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ai???Madre corajeai??? y la familia Prestes en MAi??xico, 1938-1945

Ana Buriano -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 15.

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La prensa mexicana del 15 de junio de 1943 se vio desbordada de noticias y avisos fA?nebresAi??alusivos a la muerte de Leocadia Felizardo Prestes. La madre del lider comunista brasilero Luis Carlos Prestes, apresado por el gobierno de Getulio Vargas, expirA? en su domicilio de Luz SaviAi??on nA?m. 10, de la colonia Del Valle, la madrugada del 14, donde vivAi??a junto con su hija Ligia y su nieta Anita Leocadia de siete aAi??os de edad. Inmediatamente se hicieron presentes en la casa Alfonso Reyes, Vicente Lombardo Toledano, Amalia SolA?rzano de CA?rdenas y Gabriel Leyva VelA?zquez. Poco despuAi??s llegA? el comitAi?? nacional de la ConfederaciA?n de Trabajadores de MAi??xico (CTM) encabezado por Fidel VelA?zquez. En la tarde, el cuerpo fue embalsamado en espera de la respuesta del gobierno de Brasil a las peticiones que le hicieran personalidades y organizaciones polAi??ticas y sociales mexicanas. Los telegramas pedAi??an a Getulio Vargas que permitiera el viaje de Luis Carlos a MAi??xico para presidir los funerales de su madre. La mA?s impresionante de estas solicitudes, segA?n recuerda la memoria familiar, fue el cable que enviA? LA?zaro CA?rdenas, entonces secretario de Defensa del gobierno de Manuel A?vila Camacho, al presidente de Brasil, ofreciendo enviar un aviA?n militar para trasladar al preso y su persona como garantAi??a y rehAi??n de que Prestes regresarAi??a a prisiA?n una vez que se produjeran las exequias fA?nebres.

Se abriA? entonces una larga espera de cuatro dAi??as en vigilia junto al cuerpo de Leocadia. La capilla ardiente fue instalada en el salA?n de la UniA?n de Empleados de Restaurantes, CafAi??s y PastelerAi??as del D.F., en la calle Orozco y Berra nA?m. 80, permanentemente rodeado por guardias de honor en las que se turnaban dirigentes y primeras figuras de la CTM, la Universidad Obrera, el Partido de la RevoluciA?n Mexicana (PRM), la ConfederaciA?n Nacional Campesina (CNC), el Partido Comunista Mexicano (PCM) y la ConfederaciA?n de Trabajadores de AmAi??rica Latina, asAi?? como representantes del exilio antifascista. Getulio no respondiA?. Lo hizo en su lugar la Embajada de Brasil en MAi??xico a travAi??s de una declaraciA?n que transcribe El Universal del 18 de junio de 1943. Frente a la conmocionada opiniA?n pA?blica mexicana la Embajada puntualizA? que ai???Luis Carlos Prestes fue el primer condenado por el Tribunal de Seguridad Nacional como culpable del crimen de sediciA?n y levantamiento en armas contra el gobierno constituidoai???, responsable de un asesinato y por lo tanto ai???prisionero por crimen comA?nai???. NegA? asAi?? toda entidad polAi??tica a su detenciA?n, siete aAi??os atrA?s.

Perdidas las esperanzas fue necesario proceder al sepelio en ausencia del hijo. El ComitAi?? Antifascista de MAi??xico convocA? a todas las agrupaciones obreras y democrA?ticas a participar. Las honras fA?nebres fueron apoteA?sicas segA?n da cuenta una ai???CrA?nica grA?ficaai??? de El Nacional. El entierro, celebrado el 18 de junio, contA? lo mA?s significativo del mundo polAi??tico y sindical mexicano: todos losAi??secretarios y subsecretarios de Estado encabezados por el general CA?rdenas, los sindicatos mexicanos, el exilio y las organizaciones civiles. A las 10:30 de la maAi??ana la caja mortuoria, cubierta por la bandera de Brasil, fue llevada en hombros 10 km por un cortejo fA?nebre que se encaminA? por el jardAi??n de San Fernando hacia las calles de Rosales para tomar despuAi??s Paseo de la Reforma, el Bosque de Chapultepec y llegar al PanteA?n Civil de Dolores. Precedido por la banda de guerra de las milicias obreras caminA? lentamente durante dosAi??horas hacia las lomas de Tacubaya, rodeado por una guardia de honor que llevaba las banderas de las naciones aliadas que lucha- ban contra el nazifascismo.

Pablo Neruda. En ese momento cA?nsul de Chile en MAi??xico, lee su "Dura elegAi??a" dedicada a la 'Madre herA?ica'. A su izq. el lAi??der sindical chileno Salvador Ocampo

Pablo Neruda. En ese momento cA?nsul de Chile en MAi??xico, lee su “Dura elegAi??a” dedicada a la ‘Madre herA?ica’. A su izq. el lAi??der sindical chileno Salvador Ocampo

Al pie de la tumba la despidieron Manuel Luzardo por el exilio brasilero, el senador Vicente Aguirre por la CNC, Vicente Lombardo Toledano por la CTM, Dionisio Encinas por el PCM, Salvador Ocampo por la ConfederaciA?n de Trabajadores de Chile y Adelina Zendejas por la mujer revolucionaria. Aguirre expresA? que ai???aquAi?? en MAi??xico los revolucionarios cuentan con un regazo acogedor y un ambiente de simpatAi??a sinceraai???; Vicente Lombardo exaltA? la figura de Prestes entre los luchadores de AmAi??rica Latina y dijo ai???DoAi??a Leocadia, hasta luegoai???. La voz de Adelina vibrA? con una encendida arengaAi??sobre la ideologAi??a del hijo de la desaparecida. En su carA?cter de cA?nsul general de Chile en MAi??xico, Pablo Neruda leyA? su poema ai???Dura elegAi??aai???. El gran poeta dijo en sus estrofas: ai???SeAi??ora hiciste grande, mA?s grande, a nuestra AmAi??ricaai???. Y a Vargas le apostrofA?: ai???una madre recorre la casa del tirano, una madre de llanto, de venganza, de flores, una madre de luto, de bronce, de victoria, mirarA? eternamente los ojos del tirano, hasta clavar en ellos nuestro luto mortalai???. La lectura del famoso poema fue ai???mi suicidio diplomA?ticoai???, recordA? Neruda luego. Considerado injurioso, el gobierno de Brasil le acusA? de infringir la neutralidad diplomA?tica. Las grandes presiones que Neruda recibiA? desde el ministerioAi??de Relaciones Exteriores de su paAi??s precipitaron una renuncia que evitA? la destituciA?n. DeclarA? ante la prensa mexicana que los ai???escritores chilenos tenemos una tradiciA?n: al aceptar un cargo pA?blico… no acostumbramos a hipotecar nuestra libertad ni nuestra dignidad de hombres libresai???.

Cerrada la tumba con la inscripciA?n A la madre heroica, fue cubierta por coronas fA?nebres, cuya enumeraciA?n ocupA? una columna y media del periA?dico. Entre quienes las enviaron destacaban el presidente de la repA?blica A?vila Camacho, los secretarios de estado CA?rdenas, Heriberto Jara, Miguel AlemA?n, Maximino A?vila Camacho y Javier Rojo GA?mez, Jefe del Departamento del D.F. Pese a que el gobierno mexicano se deslindA? oficialmente de haber tomado una posiciA?n, las declaraciones a la prensa del embajador de Brasil generaron un incidente diplomA?tico y reclamos ante Itamaraty.

Madre coraje

El mundo conocAi??a a Leocadia Prestes como ai???Madre corajeai???, en un simil algo forzado con la obra teatral de Bertold Brecht, Madre coraje y sus hijos. Nacida en Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, en 1874, fue una maestra de primeras letras que casA? con Antonio Pereira Prestes, un ingeniero militar con quien procreA? cinco hijos en RAi??o de Janeiro. Muerto tempranamente el esposo, enfrentA? su viudez solventando la vida como maes- tra nocturna de adultos en las escuelas de las favelas de RAi??o, hecho que la aproximA? a la realidad social de Brasil. Madre devota, se mantuvo unida a las inquietudes de Luis Carlos, su hijo mayor. A?Y vaya que esas inquietudes fueron muchas! El joven Prestes naciA? en 1898 en la repA?blica reciAi??n establecida (1889). EstudiA? ingenierAi??a en la Escuela Militar de Realengo en RAi??o de Janeiro, trabajA? como ingeniero ferroviario y con el grado de teniente fue destinado al estado de Rio Grande.

La RepA?blica, conocida como Vieja pese aAi??su juventud, era esencialmente oligA?rquica. SuAi??nuevo producto de exportaciA?n, el cafAi??, tenAi??aAi??gran potencial econA?mico y atraAi??a migracionesAi??europeas, alemana e italiana principalmente. ElAi??paAi??s cambiaba aceleradamente y la repA?blica eraAi??extraordinariamente restrictiva del acceso a losAi??derechos polAi??ticos. Las primeras manifestacionesAi??de descontento se expresaron entre la oficialidadAi??baja del ejAi??rcito en consonancia con una crisisAi??deflacionaria. La irritaciA?n de los tenientes tenAi??aAi??una difusa base social y polAi??tica. Como en otrosAi??paAi??ses del continente, los reclamos de la joven oficialidadAi??se enfocaban preferentemente hacia lasAi??reformas polAi??ticas: deseaban transformaciones enAi??el rAi??gimen electoral y en la educaciA?n pA?blica.Ai??Entre 1922 y 1924 se produjeron rebeliones enAi??San Pablo y RAi??o Grande. Los oficiales paulistasAi??insurrectos unieron sus fuerzas con los riograndensesAi??levantados bajo el mando del teniente LuisAi??Carlos Prestes. Conformaron entonces un enormeAi??contingente guerrillero de 1,500 hombres,Ai??conocido como la Columna Prestes, que recorriA?Ai??trece estados y mA?s de 25,000 km durante casiAi??tres aAi??os, sin haber sido derrotada pero sin llegarAi??tampoco a una rebeliA?n generalizada contraAi??la RepA?blica Vieja. La Columna y su jefe acabaronAi??el periplo asilA?ndose en Bolivia. Prestes entrA? Ai??a la historia latinoamericana bautizado por losAi??sectores populares de Brasil como Caballero de laAi??Esperanza, nombre que inmortalizA? Jorge AmadoAi??cuando escribiA? su biografAi??a novelada, en 1942.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.38.26Impedido de regresar a Brasil, Prestes se refugiA?Ai??en Argentina a fines de 1928. AhAi?? tomA?Ai??contacto con el marxismo y el movimiento comunistaAi??internacional. La madre le siguiA? con susAi??hijas y compartiA? las difAi??ciles condiciones de esteAi??exilio. El golpe de estado de JosAi?? Uriburu contraAi??HipA?lito Irigoyen en Argentina supuso su encarcelamientoAi??y expulsiA?n del paAi??s. Prestes debiA? asilarseAi??en Uruguay. Todos los paAi??ses de la regiA?nAi??sufrAi??an los efectos de la crisis del 29. En el muyAi??afectado Brasil un mal acuerdo entre las oligarquAi??asAi??regionales derivA? en una crisis polAi??tica. AmbosAi??conflictos generaron el clima propicio para laAi??revoluciA?n de 1930, liderada desde Rio GrandeAi??por Getulio Vargas, un abogado vinculado a laAi??polAi??tica ai???gaA?chaai???. Getulio aspirA? sumar a su asonadaAi??al muy popular teniente Prestes. La historiaAi??registra dos encuentros entre ambos personajesAi??incompatibles. En mayo de 1930 se produjo laAi??ruptura definitiva. Prestes proclamA? en un manifiestoAi??la necesidad de una revoluciA?n popular,Ai??agraria y antiimperialista, de perfil socialista. SuAi??retorno a Brasil no era ya posible.

Ai??En 1931 viajA? a la URSS y poco despuAi??s leAi??siguieron su madre y hermanas. Desde 1934 seAi??sumA? formalmente al partido comunista y asumiA?Ai??responsabilidades importantes en la Komintern.Ai??A fines de aAi??o iniciA? un viaje clandestino aAi??Brasil, una larga travesAi??a en barco, para liderar laAi??oposiciA?n al gobierno de Getulio que coqueteabaAi??abiertamente con el nazifascismo. Prestes viajA?Ai??con una falsa identidad y acompaAi??ado por quienAi??fungirAi??a como asistente y responsable de su seguridad,Ai??la comunista alemana Olga BenA?rio, radicadaAi??desde tiempo atrA?s en laAi?? URSS y perseguidaAi??en su paAi??s. Durante el viaje surgiA? un romanceAi??entre ambos que incorporarAi??a nuevos lazos a losAi??polAi??ticos y darAi??a mayor realismo a la coberturaAi??clandestina.

A su arribo a Brasil, el Caballero de la EsperanzaAi??impulsA? la polAi??tica de formaciA?n de frentesAi??populares que promoverAi??a el movimiento comunista internacional a partir de suAi?? VII Congreso.Ai??Brasil era un verdadero eje en la polAi??tica hitlerianaAi??de formaciA?n de una zona de influencia germanaAi??en AmAi??rica del Sur. Para detener esta ofensiva,Ai??a principios de 1935 se conformA? la AlianzaAi??Nacional Libertadora, un frente polAi??tico con unAi??programa antifascista, ???i?????i???i???? ?i???i???????i???i?????i???? agrario y antiimperialista,Ai??sintetizado en la consigna Pan, tierra y libertad.Ai??La Alianza encontrA? un gran apoyo de masas peroAi??fue perseguida por Vargas, quien cerrA? sus localesAi??y aprobA? una temible ley de seguridad nacional.Ai??En respuesta, la Alianza dirigida por Prestes radicalizA?Ai??sus posiciones, se insurreccionA? en noviembreAi??de 1935 y fue rA?pidamente derrotada.

La represiA?n que lanzA? Vargas fue terrible. PrestesAi??y Olga fueron detenidos en marzo de 1936. Ai??lAi??fue condenado a largos aAi??os de prisiA?n. Olga, enAi??su sAi??ptimo mes de embarazo, fue deportada a laAi??Alemania hitleriana. Los medios nazifascistas laAi??presentaron ante la opiniA?n pA?blica como la imagenAi??de la judeocomunista. Recluida inicialmenteAi??en la prisiA?n de mujeres de BerlAi??n, dio a luz unaAi??niAi??a, el 27 de noviembre de 1936, a la que llamA?Ai??Anita Leocadia. La niAi??a permaneciA? junto a laAi??madre durante su primer aAi??o de vida y luego fueAi??separada de ella por la Gestapo. Olga fue enviadaAi??a un campo de trabajo forzado y luego transferidaAi??al hospital psiquiA?trico deAi??Bernburg, vuelto centro de exterminio.Ai??PereciA? en una cA?maraAi??de gas con apariencia de ducha,Ai??en febrero de 1942.

La campaAi??a internacional porAi??la libertad de Prestes, paraAi??recuperar a Anita Leocadia yAi??salvar a Olga

Las mujeres de la familia PrestesAi??permanecAi??an en MoscA? hastaAi??que llegA? la noticia de la detenciA?nAi??de Luis Carlos. Entonces laAi??madre junto a Ligia, una de lasAi??hermanas, abandonA? laAi?? URSSAi??para encabezar una campaAi??aAi??de solidaridad que obligara a laAi??liberaciA?n de su hijo. IniciA? suAi??cruzada en la EspaAi??aAi??republicana. AcompaAi??adaAi??por MarAi??a, ai???la delAi??Socorro Rojoai???, comoAi??se conocAi??a entoncesAi??a Tina Modotti, hizoAi??una gira de encendidosAi??actos por el paAi??s.Ai??Pronto iniciA? la GuerraAi??Civil y Leocadia viajA?Ai??a Francia e Inglaterra.

Esta mujer sexagenariaAi??logrA? levantar un movimiento internacional deAi??solidaridad con Prestes que fue la mayor campaAi??aAi??por la liberaciA?n de un preso polAi??tico de su Ai??poca.Ai??Incansable, visitaba periA?dicos, sindicatos, partidos,Ai??parlamentos y jefes de estado. Una verdaderaAi??lluvia de telegramas llegaba a Brasil. ProvenAi??an deAi??intelectuales de la talla de Romain Rolland, AndrAi??Ai??Malraux, Pablo Neruda, de lAi??deres polAi??ticos comoAi??Dolores Ibarruri, LA?zaro CA?rdenas, CAi??sar Uribe yAi??de todo tipo de organizaciones. ComitAi??s de solidaridadAi??con Prestes surgieron en Estados Unidos,Ai??AmAi??rica Latina, Australia y Nueva Zelanda. ConAi??la deportaciA?n de Olga a Alemania la campaAi??a seAi??intensificA?. Leocadia y Ligia viajaron a GinebraAi??para obtener ayuda de la Sociedad de las NacionesAi??y de la Cruz Roja Internacional.Ai??Las gestionesAi??de estos organismos lesAi??permitieron conocer elAi??nacimiento de la niAi??a.Ai??En tres ocasiones fueronAi??a Alemania a gestionarAi??ante la Gestapo la libertadAi??de madre e hija. Finalmente,Ai??lograron queAi??el 21 de enero de 1938Ai??la Gestapo les entregaraAi??a Anita Leocadia. ObtuvieronAi??tambiAi??n la vagaAi??promesa de que Olga, aAi??la que nunca pudieronAi??conocer, serAi??a liberadaAi??mA?s adelante.

MAi??xico y Prestes

El caso Prestes, como bien seAi??ala Guillermo Palacio en su estudio sobre las relaciones entre ambosAi??paAi??ses, fue un permanente foco de tensiA?n entreAi??MAi??xico y Brasil. Pese al importante papel que jugabaAi??el petrA?leo mexicano en las importacionesAi??brasileras desde el periodo de Calles y el Maximato,Ai??los dos paAi??ses grandes del continente noAi??sA?lo tenAi??an modelos polAi??ticos enfrentados, sinoAi??una diferente concepciA?n de la polAi??tica exterior yAi??las cuestiones religiosas. Las relaciones no habAi??anAi??sido tersas y el caso Prestes las agravA? mA?s aA?n.Ai??Aunque la llegada al gobierno de CA?rdenas abriA?Ai??tAi??midas esperanzas de mejorAi??a, muy pronto losAi??diplomA?ticos brasileros lo catalogaron como unaAi??ai???escalada comunistaai??? y la mutua animadversiA?nAi??se intensificA?.

DoAi??a Leocadia con su nieta Anita y la periodista argentina MarAi??a Luisa Cernelli en MAi??xico (1940)

DoAi??a Leocadia con su nieta Anita y la periodista argentina MarAi??a Luisa Cernelli en MAi??xico (1940)

La prisiA?n de Prestes provocA? una reacciA?n inmediataAi??de la intelectualidad mexicana que hizoAi??llegar el 26 de marzo de 1936 una carta a VargasAi??en la que se exaltaba la figura del encarcelado, loAi??comparaban con Batlle y OrdA?Ai??ez de Uruguay,Ai??Irigoyen de Argentina, y Madero en su esfuerzoAi??por sintetizar las aspiraciones nacionales de lasAi??clases medias, los campesinos y los obreros. FueAi??la avanzada de una gran cantidad de telegramasAi??presionando por su liberaciA?n. Carlos Alves deAi??Souza, el encargado de negocios interinoAi??de Brasil en MAi??xico, un nazifascista y antisemitaAi??confeso, no encontraba descanso enAi??sus protestas ante la SecretarAi??a de RelacionesAi??Exteriores mexicana por la injerencia deAi??personalidades del gobierno en la campaAi??aAi??Prestes. En tanto, las manifestaciones se sucedAi??anAi??frente a la embajada de Brasil, queAi??pidiA? protecciA?n de una guardia armada.Ai??Aun mA?s, en junio, el sindicato de la educaciA?nAi??mexicana enviA? una carta a Vargas enAi??la que le anunciaba que los 30 mil maestrosAi??de primaria de MAi??xico se encargarAi??an de hacerAi??conocer a sus alumnos en cada escuelaAi??ai???el rAi??gimen de terror y de falta de libertadAi??que se vivAi??a en Brasilai???.

La situaciA?n se volviA? aA?n mA?s grave enAi??1937, una vez instaurado el Estado NovoAi??en Brasil con su ConstituciA?n totalitaria yAi??corporativista. El nuevo embajador mexicanoAi??en RAi??o, JosAi?? RubAi??n Romero, catalogadoAi??en los cAi??rculos diplomA?ticos brasilerosAi??como un reciAi??n llegado del ai???ambiente rojo Ai??de EspaAi??aai???, recibiA? variasAi??solicitudes de asiloAi??de militares, periodistasAi??y profesionales vinculadosAi??con Prestes. La cancillerAi??aAi??mexicana a cargoAi??de Eduardo Hay no fueAi??muy receptiva, ni deseA?Ai??exponer aA?n mA?s las relaciones.Ai??AconsejA? a RomeroAi??que lograra que losAi??asilados abandonaran laAi??sede diplomA?tica, ya queAi??el gobierno de Vargas leAi??ofrecAi??a garantAi??as de respetarAi??sus derechos. RomeroAi??actuA? con un altoAi??sentido humanitario y se rebelA?, en lo posible,Ai??contra las instrucciones que recibiA?. TratA? de embarcarlosAi??en un navAi??o que llevaba a asilados de laAi??embajada argentina hacia Buenos Aires, pero susAi??protegidos se negaron a ser objeto de una deportaciA?nAi??disfrazada. DebiA? solicitar apoyo policialAi??para defender la embajada mexicana pues AcciA?nAi??Integralista, un agrupamiento polAi??tico fascista,Ai??amenazaba asaltarla. En respuesta, la embajadaAi??de Brasil en MAi??xico solicitA? la protecciA?n correspondienteAi??para defenderse de los manifestantesAi??del 20 de noviembre en la ciudad de MAi??xico. ElAi??gobierno de CA?rdenas desprotegiA? totalmente laAi??embajada de Brasil. RetirA? el A?nico policAi??a que laAi??custodiaba, para desacreditar la acusaciA?n. El altoAi??control que ejercAi??a sobre el movimiento sindicalAi??y popular hizo que, durante las celebraciones delAi??aniversario de la revoluciA?n, la sede brasilera noAi??fuera siquiera molestada. Cuando Romero dejA?Ai??el cargo a principios de 1938, quedaba un soloAi??asilado en la embajada de MAi??xico en RAi??o. Los demA?sAi??se habAi??an reintegrado al paAi??s y la protecciA?nAi??mexicana fue suficiente para que no fueran detenidosAi??por la temible policAi??a varguista. Claro queAi??en Brasil habAi??an cambiado algo las cosas. VargasAi??abandonA? sus efluvios fascistizantes y se alineA?Ai??con la neutralidad que impulsaba Roosevelt, mA?sAi??adelante declarA? la guerra y enviA? tropas a lucharAi??contra el Eje.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.29.35MAi??xico estaba decidido a distender las relacionesAi??entre ambos paAi??ses. Leocadia y Ligia solicitaron,Ai??en julio de 1936 visa en la embajada deAi??MAi??xico en ParAi??s para promover la campaAi??a. Se lesAi??negA? entonces el ingreso. La SecretarAi??a argumentA?Ai??que su presencia era inA?til dado que las gestionesAi??para liberar a Prestes estaban a cargo del propioAi??gobierno. En marzo de 1937, el general FranciscoAi??MA?jica insistiA? ante la cancillerAi??a solicitando elAi??ingreso de la familia. La inminencia de la derrotaAi??espaAi??ola y el palpable clima bAi??lico europeo debenAi??haber activado la decisiA?n. Ellas sentirAi??an seguramenteAi??urgencia por abandonar ParAi??s y les aterrorizabaAi??la suerte que pudiera correr la niAi??a reciAi??nAi??rescatada de la Alemania nazi. Aunque no seAi??conocen las circunstancias exactas, por la correspondenciaAi??se sabe que en octubre de 1938, madre,Ai??hija y nieta encontraron refugio en MAi??xico,Ai??asiladas por el gobierno de CA?rdenas. Aunque losAi??aires cambiaron a partir de la llegada de ManuelAi??A?vila Camacho, la presencia de las Prestes en elAi??paAi??s activA? la solidaridad del gobierno mexicano.Ai??Hacia 1941 el Ejecutivo y la CA?mara de DiputadosAi??se plantearon solicitar a Vargas que permitieraAi??el traslado a MAi??xico de Luis Carlos, en calidadAi??de asilado. Lo hacAi??an sin embargo con cautela, yaAi??que la SecretarAi??a instruyA? al embajador para queAi??el tema no generara la impresiA?n de una intromisiA?nAi??en los asuntos internos de Brasil.

Poco conocemos de la vida de esa familiaAi??en el MAi??xico cardenista y avilacamachista.Ai??Ellas continuaron la campaAi??a por la liberaciA?nAi??del Caballero de la Esperanza aunque limitadaAi??al A?mbito latinoamericano. La guerraAi??en Europa hizo que doAi??a Leocadia perdieraAi??contacto con las tres hijas que habAi??an quedadoAi??en la UniA?n SoviAi??tica invadida y conAi??Olga, prisionera en Alemania. Aunque tenAi??aAi??una confianza inconmovible en la derrota delAi??nazifascismo, que finalmente no alcanzarAi??a aAi??ver, temAi??a en cambio por la suerte de su nuera.Ai??Las Prestes vivieron rodeadas del mundoAi??intelectual, polAi??tico y sindical mexicano. ElAi??exilio espaAi??ol reciAi??n llegado fue tambiAi??nAi??su medio. Mantuvieron una amistad estrechaAi??con Tina Modotti quien frecuentaba suAi??casa, al punto que DoAi??a Leocadia presidiA?Ai??el velorio de la fotA?grafa. Este amplio cAi??rculoAi??social debe haber menguado en algo lasAi??angustias e incertidumbres que padecAi??an. LigiaAi??reconociA? que no hubo alegrAi??as duranteAi??su estancia en MAi??xico, sino una larga esperaAi??de correspondencia y noticias. Los peligrosAi??que corrAi??a la familia obsesionaban a la madre.Ai??Por eso, entre marzo-abril de 1942, LeocadiaAi??consultA? dos videntes. Ambas le aseguraron que su nuera habAi??a muerto. SegA?n contA? Neruda aAi??un cAi??rculo de amigos, le enviA? un cable mientrasAi??el poeta visitaba Cuba diciAi??ndole: ai???Dile a PrestesAi??que Olga muriA?ai???. Neruda no encontrA? forma deAi??hacerle llegar la noticia pero guardA? el cable y seAi??lo entregA? a Luis Carlos luego de su liberaciA?n.

Una vez muerta la madre, Ligia y Anita LeocadiaAi??permanecieron en MAi??xico. La hermana deAi??Prestes recibiA? el ofrecimiento que le hicieron llegarAi??el general CA?rdenas y su esposa de adoptar aAi??la niAi??a. En consulta con su hermano preso ambosAi??tomaron la determinaciA?n de mantenerla junto aAi??la familia. Ligia fue su madre adoptiva. Ambas Ai??regresaronAi??a Brasil el 28 deAi??octubre de 1945. AunqueAi??el embajador de MAi??xicoAi??en Brasil sugiriA? a laAi??cancillerAi??a que costearaAi??los gastos de traslado, obtuvoAi??una negativa ante elAi??temor de que fuera considerada unaAi??actitud injerencista.Ai??Se iniciA?Ai??en MAi??xico unaAi??colecta privadaAi??para financiarAi??el traslado, queAi??finalmente fueAi??costeado desdeAi??Brasil por losAi??partidarios deAi??Prestes. LuisAi??Carlos habAi??aAi??sido liberadoAi??por las amnistAi??asAi??de VargasAi??y conociA? entonces a su hija Anita Leocadia deAi??nueve aAi??os. Fue un encuentro fugaz, porque alAi??dAi??a siguiente se produjo un golpe de estado queAi??derribA? a Getulio y se iniciA? una nueva persecuciA?nAi??contra los comunistas. Prestes debiA? pasar aAi??la clandestinidad. PrisiA?n, clandestinidad y exilioAi??siguieron acompaAi??ando a los Prestes duranteAi??gran parte de su futura vida. Con muchas lucesAi??y algunas sombras sobre la polAi??tica mexicana de asilo, el caso Prestes se cerrA? en 1945. La distensiA?nAi??y las buenas relaciones predominaron entreAi??ambos paAi??ses hasta el golpe de estado de 1964,Ai??cuando una nueva ola de asilo polAi??tico se derramA?Ai??sobre la sede diplomA?tica mexicana en Brasil.Ai??Entonces MAi??xico habAi??a acuAi??ado una amplia experienciaAi??que sustentarAi??a su polAi??tica en aAi??os posteriores.Ai??De ella y de la sensibilidad social del paAi??sAi??se favorecerAi??an las nuevas oleadas del exilio sur yAi??centroamericano del A?ltimo tercio del sigloAi?? XX.

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Ai??PARA SABER MA?S:

Fernando Morais, Olga, Caracas, Monte A?vila,Ai??2008.

Guillermo Palacios , Intimidades, conflictos y reconciliaciones:Ai??MAi??xico-Brasil, 1822-1993, MAi??xico, SRE AcervoAi??HistA?rico DiplomA?tico, 2001.

*Olga, Brasil, 2004. DirecciA?n: Jayme Monjardin.Ai??GuiA?n: Rita Buzzar, sobre la novela de Fernando Morais.

En DVD y en la red:

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Retos de la diplomacia mexicana: la coyuntura del golpe de Estado en Chile en 1973

Silvia DutrAi??nit Bielous – Instituto Mora / Entrevista a Gonzalo MartAi??nez CorbalA?

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m.Ai??15.

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Este paAi??s austral de AmAi??rica Latina transitA? entreAi??1970 y 1973 por la ai???vAi??a chilena al socialismoai???.Ai??AsAi?? se conociA? la experiencia de gobiernoAi??de Salvador Allende. En una regiA?n con muy distintosAi??acontecimientos y en un contexto internacionalAi??de guerra frAi??a, Chile destacA? por buscar un modeloAi??de paAi??s radicalmente alternativo mediante los mecanismosAi??de un rAi??gimenAi??democrA?tico. Fueron pocosAi??aAi??os en los que el gobiernoAi??de Allende oscilA?Ai??entre cambios propuestosAi??y ejercidos y ataques internosAi??o externos. La experienciaAi??socialista despertA?Ai??simpatAi??a y apoyoAi??de numerosos gobiernosAi??del mundo. Su caAi??da,Ai??provocada por el golpe deAi??estado del 11 de septiembreAi??de 1973 encabezadoAi??por el general AugustoAi??Pinochet, produjo unaAi??fuerte reacciA?n y enconoAi??internacional; al mismoAi??tiempo en Chile losAi??allendistas enfrentabanAi??una creciente represiA?n.

Las circunstancias acaecidas en esos aAi??os y enAi??especial a partir de 1973, obligaron a definicionesAi??diplomA?ticas de otros estados. Chile obligA? a enfrentarAi??fuertes desafAi??os a los embajadores que tenAi??an aAi??su cargo la representaciA?n de diversos paAi??ses. ComoAi??es natural, no todos reaccionaron de igual forma.Ai??MAi??xico y su embajador, el ingeniero Gonzalo MartAi??nezAi??CorbalA?, dejaronAi??grabados algunos hechosAi??dignos y solidarios en elAi??respaldo a las institucionesAi??sostenidas por elAi??gobierno de Allende yAi??a partir del 11 de septiembre,Ai??en la protecciA?nAi??a los perseguidosAi??polAi??ticos.

Fuentes de distintoAi??orden contribuyen a recrearAi??lo sucedido. En estasAi??pA?ginas se recurre alAi??relato del principal protagonista:Ai??el embajadorAi??mexicano. En algunosAi??momentos, sus recuerdosAi??son acompaAi??ados deAi??aquellos que compartiA?Ai??Isabel Allende, polAi??tica Ai??y legisladora chilena, unaAi??de las hijas del presidente.

Silvia DutrAi??nit Bielous /Ai??Instituto Mora

El embajador mexicano en Chile, Gonzalo MartAi??nez Corbala presenta credenciales al presidente Salvador Allende el 1 de septiembre de 1972

PresentaciA?n de credenciales,Ai??inicio de unaAi??actividad diplomA?ticaAi??poco habitual

El embajador MartAi??nezAi??CorbalA? llegA? a SantiagoAi??a mediados de 1972 y elAi??1A? de septiembre presentA?Ai??credenciales. No era unAi??diplomA?tico de carrera yAi??su nombramiento, comoAi??representante de MAi??xicoAi??en Chile, era el primeroAi??que habAi??a recibido de ese tipo. Nada sencillas fueronAi??las circunstancias en las que se estrenA? comoAi??embajador.

A pesar de que ese momento inaugural en laAi??diplomacia distA? por algo mA?s de un aAi??o de aquelAi??en el que se instalA? el golpe militar, MartAi??nezAi??CorbalA? recuerda que:

ai??i?? ya se habAi??a producido un ai???bocheai??? como dicenAi??los chilenos. Esa maAi??ana todavAi??a [la del 1A? de septiembreAi??de 1972 en la que presentA? credenciales]Ai??se sentAi??a en el ambiente el efecto de los gases lacrimA?genos,Ai??de modo que ya habAi??a agitaciA?n y problemasAi??en las calles de Santiago, nosotros vimos venir elAi??problema desde mucho antes quizA?s que los propiosAi??chilenos, sino todos algunos. [El ambienteAi??polAi??tico que se vivAi??a era] unaAi??suerte de indefiniciA?n acerca de las tresAi??A?reas de la economAi??a, el A?rea social, laAi??mixta y la privada. En la constituciA?nAi??chilena solamente existAi??a, y entiendoAi??que hasta ahora es lo mismo, la definiciA?nAi??del A?rea privada, y no es elAi??caso de MAi??xico verdad, que como bienAi??sabemos tenemos el artAi??culo 27 de laAi??ConstituciA?n de la RepA?blica que estableceAi??la legitimidad de las tres A?reasAi??de la economAi??a.

Allende habAi??a expropiado las empresas transnacionalesAi??del cobre, de las comunicaciones comoAi??lo era la ITT; se trataba de empresas estratAi??gicasAi??para la economAi??a nacional y con la nacionalizaciA?nAi??se las ponAi??a en manos de los trabajadores.Ai??No obstante, como lo recuerda el mismo embajador,Ai??ai???la propiedad no se transmitAi??a, el Consejo deAi??AdministraciA?n permanecAi??a como estaba constituidoAi??respetando los intereses de los dueAi??os legales,Ai??digamos jurAi??dicamente calificados ai??i??ai???. EstasAi??medidas y otras del programa de Allende desataronAi??reacciones que hicieron del A?ltimo aAi??o de suAi??gobierno, un lapso muy agitado, de confrontaciA?nAi??verbal y fAi??sica en las calles.

28El embajador mexicanoAi??siguiA? de manera cercana loAi??que sucedAi??a e incluso tuvoAi??varios encuentros con el presidenteAi??Allende. Los unAi??aAi??una relaciA?n amigable queAi??tambiAi??n la tenAi??a el presidenteAi??de MAi??xico, Luis EcheverrAi??aAi??A?lvarez. Ello sin duda incidiA?Ai??en la privilegiada relaciA?nAi??bilateral de ambos estados,Ai??en medio de acontecimientosAi??que hacAi??an insostenible la estabilidad institucional. Pero por sobre todo,Ai??MAi??xico apoyA? a quien luego serAi??a depuesto porqueAi??en su tradicional polAi??tica exterior:

…siempre estaba muy claro que no ha habido ningA?nAi??embajador mexicano que participe nunca enAi??una asonada, en un motAi??n, en una conspiraciA?n, enAi??una conjuraciA?n en contra de un presidente legAi??timoAi??y democrA?ticamente electo e instaurado. Y tan fue legAi??timo,Ai??y tan fue democrA?tico, que Allende gana lasAi??elecciones por mayorAi??a relativa y en cumplimientoAi??de la ConstituciA?n chilenaai??i?? MAi??xico no era ni enAi??Chile entonces, ni en ningA?n otro paAi??s lo ha sido,Ai??quien iba a desconocer o a poner en duda una decisiA?nAi??del pueblo chileno sancionada por el propioAi??Congreso… Nosotros estA?bamos pues con Allendeai??i??Ai??cuenta el embajador.

PARA SABER MA?S:

  • Archivo Salvador Allende, 1908-1973 en http://www.marxists.org/espanol/allende/
  • Ana Buriano, Silvia DutrAi??nit Bielous y GuadalupeAi??RodrAi??guez de Ita (coord.), Tras la memoria: elAi??asilo diplomA?tico en tiempos de la OperaciA?n CA?ndor,Ai??MAi??xico, Instituto Mora/ICC-Gobierno del DistritoAi??Federal, 2000.
  • Silvia DutrAi??nit, Carlos HernA?ndez y GuadalupeAi??RodrAi??guez de Ita, De dolor y esperanza. El asiloAi??un pasado presente, MAi??xico, Instituto Mora/Conacyt,Ai??2002.
  • Gonzalo MartAi??nez CorbalA?, Instantes de decisiA?n.Ai??Chile 1972-1973, MAi??xico, Grijalbo,1998.
  • Eugenia Meyer y Eva Salgado, Un exilio en la memoria,Ai??MAi??xico, UNAM-OcAi??ano, 2002.
  • * La batalla de Chile, Patricio GuzmA?n, dir., varios paAi??ses,1972-1979.
  • * El clavel negro, Ulf Hultberg, dir., Suecia, 2007.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

Sumario #15

EDITORIAL

CORREO DEL LECTOR

ARTíCULOS

01Vicente Eyzaguirre y Azcoyti un escribano de cabildo en la Junta de Zitácuaro
por Moisés Guzmán Pérez

Dos - copiaPonciano Arriaga: sus años formativos
por Sergio A. Cañedo Gamboa

03Antonio Carbaja ¿héroe o bandido? La olvidada batalla de Atlixco
por Rosalía Martha Pérez

04Gozo contra hastío: diversiones en Durango
por Guadalupe Villa G.

05El trabajo propagandístico de los profesores carrancistas durante la revolución mexicana: el caso de Santiago Pacheco
por Jaime Eduardo Figueroa Daza

13“Madre coraje” y la familia Prestes en México, 1938-1945
por Ana Buriano

06El Heraldo de México: la historia de periódico que impuso la modernidad industrial
por Mario Ortiz Murillo

DESDE HOY

07Una vecindad enorme donde vive La Familia Burrón: homenaje a Gabriel Vargas (1915-2010)
por Agustín Sánchez González

DESDE AYER

08Viajando con Manuel Payno
por Antonia Pi-Suñer Llorens

14El rebozo en México durante los siglos XIX y XX
por Adriana Marínez Otero

CUENTO

099 de abril, la víspera
por Silvia L. Cuesy

ARTE

10Diego Rivera y los frescos del Instituto Nacional de Cardiología
por Ingrid S. Bivián

ENTREVISTA

12Retos de la diplomacia mexicana: la coyuntura del golpe de estado en chile en 1973. Entrevista a Gonzalo Martínez
por Silvia Dutrenit Bielous

Diego Rivera y los frescos del Instituto Nacional de Cardiología

Ingrid S. Bivián - Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15.


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Sin la aportación de los hombres del ayer nada nos quedaría a los de hoy, nada que no fuera la voluntad ciega y la razón perdida en la ignorancia.

Ignacio Chávez

 

Rivera, muralista

A pesar de que la obra de Diego Rivera incluye una notable variedad de estilos, entre los que podemos distinguir a grandes rasgos el clasicista, impresionista y cubista, su nombre, junto con los de David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, es sinónimo del muralismo mexicano puesto que, tras su regreso a México después de una residencia de 14 años en Europa, la tónica de la producción artística fue, hasta el día de su muerte, la pintura mural. De ella hizo, como él mismo refirió, su propia expresión.

Diego tomó de los pintores italianos del Renacimiento la técnica del fresco y en ella hizo confluir tanto sus ideas de lucha y reivindicación social como una estática muy propia en la que privilegiaba la sencillez de las formas, sin sacrificar por ello el realismo de lo representado; y una variedad de temas, aunque disímbolos, siempre tendientes a plasmar grandes multitudes trabajadoras enfrascadas en sus faenas cotidianas, ya fuera en el campo o la ciudad, de las que hizo los héroes máximos de su obra plástica.

En poco más de dos décadas, la incansable obra del muralista mexicano se extendió por numerosos edificios públicos que albergaron desde entonces su interpretación de la historia patria y de la realidad social que vivió. De esa época destacan sus frescos en la Secretaria de Educación Pública, Chapingo y Palacio Nacional, y otros que realizó en California, Detroit y Nueva York en Estados Unidos. Entre su producción menos conocida de ese tiempo están los dos frescos que pintó para el Instituto Nacional de Cardiología sobre la historia de esta especialidad (1943-1944).

25El Instituto Nacional de Cardiología

La creación de los primeros servicios de especialidades médicas, cardiología y gastroenterología, en el Hospital General de la ciudad de México en 1924, abrió un parteaguas en la historia de la medicina nacional; con ellos se abrazó institucionalmente la corriente de especialización que, desde el siglo anterior, se apuntalaba como la tendencia general que habría de seguir el desarrollo de la ciencia médica. El principal promotor de la especialidad en cardiología fue el doctor Ignacio Chávez Sánchez, entonces joven galeno de 27 años, oriundo de Michoacán, de mente inquieta y voluntad férrea, que a lo largo de su vida no habría de conocer descanso en su afán de guiar a sus colegas hacia la excelencia de su profesión, ya fuera como docente o a la cabeza de alguna institución o asociación médica. Veinte años después de que se abriera el servicio de cardiología, en 1944, Ignacio Chávez vería concretado uno de sus proyectos más caros: el Instituto Nacional de Cardiología, primero en su tipo en todo el mundo. Su establecimiento formó parte del magno programa de construcción de hospitales que dirigió el doctor Gustavo Baz desde la Secretaria de Asistencia Pública; éste también incluyó la construcción del Centro Médico Nacional, el Hospital Infantil y el de Enfermedades de la Nutrición, así como el Instituto Nacional de Cardiología. El proyecto arquitectónico del Instituto corrió a cargo de José Villagrán García, a quien se debe en buena parte la modernización de la arquitectura nosocomial en México.

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Viajando con Manuel Payno

Antonia Pi-Suñer Llorens – Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15.

 

19th century London

Manuel Payno y Cruzado fue un hombre de mundo. Lo fue no sólo por sus intereses intelectuales y políticos sino también porque se interesó y viajó por el mundo, cosa que no era tan fácil en aquellos tiempos. Su elegante y fluida pluma conforma una literatura de viaje que se puede considerar como única en el México decimonónico, pues don Manuel se distinguió por ser un gran observador y un excelente narrador. Basándome en sus propios relatos “pr´qcticamente transcribiéndolos” los invito a que lo acompañemos en dos de sus viajes, el uno en 1851 a Inglaterra y el otro a España, en 1888.

ImA?genes integradas 2En el primero, iremos a Veracruz en diligencia, puesto que todavía faltan muchos años para que se concluya la construcción del ferrocarril que unirá a la ciudad de México con aquel puerto y que tanto impulsa Payno. La diligencia consistirá en un coche pesado tirado por ocho o diez mulas flacas y macilantes, y cargado hasta el techo de cuanto puede imaginarse necesario para el servicio de una casa. En él, nos encontraremos en la amable y desconocida compañía de nueve individuos, entre los cuales habrá un párvulo y dos hembras. Por ello será menester acuñarse pierna con pierna, brazo con brazo, espalda con espalda, pues de otra suerte no será posible ir en un carruaje de seis asientos, donde el empresario [habrá] acomodado a nueve gordos o flacos, además del cochero y del postillón en el pescante, el correo y dos o tres más que irán en el techo. Después de hacer dilatadas jornadas y pasar por esos caminos llenos de rocas, montañas y precipicios, cuando no de lodazales y ciénagas y pararnos en unos mesones de una fisonomía tan particular, donde los mejor acomodados serán los caballos, llegaremos a Veracruz. Allí nos embarcaremos hacia Southampton, a bordo de un enorme buque de vapor perteneciente a una transatlántica británica, al que Manuel le gusta llamar el paquete inglés.

ImA?genes integradas 3La travesía durará un mes y nuestra vida cotidiana se desarrollará de la siguiente manera: A las tres y media o cuatro, cuando apenas comience la luz dudosa de los primeros albores de la mañana a penetrar por entre los vidrios gruesos y opacos de los camarotes, nos despertará una batahola infernal que alarmará sobremanera al que no está acostumbrado a ella. El segundo capitán, y tres o cuatro guardias marinos descalzos, en pechos de camisa y seguidos de doce o catorce marineros, recorrerán toda la embarcación, arrojando cubetas de agua por todas direcciones, barriendo y limpiando la cubierta, los gallineros, las escaleras, las puertas de los camarotes, todo en una palabra, no siendo nada extraño el que despertemos todos mojados, pues suele caer una cubeta entera de agua sobre el desgraciado pasajero que no tiene la precaución de cerrar bien la vidriera de su camarote.

A las siete de la mañana, el mozo entrará a dejar una taza de té o café, tan detestablemente confeccionados, que igualarán en el mal sabor al medicamento más desagradable de una farmacia. A las diez, el sonido de una campana indicará la hora del almuerzo. Los pasajeros, aseados y rasurados, que han estado esperando con impaciencia el sonido de la campana, se precipitarán por las escaleras como si se tratara de acudir a un pronunciamiento o de apagar un incendio, y se apoderaran inmediatamente de los mejores platos devorando cuanto está al alcance de su mano. Notaremos que es verdaderamente prodigiosa el hambre de que se encuentran atracados muchos de los que navegan. Otros por el contrario, pálidos, extenuados y macilentos con el mareo, apenas podrán mantenerse en pie. Será un contraste verdaderamente notable el que forman en la mesa esta especie de pasajeros que parecen unos esqueletos salidos de la tumba, que todo les repugna y que todo les molesta, con el de algunos ingleses rojizos, encarnados como el sol, que de cada sorbo se vacían en el estómago una botella de cerveza y en cada bocado hacen desaparecer un cuarto de pollo o una rebanada de jamón.

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El San Luis de Ponciano Arriaga

Toda la región, desde la hacienda de La Pila hasta San Luis es cultivada como un jardín, pero las cabañas de adobe y los cercados de cactos dan al traste con su belleza. La ciudad en sí ofrece buen aspecto: las iglesias son altas, y algunas muy bellas, y las casas son de piedra y construidas con cuidado. La casa de gobierno en la plaza aún no está terminada, aunque la parte delantera, que es de piedra labrada y a la que decoran pilastras jónicas, sería digna de crédito en cualquier ciudad de Europa. El convento carmelita es extenso y espacioso, con un amplio jardín, que se cultiva con mucho cuidado y es mantenido en excelentes condiciones: los paseos son sombreados por vides y los claustros están adornados con naranjos y limoneros. Las ventanas del convento ofrecen una hermosa perspectiva de la fértil llanura, que acaba en un audaz perfil de las montañas [...] La gente de San Luis parecía mejor vestida y con mejor aspecto que en cualquier otra población por la que el autor haya pasado y había pocos mendigos en las calles. Humboldt asegura que la población es de 12,000 personas. [...Nosotros estimamos] que es de 15,000 y, si se añade la de las inmediaciones, se multiplica por tres.

 

Josiah Conder, The Modern Traveller, a popular description, geographical, historical, of the various countries of the globe, 1830.

ImA?genes integradas 1

 

Ponciano Arriaga: sus años formativos

Sergio A. Cañedo Gamboa – El Colegio de San Luis

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M´wxico, núm. 15.

ImA?genes integradas 1

 

A pesar de sus valiosas contribuciones a la vida política y constitucional de México, Ponciano Arriaga Leija es un personaje poco conocido por los mexicanos y de menor interés para nuestra historiografía mexicana. Tal desconocimiento y desinterés es injusta pues él contribuyó a la instauración por el gobierno, en 1846, de las Procuradurías de Pobres, las cuales defendían a los desvalidos y demandaban la reparación de cualquier exceso, agravio o maltrato que los poderes judicial, político o militar o cualquier autoridad, funcionario o agente público cometiera en su contra, y en 1857, en el marco del Congreso Constituyente, su voto particular sobre la propiedad de la tierra promovió, entre otros aspectos, la división de los latifundios, la prohibición de las adjudicaciones de tierra a las corporaciones religiosas, cofradías o manos muertas, e insistió en que el fruto del trabajo de la tierra debiera pertenecer a los trabajadores, siendo fundamental para la integración y el enfoque que se le dio en la Constitución proclamada en ese mismo año y tuvo incluso influencia importante en la de 1917.

Dado que en 2011 se celebran los 200 años de su nacimiento, este texto propone contribuir a su conmemoración, centrándose en sus años formativos más que en sus ya conocidas aportaciones. Nuestro interés por explicar las tres primeras d´wcadas de la vida de Ponciano Arriaga, décadas fundamentales en su carrera como abogado, político e intelectual, así como sus acciones en el escenario potosino deriva de que en este tiempo adquirió el conocimiento, la experiencia y las habilidades que lo impulsaron del escenario público de su ciudad natal a escenarios de transcendencia nacional. En efecto, hacia finales de la década de 1840, Ponciano Arriaga dejaría San Luis Potosí con destino a la ciudad de México, si bien residiría también en otras ciudades del país donde ocupó posiciones de importancia e, incluso sus opiniones políticas lo forzaron al exilio por unos meses, en Estados Unidos, durante la década de 1850. Regresó a México, donde reanudaría su carrera pública, y a su patria chica en 1865, año en que adquirió una pequeña casa en la céntrica calle del Arenal, donde murió el día 12 de julio.

John Phillips, San Luis PotosAi??, Londres, 1848 (480x315)

El momento en que se dio su nacimiento y su vocación y filiación política ubican a Ponciano Arriaga temporal e ideológicamente dentro de la llamada generación de la Reforma. La mayoría de los integrantes de esta generación nacieron, como él, pocos años antes o después del principio de la guerra de Independencia de 1810, y hacia el final de la década de 1820 e inicios de la siguiente recibieron su educación en los recién fundados colegios de estudios mayores, tales como el Guadalupano Josefino en San Luis Potosí y el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, entre otros. Aquellos estudiantes que fueron más inquietos y con mejores dotes para la vida pública se incorporaron muy pronto y en forma decidida como actores del proceso de formación del estado mexicano, participando en la vida política e intelectual de algunas ciudades provinciales mexicanas desde los ayuntamientos y los congresos de los estados. Con el paso de los años, hacia las décadas de 1840 y 1850, todos ellos, en su edad madura, es decir, entre sus 30 y 40 años de edad, comenzaron a trascender a nivel nacional.

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Una vecindad enorme donde vive la familia Burrón Homenaje a Gabriel Vargas (1915-2010)

Agustín Sánchez González – CENIDIAP, INBA

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15.

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Si México no existiera, Gabriel Vargas lo habría inventado.

Vargas vivió 95 años; dedicó casi ochenta al oficio de dibujante, de humorista gráfico. Fue un niño precoz que desde los 16 años ya estaba en los principales diarios mexicanos.

Fue el creador de un grandioso universo, una comedia humana: La Familia Burrón, una de las más expresivas crónicas gráficas, que expresa y refleja la vida cotidiana mexicana a través de una número vecindad ubicada en el callejón del Cuajo.

La Familia Burrón es un fenómeno dentro de la historieta universal; durante más de treinta años, llegó a tirar medio millón de ejemplares y cada uno de ellos era leído por cuatro personas y así, dos millones de mexicanos se deleitaban con estas historias.

Desde niño, Vargas no soñaba otra cosa más que en dibujar. Autodidacta, sólo terminó la educación básica. Apenas entró al primer año, lo pasaron al tercer grado; era un niño lector que devoraba libros, gracias a que su mamá le inculcó ese amor por las letras. Antes de los diez años había leído El Quijote y muchas otras lecturas clásicas.

A los trece años ganó un premio mundial de dibujo en Osaka, Japón; a los quince realizó un esplendido dibujo, el desfile que conmemoraba el “Día del Tráfico”, donde captó más de 5,000 personajes. No es una caricatura de la ciudad, es un dibujo inusual que aun denota los trazos nerviosos e inocentes, pero que ya recogen la aguda observación del cronista visual, del hombre que va a retratar a la sociedad mexicana del siglo XX. El dibujo original es una larga tira que mide 60 centímetros de ancho por ciento sesenta de largo.

Su obra puede entenderse mejor con ese dibujo. Emociona el trazo inocente de un joven que durante varias décadas ha influido en la sociedad mexicana. La historia, y la vida, también, pueden entenderse mejor con la caricatura. A los 17 años comenzó a trabajar profesionalmente en el periódico Excélsior, el decano de la prensa mexicana, y a los 21 realizó su primera historieta: La vida de Cristo. Un año después debutó como humorista gráfico con una tira llamada Virola y Piolita. Su mayor éxito ocurrió con Los Superlocos, cuyo protagonista, Jilemón Metralla y Bomba, se convirtió en el antihéroe ideal por excelencia. Es un vividor, un cínico que logra generar un humor fresco, en donde alcanza un momento de clímax en la historieta mexicana que, al igual que el cine de entonces, entra en su mejor época.

Jilemón Metralla y Bomba forma parte de una historieta para iniciados pues pocos mexicanos la conocieron ya que, tras la aparición de La Familia Burrón, jamás volvió a imprimirse. En 1948, le apostaron a Vargas realizar una historieta en la que una mujer fuera la protagonista. Quien lo hizo, perdió, entre otras cosas, porque no conocía la obra de Vargas, que tenía historietas como Purita Vaca o Las del doce, en donde las mujeres tienen un destacado papel. Así nació La Familia Burrón, una peculiar historieta compuesta por el matrimonio de un peluquero pobre, don Regino Burrón, y su esposa, la aristócrata venida a menos, Borola Tacuche, así como sus dos tlaconetes: el Tejocote, Regino chico, Macuca y Foforito Cantarranas, hijo adoptivo, a quien recibieron de manos de don Susano Cantarranas.

El apellido Burrón se debe a que Vargas pensaba que los personajes nunca lograban realizar lo que querían a pesar de no ser tontos; esté batalle y batalle y nunca prospera, es un burro, es un burrón. Así, don Regino no es tonto, pero como siguió la misma cosa de su papá, peluquero y peluquero, es un burro, relató en una entrevista a la escritora Elena Poniatowska.

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El Heraldo de México: la historia del periódico que impuso la modernidad industrial

Mario Ortiz Murillo – Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15.

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El nacimiento de El Heraldo de México irrumpió en los esquemas del periodismo industrial del último tercio del siglo XX. Conocer su legado puede ayudar a entender la génesis en la renovación del diseño y calidad en la impresión de la gran prensa capitalina contemporánea, en que se privilegia la imagen sobre el texto. El Heraldo fue el germen del diarismo visual que hoy impera en México. A fines de 1965, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz capitalizaba el último tramo del desarrollo estabilizador y el “milagro mexicano” y las promesas de los regímenes posrevolucionarios: estabilidad económica y paz social. La prensa en los sesenta era condescendiente y reproducía el autoritario discurso de los gobiernos emanados de la revolución mexicana sin contrapesos de opinión. En realidad, predominaba una prensa muy homogénea entre sí.

El Heraldo de MAi??xico

Justo durante los primeros meses del arribo de Díaz Ordaz a la presidencia, surgieron nuevos diarios en la capital de la república que muy pronto marcarían la diferencia respecto al formato monocromático dominante hasta entonces: El Sol de México y El Heraldo de México. Eran la manifestación de la modernidad tecnológica en la prensa nacional, el comienzo de una tendencia de la prensa industrial presente hasta nuestros días, en que la imagen gradualmente se impone sobre el texto. Ambos medios impresos pertenecieron, coincidentemente, a empresarios poblanos, durante el nacimiento del régimen de un presidente oriundo de Puebla.

El Heraldo de México, en particular, irrumpió en el mercado diarístico nacional como uno de los líderes en innovaciones tecnológicas, coberturas informativas y diseño editorial. Su circulación fue ininterrumpida, del 9 de noviembre de 1965 al 19 de noviembre de 2003. Destacó como una empresa editorial a la que sus propietarios inyectaron un gran capital, lo que permitió la construcción de un edificio en la colonia Doctores, la contratación de recursos humanos y servicios informativos, la adquisición de la tecnología más vanguardista en el mundo, entre la que destaca la compra de rotativas Goss-Urbanite, especializadas en procesos de impresión en offset a color.

De taquillero a voceador

Los antecedentes de El Heraldo son peliculescos, pues del negocio de vender las entradas al cine provenía la fortuna que, años después, permitiría a Gabriel Alarcón Chargoy, empresario poblano (aunque nacido en Tianguistengo, Hidalgo), hacerse de un periódico. EL FIN DEL COMUNISMO (375x500)En 1938 se asoció con William Óscar Jenkins para construir la primera sala de su cadena: el cine Reforma, en la capital de Puebla. Durante las décadas de la llamada Aépoca de oro de la cinematografía nacional, luego de que su Cadena de Oro, la más importante de América Latina, y sus 385 salas, ubicadas en las mejores plazas a nivel nacional, concentró con la Compañía Operadora de Teatros (COTSA), operada por Manuel Espinosa Iglesias, la mayor parte del mercado de los cines en México.

En 1960, el gobierno de Adolfo López Mateos decretó la expropiación de estas empresas privadas que habían convertido en monopolio la exhibición, propiciando que Espinosa Iglesias y Alarcón, discípulos y socios del multimillonario William O. Jenkins, cuando éste era el mandamás de los dos grupos de exhibición cinematográfica en México, buscaran refugio en otras actividades. El primero, ya con antecedentes en el sector bancario, optó por concentrarse en la actividad financiera, en tanto que el segundo, sin resignarse a estar lejos del mundo de la farándula, la vida social y el contacto directo con el poder, consideró la idea de hacer su propio diario.

Había varios factores que hacían viable este proyecto. Tras el revés de la expropiación, un clima político más favorable se aproximaba. Resultaba insoslayable desaprovechar la coyuntura política en que Díaz Ordaz, poderoso secretario de Gobernación, amigo y paisano, se perfilaba como el aspirante con mayores posibilidades para llegar a la silla presidencial. Eran condiciones idóneas para que Alarcón se sintiera alentado a erigir su periódico, especialmente cuando el cuarto poder ejercía influencia significativa en amplios sectores de la opinión pública; concentrarse en una empresa que restituyera su liderazgo en el sector y lo acercara a las crápulas del poder. De esta forma podría reivindicarse ante la opinión pública del amargo recuerdo de que se le hubiera señalado como el autor intelectual de la muerte del líder del Sindicato de Trabajadores de la Cinematografía, Alfonso Mascaría, el 10 de agosto de 1954. Justo entonces Gabriel Alarcón había conocido de cerca el poder de la prensa; así, según diversas fuentes, una vez absuelto de aquel proceso judicial, que gracias a los periódicos sembró la sospecha de su responsabilidad, prometió a los reporteros que habían dado seguimiento al caso que algún día sería el dueño de un periódico. Con el propósito de limpiar su nombre y además, ejercer el poder a través de un medio de comunicación, el otrora magnate de las salas cinematográficas no escatimó en gastos y apostó una cuantiosa inversión de siete millones de pesos para materializar el sueño de poseer un periódico. Alarcón no era un hombre improvisado si se trataba de invertir su capital y tomó sus previsiones para alcanzar la rentabilidad de un negocio tan inestable en el corto plazo y en teoría constituía una verdadera aventura, considerando que su experiencia de vender entradas de cine y palomitas era muy distinta a editar diarios.

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Criba: Episodios mexicanos

Jesús Anaya Rosique
Portada de la revista Bicentenario 15 del Instituto Mora

BiCentenario, revista trimestral de divulgación histórica del Instituto Mora, continúa abriendo ventanas al pasado mexicano… sin dejar a un lado asuntos relevantes de nuestro presente. En el editorial, la historiadora Graziella Altamirano Cozzi asienta que este número 15 recorre los claroscuros del siglo XIX… y en episodios distintos nos encontramos con personajes poco conocidos y nuevas facetas de algunos protagonistas cuyos nombres nos son familiares: el texto de Moisés Guzmán Pérez refiere la historia de Vicente Eyzaguirre y Azcoyti, escribano de cabildo en Zitácuaro que se adhirió a la lucha insurgente, participó en la instalación de la Suprema Junta Nacional Americana y murió en defensa de sus ideales; Sergio Cañedo Gamboa conmemora los 200 años del nacimiento de Ponciano Arriaga a través de la recreación de los años juveniles del prócer potosino de la Reforma y férreo partidario del federalismo; la controvertida figura de Antonio Carvajal, un guerrillero tlaxcaltelca distinguido por Juárez por su contribución al triunfo sobre las tropas imperiales francesas el 5 de mayo de 1862 en Puebla, es el tema investigado por Rosalía Martha Pérez.

En este recorrido, la historiadora Antonia Pi-Suñer Llorens nos lleva a acompañar al escritor Manuel Payno en su travesía hasta el otro lado del Atlántico; y Guadalupe Villa Guerrero reconstruye cómo eran las diversiones en el Durango porfiriano (el teatro, la ópera y la opereta, las corridas de toros y las peleas de gallos, las funciones de circo y títeres, el novedoso cinematógrafo).

Ya en el siglo XX, los textos se refieren al periodo revolucionario: en el momento de la escisión de los principales caudillos, Jaime Figueroa Daza cuenta la historia de Santiago Pacheco, un maestro campechano que visita los poblados mayas de Yucatán para difundir el programa carrancista. El cuento histórico, escrito por Silvia L. Cuesy, narra los últimos momentos de Emiliano Zapata y sus amargas reflexiones en torno a la experiencia revolucionaria que culminaría trágicamente.

La diplomacia mexicana encuentra su espacio en el relato que hace Ana Buriano sobre el exilio en México en los años cuarenta de la familia del líder comunista brasileño Luis Carlos Prestes, el célebre “Caballero de la Esperanza”, que combatió a la dictadura de Getulio Vargas y perdió a su compañera en los campos nazis de exterminio; y en la entrevista a Gonzalo Martínez Corbaló, quien fuera el embajador mexicano en Chile en el momento del golpe de estado contra el presidente Salvador Allende, editada por Silvia Dutrénit Bielous. En otro texto, escrito por Mario Ortiz Murillo, se describe la trayectoria de El Heraldo, uno de los diarios capitalinos que encabezó a partir de los años sesenta la modernización tecnológica de la prensa mexicana.

En la sección “Desde hoy”, con un artículo de Agustín Sánchez González se hace un homenaje a Gabriel Vargas, el autor de la popular historieta La familia Burrón, que deleitó durante más de 60 años a varias generaciones de lectores mexicanos. Ingrid S. Bivián cuenta la historia de los dos frescos que pintó Diego Rivera en el Instituto Nacional de Cardiología (uno de los cuales ilustra la portada de este número). La reminiscencia de nuestras tradiciones populares está dedicada al rebozo en los siglos XIX y XX. Destaca también la iconografía histórica (en color y en blanco y negro) que acompaña cada uno de los textos.

[Consultar http://www.revistabicentenario.com.mx para saber dónde se puede adquirir la revista]

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BiCentenario. El ayer y hoy de México, vol. 4, número 15, enero-marzo 2012 (México), revista trimestral del Instituto Mora, $80, 96 pp. ISSN 20110015