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Esta semana en Twitter 2010-04-25

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LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA A DEBATE

Alejandro Monsiváis / Instituto Mora
Revista BiCentenario, No. 5, pág.56

Credencial elector B-5La democracia es una forma de gobierno a la que se le atribuyen numerosas virtudes. Una de las muchas razones de tan alta estima se halla en la fuente de la que emana su legitimidad: la voluntad popular. Así como una persona es libre cuando se conduce conforme a sus propios juicios y aspiraciones, así un pueblo es libre cuando se gobierna así mismo, conforme a la voluntad general de todos sus miembros. La democracia que vivimos en el México contemporáneo es producto de una historia rica en coyunturas críticas, imaginarios en disputa y episodios decisivos. Sin embargo, luego de casi dos siglos de vida independiente, la conducción de los asuntos públicos en este país conforme al principio de soberanía popular no ha cumplido todavía las dos décadas. Las dos condiciones que definen a la democracia política  sufragio universal, libre y secreto y elecciones competitivas- apenas quedaron institucionalizadas conjuntamente hasta hace poco más de diez años, como resultado de un prolongado y tenso proceso de transición política. En este contexto, surge de manera inevitable una pregunta: ¿qué ha resultado del “gobierno del pueblo” en México?

A decir verdad, se podría decir que el pueblo mexicano, en su calidad de gobernante soberano, difícilmente podría ser elogiado por su sabiduría, imaginación, decisión y firmeza en el manejo de los asuntos públicos. La pobreza y la desigualdad continúan siendo problemas acuciantes. La ley que gobierna numerosas relaciones públicas y privadas y se ejerce en extensas zonas del país, es todavía la ley del más fuerte. Las políticas recorren trayectos largos y accidentados, desde que son concebidas hasta que son adoptadas, y muchas se quedan en el camino. La “voluntad generala” tampoco ha conseguido manifestarse de manera decidida con respecto a una nueva Constitución; y uno no acaba de convencerse de que “el gobierno del pueblo” gobierne para bien de los ciudadanos. Por si fuera poco, cuando se trata de actuar, las decisiones públicas se llevan a cabo a la mexicana: de manera improvisada, inconstante, y haciendo del presupuesto la fuente que prodiga beneficios a quienes lo administran.

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Ser niño o niña

Laura Suárez de la Torre – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 5.

En el siglo XIX

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Un niño de posición acomodada recibía una educación cuidadosa y una serie de privilegios que, con el tiempo, le sumarían a los grupos rectores del país, desde un punto de vista político o económico o aun religioso. Su vida transcurría sin preocupaciones, o cuando menos eso se pretendía, para que pudiera dedicarse a forjar con denuedo una profesión de abogado, médico, maestro y, más tarde, quizá como ingeniero en los colegios establecidos para ese fin. Su infancia pasaba entre el estudio con silabarios y catecismos, libros de fábulas y máximas de buena educación. Gozaba con los juegos al aire libre y, en casa, con trompos y soldados de latón o cartulina de vivos colores, marionetas de trapo, una corneta o juguetes de madera pintada: un caballito risueño, luchadores enfrentados, un torero, el juego de la oca y la lotería. Se le enseñaba la religión con el catecismo del Padre Ripalda; en ella iban las prácticas devotas, pero además la celebración de fiestas, acompañadas por juguetes como los alfeñiques y los judas, las matracas y las calaveras.

[...]

En el siglo XX

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Niños y niñas tuvieron la posibilidad de mejorar su condición de vida, que intentó abrirles la Revolución mexicana. La educación no se enfocaría a formar buenos cristianos, sino a instaurar una educación científica y difundir los principios cívicos y nacionalistas de un Estado liberal que desde el XIX se perseguían sin gran éxito. Los niños privilegiados no fueron los únicos que pudieron aspirar a ser médicos y abogados y las niñas dejaron de tener como única opción la de ser esposas y madres o monjas.

Niños y niñas pudieron, poco a poco, asistir a escuelas primarias en todo el país y aspirar a un progreso, aunque no todos, pues las diferencias continuaron entre los niños y las niñas de los distintos sectores sociales y entre los del campo y la ciudad. Las acostumbradas y populares rondas o las canciones de Cri-Crí y los entretenimientos tradicionales que se practicaban en el hogar o al aire libre fueron desapareciendo. Por dar un ejemplo, los niños y las niñas de las ciudades salieron a las calles a disfrutar de los parques y jardines en nuevas urbanizaciones; anduvieron en bicicletas, triciclos y patines; jugaron futbol y beisbol. Asistieron a los cines y se pasaron muchas horas ante las televisiones, las computadoras y los videojuegos. Todos (unos mA?s, otros menos) recibieron los beneficios de los avances médicos, que les permitieron traspasar los primeros años de vida, lo cual en siglos anteriores, no era común. Por último, el autoritarismo que se ejercía sobre ellos se fue perdiendo y se proclamaron abiertamente sus derechos, derechos que, lamentablemente, no se han conquistado a plenitud.

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UN MANICOMIO PARA CELEBRAR LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

Cristina Sacristán / Instituto Mora
Revista BiCentenario, No.5, pág. 27

Manicomio B-5En la antesala del 2010, algunos de nuestros gobernantes han entrado en la vorágine conmemorativa para recordar las gestas de la Independencia y la Revolución. El espíritu de fiesta que nos invadirá en unos meses, alimentará al homo ludens que todos llevamos dentro, pero también tenderá un puente hacia el pasado, pues al recordar un hecho histórico hacemos conciencia del impacto que tuvo en su tiempo. Las obras arquitectónicas han sido una de las expresiones predilectas de las sociedades para dejar constancia del pasado, ya que a través de su materialidad intentan fijar la memoria histórica. Por eso, pronto se alzará sobre el Paseo de la Reforma de la ciudad de México el Arco del Bicentenario, a fin de rendir homenaje a quienes iniciaron la lucha insurgente y revolucionaria.

La edificación de obras que buscan proyectar a la nación hacia el futuro es también parte del afán conmemorativo. Fue el caso de la polémica Torre del Bicentenario, rascacielos de 70 pisos cuya construcción estaba planeada en la cercanía del Bosque de Chapultepec, pero que enfrentó problemas de orden legal para su construcción; o la línea 12 del metro que correrápor el sur oriente de la capital y ha sido ya bautizada como Línea Dorada Bicentenario por los avances tecnológicos que tendrá. [...]

En algunas cosas las mujeres y los hombres no cambiamos mucho con el tiempo, porque hace casi cien años pasó algo muy similar a lo que estamos viviendo hoy. En 1908, el gobierno de Porfirio Díaz, que llevaba casi tres décadas en el poder, se apresuró a realizar varias edificaciones imponentes con el fin de demostrar los progresos logrados por México durante su mandato, entre ellas un manicomio para albergar a más de mil pacientes, como los que existían en Europa desde principios del siglo XIX, y que estuvo en la mente de los médicos mexicanos durante mucho tiempo. Pero ¿por que en 1910 un manicomio podía ser tomado como un ejemplo de modernidad, cuando hoy en día sería un signo de atraso, ya que era separar a los enfermos de la sociedad?

Plano manicomio B-5

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