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La deshonra de la abuela

Cecilia Lartigue – UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 4.

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A?CuA?nto tiempo llevo aquAi??? A?Un dAi??a? A?Dos? A?SA?loAi??un rato que se estA? haciendo eterno? En esta oscuridadAi??es imposible calcular la hora. Tampoco estoyAi??segura de si estoy despierta o dormida, aunqueAi??creo que mis parpadeos son reales. Sigo percibiendoAi??ese horrible olor a gas, ni la nariz atiborrada deAi??polvo lo detiene. A?A?Y si se acaba el oxAi??geno?!

Me duele el brazo izquierdo. No sAi?? quAi?? lo golpeA?Ai??ni en quAi?? momento, pero tengo una heridaAi??grande, aquAi??, cerca del hombro. Siento algo espesoAi??y hA?medo, como una costra que no termina de secar.Ai??Es mejor no tocarla. Una sola inhalaciA?n profundaAi??para calmar el dolor. Otra, aunque consumaAi??mA?s oxAi??geno. AsAi?? estA? mejor. Me pongo de lado,Ai??voy a tratar de mover el resto de mi cuerpo. TodavAi??aAi??me arden los dedos. De nada me sirviA? rascarAi??el cemento, empujar la loza con todas mis fuerzas.Ai??No logrAi?? moverla ni un centAi??metro.

06 (432x500)A?Y mamA?? SaliA? tan temprano que ni siquieraAi??escuchAi?? la puerta del departamento cerrarse ni susAi??tacones apurados bajando la escalera. HabrA? llegadoAi??al Centro MAi??dico y tal vez desayunaba en laAi??cafeterAi??a cuando comenzA? a temblar. EstarA? preocupadaAi??por mAi??; tal vez estAi?? aquAi?? afuera, frente alAi??edificio derrumbado. A?Se habrA? destruido todo? NoAi??fue sA?lo nuestro departamento porque sentAi?? comoAi??si me desplazara muchos metros hacia abajo.

Seguramente mamA? ya organizA? a varios transeA?ntesAi??para que nos rescaten. La imagino con susAi??gritos de comandante movilizA?ndolos en nuestraAi??bA?squeda. Eso sAi??, no dejarA? caer una sola lA?grima;Ai??quizA?s apriete un poco la mandAi??bula. A?Y si piensaAi??que estamos muertas? De todas maneras permanecerAi??aAi??serena, con los ojos mA?s abiertos para que noAi??escurran las lA?grimas, tensando la mandAi??bula unAi??poco mA?s, sA?lo eso.

ai??i??Abuela A?estA?s despierta?
Tal vez no me escuchA? porque mi voz saliA? conAi??poca fuerza.
ai??i??No me he ido de aquAi??, hijita.
ai??i??Trata de moverte poco para que conserves tuAi??energAi??a.

AquAi?? estamos la abuela y yo, atrapadas, despuAi??sAi??de una escena bastante melodramA?tica. La veo saliendoAi??del baAi??o, secA?ndose el cabello, vestida conAi??su blusa de flores azules, su falda negra hasta losAi??tobillos y sus zapatos bajos, mirando con curiosidadAi??mi cara acusadora.

ai??i??A?A?Con Victoriano Huerta, abuela!? A?Tu papA?Ai??colaborA? con el traidor mA?s odiado de la patria?

Me mirA? con asombro, yo creo que porque meAi??creAi??a incapaz de hurgar en sus cosas, y me contA?Ai??de las penurias que pasA? su padre durante la Ai??pocaAi??en que viviA? en Estados Unidos, expulsado por VenustianoAi??Carranza por colaborar con DAi??az.

ai??i??A?Te imaginas al coronel Escudero, un hombreAi??delgado, de piel blanquAi??sima, arrastrando unaAi??carretilla de carbA?n por la ciudad de El Paso? ElAi??dueAi??o de la Hacienda de Altapa, que comandaba aAi??cientos de hombres en las batallas, viviendo comoAi??un mendigo.

Estoy acostumbrada a sus desplantes de racismoAi??y hasta habAi??a llegado a asimilar la vergA?enzaAi??de tener un bisabuelo porfirista. A?A?Pero un colaboradorAi??de Huerta?! Tuve ganas de encerrarme en elAi??cuarto y gritarle que en ese momento dejara deAi??considerarme su nieta, pero me quedAi?? con la cartaAi??en la mano, mirando como la abuela tomaba laAi??caja de plata, la cerraba con la llavecita, que luegoAi??guardA? en su camafeo. Yo tenAi??a aA?n el Ai??ndice sobreAi??esas lAi??neas inconcebibles de la carta que le escribiA?Ai??su padre, fechada el dAi??a 18 de junio de 1914:Ai??ai???Nos expulsaron del paAi??s, pero no te preocupes,Ai??Margarita, pronto reinarA? la paz que tenAi??amos conAi??nuestro General DAi??az y que, sin duda alguna, elAi??General Huerta va a recuperar.ai???

Ai??[...]

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

Correo del Lector #4

CARTAS

Sin tAi??tuloHago referencia al artAi??culo de Laura SuA?rez de la Torre: ai???Y se hizo la imagen de Hidalgoai??i??ai??? (BiCentenario 1) y le transmito la existencia de una leyenda que dice que la imagen que hoy reconocemos como del padre de la patria corresponde, en realidad, al doctor Samuel Hahnemann, fundador de la homeopatAi??a. Se cuenta que a una persona que conociA? a Hidalgo se le preguntA? acerca de su imagen, y que luego de describirlo le mostraron algunos retratos, entre ellos uno de Hahnemann, al que le encontrA? parecido. A?QuAi?? opina la autora al respecto? A?HabrA? servido ese retrato para definir la imagen del cura de Dolores?

Arno Burkholder de la Rosa, historiador.

Se dice que Samuel Hahnemann fue el modelo; que el pintor JoaquAi??n RamAi??rez basA? su retrato en una escultura de madera y las plA?ticas que tuvo con los hermanos de Hidalgo; que no tenAi??a esos rasgos, etcAi??tera. Para responder a su atento seAi??alamiento, habrAi??a que recordar que en el arte se habla de ai???escuelasai???, en el sentido de que cada una hace las cosas a la manera deai??i?? Para nosotros serA? siempre muy difAi??cil hablar de la ai???verdaderaai??? imagen del ai???Padre de la Patriaai???, lo que sAi?? debemos aceptar es que Ai??sta se hizo en el tiempo y que los mexicanos la identificamos sin problema, aunque quizA? no corresponda al Miguel Hidalgo de carne y hueso.

LST

El cuento de Ana SuA?rez (BiCentenario 1) sobre las operaciones de compraventa de indios mayas entre MAi??xico y Cuba me conmoviA?. Me gustarAi??a saber si los ai???contratosai??? que legalizaban dichas operaciones fueron un antecedente o se relacionan con los tratos que se hacAi??an con los indios que eran enganchados para trabajar en las haciendas mediante pagos por adelantado, que, a la postre, se convertAi??an en una deuda impagable, que tan bien describen Ricardo Pozas en Juan PAi??rez Jolote y John K. Turner en MAi??xico bA?rbaro.

Javier Romero CortAi??s, estudiante.

Sin tAi??tulo

Agradezco el gentil comentario. Es cierto: entre los contratos firmados en la penAi??nsula de YucatA?n a mediados del siglo XIX y los descritos por Pozas y Turner en sus libros respectivos hay un claro vAi??nculo, si bien con los matices propios de las etapas y los lugares en que se hicieron. Todos pretendAi??an, en suma, disfrazar una forma de trabajo esclavista con un documento ai???voluntarioai???.

AS

Felicito a MarAi??a ConcepciA?n MartAi??nez por su relatorAi??a sobre el Multifamiliar Miguel AlemA?n (BiCentenario 3), pues es un tema que merece el estudio de todos los profesionistas interesados en el desarrollo urbano. Es indudable que, cada vez mA?s, las ciudades serA?n un conjunto de ghettos (unidades habitacionales) y que el DF, donde ha habido varias experiencias de este tipo (Miguel AlemA?n, JuA?rez, Tlatelolco, El Rosario) no podrA? escapar. Sin embargo, se ignora aA?n la fA?rmula de administraciA?n idA?nea para ellos. La entrevista ilustra con claridad los cambios acaecidos cuando se pasA? de la gestiA?n centralizada por el ISSSTE a la llevada por los dueAi??os de los departamentos. Sin embargo, en mi opiniA?n, faltA? abordar un aspecto cardinal en la vida de estos conjuntos: la inseguridad causada por las pandillas que comenzaron a proliferar desde los aAi??os 1970. Me gustarAi??a saber quAi?? opina la autora para el caso del multifamiliar que estudia.

RaA?l Lozano, Tlatelolco.

Sin tAi??tuloEn la investigaciA?n que realizamos en el Centro Urbano Presidente AlemA?n, se abordA?, entre otros temas, y a partir de la visiA?n de los vecinos, el de la inseguridad. SegA?n algunos, Ai??sta fue una de las consecuencias del retiro de la administraciA?n por parte del ISSSTE. Recomiendo al seAi??or Lozano que revise las distintas publicaciones aparecidas en el Instituto Mora sobre el multifamiliar AlemA?n, donde podrA? ver los diversos resultados del estudio.

CM

Sin tAi??tulo

CONSULTAS


A?Es cierto que antes se pensaba que los pies pequeAi??os en las mujeres eran sensuales?

Rosa Castillo,Tacubaya.

SAi??, en el siglo XIX se pensaba que los pies pequeAi??os eran un sAi??mbolo de belleza y sensualidad. Las mujeres mexicanas gustaban de presumirlos, mostrA?ndolos por debajo de la falda. Se trataba de un atrevimiento muy grande para la Ai??poca; de allAi?? que las faldas de picos propias del vestido de china poblana fueran juzgadas como un atuendo impropio para las ai???mujeres decentes.ai???

A?Es cierto que JoaquAi??n de la Cantolla y Rico, nuestro famoso volador de globos aerostA?ticos, debe ser considerado el ai???primer aeronauta mexicano?

Miguel Valero, aficionado a la aviaciA?n.

Muchos lo piensan asAi??, pero al parecer el primero fue el guanajuatense Benito LeA?n Acosta (1819-1886), ingeniero egresado de la Escuela de MinerAi??a, quien 20 aAi??os antes que Cantolla construyA? un globo, con el cual logrA? ascender desde la plaza de toros de San Pablo, en la ciudad de MAi??xico, el 3 de abril de 1842.

Sin tAi??tuloA?Desde cuA?ndo se celebra en MAi??xico el dAi??a de las madres?

Madre sin memoria.

El dAi??a de las madres se estableciA? en MAi??xico en 1922, durante el gobierno de A?lvaro ObregA?n. Fue una iniciativa de la Iglesia catA?lica, impulsada por el diario ExcAi??lsior, que realizA? una campaAi??a de varias semanas para que se organizaran homenajes y festejos el 10 de mayo. Se buscaba exaltar la maternidad y fortalecer a la familia, disgregada por la revoluciA?n reciente. TambiAi??n se querAi??a poner un freno a la educaciA?n racionalista, el avance del feminismo y la liberaciA?n en el vestir y las costumbres que ya se vivAi??a en esa dAi??cada. La iniciativa fue apoyada por el arzobispo JosAi?? Mora y del RAi??o y por el secretario de EducaciA?n PA?blica JosAi?? Vasconcelos.

A?SABA?AS QUAi???

En Durango se descubriA? el suero antialacrA?nicoai??i??

Durango ha sido siempre conocido como la tierra de los alacranes, pues en ella estos arA?cnidos han cobrado innumerables vidas. Pese a las distintas campaAi??as religiosas y civiles que se emprendieron desde la Ai??poca colonial y durante todo el siglo XIX para acabar con la amenaza, por muchos aAi??os se desconociA? el remedio que ayudara a cancelar los efectos de su ponzoAi??oso aguijA?n. La labor se dividiA? entre el ayuntamiento de la ciudad de Durango, que compraba por docena los alacranes entregados vivos o muertos, y la intervenciA?n divina de San Jorge, quien se convirtiA? en el patrA?n de la ciudad para proteger a las familias del piquete de alacrA?n, a cuya imagen se le llevaban ofrendas aAi??o con aAi??o y se le rezaba invocando su auxilio con una oraciA?n popular: ai???San Jorge Bendito, amarra tu animalitoai???: Sin tAi??tuloSeAi??or san Jorge bendito,/ por tu gloria celestial/ y tu poder especial,/ lAi??branos de todo mal,/ de sabandijas y vAi??boras,/ de todo bicho rabioso,/ de piquetes de alacrA?n/ y de animal ponzoAi??oso/ y de pecado mortal.

En la segunda dAi??cada del siglo XX, cuando se calculaba un promedio de 44 defunciones por aAi??o causadas por las picaduras de alacrA?n, dos cientAi??ficos de Durango desarrollaron un suero que resultA? el remedio perfecto contra los efectos del mortal veneno. En la Segunda ConvenciA?n MAi??dica, celebrada en TorreA?n, Coahuila, en septiembre de 1931, Carlos LeA?n de la PeAi??a GavilA?n (1890-1947) e Isauro Venzor Fuedesi (1888-1943) presentaron un estudio titulado El alacrA?n de Durango. ClasificaciA?n y distribuciA?n geogrA?fica en el estado. SintomatologAi??a de la intoxicaciA?n producida por su piquete. Eficacia del tratamiento seroterA?pico, en el cual dieron a conocer los resultados vistos en 300 casos en que se aplicA? el suero contra los alacranes. Desde entonces, se han salvado muchas vidas en MAi??xico y en otras partes del mundo.

POR AMOR A LA HISTORIA

Porfirio Francisco Rodelas A?lvarez trabaja en el Hotel FortAi??n de las Flores, como auxiliar de mantenimiento. Joven padre de familia, se ayuda econA?micamente dando visitas guiadas a los turistas. Y es que Porfirio es un enamorado de su pueblo natal, que gusta de mostrar a los viajeros mientras camina sin prisa, dejando ver la belleza y el colorido de los jardines y aspirando el aroma de sus flores, rumbo a la antigua estaciA?n del ferrocarril. Luego les acompaAi??a a CA?rdoba, Orizaba o Coscomatepec y les cuenta la historia de cada lugar, de cada edificio, de cada monumento, que Ai??l conoce bien pues ai??i??diceai??i?? se ha puesto a estudiarlas, asAi?? logra que se aprecien mejor los lugares maravillosos que tiene su estado y que quienes lo visitan se lleven algo bonito.

Sin tAi??tulo

Si desea contribuir al correo del lector, mA?ndenos sus escritos a: Ai??bicentenario@institutomora.edu.mx

Sumario #4

EDITORIAL

CORREO DEL LECTOR

ARTÍCULOS

Y todo lo que huela a esclavitud (1810-1917) / Faustino A. Aquino Sánchez

La independencia imperial: sus festejos, proyectos y monumentos (1863-1867) / Juan Pablo Ortíz Dávila

Federico Gamboa en Guatemala / Harim B. Gutiérrez

Rodolfo Gaona: Un matador sobresaliente durante la revolución mexicana / Mario Ramírez Rancaño

Dos atletas en México 68 / María José Garrido Asperó

DESDE HOY

Exilios en México: un tejido de recuerdos e historia / Silvia Dutrénit Bielous

DESDE AYER

Diario de la Decena Trágica (del 9 al 27 de febrero de 1913) escrito por Kumaichi Horigoutchi, encargado de negocios del Japón / Edición de Graciela Altamirano C.

Consejos de belleza

CUENTO HISTÓRICO

La deshonra de la abuela / Cecilia Lartigue

ARTE

El sueño de Julio Ruelas en Montparnasse / Julieta Ortíz Gaitán

ENTREVISTA

La segunda generación en el Multi: foro-entrevista / Lourdes Roca

Dos atletas en México 68

María José Garrido Aspera – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

 

En el año de 1968 se vivieron en México dos sucesos significativos y de trascendencia. Uno fue el movimiento estudiantil; el otro, los XIX Juegos Olímpicos. Estos hechos compartieron el mes y los días. El 2 de octubre sucedió la masacre de Tlatelolco ordenada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz; dos días después, el presidente abanderó a la delegación atlética mexicana. El 12 del mismo mes, a sólo 10 días de la masacre y cuando no terminaba el conflicto estudiantil se inauguraron las Olimpiadas. Coincidieron también en el espacio: la ciudad de México y sus escenarios. El hermoso estadio universitario que semanas antes había sido ocupado por el ejército fue una sede principal de la justa deportiva. Baste decir que a unos kilómetros de distancia -cuántos, 10, quizá 30- los que haya entre de la plaza de Tlatelolco y la Villa Olímpica, entre esta y el gimnasio Juan de la Barrera o cualquier otra sede, habían sido asesinados y heridos cientos de mexicanos. Ambos, el movimiento y las Olimpiadas fueron protagonizados por jóvenes, tan jóvenes mexicanos unos como los otros.

Diversas fuentes han señalado que las Olimpiadas de México fueron las primeras que se celebraron a más de 2 000 metros sobre el nivel del mar, se realizaron en un país tercer mundista o subdesarrollado, se hicieron en Latinoamérica, se transmitieron por televisión en vivo a todo el mundo, se realizaron análisis de antidopaje a los atletas. Fueron los primeros Juegos en que una mujer -Enriqueta (Queta) Basilio- portó la antorcha y prendió el pebetero olímpico en un país que seguía siendo en extremo machista. Han sido los Juegos más económicos de toda la historia de las Olimpiadas modernas gracias a la planeación acertada del Comité Olímpico Organizador que fue dirigido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Fueron también los primeros en que al construir una idea de los Juegos se proyectó una Olimpiada Cultural que duró todo el año. Los Juegos de México reunieron a más de 5 000 atletas de 113 países. 781 de ellos eran mujeres.

Ariel Rodríguez Kuri, quien prepara un libro sobre la historia política de las Olimpiadas del 68, ha planteado la sugerente propuesta de reconsiderar el lugar que ocuparon en el análisis de los acontecimientos trágicos de aquel año. No está por demás, dice, argumentar que el movimiento estudiantil de 1968 hubiese adquirido otra connotación sin la inminencia de la Olimpiada. Esta última actuó, supone, como catalizador y como caja de resonancia del conflicto.

El objetivo de este texto es presentar cómo vivieron los deportistas de alto rendimiento el 68 a partir de los testimonios de dos atletas mexicanas que formaron parte de la selección nacional de volibol femenil: Patricia (Paty) Nava y Rogelia (Roger) Romo. ¿Cómo fueron las Olimpiadas, cómo se prepararon para ellas? ¿Qué sintieron y cuáles fueron los logros y cuáles los fracasos de esa experiencia? ¿Qué sabían del movimiento estudiantil? ¿Qué les dijeron? ¿Qué pensaban? ¿Qué deseaban?

Paty y Roger nacieron en Guadalajara, Jalisco. En 1968 tenían 20 y 24 años de edad respectivamente. Paty era una de las jugadoras centrales de la selección y Roger era una de las bandas. Las dos eran titulares. Ambas comenzaron a practicar este deporte en la primaria y la secundaria donde estudiaban. En su adolescencia participaron en campeonatos inter-escolares y después representaron a su estado en los juegos juveniles, que hoy son las Olimpiadas juveniles. Fueron reclutadas en 1965 y 1966 para el proyecto de 68, a los 17 y 22 años de edad. Desde entonces no sólo entrenaron, vivieron bajo la tutela del Comité Olímpico Mexicano (COM), es decir, del Estado mexicano. Dedicaron esos años de su vida a prepararse para las Olimpiadas.

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En Durango se descubrió el suero antialacránico

Escorpión, Siglo XIX, Col. Particular.

Escorpión, Siglo XIX, Col. Particular.

Durango ha sido siempre conocido como la tierra de los alacranes, pues en ella estos arácnidos cobraron innumerables vidas. Pese a las distintas campañas religiosas y civiles que se emprendieron desde la época colonial y durante todo el siglo XIX para acabar con la plaga, por muchos años se desconoció el remedio que ayudara a cancelar los efectos de su ponzoñoso aguijón. La labor se dividió entre el Ayuntamiento que compraba por docena los alacranes entregados vivos o muertos y la intervención divina de San Jorge, quien se convirtió en el patrón de la ciudad para proteger a las familias del piquete de alacrán, a cuya imagen se le llevaban ofrendas año con año y se le rezaba invocando su auxilio con una oración popular: San Jorge Bendito, amarra tu animalito.

En la segunda década del siglo XX, cuando se calculaba un promedio de 44 defunciones por año causadas por las picaduras de alacrán, dos hombres de ciencia de Durango unieron sus esfuerzos para encontrar la solución y desarrollaron un suero que resultó el remedio perfecto contra los efectos del mortal veneno. En la Segunda Convención Médica, celebrada en Torreón, Coahuila, en septiembre de 1931, Carlos León de la Peña Gavilán (1890-1947) e Isauro Venzor Fuedesi (1888-1943) presentaron un estudio titulado El alacrán de Durango. Clasificación y distribución geográfica en el estado. Sintomatología de la intoxicación producida por su piquete. Eficacia del tratamiento seroterópico, en el cual dieron a conocer los resultados vistos en 300 casos en que se aplicó el suero contra los alacranes. Desde entonces, se han salvado muchas vidas en México y en otras partes del mundo.

El sueño de Julio Ruelas en Montparnasse

Julieta Ortiz Gaitán – Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

Julio Ruelas SuA?rez

Un profundo dolor debía invadir el ámbito de la Revista Moderna de México cuando llegó la noticia de la muerte de Julio Ruelas acaecida en París, el 16 de septiembre de 1907. En un editorial, sus compañeros se declararon heridos en pleno corazón por el golpe inesperado que arrancó a su más conspicuo ilustrador, intérprete fiel del espíritu del modernismo mexicano a través de su abundante repertorio iconográfico. El vacío que deja Ruelas, afirmaron, todavía no lo podemos medir.

En aquel México de principios del siglo XX, los artistas vivían en una bohemia obligada que dio tono a la época y consumió vidas y talentos en dolorosas muertes prematuras. Pintores, escultores, músicos y literatos compartieron este destino, entre el precario medio local y la avasallante ebullición cultural de las ciudades europeas a las que viajaban, pensionados en un empeño por seguir vocaciones que dejaron, finalmente y a costa de sacrificios, grandes legados para el arte mexicano.

Tal fue el caso de Julio Ruelas, quien nació en Zacatecas el 21 de junio de 1870, cuya vida efímera y atormentada encarna la figura del artista bohemio, extraordinario dibujante de línea refinada y expresiva, quien desarrolló una obra pictórica compuesta por retratos, paisajes y temas fantásticos de una imaginación morbosa y doliente, que encontró abundante motivación en el ámbito literario del modernismo.

Sepulcro Ruelas (640x342)

Sepulcro del artista mexicano en el cementerio de Montparnasse

Antes de ingresar a la Academia de San Carlos, Ruelas cursó estudios en el Instituto Científico e Industrial de Tacubaya y posteriormente en el Colegio Militar, entonces en el Castillo de Chapultepec. José Juan Tablada quien fue su condiscípulo en el último, menciona en sus memorias diversos episodios y anécdotas que vivió con su amigo. Recuerda las visitas que le hacía en su taller de la calle del Indio Triste, una vasta pieza sobre las azoteas, desde donde se dominaba un panorama de cúpulas y campanarios, la luz entrando a ráfagas por los anchos ventanales y, en medio de la estancia, una mesa enorme, como de refectorio conventual, llena de dibujos y cartones con bocetos al óleo. Tablada evoca en sus memorias esas reuniones de contertulios, un grupo íntimo, en las que se tocaba el piano, leíamos, contemplábamos grabados o espiábamos el trabajo del pintor ensimismado y silencioso.

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Consejos de belleza

EL SIGLO XIX

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El rostro femenino recibAi??a una atenciA?n especial. Las publicaciones periA?dicas prodigaban consejos y anuncios de artAi??culos de belleza y nuestras tatarabuelas y bisabuelas debieron buscarlos y conseguirlos. En general, el ideal era que la tez luciese como de porcelana, el cabello se peinara en rizos o un moAi??o sencillo o trenzado y recogido en una guirnalda. Se aceptaba el teAi??ido, pues desagradaba el cabello gris o rojo. Asimismo, se veAi??a vulgar la pintura roja en labios o mejillas y el retoque de las cejas. Los sombreros, que enmarcaban la cara, formaban parte del guardarropa y cambiaban segA?n la moda.

Sin tAi??tulo5Como en el siglo XVIII

Apenas sale la seAi??ora de la cama, despuAi??s de hacer dos caricias a su perrito, dar dos voces a sus criados, y olvidA?ndose muchas veces de dar gracias a su Creador, se dirige a este paraje [el tocador], en donde se gastan las mejores horas de la maAi??anaai??i?? entra el peluqueroai??i?? la seAi??ora padece con gran gusto un martirio insufrible. Gasta tres o cuatro horas en adobar su cabello [ai??i??]. Saca luego los emplastos y salserillas, dase en el rostro, y con ellos logra, A?quAi?? milagro! Salir blanca de morena, colorada de descolorida, con lunares, sin haberlos tenido, y en fin con una cara sobrepuesta, adulada de mueble, lisonjeada de sus criadas, y ella muy pagada de sAi??.

Diario de MAi??xico, 1811.

 

A las trigueAi??as

Lo blanco sienta bien a todas las fisonomAi??as [ai??i??]. Pero con respecto a los demA?s colores, debe la trigueAi??a consultar el buen gusto y el espejo. El azul fuerte sobre todo en paAi??uelos cerca de la cara, debe considerarlo como una tentaciA?n del demonio. Nada diremos del encarnado en igual caso, porque nos parece imposible que ninguna trigueAi??ita en su juicio quiera exponer sus gracias a prueba tan terrible. En general, no conviene a su fisonomAi??a ningA?n color fuerte. El de barquillo, el de paja, el de caAi??a bajo, el azul muy suave, el rosa muy suave tambiAi??n, son colores que sientan bien, que aumentan la expresiA?n de una cara trigueAi??a.

Panorama de las seAi??oritas mexicanas, 1842.

Para secar el cabello

El abundante cabello de una seAi??ora puede secarse inmediatamente, exponiendo al vaho o vapor del benjuAi??. Debe la seAi??ora reclinarse en un sofA? de suerte que le cuelgue el pelo por el otro lado. Un braserillo con dos o tres pedacitos de carbA?n encendido se coloca despuAi??s debajo del cabello y Ai??chese luego una poca de goma de benjuAi?? en polvo en el braserillo. El espeso humo que se desprende y que estA? muy impregnado de A?cido carbA?nico, absorbe rA?pidamente la humedad del pelo, el cual debe antes enjuagarse muy bien con una toalla de manera que conserve la menor humedad posible, y A? pocos minutos se tendrA? el cabello perfectamente seco y aromatizado.

Semana de las seAi??oritas mexicanas, 1851.

Ai??Vinagre aromA?tico, cosmAi??tico y antimefAi??tico

Sin tAi??tulo6

Este vinagre preparado para el tocador evita y hace desaparecer los granitos, ardor, manchas ocasionadas por el sol, y las arrugas; refresca, blanquea y ablanda el cutis, hace que estAi?? siempre terso.Ai??Se halla de venta en MAi??xico en la calle de S. AgustAi??n nA?m. 1.

Los espejuelos del diablo, 1865.

Vigor del cabello del Dr. Ayer

Es el mejor cosmAi??tico. Hace crecer el cabello, destruye la caspa, y con su uso el cabello gris vuelve a tomar su color primitivo [ai??i??], conservando su riqueza, exuberancia y color hasta un periodo avanzado de la vida. Cuanto mA?s se usa, mA?s rA?pidos son sus efectos. Medalla de oro en la ExposiciA?n de Barcelona.

El mundo, 1896.

01Nueva higiene del cabello

La nueva higiene del cabello que prescribe el Dr. Guelpa consiste en tratar el cabello con sustancias grasientas y proceder al masaje de la cabeza, prescribiAi??ndose en cambio el empleo de lociones antisAi??pticas, salvo en casos especialmente indicados. La experiencia ha demostrado que con el masaje de la cabeza los cabellos suelen crecer mA?s rA?pidamente y mA?s fuertes que con cualquier otro tratamiento.

El tiempo ilustrado, 1910.

 

EL SIGLO XX

02

Fue en el decenio de 1920 cuando el arreglo del rostro femenino cambiA? de forma radical con hA?bitos nuevos como el depilado de las cejas o el uso del lA?piz labial. Con el avance de la liberaciA?n femenina, este arreglo fue cada vez mA?s atrevido y personal. La industria de los cosmAi??ticos triunfA?, aunque siguieron las rutinas caseras ai??i??sugeridas muchas veces en periA?dicos y revistas populares. La tez blanca se defendiA?, aunque se aceptA? darle tonos rosados y, aAi??os despuAi??s, que se bronceara, el cabello se recortA?, pero tambiAi??n se usA? largo, se le tiAi??A? pero no sA?lo para ocultar las canas sino para cambiar el color, y labios, mejillas, ojos, cejas, pestaAi??as se pintaron de colores rojos o pA?rpurasai??i?? Ai??A partir de los aAi??os sesenta, y hasta la fecha, no hubo o hay mA?s lAi??mites que los que cada quien se impuso o impone. Los afeites para el rostro, por lo demA?s, hallaron un nuevo mercado: el masculino. En cuanto a los sombreros, ineficaces en un mundo y un tiempo marcados por las multitudes y la velocidad, fueron desapareciendo.

Ai??Agua para rejuvenecer el rostro

CuAi??zanse dos pies de ternero en diez y ocho libras de agua de rAi??o, y cuando se haya disminuido Ai??sta de una mitad, Ai??chese una libra de arroz, que se harA? cocer asimismo con migas de pan remojado con leche, dos libras de mantequilla fresca y las claras de diez huevos tambiAi??n frescos con sus cortezas y telillas. Enfriada la mezcla se pasarA? en seguida por un lienzo fino, y el agua que resultara es la que tiene la propiedad de hermosear y rejuvenecer.

Elegancias, 1923.

 

03 (465x640)El camino mA?s corto hacia la belleza

Indudablemente que usted lo descubre cuando se asegura de que su maquillaje es correcto. De igual manera que si sus ojos son azules usted realza su belleza con un vestido azul, el maquillaje que le corresponde es el que proporciona el uso de LA?piz Labial, Arrebol, Sombra, MA?scara y Polvo Marvelous en tonto Dresden. Si sus ojos son oscuros, Parisianai??i?? si cafAi?? claro, Continentalai??i?? si verdes o grises, Patricianai??i??

La familia, 1931

Un aspecto mA?s juvenil

Un magnAi??fico estimulante de la circulaciA?n sanguAi??nea del rostro es un trozo de hielo. Envuelto en un paAi??o delgado ai??i??pues aplicado directamente podrAi??a causar ligeras quemadurasai??i?? como si fuera una borla de polvos, pasA?rselo repetidas veces por la cara, pero siempre partiendo de la barbilla en direcciA?n a la frente. Su acciA?n beneficiosa es mA?ltiple, pues ademA?s de activar el riego sanguAi??neo hace que se adquiera en seguida un aspecto mA?s animado y juvenil. [ai??i??] DespuAi??s de este pequeAi??o masaje un poco de crema va muy bien.

Enciclopedia del hogar, 1945.

04 (320x500)AtenciA?n especial al rostro

La crema base para polvo o tA?nica simplemente, se aplica con los dedos haciAi??ndose un ligero masaje. Luego se retira el excedente con una toalla suave o un kleenex, luego el polvo; se arreglan meticulosamente las pestaAi??as, el rouge y lA?piz de los labios, de acuerdo con el color del rostroai??i?? y ya estA?.

ExcAi??lsior, 1960.

 

ARSA

 

 

Rodolfo Gaona: Un matador sobresaliente en los años de la Revolución Mexicana

Mario Ramírez Rancaño -Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

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Marte R. Gómez registró una frase bastante expresiva cuando dijo que México había producido tres celebridades que estaban fuera de toda discusión: Pancho Villa, Rodolfo Gaona y la Virgen de Guadalupe. Y al parecer no erraba. Rodolfo Gaona, el llamado Sumo Pontífice de la torería, nació el 22 de enero de 1888, en LeA?n de los Aldama, Guanajuato. Como su familia era de origen humilde, al concluir su enseñanza primaria fue aprendiz de zapatero en una fábrica de la localidad. Se afirma que, allá por 1897, aún niño, asistió por primera vez a una corrida de toros en la ciudad de León. Figuraba Santiago Gil, Pimienta, y entre los banderilleros Reverte Mexicano. Luego de poner un par de banderillas, el último fue víctima de una cornada que le puso al borde de la muerte. A pesar de la tragedia, la fiesta brava cautivó de tal forma a Gaona, que decidió entrar en ella. Junto con varios mozalbetes pasó días enteros en los villorrios cercanos enfrentando a las reses que pastaban a campo abierto para aprender. Con intuición y habilidad, se volvió jefe de los novatos, quienes propagaron sus méritos en el billar al que iban. Cuando se sintió listo para debutar, actuó en una corrida de pueblo al lado del torero Braulio Díaz, famoso por haber matado a balazos al espada Lino Zamora.

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A fines del siglo XIX había llegado a México el ex banderillero Saturnino Frutos, apodado Ojitos, para comprar toros y establecer una ganadería en Cuba. Por asuntos ligados a la lucha de independencia de la isla, debía quedarse en México, donde fundó una escuela para enseñar el arte de la tauromaquia a los jóvenes mexicanos. Por el año de 1904 buscó prospectos en la zona central, y en algún momento llegó a León, donde indagó a qué jóvenes les atraía vestir el traje de luces. Allí conoció a Gaona, y durante año y medio impartió el conocimiento básico a varios muchachos indígenas, de humildes antecedentes y grandes arrestos. Juntados en la Cuadrilla Juvenil Mexicana, en la que descollaron Gaona y Fidel Dìz, los alumnos tuvieron la instrucción práctica con becerros de la hacienda de Santa Rosa y torearon sus primeras novilladas en la misma ciudad de León, así como en redondeles del Bajío, Puebla y la ciudad de México.

La plaza de toros El Toreo fue inaugurada el 22 de septiembre de 1907, en los terrenos de la ex hacienda de la Condesa. Se decía que este coso, propiedad de Ignacio de la Torre, yerno de Porfirio Díaz, era el más grande del mundo, pues tenía una capacidad para 20 mil espectadores. Pese a que llegaron a la capital ecos de los triunfos de la Cuadrilla Juvenil Mexicana, el debut de Gaona en esta plaza tuvo que esperar y ese mismo año se presentó en la plaza México durante la corrida de Covadonga.

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Federico Gamboa en Guatemala

Harim B. Gutiérrez – El Colegio de México

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

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El novelista y el dictador

A las ocho de la mañana del 29 de abril de 1907, una gran explosión sacudía a la ciudad de Guatemala y abría un cráter en la 7ª Avenida. Entre la nube de humo y polvo se distinguía un carruaje con la parte delantera despedazada; el cochero yacía muerto al igual que uno de los caballos; dentro, aturdido y sucio pero ileso, se hallaba el presidente de la república, Manuel Estrada Cabrera.

Había sido un atentado. Sus autores horadaron un túnel desde el interior de una casa hasta el punto exacto donde debía pasar el carruaje presidencial; allí colocaron una bomba que activaron con un control remoto.

Estrada Cabrera no perdió tiempo: sus esbirros iniciaron una cacería  humana que no escatimó las torturas ni las detenciones de inocentes para hallar a los frustrados magnicidas. Ese mismo día, la Legación de México -en ese entonces nuestro país aún no tenía una embajada en Guatemala- recibió una carta de Juan Barrios, el ministro de Relaciones Exteriores, donde manifestaba que el gobierno de Estrada Cabrera tenía informes de que los autores del atentado habían recibido asilo en esa sede diplomática, por lo que pedía que se los entregasen.

revista para la imprenta (4)_Page_24El ministro plenipotenciario de México, Federico Gamboa Iglesias, le dio una respuesta tajante a Barrios: reconoció que en otras ocasiones había concedido asilo jubilosamente a personas honorables opuestas a la administración de Estrada Cabrera, pero recalcó que jamás había escondido a delincuentes comunes. Para demostrarlo, anunció que les daba permiso a las autoridades guatemaltecas para que catearan la Legación y comprobasen ellas mismas la falsedad de la acusación. Poco después Barrios respondió que sentía profundamente y deploraba haberle causado ese disgusto a Gamboa, y que aceptaba su palabra de que no había asilado a los prófugos.

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La Independencia imperial: sus festejos, proyectos y monumentos (1863-1866)

Juan Pablo Ortiz Dávila – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

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Franz Xaver Winterhalter. Carlota, emperatriz de México, 1864. Cat. 51

Sin duda, la década de 1860 fue una etapa promisoria para los monarquistas mexicanos del siglo XIX, pues fue en esos años que se cumplía el anhelado proyecto de traer un príncipe europeo que gobernara al país. Dicho sea de paso, para los conservadores y monarquistas, el gobierno imperial era poco menos que indispensable para el bien de la nación, pues se pensaba que cancelaría los males que el país sufría gracias a la anarquía traída por el republicanismo, en especial, el federal. Ahora bien, es sabido que la empresa imperial no estuvo exenta de dificultades y costó a la nación, nada más y nada menos, que una encarnizada guerra civil que duró casi tres años. Por lo anterior, no es de extrañar que la gran noticia del año de 1863 haya sido la aceptación del trono por un príncipe católico extranjero.

A partir de entonces, los diarios conservadores y pro-monárquicos como La Sociedad hicieron todo lo posible para celebrar la instauración del ahora llamado Segundo Imperio. Primero, sólo como un proyecto precedido por la Intervención francesa; luego como un hecho consumado con el respaldo de tropas de distintas nacionalidades europeas y, por supuesto, también de mexicanos. Dejando de lado los pormenores en torno a los acontecimientos políticos y militares del nuevo orden de cosas, el flamante gobierno imperial se ocupó no sólo de celebrarse a sí mismo -que lo hizo esmeradamente- sino de festejar lo que asimiló como una legítima herencia suya: la Independencia mexicana.

Lo anterior puede sonar paradójico, pues de entrada no se esperaría que un gobierno apoyado por las armas extranjeras -y opuesto a las huestes juaristas- celebrara como suya la independencia nacional. Pero el gobierno imperial hizo mucho de lo que le fue posible para mexicanizarse y, por lo mismo, marcarse a sí mismo como el verdadero garante de la soberanía política de la nación. De esta forma, parecía no costarle trabajo el retomar, valorar y festejar tanto a las conocidas figuras de la insurgencia así por ejemplo, los curas Miguel Hidalgo o José María Morelos- como a los hombres importantes de la consumación de la gesta libertaria- principalmente a Agustín de Iturbide.

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