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Aventuras de un diplomA?tico en MAi??xico

Ana Rosa SuA?rez ArgA?ello
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

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DespuAi??s de la derrota de MAi??xico por Estados Unidos en 1847, el presidente James K. Polk enviA? como comisionadoAi??a Nathan Clifford, su procurador general, con la misiA?n de negociar la A?ltima etapa del tratado de paz. Si bien se ocupA? de esta tarea, el novel diplomA?tico tuvo ocasiA?n de conocer la ciudad de MAi??xico asAi?? como de escribir a su familia, residente en Newfield, Maine, a donde Ai??l habAi??a llegado en 1822, ejercido como abogado e iniciado su carrera polAi??tica en el Partido DemA?crata. De las impresiones de viaje que dejA? en estas cartas, hablaremos a continuaciA?n.

Clifford iniciA? el 19 de marzo de 1848 un viaje que apenas durA? dos semanas; la rapidez revelaba la urgencia de que entrara en vigor el Tratado de Guadalupe Hidalgo, pues el movimiento Todo MAi??xico, que exigAi??a la anexiA?n de mA?s territorio a Estados Unidos, tomaba gran fuerza. El Senado lo habAi??a ratificado y contaba con la aprobaciA?n presidencial. Faltaban ahora la ratificaciA?n y aprobaciA?n mexicanas y Polk considerA? a Clifford como el mA?s apropiado para conseguirlas:

EstA? perfectamente familiarizado con todos mis puntos de vista, tales como se han discutido frecuentemente en el gabinete, respecto al tratado y todas sus estipulaciones. Es ademA?s un hombre discreto y muy sensato. [...] no hay otra persona de mi gabinete que pudiera estar tan bien preparado para llevar a cabo mis propA?sitos [...] Es un abogado digno de confianza y capaz y he estado satisfecho con Ai??l como miembro de mi gabinete.

Pese a que le disgustaba mucho la tarea, Clifford la asumiA? como un deber. De modo que, por una ruta que de Washington se dirigiA? a Wilmington, Carolina del Norte, y luego pasA? por Charleston, Carolina del Sur; Augusta, Atlanta y Griffin, Georgia; Auburn, Montgomery y Mobile, Alabama, para finalmente llegar a Nueva OrleA?ns el 26, recorrido en el que viajA? en lancha, carruaje, ferrocarril y barco de vapor, y no le faltaron tormentas, incendios e incluso un ligero resfrAi??o, a pesar de lo cual conservA? el optimismo: Creo que estoy en el camino del deber y me apresurarAi?? confiado en la guAi??a y el apoyo de una Providencia todopoderosa.

James Polk

James Polk

El 27 abordA? el Massachusetts; esperaba desembarcar en Veracruz a las 72 horas. Pero el viento obraba en contra y el velero no pudo anclar frente al castillo de San Juan de UlA?a sino una semana despuAi??s. Sin duda, la buena recepciA?n del mando militar, que lo acogiA? con salvas de caAi??A?n y los acordes de Sweet Home y Star Spangled Banner, interpretados por una banda, le deben haber resarcido las molestias de la travesAi??a.

El puerto de Veracruz, despertado a caAi??onazos en la madrugada, estaba tranquilo y al parecer bajo perfecto control, si bien dirige a la policAi??a la autoridad mexicana, restaurada hace tres dAi??as por el nuevo armisticio. Se alojA? en casa de Louis S. Hargous, un comerciante estadunidense allAi?? radicado. La ciudad le dejA? una pAi??sima impresiA?n: ai???temerAi?? pasar por este lugar cuando regrese a casaai???. No era sA?lo el mal clima; los mexicanos se mantienen apartados de nosotros y no lamento que lo hagan porque no me agradan en lo mA?s mAi??nimo. Era Ai??sta una actitud insA?lita en el pueblo hospitalario que es el mexicano, sin duda explicada por la reciente y muy dolorosa derrota militar.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Retazos de una vida: Gertrude Duby

Diana GuillAi??n
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

Gertrude Duby realizA? una A?ltima expediciA?nAi??a la Selva Lacandona a mediados deAi??agosto de 2010; cobijados con caoba artesanalmenteAi??labrada sus restos (y los de Frans Blom,Ai??el compaAi??ero de vida y de aventuras de la fotA?grafa,Ai??luchadora social, etnA?loga, protectora de las comunidades,Ai??defensora del medio ambiente y tantos otrosAi??atributos a los que se podrAi??a recurrir para hablar deAi??ella), llegaron a NahA?.

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Trudy y Pancho, como coloquialmente fueronAi??bautizados en suelo chiapaneco, cerraban asAi?? el cicloAi??que habAi??an iniciado en la dAi??cada de 1940, cuandoAi??ambos participaron en la primera expediciA?n gubernamentalAi??a aquella zona de la entidad. Su encuentroAi??con la selva marcA? el comienzo de una relaciA?nAi??afectiva e intelectual que los unirAi??a hasta la muerteAi??de Frans en 1963 y paralelamente sellA? un compromisoAi??con el mundo indAi??gena que refrendarAi??an dAi??aAi??con dAi??a a lo largo de su existencia.

Los caminos de Gertrudis Duby y FranciscoAi??Blom confluyeron porque compartAi??an valores, interesesAi??y pasiones. Tal vez el destino moviA? algunos hilosAi??y propiciA? que se cruzaran en Ocosingo, ChiapasAi??y descubrieran juntos un ambiente cultural y fAi??sicamenteAi??muy lejano de la Europa de fines del sigloAi?? XIXAi??y principios delAi?? XX en la que les habAi??a tocado nacer,Ai??pero la labor que a partir de entonces emprendieronAi??para proteger a la Selva Lacandona y a sus habitantesAi??difAi??cilmente tuvo que ver con la actividad de losAi??astros.

Oriunda de los Alpes suizos (donde naciA? enAi??1901) y de Copenhague Ai??l (1893-1963), adoptaronAi??a San CristA?bal de las Casas como lugar de residencia;Ai??la selva, su otro hogar, estuvo sin embargo presenteAi??todo el tiempo, pues terminA? colA?ndose por losAi??distintos rincones de la casa que adquirieron y a laAi??que cariAi??osamente llamaron Na Bolom (Casa delAi??Jaguar). Aun cuando la pareja se asentA? en los Altos,Ai??las referencias lacandonas eran las que ocupaban losAi??lugares centrales en su cotidianidad.

Los frutos de esa simbiosis espiritual y materialAi??que los unAi??a a la selva se prolongan hasta el presente;Ai??Na Bolom le da el nombre a una asociaciA?n civilAi??que promueve la protecciA?n del medio ambienteAi??y de los recursos naturales de la zona, asAi?? como laAi??preservaciA?n y el desarrollo de los grupos indAi??genasAi??(especialmente de los lacandones) y la conservaciA?n yAi??difusiA?n de su patrimonio cultural.

A travAi??s de proyectos de aprovechamiento sustentableAi??de los recursos, de salud y turismo comunitarioAi??y de empresas rurales consolidadas, el patronato queAi??en un primer momento fundaron los Blom-DubyAi??enfrenta con brAi??os renovados los retos que el sigloAi??Ai??XXI plantea a las comunidades indAi??genas y simbolizaAi??los frutos de la semilla a favor de estas A?ltimasAi??que sembraron y cuidaron en vida los dos europeosAi??naturalizados mexicanos.

Pero su legado rebasa los bienes materiales queAi??destinaron para apoyar a quienes, aun sin tener lazosAi??de consanguinidad con ellos, llegaron a ser parteAi??de su familia cercana; la herencia mA?s jugosa queAi??dejaron fue un profundo respeto hacia aquellas culturasAi??que resultan distintas del modelo occidental yAi??la apuesta por replantear los cA?nones que este A?ltimoAi??ha establecido para transformar a su imagenAi??y semejanza a quienes construyen otras formas deAi??sociabilidad.

Gertrude Duby con un lacandA?n en NajA?, ca. 1948

Gertrude Duby con un lacandA?n en NajA?, ca. 1948

Cuando eligieron que sus cuerpos fueran trasladadosAi??a la Selva Lacandona en un A?ltimo viajeAi??cargado de recuerdos y emociones, dejaron fiel constanciaAi??de donde habAi??a quedado atrapado su espAi??rituAi??y enviaron un mensaje de reconocimiento a quienesAi??supieron conquistar su corazA?n. Trudy muriA?Ai??en diciembre de 1993 y fue enterrada junto a suAi??marido en San CristA?bal de las Casas, pero despuAi??sAi??de mA?s de una dAi??cada y media se cumpliA? el deseoAi??que tanto ella como Ai??l habAi??an hecho explAi??cito y seAi??les permitiA? reposar en NahA?; a decir de quienes losAi??acompaAi??aron, el trayecto hacia su A?ltima morada seAi??viviA? como una autAi??ntica fiesta de despedida, mA?sAi??que como un rito funerario cargado de dolor.

Con Chan K'in Viejo, ca. 1976

Con Chan K’in Viejo, ca. 1976

El A?nico llanto fue de felicidad y lo protagonizA?Ai??el cielo que en el centro de la selva dejA? caer unAi??torrencial aguacero en el momento en el que bajoAi??la protecciA?n de HachAi??kium (el Creador), GertrudisAi??llegA? al paraAi??so de los antepasados Hach WinikAi??(Hombres Verdaderos). Por lo menos asAi?? interpretA?Ai??su amigo Kayuai??i??um Maai??i??ax lo sucedido y no soyAi??quien para contradecirlo. SA?lo agregarAi??a que antesAi??del entierro lacandA?n en NahA? hubo otros momentosAi??igualmente emotivos; vistos en conjunto recogen laAi??variedad de afectos y la mezcla de culturas que a loAi??largo de su existencia cosechA? Trudy: del cementerioAi??de San CristA?bal de las Casas sus restos pasaron a laAi??capilla de Na Bolom, porque durante tres dAi??as seAi??concentraron allAi?? personas provenientes de distintosAi??puntos de Chiapas, de la ciudad de MAi??xico e inclusiveAi??de otros paAi??ses para despedirse de ella.

MA?s tarde, las autoridades indAi??genas de OxchucAi??organizaron una ceremonia propia del sincretismoAi??religioso que prevalece en distintas partes de la entidad:Ai??el escenario fue la iglesia de Santo TomA?s yAi??las velas y los refrescos embotellados, las sonajas y lasAi??cruces, los cantos de los indios y la mA?sica del arpa yAi??de la guitarra enmarcaron el A?ltimo adiA?s a TrudyAi??por parte de fieles que practican de manera autA?ctonaAi??los dogmas de la iglesia catA?lica, apostA?lica yAi??romana.

Pero reconstruir los detalles de la aventura queAi??despuAi??s de muertos emprendieron Pancho y TrudyAi??merecerAi??a una crA?nica que rebasa el contenido de laAi??entrevista a Gertrude Duby incluida en esta entregaAi??de BiCentenario. Para confirmar que el paso deAi??nuestro personaje por Chiapas concluyA? de la mismaAi??manera novelada con que se habAi??a iniciado, puedeAi??consultarse el reportaje que publicA? Kyra NA?Ai??ez enAi??Suisslatin (http://www.swisslatin.ch/quintasuiza-Ai??1013.htm), mientras que para conocer ai???de vivaAi??vozai??? los capAi??tulos iniciales de esa novela, convieneAi??escuchar la plA?tica que sostuvo su protagonista conAi??la historiadora Eugenia Meyer en 1971.

Es un testimonio oral que forma parte del ArchivoAi??de la Palabra resguardado por el Instituto MoraAi??y del que aquAi?? recupero algunas partes. Para facilitarAi??su lectura he editado el texto, tratando en todoAi??momento de respetar los argumentos e ideas que seAi??desprenden de la entrevista y la forma de hablar y elAi??estilo de la entrevistada. Con igual idea he construidoAi??tres grandes bloques, que sirven de ejes temA?ticosAi??para recobrar fragmentos que la secuencia originalAi??de la entrevista presenta en otro orden.

Aclarados los puntos relativos al trabajo de ediciA?n,Ai??lo A?nico que resta es dejarlos en compaAi??Ai??a deAi??una mujer que viviA? y muriA? retando al mundo.

Trayectos y circunstancias:
de las montaAi??asAi??suizas a los Altos chiapanecos

NacAi?? en Innertkirchen, un pueblo de Suiza dondeAi??no habAi??a luz, ni carretera, ni nada y vivAi?? unAi??tiempo en Wiimmis, que es otro pueblo de losAi??Alpes. DespuAi??s fuimos a Berna, donde mi padreAi??era el director o inspector de instalaciones paraAi??menores, para gente que no estaba totalmente enAi??sus sentidos. AhAi?? fui a la escuela; luego de un aAi??oAi??asistAi?? a otra escuela en la parte francesa y despuAi??sAi??de esto fui al extranjero: a ParAi??s y a Londres, dondeAi??trabajAi?? en una casa como ayudante y dama deAi??compaAi??Ai??a de la dueAi??a y escribiendo para periA?dicosAi??socialistas en Suiza.

Desde el punto de vista polAi??tico era totalmenteAi??reaccionaria, nada liberal. Hasta que lleguAi?? a laAi??escuela-internado para horticultura y hubo unaAi??huelga general en Suiza, en 1918, durante la revoluciA?nAi??rusa.

El movimiento estaba en el aire A?no? La revoluciA?nAi??rusa era una cosa romA?ntica, fabulosa paraAi??la mayorAi??a de las gentes. En Suiza habAi??a muchosAi??cantones que eran socialistas. Es una Ai??poca queAi??ustedes no pueden entender; la gente que la viviA?Ai??ya es vieja como yo.

Fui despuAi??s a Italia. Hasta luchAi?? contra MussoliniAi??y me metieron a la cA?rcel. Me expulsaronAi??a Suiza donde participAi?? en el movimiento de lasAi??mujeres socialistas y lleguAi?? a ser su presidenta.Ai??Vino el tiempo del fascismo y fui a Alemania tres oAi??cuatro aAi??os, era la Ai??poca de la lucha contra Hitler.Ai??DespuAi??s hubo un congreso muy grande en FranciaAi??contra el fascismo y por la paz. AhAi?? tuvimosAi??contacto con MAi??xico, pero mi primera impresiA?nAi??de este paAi??s habAi??a sido mucho mA?s temprana. EnAi??la escuela, por la geografAi??a: hablar del PopocatAi??petlAi??me pareciA? una cosa muy romA?ntica. Un paAi??sAi??que tenAi??a nombres tan raros.

En 1939 me urgAi??a ir a ayudar a salvar a la genteAi??que estaba atrapada por Hitler, quien avanzabaAi??mA?s y mA?s rumbo a Marsella. Se necesitaba juntarAi??el dinero para conseguir la visa para los EstadosAi??Unidos. Fue asAi?? que vine con el penA?ltimo barcoAi??desde GAi??nova. Tuve muchas dificultades para salirAi??pues estaba en la lista negra de Italia.

LleguAi?? a MAi??xico durante el gobierno de CA?rdenas, como inmigrante. Era una ciudad transparente,Ai??todavAi??a se veAi??an los volcanes, no era tanAi??grande. Era una ciudad fabulosa. Yo tenAi??a muchosAi??amigos de ParAi??s, los refugiados que estaban aquAi??.Ai??Primero trabajamos con los refugiados que llegabanAi??de Europa, pero mi idea era salir de ello y laAi??primera cosa que hice fue un viaje encargado porAi??GarcAi??a TAi??llez [se refiere a Ignacio GarcAi??a TAi??llez,Ai??secretario del Trabajo y PrevisiA?n Social duranteAi??el gobierno de Manuel A?vila Camacho] para ir aAi??Jalisco, Sinaloa y Nayarit y estudiar la condiciA?nAi??atrasada de las mujeres que trabajaban en las industriasAi??del tabaco y del textil. Como trabajadoraAi??social debAi??a entregar un informe y sugerir lo queAi??debAi??a hacerse.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Sumario #14

EDITORIAL

CORREO DEL LECTOR

ARTÍCULOS

01La Diputación novohispana en las Cortes de Madrid
Carlos Cruzado Campos

02Criar hijos ajenos. Las nodrizas en México durante los siglos XVIII y XIX
Luis Ernesto Hernández Morales

03Aventuras de un diplomático en México
Ana Rosa Suárez Argüello

04Un foto-reportaje taurino en Tenango del Valle
José Francisco Coello Ugalde

05Ciudad Juárez en 1911. Un capítulo de la fotografía documental
Miguel Ángel Berumen

Fot. de Tostado, CA?rcel de BelAi??n03,  8 julio 1913 (726x800)Purgando las culpas
Martín Josué Martínez Martínez

06De cómo desde Estados Unidos se intentó llevar la Prohibición a México
Cecilia Autrique Escobar

07El Nacional Monte de Piedad: ¿una institución colonial?
Esperanza Cabrera Siles

DESDE HOY

Flota de aeronaves de AeromAi??xico (800x530)Crónica de un aeropuerto anunciado
J. Carlos Domínguez Virgen

DESDE AYER

Testimonios

6 - The Clothing Co. Fototeca Archivo Municipal de Durango (800x574)La toma de Durango: Una mirada femenina
Esperanza Rangel y López Negrete

Imágenes

08Historia de una casa
Laura Suárez de la Torre

CUENTO HISTÓRICO

Marc Chagall, birth-1910La falta de un varón
Arturo Sigüenza

ARTE

Rafael Sanzio, Spacimo di Sicilia. 1516. Museo del Prado, Madrid. (577x800)El Emmaús de Sagredo: ¿masón?
Sergio Estrada Reynoso

ENTREVISTA

Gertrude Duby, Tzotzil, San Juan Chamula Chiapas, 1946 (706x800)Retazos de una vida: Gertrude Duby
Diana Guillén

El EmmaA?s de Sagredo A?masA?n?

Sergio Estrada Reynoso
Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

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Un reducido grupo de criollos ilustrados, adheridos a la logia masA?nica escocesa y de filiaciA?n polAi??tica conservadora,Ai??plantearon en 1843 las propuestas monetarias y culturales para poder rescatar de su inactividad a la Academia de San Carlos de MAi??xico. Esta reforma estuvo sellada por una marcada inclinaciA?n religiosa; para los maestros traAi??dos de Europa era requisito ser catA?lico para ser contratados, pues los integrantes de la Junta de Gobierno de la Academia fueron notables polAi??ticos del partido conservador.

Otro efecto importante de la reestructuraciA?n del plantel fue que atrajo a un importante nA?mero de alumnos. Entre ellos llegA? RamA?n Sagredo, en el ramo de pintura, quien rA?pidamente se distinguiA? por sus buenas aptitudes en el dibujo y como una gran promesa para las artes.

Actualmente Sagredo no forma parte de las celebridades artAi??sticas en nuestro paAi??s. Su virtual anonimato se debe a su reducida producciA?n y a que la escuela plA?stica a la que perteneciA? fue A?speramente criticada por su marcada temA?tica religiosa. Creemos que quizA? la A?nica manera de revalorar la producciA?n plA?stica de mediados del siglo XIX sea reconocer a los artistas olvidados, desempolvar sus obras e intentar comprender su significado sin prejuicios. Es Ai??sta la razA?n para analizar enseguida un interesante A?leo de Sagredo, titulado La ida a EmmaA?s, expuesto en el Mu- seo Nacional de Arte.

El autor

Suele decirse que RamA?n Sagredo naciA? en 1834 en Real del Monte, pero quizA? esto no sea cierto, pues en el libro de fe bautismal que se conserva en este poblado no lo registra. Sus padres Gregorio Sagredo (empleado minero) y MarAi??a del Carmen CarreAi??o formaban un modesto matrimonio trashumante que se asentA? en ese lugar y al menos engendrA? doce vA?stagos (siete mujeres y cinco varones), nacidos en diferentes poblados mineros. Creemos que RamA?n vio la luz primera entre 1834 y 1837, en alguno de los muchos lugares en que sus progenitores vivieron.

La Academia de San Carlos

La Academia de San Carlos

Desde niAi??o, RamA?n manifestA? gusto por la pintura. Se cuenta que antes de ingresar a la Academia de San Carlos, se instruyA? en el estudio artAi??stico que el pintor Justo Montiel montA? en la ciudad de Orizaba. En Real del Monte fue amigo del famoso caricaturista masA?n del diario liberal La Orquesta, Constantino Escalante. Para 1852 se hallaba ya estudiando en la Academia, donde elaborA? el lienzo La ida al castillo de EmmaA?s cinco aAi??os despuAi??s, cuando tenAi??a entre 20 y 23 aAi??os de edad. El aAi??o en queAi??nace esta obra a la que se considera su obra maestra, fue crAi??tico en la polAi??tica mexicana; las tensiones entre liberales y conservadores eran tales que estallarAi??an en tres aAi??os de encarnizada guerra civil, debido a la nueva ConstituciA?n polAi??tica, cuya proclamaciA?n cayA? como autAi??nticoAi??botafuego en el A?nimo de ambos partidos. Sagredo permaneciA? en la Academia de San Carlos durante diez aAi??os, lo que le significA? un periodo de esfuerzo y estudio constantes, pues como pensionado del plantel debAi??a cumplir con las obligaciones que le imponAi??a su maestro PelegrAi??n ClavAi??. A Ai??l y sus compaAi??eros les inculcA? la escuela pictA?rica europea de los nazarenos, encabezada por el pintor alemA?n Johann Friederich Overbeck (1789-1869), quien junto con otros pintores aspiraban a un ai???renacimiento de la religiA?n del arteai???, detestaban la sensualidad en Ai??l y buscaban recrear sobre todo escenas bAi??blicas. Los nazarenos llevaron a tal punto sus preceptos que algunos vivieron como monjes-pintores en el convento de San Isidro de Roma. ClavAi?? pretendAi??a que sus alumnos fueran ai???sostenedores de lo moral y bello en las artesai??? y, en la prA?ctica, los tenAi??a trabajando en diversos estudios maAi??anas, tardes y noches. Los alumnos propiamente hacAi??an su vidaAi??en el taller. El ideal estAi??tico de la Ai??poca era el romanticismo clasicista, el cual mezclado con los ideales nazarenos introducidos por ClavAi??, de origen catalA?n, resultaron en la escuela artAi??stica que en ese tiempo se denominA? Escuela Moderna Mexicana.

Detalle de "La ida a EmmaA?s" de RamA?n Sagredo

Detalle de “La ida a EmmaA?s” de RamA?n Ai??Sagredo

Ai??sta, que hoy en dAi??a podrAi??amos llamar Escuela Claveliana, tuvo gran aceptaciA?n por ir acorde con el pensamiento de gran parte de la sociedad de mediados del siglo XIX. Sus caracterAi??sticas formales fueron bA?sicamente los colores crudos y brillantes, la correcciA?n en el dibujo, el amaneramiento al estilo del pintor Dominique Ingres, las temA?ticas bAi??blicas y el sentimiento mostrado con una dulce afectaciA?n romA?ntica que agradaba mucho a los espectadores.

RamA?n Sagredo fue esmerado en sus estudios, pero tambiAi??n muy inquieto. Sabemos que era cercano a los ideales liberales de la Ai??poca, de familia catA?lica, pero convertido al protestantismo, tal vez influido por los ingleses metodistas que se asentaron en Real del Monte, y que posiblemente fue masA?n. Tampoco permaneciA? ajeno a los hechos polAi??ticos de su tiempo. Por un tiempo, hubo incluso quejas asegurando que tan sA?lo asistAi??a al plantel a trastornar el orden de las clases y distraer a los demA?s alumnos con sus plA?ticas. Dato curioso es que en 1857 entregara a la direcciA?n de San Carlos un certificado mAi??dico, el cual le prescribAi??a no asistir a clases nocturnas, pues debAi??a reposar para que una herida en la garganta, infringida por el disparo de un fusil, le cicatrizara correctamente.

Al terminar sus estudios, no encontrA? fortuna como pintor, por lo que asumiA? el oficio de fotA?grafo como medio de subsistencia. En una ocasiA?n concursA? para que le fuera otorgada la plaza de profesor de dibujo de ornato en la Academia, la cual, segA?n Ai??l, no le fue dada debido a que tenAi??a una forma de pensar diferente a quienes dirigAi??an San Carlos y porque el concurso de oposiciA?n estuvo amaAi??ado por directivos y profesores, quienes eran de ai???ideas atrasadasai???. A?Se le habrA? negado acaso por su postura religiosa protestante?

Tiempo despuAi??s, su espAi??ritu soAi??ador y bohemio le hizo prendarse de una hermosa tapatAi??a llamada Maura OgazA?n, hermana del gobernador de Jalisco, de quien se cuenta enloqueciA? a mA?s de un romA?ntico de la Ai??poca. Ambos se hallaban casados cada uno por su parte. Al taller fotogrA?fico que Sagredo habAi??a montado en el nA?m. 2 de la calle de Santo Domingo, Maura acudAi??a a diario haciAi??ndose retratar en todas las actitudes posibles, Ai??l le ofrecAi??a champaAi??a y pastelillos y continuamente le amenazaba con suicidarse a sus pies, razA?n por la cual ella condescendAi??a con frecuencia.

Sin embargo, el fotA?grafo-pintor acabA? por quitarse la vida, tras varios intentos, el 2 de junio de 1870, despuAi??s de ingerir una dosis mortal de cianuro. Se dijo entonces que el motivo fue una ai???infausta pasiA?n amorosaai???; a decir de su Ai??ntimo amigo Manuel Ocaranza, se debiA? a la inagotable acumulaciA?n de infortunios, privaciones y decepciones que desbordaron el vaso lleno de los sufrimientos que eran su vida.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Historia de una casa

Laura SuA?rez de la Torre
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

…que ahAi?? espantaban. DecAi??an que don
ValentAi??n salAi??a todas las noches en su carruaje,
por un rincA?n del lado derecho de la casa….

Siglo XIX

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VivAi??a en la Calle del Indio Triste en pleno corazA?n de la ciudad de MAi??xico. De ahAi?? salAi??a a trabajar como diputado por Zacatecas, senador o vicepresidente de la repA?blica. Al igual que muchos otros mexicanos, buscarAi??a tener una casa de campo en los alrededores de la ciudad. En Mixcoac, ese pueblo ai???risueAi??o y florido de aire saludableai???, que despertaba todas las maAi??anas con las campanas de sus iglesias, la de San Juan Evangelista y la de Santo Domingo, allAi??, ValentAi??n GA?mez FarAi??as comprA? un inmueble del siglo XVIII con corral y caballeriza, pozos para el agua, chimeneas que paliaban el frAi??o y una huerta de hermosos A?rboles frutales que daban duraznos y peras y compartAi??an el terreno con los cedros y las magnolias. Era una ai???casa solariega para el veranoai??? que habAi??a ai???adquirido por 2 750 pesosai??? y se encontraba en ai???malas condicionesai???, pero le servirAi??a de remanso frente a los problemas polAi??ticos, financieros y de salud que le acosaban. Fue la casa que lo esperaba en 1845 tras su exilio en Estados Unidos, entre Nueva Orleans y Filadelfia. A ella se trasladA? con su esposa Isabel y sus cuatro hijos, FermAi??n, Ignacia, Benito y Casimiro. Ai??l cumplAi??a en la ciudad con sus compromisos polAi??ticos, mientras la familia pasaba sus dAi??as en el barrio de Maninaltongo frente a la iglesia de Nuestra SeAi??ora de Guadalupe, nombrada de San Juan, en el pueblo de Mixcoac. AllAi?? Isabel se ocupaba de ordenar todo lo necesario para que la cotidianidad familiar fuera placentera.

En agosto de 1847 la vida del pueblo se alterarAi??a pues las tropas estadunidenses sentaron allAi?? sus reales. La casa fue saqueada… y quedaron como mudos testigos los muros altos y anchos de los salones, el comedor, la cocina, de la sala y las recA?maras. Hubo que repararla…

ValentAi??n GA?mez FarAi??as, el impulsor de las reformas liberales que por su carA?cter laico causaron tanta inquietud en la sociedad, fue enterrado en la huerta de la casa en 1858.

El Mixcoac pueblerino se fue abriendo a la modernidad que se irAi??a instalando lentamente alrede- dor de la plaza que alguna vez tuvo un quiosco. Los maizales quedarAi??an sin siembra. El tranvAi??a pasarAi??a enfrente de la plaza y las calles tomarAi??an nombres nuevos. El alumbrado elAi??ctrico llegarAi??a poco a poco; las pulquerAi??as perecerAi??an ante el embate de las bebidas modernas como las cervezas. La ladrillera Noche Buena darAi??a paso al parque Hundido, latierra de las calles se convertirAi??a en asfalto y los vecinos antes todos conocidos ya no lo serAi??an porque las viejas y sencillas casas irAi??an desapareciendo a lo largo del siglo XX, demolidas por el crecimiento urbano que hizo del antiguo pueblo una colonia al sur de la ciudad de MAi??xico con nuevas casas y edificios. No obstante, la transformaciA?n del espacio, la casa permanecerAi??a como refugio veraniego para los descendientes de los GA?mez FarAi??as ai??i??los Uhink y los VAi??rtizai??i?? aunque con el paso de los aAi??os cambiarAi??a su funciA?n…

ViAi??eta casa de GA?mez FarAi??as  folleto Instituto Mora ca 1983 (640x556)

Siglo XX

Esa casa, otrora de campo, serAi??a, a partir de 1976, el sitio elegido para establecer la fundaciA?n Bibliotecas Mexicanas, A.C. El gobierno mexicano la adquiriA? con el propA?sito inicial de depositar en ella el acervo bibliogrA?fico de la biblioteca JosAi?? Ignacio Conde. MA?s tarde, en 1981, por decreto presidencial de JosAi?? LA?pez Portillo, se asentarAi??a en ese espacio el Instituto de Investigaciones Dr. JosAi?? MarAi??a Luis Mora, nombre de otro connotado liberal. Su misiA?n: ai???desarrollar investigacionesAi??cientAi??ficas en el campo de la historia y de otras ciencias socialesai???. Los profesores-investigadores y especialistas tendrAi??an, a partir del fondo JosAi?? Ignacio Conde, una biblioteca dedicada a las ciencias sociales. De esta manera, la vieja casona de la plaza de San Juan albergA? al nuevo instituto. En ella se instalarAi??an algunos espacios para los investigadores; el antiguo salA?n, con los aAi??os, se convertirAi??a en una moderna librerAi??a. La amplia huerta conservarAi??a algunos de sus frondosos A?rboles y se transformarAi??a en un bello jardAi??n que darAi??a un toque especial a la instituciA?n… Al fondo, en lo que era la huerta, se construyA? un proyecto arquitectA?nico y acadAi??mico que revelaba el interAi??s por engrandecer a la instituciA?n.