasajes que muestran cA?mo se celebrA? la consumaciA?n del movimiento libertario en diferentes lugares y momento: Cartago, la lejana capital de Costa Rica, que formA? parte de MAi??xico, se declara en 1823 la mA?s firme partidaria del Imperio de Iturbide y cien aAi??os despuAi??s, los niAi??os mexicanos celebran el centenario como actores centrales de una campaAi??a de gobierno relacionada con la salud, la protecciA?n y el bienestar de la niAi??ez.

Como parte de nuestro pasado histA?rico, la literatura y el arte tambiAi??n estA?n presentes. El cuento en esta ocasiA?n nos remonta al MAi??xico romA?ntico de mediados del siglo XIX a travAi??s de un relato que pone al descubierto el amor ausente, el amor llorado en el cementerio, lugar donde en otro momento y rincA?n de la provincia mexicana, se habla con un lenguaje distinto del arte funerario, cuyas tallas de marmolerAi??a italiana rinden culto a la memoria de un importante personaje de la sociedad potosina.

Los aAi??os de revoluciA?n son abordados en un texto que nos narra la historia y el paradero del plan que sirviA? de bandera al movimiento constitucionalista y, para etapas posteriores, es tratado el tema que pone en evidencia la frA?gil relaciA?n entre la Iglesia y el Estado mexicano, asunto relacionado con el documento seleccionado para la secciA?n Desde ayer, que ofrece por primera vez la descripciA?n del viaje misterioso que realizA? un fraile estadunidense con el objeto de tener una reuniA?n secreta con el presidente Calles, orquestada por el embajador de Estados Unidos para mediar en el conflicto religioso en MAi??xico.

Con motivo del setenta aniversario de la llegada de los primeros refugiados republicanos espaAi??oles a nuestro paAi??s, la entrevista de historia oral recoge los recuerdos de un exiliado que habla de sus experiencias y su contribuciA?n a la vida intelectual mexicana, y la secciA?n Desde hoy invita a hacer una profunda reflexiA?n en estos tiempos en que se agotan los recursos naturales y es apremiante adquirir una conciencia ecolA?gica que nos lleve a asumir el compromiso de cuidar estos recursos en todos los actos de nuestra vida diaria.

En los diversos asuntos aquAi?? tratados, se ha aprovechado lo que el pasado nos brinda para generar nuevas historias, recuperar hechos poco conocidos y personajes hasta ahora olvidados, pero tambiAi??n para detenernos a ver nuestro presente y voltear de cara al futuro. Esperamos que estas pA?ginas los inviten a participar en esta aventura.

Graziela Altamirano Cozzi

Instituto Mora

Correo del lector #6

BiCentenario #6

Estudio Historia en la Universidad de Sonora. El artAi??culo de C. SacristA?n me interesA? mucho. Quisiera preguntarle si DAi??az construyA? grandes hospitales porque le preocupaba la salud del mexicano o por desear que la naciA?n mostrara su progreso. TambiAi??n querrAi??a saber si el manicomio se deteriorA? sA?lo por el apoyo escaso del gobierno.

Viviana RamAi??rez, Hermosillo

El Porfiriato atendiA? la salud pA?blica por permitAi??rselo los avances mAi??dicos y el gran poder que concentrA?, pero la construcciA?n de hospitales se debiA? tambiAi??n a las tA?cticas modernizadoras del Estado. El deterioro provino en parte del pobre presupuesto, pero tambiAi??n de la escasa eficacia mAi??dica del manicomio, de que se admitiA? a muchos mendigos, indigentes y ai???vagosai??? sanos y pacientes de provincia, sin familia en el DF.

Soy Fernando, acabo de entrar a 1A? de secundaria en el Instituto San A?ngel Inn. Mis papA?s reciben su revista y me encanta leerla. Creo que estA? bien hecha pues se entiende todo. Me gustaron muchos los artAi??culos sobre el mAi??dico y sobre las pulquerAi??as.

Les felicito por esta revista de historia que llega a mis manos cada tres meses. Su contenido profesional y, al mismo tiempo, amable e interesante la hace de fA?cil lectura. Del nA?mero cinco destaco los artAi??culos sobre las carnicerAi??as, la democracia, el kiosco de Santa MarAi??a y Campeche. La variedad temA?tica y las ilustraciones la hacen muy atractiva. A?Enhorabuena por este proyecto editorial del Instituto Mora!

Irene S. de Castro, DF

CONSULTAS

Acabo de visitar las hermosas grutas de Cacahuamilpa, cerca de Taxco, Guerrero. Nadie me supo decir desde cuA?ndo se conocen. A?Ustedes saben?

Ex Girl Scout

Se dice que grupos indAi??genas las usaron con fines religiosos, pero el MAi??xico moderno las descubriA? en 1834. Se calificaron de superiores a muchas cavernas europeas y tuvieron tantas visitas que, para evitar su destrucciA?n, Francisco Modesto de OlaguAi??bel, gobernador del estado de MAi??xico, prohibiA? la entrada sin permiso. Se las abandonA? hasta 1920 cuando se reabrieron al pA?blico. Desde 1936 son parque nacional.

A?Es cierto que la costumbre de mascar chicle se iniciA? en MAi??xico?

Dra. Alicia de la Vega, dentista

SAi??, los indAi??genas mascaban el tzictli desde el periodo prehispA?nico. El general Santa Anna llevA? esta resina del A?rbol de chicozapote a Nueva York, al salir derrotado de MAi??xico por el triunfo de la revoluciA?n de Ayutla. AllAi?? conociA? al empresario e inventor Thomas Adams, a quien propuso comercializarla como sustituto del caucho. No se pudo, pero Mr. Adams, quien vio cA?mo la masticaba, la usA? para fabricar goma de mascar, a la que aAi??adiA? azA?car y saborizantes y patentA? y produjo desde 1870, con el registro ai???Adams New York No. 1ai???.

Los A?ltimos sucesos en Colonia de Le BarA?n en Chihuahua me hacen admirar a sus habitantes. Me pregunto desde cuando hay mormones en MAi??xico. A?Me lo podrAi??an informar?

POSIBLE CONVERSA

Los primeros mormones llegaron a MAi??xico en 1847, cuando el Valle del Lago Ai??Salado era territorio nacional; huAi??an del maltrato sufrido en Estados Unidos por sus costumbres poligA?micas. El gusto les durA? poco pues, poco despuAi??s, Utah pasA? a poder de sus ex compatriotas. Hubo otra migraciA?n en 1870, en que se asentaron en Chihuahua y Sonora.

Sumario #6

BiCentenario #6

Editorial

Correo del lector

ARTÍCULOS

GUILLERMO BRENES TENCIO

La jura de don Agustín I en la Cartago de 1823

GABRIELA PULIDO LLANO

Empresarias y tandas

ALEJANDRINA ESCUDERO

Tranvías, automóviles, bicicletas y colonias nuevas en la ciudad de México a fines del Porfiriato

ING. VENUSTIANO CARRANZA PENICHE

¿Y dónde está el “Plan de Guadalupe”?

MERCEDES ALANÍS

Los niños en el festejo del Centenario de la Consumación de la Independencia

MARÍA GABRIELA AGUIRRE CRISTIANI

La expulsión del delegado papal en 1923

 

DESDE HOY

FERNANDO GUAL SILL

La huella ecológica que todos dejamos

 

DESDE AYER

John F. Burke: el diario de un viaje secreto

Toser, estornudar y escupir en México

En el siglo XIX

En el siglo XX

 

CUENTO HISTÓRICO

ANA SUÁREZ

Bajo las ramas del sauce llorón

 

ARTE

JOSÉ FRANCISCO GUEVARA RUIZ

Biagi Hermanos: creadores de virtudes en San Luis Potosí

 

ENTREVISTA

“Aciertos de intelecto y corazón”. Testimonio de José Puche, un exiliado español en México

Rodrigo Laguarda

Bajo las ramas del sauce llorA?n

Ana SuA?rez / Instituto Mora

BiCentenario # 6

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La mujer que amAi??Ai??se ha convertido en fantasma.Ai??

Yo soy el lugar de sus apariciones

Juan JosAi?? Arreola

 

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.41.11Mis dedos acarician las curvas de tus letras, y me digo que son las comisuras de tus labios y que no importa si te despierto para hacer de nuevo el amor. Pero me digo tambiAi??n que me daAi??a estar aquAi?? otro domingo, como vengo haciendo desde que los vientos enfermos aparecieron y te apartaron ai??i??si bien no me siento muy seguro ni de tu ausencia ni de alejarme del camposanto. Hombre, cA?rate a ti mismo, me dicen y me decAi??an, y nunca he podido hacerlo, de ahAi?? que cada lunes despierte llorando al verte morir, sin que nadie en casa me escuche, ni me consuele tampoco, y que estar aquAi?? y ahora sea todo lo que tengo y soy.

A?CA?mo desisto del andar matutino por la Alameda, y de los niAi??os que ruedan sus aros, y me recuerdan a la pequeAi??a de rizos oscuros y mejillas encendidas por la carrera que un dAi??a se acercA? a abrazar a FAi??lix, y al amigo de FAi??lix se le presentA? con un SeAi??or, soy Lolita, y luego retornA? a su juego? A?CA?mo olvidar a la vendedora de flores que es la misma de esos dAi??as, pero tiene las manos mA?s arrugadas, como si entre ellas hubiera llevado el ramo de muchas vidas, y es que marchante, el tiempo tiene su apuro? A?CA?mo no comprar las rosas blancas que tanto amabas, y me digo que todavAi??a te gustan, rosas como las que te di la semana anterior a tu viaje mortal, y tras de las que escondAi??as la miel de tus ojos mientras me regalabas con el SAi??, JosAi?? MarAi??a que sigue resonando en mis oAi??dos?

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.42.02Las rosas blancas que colman los cuatro jarrones de mA?rmol, me digo, son hijas de las que coloquAi?? en la vasija de barro frente al ligero tabique de ladrillo con que esa fatAi??dica madrugada de junio tapamos tu nicho. Era mejor allAi??, me dije, y no esperar a que pasara la carreta de los muertos y te echase en la fosa comA?n, pero me jurAi?? que un dAi??a, pronto, tu sepulcro serAi??a mA?s digno. Recuerdo que el perfume de las flores no lograba ocultar la fetidez que aA?n se desprendAi??a de tu cuerpo, y que percibAi?? tan pronto entrAi?? enAi??la habitaciA?n, y golpeA? mi olfato en cuanto me reclinAi?? sobre ti. Tal vez por eso, el amanecer de cada lunes me sorprende con la misma angustia que sufrAi?? entonces, y vuelvo a escuchar a tu familia decir: Se nos va Lolita, Dios santo, se nos va. Tu figura es palpable, la veo en el lecho, pA?lida, seca, los ojos relucidos por la fiebre, el cabello revuelto, las manos extendidas hacia mAi??, como si yo te fuera a salvar, como si, maldita sea,Ai??por desaparecer.

 

PARA SABER MA?S

JosAi?? MarAi??a Lafragua, Ecos del corazA?n, en Obras. Tomo I. Escritos literarios, Puebla, SecretarAi??a de Cultura del Gobierno de Puebla, 2000.

Leo Mendoza, ai???El panteA?n de San Fernando o una revisiA?n del siglo XIXai???, http://lavida-real. com/culturaurbana/714mendoza.pdel-panteon-de-san-fernando/

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

John J. Burke: el diario de un viaje secreto

 

 

BiCentenario #6Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.29.42

John J. Burke ai??i??fraile de la orden de San Pablo ApA?stol, fundador y secretario de laAi??National Catholic Welfare Conference, asociaciA?n del episcopado estadounidenseai??i?? es el autor del diario cuyas pA?ginas reproducimos. En ellas narra su viaje ultra secreto a MAi??xico, del 1 al 5 de abril de 1928, para reunirse con Plutarco ElAi??as Calles y buscar una soluciA?n al conflicto entre la Iglesia y el Estado. VenAi??a con la representaciA?n del delegado apostA?lico para Estados Unidos y MAi??xico Pietro Fumasoni Biondi. El organizador de la entrevista, celebrada en el fuerte de San Juan de UlA?a, Veracruz, el dAi??a 4, fue el embajador de Estados Unidos Dwight W. Morrow.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.32.12Eran aAi??os A?lgidos de la guerra sin cuartel entre el gobierno de Calles y los cristeros. Miles de campesinos catA?licos del centro y centro occidente del paAi??s y algunos clAi??rigos ultramontanos, liderados por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa se incorporaron a la guerra cristera (1926-1929), que costA? la vida a 80 000 hombres y mujeres. El episcopado nacional habAi??a suspendido los cultos desde 1926 con el apoyo de Roma, para presionar al gobierno y protestar contra las medidas anticlericales. En consecuencia, la mayor parte de los fieles no recibAi??a los servicios religiosos, salvo aquellos que podAi??an procurA?rselos clandestinamente en algunas casas. Se trataba de un choque entre dos proyectos de paAi??s. Por un lado, una iglesia y una feligresAi??a que deseaban que aquella recuperara todo su poder y su influencia en la sociedad, a travAi??s de los sindicatos catA?licos y del control de la educaciA?n. Por otro, un gobierno que aspiraba a la consolidaciA?n de un Estado fuerte, laico y comprometido con la soluciA?n de los problemas sociales.

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Los catA?licos mexicanos partidarios del movimiento habAi??an logrado movilizar a los influyentes Caballeros de ColA?n y a la NCWC estadounidenses a fin de presionar a la Casa Blanca para que exigiera al gobierno de MAi??xico la modificaciA?n de los artAi??culos constitucionales que limitaban a la Iglesia. Aquellos que imponAi??an ciertas restricciones al culto exigAi??an que los sacerdotes y las monjas se registraran en la SecretarAi??a de GobernaciA?n para autorizar elAi??nA?mero de religiosos en el paAi??s y establecAi??an la educaciA?n laica. Washington se negaba a interferir con el argumento de que se trataba de la polAi??tica interna del vecino. No obstante, le interesaba la soluciA?n del conflicto para que el gobierno de MAi??xico se estabilizara, prosperasen las inversiones estadounidenses y el paAi??s cumpliera con sus compromisos econA?micos internacionales.

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La oportunidad para buscar una salida a la guerra se presentA? cuando Morrow llegA? a MAi??xico en octubre de 1927. El diplomA?tico estaba convencido de que era posible un arreglo digno y aceptable para los dos bandos a travAi??s de un modus vivendi. La Casa Blanca lo autorizA? para que mediara extraoficialmente en el conflicto. El representante gozaba de la confianza de Calles y su carA?cter de extranjero presbiteriano le daba un aura de neutralidad. Morrow se habAi??a reunido con Burke en varias ocasiones, la mA?s reciente durante la Conferencia Panamericana en La Habana en enero de 1928. El paulino estaba interesado en la soluciA?n del conflicto armado y en la reanudaciA?n de los cultos en MAi??xico, coincidAi??a con la visiA?n del embajador y le pidiA? que arreglara una entrevista con Calles.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.