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Lineamientos para publicar en la revista BiCentenario

  • BiCENTENARIO. EL AYER Y HOY DE MÉXICO es una revista trimestral de divulgación editada por el Instituto Mora a fin de conmemorar el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana.
  • Su objeto es difundir aspectos de la historia y la vida cotidiana de México en los siglos XIX, XX y XXI con el propósito de que la comunidad mexicana se explique los movimientos y cambios políticos y militares más allá del lugar común o la rigidez y el aburrimiento de programas docentes. Interesan, también, los problemas de actualidad, con alguna pequeña perspectiva histórica.
  • Las colaboraciones tendrán de 6 a no más de 8 cuartillas de extensión con 1.5 de interlineado, en Word, letra Times New Roman de 12 puntos, no llevar notas a píe de página ni lista de fuentes consultadas.
  • Se sugiere iniciar el trabajo de manera agradable, con una historia que atrape al lector y lo anime a seguir adelante con la lectura.
  • Los autores deberán proponer dos imágenes por cuartilla, de preferencia de dominio público y especificar de forma clara y puntual la fuente de procedencia de cada una. Estas deberán tener una resolución de por lo menos 300 ppp y enviarse en un archivo único con extensión JPG, TIFF o similar. Cuando sea pertinente, podrán proponer y/o hacer líneas de tiempo, mapas y recuadros con textos alusivos al tema.
  • Las colaboraciones irán acompañadas de cuatro sugerencias de lectura que sean de fácil acceso y de publicación reciente. Pueden ser libros monográficos, biografías, novelas, cuentos, y/o actividades diversas como películas, museos, páginas de internet, etc. Éstas se incorporarán al final del artículo bajo el título PARA SABER MÁS y se ordenarán de forma alfabética, primero las publicaciones:

APELLIDOS, NOMBRES, Título del libro, lugar, editorial, año.

APELLIDOS, NOMBRES, “Título del capítulo” en NOMBRE APELLIDO, coord., Título del libro, lugar, editorial, año, páginas.

APELLIDOS, NOMBRES, “Título del artículo” en Título de la revista, mes y año, vol., núm., páginas.

Luego siguen las actividades diversas.

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  • Una vez que las colaboraciones reúnan texto, sugerencias de imágenes y para saber más, recibirán un dictamen; si éste resulta favorable, se considerarán para su publicación.
  • Los trabajos deberán enviarse por correo electrónico a anasuareza1213@gmail.com y/o bicentenario@institutomora.edu.mx. En ese momento quedará claro que se autoriza la publicación del artículo en prensa y en internet.
  • Los trabajos deberán llevar el nombre completo del autor, la institución o escuela a la que pertenece y su correo electrónico, junto con seis palabras clave que representen su contenido.
  • El Consejo Editorial se reserva el derecho de modificar el título o editar el texto para que, de ser preciso, cumplir los objetivos de la divulgación. De ser necesario, se hará llegar al autor el nuevo título y el párrafo de presentación que acompañará a su artículo para que, si requiere hacer algún cambio, dé el visto bueno en un plazo máximo de 48 horas; de no recibirse respuesta se asumirá que está de acuerdo con las propuestas.

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El San Luis de Ponciano Arriaga

Toda la región, desde la hacienda de La Pila hasta San Luis es cultivada como un jardín, pero las cabañas de adobe y los cercados de cactos dan al traste con su belleza. La ciudad en sí ofrece buen aspecto: las iglesias son altas, y algunas muy bellas, y las casas son de piedra y construidas con cuidado. La casa de gobierno en la plaza aún no está terminada, aunque la parte delantera, que es de piedra labrada y a la que decoran pilastras jónicas, sería digna de crédito en cualquier ciudad de Europa. El convento carmelita es extenso y espacioso, con un amplio jardín, que se cultiva con mucho cuidado y es mantenido en excelentes condiciones: los paseos son sombreados por vides y los claustros están adornados con naranjos y limoneros. Las ventanas del convento ofrecen una hermosa perspectiva de la fértil llanura, que acaba en un audaz perfil de las montañas [...] La gente de San Luis parecía mejor vestida y con mejor aspecto que en cualquier otra población por la que el autor haya pasado y había pocos mendigos en las calles. Humboldt asegura que la población es de 12,000 personas. [...Nosotros estimamos] que es de 15,000 y, si se añade la de las inmediaciones, se multiplica por tres.

 

Josiah Conder, The Modern Traveller, a popular description, geographical, historical, of the various countries of the globe, 1830.

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Cuentos para sobrevivir al Bicentenario

A la venta y en exclusiva:

Cuentos para sobrevivir al Bicentenario

Cuentos para sobrevivir al Bicentenario

El Instituto Mora se congratula por presentar este libro de cuentos, resultado del Taller de Artificios al que da albergue en su sede principal y que coordinan Ana Suárez y Arturo Sigüenza. La propuesta de constituir este taller de narrativa literaria surgió del hallazgo, a partir del trabajo para BiCentenario. El ayer y hoy de México, revista que el Instituto publica desde 2008, de que los cuentos históricos que en el pasado tuvieron un importante espacio en nuestra literatura se trabajan muy poco actualmente, y del convencimiento de que bien valía la pena impulsarlos. No solo porque el cuento es el género literario más antiguo, que conserva aún gran vigor, sino porque al vincularlo con la historia produce resultados originales y de sumo atractivo para la mayoría de los lectores.

Los cuentos reunidos en Para sobrevivir al Bicentenario forman un crisol de voces preocupadas por el devenir histórico y por su actualidad, con temas que van desde la visión futurista y la anécdota familiar, hasta la parodia humorística y el rescate de personajes y asuntos del pasado. Todos ellos provocan emociones tan distintas que representan y ponen de manifiesto la estrecha relación que existe entre la Historia y la Literatura, conjugando así el compromiso social de los autores y el goce del lector que tiene en sus manos esta oportuna antología

Dr. Luis Jáuregui
Director General del Instituto Mora
 
Para informes sobre la venta del libro, en la Librería del Instituto Mora o en el correo anasuareza@gmail.com

Reloj de arena #10

  • 20 de noviembre de 1960

Una manifestación de estudiantes de la Universidad de Guerrero, con el apoyo de diversos sectores de la población, demanda la autonomía de su institución. El movimiento culmina con la muerte de unas 20 personas por tropas del ejército a fines de año y la caída del gobierno del estado.

  • 20 de noviembre de 1910

Madero cruza la frontera entre México y Estados Unidos para iniciar la lucha en Ciudad Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras, Coahuila), pero fracasa y regresa a EEUU. Sin embargo, la lucha cobra vigor durante las semanas siguientes.

  • 20 de noviembre de 1860.

Persuadido de que no tiene futuro el tratado que el año anterior firmó con Melchor Ocampo, secretario de Relaciones del gobierno liberal de Benito Juárez, Robert M. McLane, ministro de Estados Unidos en Veracruz, renuncia.

  • 20 de noviembre de 1810.

Sin recibir respuesta a las cartas que ha dirigido a Hidalgo, Allende le escribe de nuevo, expresándole su recelo de que, cuando llegue a Guadalajara y reúna recursos, marche a San Blas, se haga de un barco y deje a todos en “el desorden causado por Ud.” Amenaza con separarse también de todo, “mas no de la justa venganza personal” de diversos sectores de la población, demanda la autonomía de su institución. El movimiento culmina con la muerte de unas 20 personas por tropas del ejército a fines de año y la caída del gobierno del estado.

RECUERDO DE VIAJE

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Desgraciado “Güero”:

A pesar de que no me has contestado, te envío estas líneas en una postal de las que a ti te gustan. Ya veo que trasladaste tus reales a la aurífera ciudad, en donde moran los hermanos Capity. Yo sigo dándole vuelo a la hilacha. Adiós.

Evaristo

Berlín, 14 de junio 1927.

La voz del Presidente Porfirio Díaz

Porfirio Díaz Mori

Porfirio Díaz Mori

A continuación, los invitamos a disfrutar de una grabación donde el Presidente mexicano Porfirio Díaz Mori agradece a Thomas Alva Edison sus aportes a la historia de la raza humana.

Thomas Alva Edison

Thomas Alva Edison

Mensaje del Presidente Díaz a Edison

Este mensaje nos da la maravillosa oportunidad de conocer la voz de Díaz en una carta que dirige y lee a Edison, en la cual le recuerda cuando se conocieron y, haciéndose llamar su amigo “que estrecha su mano”, el Presidente Díaz agradece sus inventos y aportes a la humanidad.

EL CIRCO EN MÉXICO

Osiris Arista / Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
Revista BiCentenario #8
En el siglo XIX

Es preciso confesar que el espectáculo [...] ofrece todo lo que hay de más prodigioso en la fuerza, en la destreza, en la paciencia y en la habilidad del hombre. Animales que casi hablan, hombres que casi vuelan, mujeres que… Pero dejémoslo; es necesario verlo para tener alguna idea de lo que son aquellas cosas que parecen sueños fantásticos.

Esto lo afirmó un periodista de La Razón de México a fines de 1864. ¿El motivo? El éxito de las funciones ofrecidas por uno de los primeros circos que visitaron México.

Nuestro país ha gozado, desde el siglo XVI, de gran variedad de distracciones para llenar los ratos de ocio de sus habitantes. Ir al circo tuvo gran popularidad. ¿Cómo comenzó? este extraordinario espectáculo y cómo ha seguido hasta la fecha?

Sabemos que los primeros actos circenses llegaron de España y no fue sino siglos después cuando se dejó sentir la influencia europea y de Estados Unidos. La maroma, expresión artística formada por artistas errantes que exhibían sus habilidades en patios de vecindad, pero también en plazas públicas y de toros, incluía en una función a un funámbulo (alambrista), un malabarista, contorsionista o saltador (acróbata), un animal exótico, un gracioso (payaso) y suertes. Era, por así decirlo, el “circo del pobre”. Perduró hasta el siglo XIX, coexistiendo con el circo moderno, que llegó a nuestro país en 1808, con el Real Circo de Equitación del inglés Philip Lailson: los ejercicios acrobáticos sobre caballos dentro de un redondel de madera se pueden ver hasta hoy.

Circo B-8Realizada la independencia y rotas las limitaciones novohispanas, una gran cantidad de artistas de diversas nacionalidades llegaron a México, entre otros muchos que hacían gala de habilidades circenses: contorsionistas, acróbatas, prestidigitadores, hombres fuertes y quienes actuaban con animales o hacían ascensiones aerostáticas. Vinieron otras companías ecuestres, como la de Charles Green de Estados Unidos en 1831, el primero que montó una pantomima dentro del espectáculo en México. Circos de la misma nacionalidad trajeron las primeras carpas, que en esa época se llamaron “gigantescas tiendas de campaña”.

El primer circo mexicano nació en 1841; fue el Circo Olímpico de José Soledad Aycardo, cuyo entusiasmo alegró el ocio de muchos por más de 25 años. Sin embargo, el gusto mexicano por este espectáculo fue realmente impulsado por el arribo de circos y artistas extranjeros que aportaron el oficio y las novedades que guiarían a las empresas nacionales.

El circo inició una etapa de evolución importante desde 1864, con el circo del italiano Giuseppe Chiarini, quien introdujo novedades artísticas de Europa y Estados Unidos, fue el primero en tener un circo-teatro fijo alumbrado con gas, incluyó montajes que causaron revuelo, como el baile del can can, así como otros adelantos que lo tornaron un favorito de la sociedad.

Tiempo después, en 1881, llegó para quedarse el espectáculo de los hermanos Orrin, estadounidenses de fama internacional. Ellos fueron los segundos en construir un circo-teatro fijo y los primeros en usar alumbrado eléctrico. Iniciaron los actos en barras y rescataron las pantomimas, aunque con escenografías de gran lujo. Trataban de estar al día y no dudaron en recurrir el cinematógrafo cuando llegó a México. Solían realizar funciones de beneficio, lo que les dio renombre. El muy querido payaso Ricardo Bell surgió a la fama en esta compañía.

La pax porfiriana favorecería, pues, el desarrollo de la actividad circense. En este lapso surgieron familias circenses dedicadas al espectáculo hasta el día de hoy. Además llegaron muchos circos de Estados Unidos, con un concepto nuevo del espectáculo, pues exhibían animales salvajes, organizaban desfiles de hermosos carromatos y tenían órganos con silbato de vapor. No permanecieron en la capital, sino que las nuevas líneas de ferrocarril y el desarrollo de la navegación a vapor permitieron a sus artistas y haberes recorrer diversas poblaciones con facilidad.

En el siglo XX

El inicio de la revolución mexicana suspendió el arribo de circos extranjeros, lo cual ayudó a las empresas nacionales a crecer en grande, hasta al amparo de las balas rebeldes, como sucedió con la Beas Modelo, la “más grande todos los tiempos”, apoyada por Francisco Villa. Este circo empleó el modelo estadounidense de tres pistas, las carpas de exhibición y los juegos mecánicos (como la montaña rusa) y dispuso de un zoológico surtido y cuantioso. En él trabajaron varias familias, algunas reconocidas en el medio, otras que, con el tiempo, se convirtieron en empresarias.

Acróbata B-8Tenemos entonces que, en el curso del siglo XX, siguieron las familias porfirianas en el circo, de modo que ya tienen varias generaciones en él así como artistas de fama internacional.

Se pueden mencionar, entre ellas, a los Atayde, quienes emplearon las primeras carpas de lona con mástiles, dando forma de cúpula a la parte superior, el ballet aéreo y los desplazamientos con toda la compañía; y a los Suárez, cuyas pantomimas se representaron como sketches cómicos de larga duración y que hoy ofrecen el único acto de osos polares en el mundo. Otros posteriores, pero ya con tradición larga, es el de los Vázquez, que más tarde recrearon temas de cine en sus funciones, o el de los Fuentes Gasca, ahora dueños de todo un emporio circense.

Las producciones han seguido, por lo general, y aún siguen, la tradición europea, aun cuando han aceptado las nuevas tecnologías. Fue el caso, en la década de 1970, de las carpas de polivinílico antiinflamable con alma de acero, las tribunas y el moderno alumbrado exterior. Así mismo, cada familia ha aportado algo propio al arte del circo nacional, al punto de convertirlo en el predilecto de buena parte de América Latina.

SUMARIO #8

El contenido de la revista:

Editorial

 

Correo del lector

 

Artículos

 

  • Poesía y guerra. El caso de Querétaro en 1808 y 1810
  • Comercio y diplomacia en las riberas del Bravo. La guerra de Secesión y el norte de México
  • Desde la oscuridad de un hogar del Segundo Imperio. La historia de Pepita Aguilar, un dama de Palacio
  • Vacuna, cataplasmas y vasijas de agua hirviendo. Enfermedades y remedios en la península de Yucatán durante el siglo XIX
  • Almazán y el corazón de Aquiles Serdán, el poder de un símbolo
  • Un peculiar periódico clandestino: “Desde mi sótano”, 1926-1927

 

Desde hoy:

 

  • Historia trágica del recurso del agua en México

 

Desde ayer:

  • Documento: 1975- El año en que Chicago vino a México

Imágenes: El circo en los siglos XIX y XX

 

Cuento histórico: Estreno de residencia

 

Arte:Belkin

 

Entrevista: Ernest Gruening: “Lo más interesante de la Revolución es que su ideología es fruto absoluto de su experiencia”

 

Ser niño o niña

Laura Suárez de la Torre – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 5.

En el siglo XIX

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Un niño de posición acomodada recibía una educación cuidadosa y una serie de privilegios que, con el tiempo, le sumarían a los grupos rectores del país, desde un punto de vista político o económico o aun religioso. Su vida transcurría sin preocupaciones, o cuando menos eso se pretendía, para que pudiera dedicarse a forjar con denuedo una profesión de abogado, médico, maestro y, más tarde, quizá como ingeniero en los colegios establecidos para ese fin. Su infancia pasaba entre el estudio con silabarios y catecismos, libros de fábulas y máximas de buena educación. Gozaba con los juegos al aire libre y, en casa, con trompos y soldados de latón o cartulina de vivos colores, marionetas de trapo, una corneta o juguetes de madera pintada: un caballito risueño, luchadores enfrentados, un torero, el juego de la oca y la lotería. Se le enseñaba la religión con el catecismo del Padre Ripalda; en ella iban las prácticas devotas, pero además la celebración de fiestas, acompañadas por juguetes como los alfeñiques y los judas, las matracas y las calaveras.

[...]

En el siglo XX

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Niños y niñas tuvieron la posibilidad de mejorar su condición de vida, que intentó abrirles la Revolución mexicana. La educación no se enfocaría a formar buenos cristianos, sino a instaurar una educación científica y difundir los principios cívicos y nacionalistas de un Estado liberal que desde el XIX se perseguían sin gran éxito. Los niños privilegiados no fueron los únicos que pudieron aspirar a ser médicos y abogados y las niñas dejaron de tener como única opción la de ser esposas y madres o monjas.

Niños y niñas pudieron, poco a poco, asistir a escuelas primarias en todo el país y aspirar a un progreso, aunque no todos, pues las diferencias continuaron entre los niños y las niñas de los distintos sectores sociales y entre los del campo y la ciudad. Las acostumbradas y populares rondas o las canciones de Cri-Crí y los entretenimientos tradicionales que se practicaban en el hogar o al aire libre fueron desapareciendo. Por dar un ejemplo, los niños y las niñas de las ciudades salieron a las calles a disfrutar de los parques y jardines en nuevas urbanizaciones; anduvieron en bicicletas, triciclos y patines; jugaron fútbol y béisbol. Asistieron a los cines y se pasaron muchas horas ante las televisiones, las computadoras y los videojuegos. Todos (unos más, otros menos) recibieron los beneficios de los avances médicos, que les permitieron traspasar los primeros años de vida, lo cual en siglos anteriores, no era común. Por último, el autoritarismo que se ejercía sobre ellos se fue perdiendo y se proclamaron abiertamente sus derechos, derechos que, lamentablemente, no se han conquistado a plenitud.

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¿Sabías qué…?

Luis Miramontes, originario de Tepic, Nayarit, logró obtener la progesterona a partir de algunas especies de barbasco localizadas en México en 1951 y esto sirvió como base para el primer anticonceptivo oral. Miramontes trabajaba en el laboratorio fundado por Russell Marker, profesor estadunidense dedicado al estudio de las moléculas vegetales, que apoyó esta investigación.

Revista BiCentenario #7

Señor Carranza: Que me devuelvan la plata

Revista BiCentenario, No.5, Págs. 62-67

Los vientos de cambio que significó la Revolución Mexicana llegaron a todos los rincones de la República. El estado de Hidalgo “apenas nacido en 1869″ pasó por todos ellos, siendo como era casi una copia reducida del México porfiriano.

Pachuca f. XIX B-5

A. S. Wilson, Vista de Pachuca a finales desl siglo XIX

En efecto, su autoritario régimen de gobierno, estuvo en muy pocas manos: las de los hermanos Rafael, Simón y Francisco Cravioto, quienes se turnaron en el poder de 1876 hasta 1897, cuando una discrepancia con el presidente Díaz los sacó del escenario político, siendo sucedidos por el oaxaqueño Pedro L. Rodríguez hasta mayo de 1911. Acorde con la administración modernizadora de don Porfirio, la economía hidalguense recibió un gran impulso: se trazaron líneas férreas, telegráficas, eléctricas y telefónicas, lo cual estimuló el mercado interno. Hubo inversiones tanto nacionales como extranjeras, sobre todo en la industria; así, la United States Mining Smelting and Refining Company compró la antigua Compañía Minera Real del Monte y Pachuca en 1906 y se instalaron fábricas de hilados y tejidos y de cemento. Los ranchos y las haciendas aumentaron, lo cual hizo crecer la producción agrícola, en particular del maguey, que convertido en pulque era remitido al Distrito Federal, donde se hallaban sus clientes más numerosos. Paralelamente, las obras públicas ordenaron las poblaciones y, a veces (como en Pachuca), las engalanaron con nuevas construcciones y monumentos. Progresaron también la educación y algunas artes.

[...]

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