Archivo de la categoría: BiCentenario #26

Correo del Lector #26

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

02. Imagen núm. 24 (356x480)Cartas

Hermanas revolucionarias
Mi abuelo, el general Pablo González Garza, nativo de Lampazos, Nuevo León, era primo del general Antonio I. Villarreal y de las hermanas Andrea y Teresa Villarreal, tema del artículo de Griselda Zárate.
Ricardo González Miller

Familias de ferrocarrileros
José Juan Saldaña: –Disfruté toda una época por mi familia ferrocarrilera, empezando por mi abuelo Miguel Saldaña Santander. Un mar de historias. Y por ahí queda un maquinista aferrado a un tren de carga: mi primo Martín Saldaña.
Lulú Saldaña: –Mi abuelo Vidal Saldaña Santander también participó.
Miguel Saldaña: –¡Qué chistoso! Yo llevo nueve años trabajando en la fabricación de equipos para la industria ferroviaria.
01. Imagen número 24 (480x359)José Juan Saldaña: –Es verdad, también el tío Vidal fue ferrocarrilero y también los tíos Lázaro, Dolores y Fidel. A este último le hicieron un homenaje en Apizaco antes de fallecer pues fue el último ferrocarrilero de la primera red de vía “El Mexicano”, que corrió de México a Veracruz. La verdad es que viajar en tren era toda una experiencia, sobre todo para quienes sabían tener paciencia pues los traslados llevaban mucho tiempo.

Del costurero de la abuela

09. Costurero de la abuela (294x480)

03. Voladores de Papantla (640x480)¿Sabías qué…?

La Danza de los Voladores es una ceremonia que se efectúa desde tiempos prehispánicos, surgida al parecer entre los pueblos nahuas, huastecos y otomíes de la sierra de Veracruz y Puebla. Consiste en el ascenso de varios participantes a un palo de madera de unos 30 metros de altura, del que se lanzan cuatro o cinco de ellos atados con cuerdas hasta descender al suelo, mientras uno permanece arriba, danzando y tocando la flauta y un tambor. En 2009, la unesco la declaró Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. Para protegerla, se fundó la Escuela de Niños Voladores y se efectúa cada año un Encuentro de Voladores.

Por amor a la historia

En San Rafael, Veracruz, existe un museo que alberga instrumentos de trabajo, periódicos, libros, relojes de pared, ropa, entre otros valiosos objetos aportados por los descendientes de los franceses que en el siglo XIX se establecieron en esa población. Su objetivo es impulsar y dar a conocer la identidad y herencia entre sus habitantes y el resto del país, además de desarrollar un atractivo turístico.

Sin título

Reloj de arena

Gran_Sello_del_Supremo_Gobierno_Mexicano.svg21 de octubre de 1814
El doctor José María Cos, diputado en el Congreso de Chilpancingo por la provincia de Zacatecas e integrante de la comisión redactora de la Constitución de Apatzingán, propone la paz a los españoles habitantes de América, invitándolos a unirse a los insurgentes, garantizándoles el respeto a sus personas y propiedades igual que verlos como hermanos.

Central Pacific Railroad Photographic History Museum29 de diciembre de 1864
Ante los rumores de que tropas francesas atraviesan el istmo de Panamá rumbo a San Francisco, Matías Romero, ministro de la república mexicana en Washington, pide al secretario de Estado William H. Seward que ponga remedio a los hechos que resulten ciertos –que de Estados Unidos pasan a México – y no sean conformes con la neutralidad proclamada.

07. Reloj de Arena 1914 (480x283)23 de noviembre de 1914
Las tropas estadunidenses, a las órdenes del general Frederick Funston, desocupan el puerto de Veracruz. La población, entusiasmada, contempla a las 5:30 a. m. cómo la bandera mexicana es izada junto a los acordes del himno nacional. El general Cándido Aguilar, quien ocupa de inmediato la ciudad, recibe la banda tricolor que le obsequia una comisión de señoritas, cuenta el reportero del periódico El Liberal. Fuera de la bahía permanecen los acorazados Minnesota y Texas.

08. Huelga de Médicos 1964 (480x328)26 de noviembre de 1964
Los médicos residentes e internos del hospital 20 de Noviembre del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) inician un paro de labores, debido a que se les anunció que no percibirán tres meses de sueldo y aguinaldo. De inmediato reciben el apoyo del sistema de salud pública del país y se constituye la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos, que elabora un pliego con tres peticiones: mejorar el nivel económico, seguridad en el empleo y participación en los programas de enseñanza.

Suscríbase a la revista BiCentenario.

El Gran Torino

Darío Fritz – Revista BiCentenario

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

Probando un automóvil 1912q

Probando un automóvil, 1912. Colección GAC.

La fantasía de lo nuevo, de estrenar, de tener lo que otros no pueden o no han podido alcanzar aún, subyace en el inconsciente aunque pasen los siglos. Nos regimos por las diferencias. A veces por imitación, otras por oposición y las menos por creatividad. Pero queremos llegar a lo mismo: tratar de ser distintos. Las diferencias se alimentan de cuanta riqueza podamos llegar a acumular. Material o intangible, muy al estilo consumista de estos tiempos, aunque decirlo pueda resultar una perogrullada. Riqueza en una pintura, en el reloj que adorna la muñeca, los libros de la biblioteca personal, el linaje familiar, el valor de unos muebles, las amistades que cultivamos, los lugares en que vacacionamos. En el pasado tuvo lo suyo también. Durante el Renacimiento era muy valioso contar con un cassone, un arcón decorado por los mejores artesanos para guardar la dote de la hija que aspiraba al mejor postor de la aristocracia. A mayor dote, mayores aspiraciones.

La riqueza se validaba también por el número de esclavos en una hacienda o la cantidad de caballos. El automóvil ha sido un imán de esas riquezas que primero llegó a manos de los más acaudalados y luego se popularizó. El sueño del auto propio ha seguido al de la casa propia. O viceversa. Pocos relatarían que recorrieron Europa o Estados Unidos en tren, o recordarían en qué tipo de avión durmieron toda una noche. Pero no dejarían de contar que su bisabuelo tenía un Ford T 1925 o que un tío alguna vez lo subió a un Torino 1970 como el que Clint Eastwood glorificó hace algunos años. El automóvil tiene ese no se qué de lo inexplicable que seduce a todos por igual. La versión misógina del auto con chicas platinadas y de piernas largas también atrapó a la mujer aunque a ellas no se los vendan con modelos George Clooney incorporados.

En los primeros años del siglo XX, la mayor parte de las calles de la ciudad de México se transitaban sobre el polvo. Comenzaban a transitar los Ford, Hupmobile, Oakland, Fiat, Reo, Oldsmobile o Stutz. En Tacubaya, el conductor de esta postal capitalina, y seguramente propietario del automóvil, sabe que está en un momento cumbre y que debe quedar registrado. En esa calle ancha e infinita no tiene competencia, signo de ser único y original. Raro. Pocas máquinas como la suya recorrían en 1912 la colonia, aunque su estado, como se aprecia, no fuera ideal. Pero a algunos de sus acompañantes no les motiva la fotografía. Uno de ellos al que la bata camufla una barriga construida a base de buen diente, podría ser el mecánico o hasta el chofer. Pero no. Don Carlos Cozzi, quien representaba a la Fiat en la ciudad por entonces, está en lo suyo, la venta y la mecánica. Una mujer en el asiento trasero, fiel reflejo de la época, alcanza a asomar su cabeza para el fotógrafo. Pero quien se ve que se lleva la peor parte es el muchacho que se limpia el sudor. Acalorado, cansado, hastiado, se ve ajeno a todo. Seguramente pasó un buen rato dando vuelta a la manivela que ayudaba a encender el motor. Sabe que los carros son un lujo de otros. Quién podría imaginar que un siglo después, en calles como esa pulularían los autos… junto a franeleros y parquímetros.

Suscríbase a la revista BiCentenario.

Arnaldo Coen: el espectador legitima al artista

David Fuente Adrian y Pablo G. Ascencio

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

En la obra de este artista polifacético reina la geometría. Reina la mujer y su tropa de monstruos encantadores, diría Octavio Paz. En entrevista exclusiva con BiCentenario, Coen habla de sus inicios en la pintura, el aprendizaje con Gordon Jones y Lawrence Calcagno, la búsqueda de nuevos espacios creativos como el efímero salón independiente, su crítica mordaz a la pintura entendida como negocio y de la interacción reciente entre arte y otras disciplinas.

1. Arnaldo Coen (640x480)

Foto Personal, Mtro. Arnaldo Coen. Colección de Arnaldo Coen.

El pasado mes de octubre, el artista plástico Arnaldo Coen recibió el reconocimiento del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014. Desde entonces, a la enorme cantidad de entrevistas otorgadas previamente, se han sumado muchas otras. Conscientes de esto, nos reunimos con él poco después de la entrega del premio. Como investigadores, nuestra intención era la de invitarle a platicar y a compartir vivencias y percepciones distintas de las ya publicadas, acercarnos a esos detalles que en ocasiones quedan ocultos detrás de la cortina de las preguntas obligadas.

Aquí se rescata parte del trabajo de aquella larga sesión de cinco horas de conversación con el pintor. Hemos seleccionado ciertos aspectos atípicos que ayuden a comprender la complejidad de este gran artista y que, además, sirvan para abrir una de tantas ventanas desde las cuales asomarse a la historia reciente del arte mexicano.

Entrelazado el tiempo, 200 x 100 cms. 12 (394x800)

© Arnaldo Coen, Entrelazado el tiempo, 2010, mixta sobre madera. Lourdes Sosa Galería.

Ante todo, situemos brevemente a Arnaldo Coen en esta historia. Nació en 1940, dentro de un linaje polifacético gracias al cual desde joven afrontó con naturalidad la oportunidad de conocer a creadores e intelectuales. Este caudal del arte que le acompañó en la primera etapa de su vida marcó su propio camino.

Coen participó en la denominada generación de La ruptura, concepto que hoy en día se pone en cuestión desde diferentes ámbitos, y que al pintor mismo no parece resultarle del todo fidedigno. Más que como una ruptura, el artista entiende aquella etapa como una revolución por la libertad. Una libertad que, como nos ha hecho ver, hoy en día no está exenta de razones para reivindicarse.

La obra de Coen ha tenido presencia en museos nacionales e internacionales: el Museo de Arte Moderno, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el San Franciso Museum of Art, el Museo de Arte Moderno de Tokio, el Museo Carrillo Gil, y el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Recientemente, el Museo del Palacio de Bellas Artes incluyó algunas obras suyas en En esto ver aquello, exposición conmemorativa del centenario del nacimiento de Octavio Paz. Un permanente ímpetu de curiosidad lo ha motivado a participar en proyectos interdisciplinarios con destacados creadores: Mario Lavista, Francisco Serrano, Octavio Paz, Eduardo Terrazas, Alejandro Jodorowsky, Juan José Gurrola, entre otros.

En cualquier caso, nadie mejor que el artista para explicarnos cómo se inició en el mundo del arte.

I

Siempre tuve duda de qué iba a ser. Una de las
preocupaciones de mi madre, a pesar de que yo
vivía en un medio artístico junto a mi abuela,
era cómo iba a vivir con el arte. Vas a ir directo
al fracaso, decía.

[...]
Para leer el artículo completo, suscríbase a la revista BiCentenario.

De orden suprema

Ana Suárez – Instituto Mora
En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

guillermo prieto

Su maldad ha convertido a la patria en un vasto cuartel

Guillermo Prieto (Fidel)

Santa Anna presumirá de generoso por haberte arraigado en este pueblo, Francisco, sin más celadores que el cura y el juez de paz, pero el exilio en el extranjero habría sido mejor.

El rebozo verde y la falda roja de doña Lupe ondean junto a la cerca; a la nívea blusa sólo le faltan el águila y la serpiente. ¿Por qué vestirá así? Malhaya, cierra ahora el libro, se inquietará si descubre que lees versos y no las vidas de santos que el cura ordenó. ¡Vaya que debe de creerse lo que este dice sobre los malos instintos que excita la poesía! ¿Sabrá esta mujer de amor? Pregúntale… ¡Vamos, si tiene marido! Para enfadarla es mejor que le cuentes de cómo santa María Egipciaca vagó desnuda por el desierto durante sesenta años incitando a un pobre eremita.

–Buen día, don Pancho. ¿Despertó al fin? Je je, el señor cura y el señor juez le mandan sus saluditos. ¿Tiene hambre? Ahorita le alisto el almuerzo y si quiere adluego converso. Dice mi Pedro que soy una liosa, pero yo digo que a veces sirve ¿no lo piensa así?

Escucha cómo los pasos de doña Lupe andan ya en la cocina, Francisco. ¿Cómo será su Pedro? Si la recua que este posee llega muy lejos, rara vez vendrá. ¡Ojalá que llegara pronto para recibir noticias frescas! La mejor sería que el dictador cayó, así regresarías a la imprenta y al café del Bazar y la Alameda. ¡El cuaderno! ¡Corre! No sea que la doña lo vea sobre el buró. Ponlo arriba del ropero, allí nunca sacude. Si lo llega a leer, la asustarán tus opiniones a favor de la revuelta y si se lo lleva al cura y este lo pasa al juez y el juez al jefe de distrito, ¡quién sabe la que te espera! Y de seguro que es secuaz de Santa Anna: ¿por qué si no te alojan en su casa? Versa bien Fidel: ¡verdugos de los pueblos son de su señor esclavos! Buscarán la suprema orden para devolverte a Ulúa y de allí se sale… con los pies por delante. Tu existencia valdrá menos que un grano de anís.

Basta, tampoco vivas en víspera. Mejor recuerda el escrito de anoche, es bueno, es firme, es convincente. Si tu editor lo leyera, lo pondría en la primera plana. Aunque si cerraron el diario… ¡Malhaya con la ley de prensa! Bien dice el poeta que la palabra se ha vuelto sorda, sin ímpetu, sosegada. Aunque si consiguieran imprimirlo en un taller clandestino, y circulase como hoja suelta, ¡con suerte llega a Quinzuñas y a sus sicarios y les da chorrillo!

[...]
Para leer el artículo completo, suscríbase a la revista BiCentenario.

Villa–Zapata un encuentro con dos miradas

Guadalupe Villa Guerrero – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

En diciembre de 1914, Francisco Villa y Emiliano Zapata se reunieron en una escuela pública de Xochimilco. El objetivo: establecer una alianza de colaboración mutua y en contra de Venustiano Carranza. dado el fracaso de la convención Revolucionaria de Aguascalientes. De aquella conversación dieron cuenta León Canova y Gonzalo Atayde.

Canova 39123

León Canova acompañado de Álvaro Obregón en la Convención de Aguascalientes, octubre 1914. SINAFO-INAH

A mediados de 1914 se hicieron evidentes, en el panorama político nacional, las crecientes diferencias entre Francisco Villa y Venustiano Carranza, agravadas cuando el primero decidió contravenir las órdenes del segundo y marchar con todo su ejército en pos del importante bastión federal de Zacatecas. La victoria de Villa dio como resultado, en el mediano plazo, la derrota de Victoriano Huerta, su renuncia a la presidencia y su huida del país.

Los intentos por tratar de solucionar los problemas existentes entre aquellos jefes y evitar a toda costa la ruptura entre revolucionarios se tradujeron en el Pacto de Torreón. Carranza convocaría a una convención de revolucionarios cuya labor estaría encaminada, entre otras cosas, “a implantar el régimen democrático en nuestro país”. No obstante, lejos estaba el primer jefe de permitir se obstaculizara su llegada a la presidencia de la república. El aislamiento en el que mantuvo a Villa, sin abastecerlo de armas y combustible para sus trenes, y graves problemas surgidos con Obregón, provocaron que el jefe de la División del Norte emitiera, en septiembre, el Manifiesto y documentos que justifican el desconocimiento del C. Venustiano Carranza como Primer Jefe de la Revolución en el que, en resumen, acusaba al líder del constitucionalismo de querer instaurar una nueva dictadura, y de oponerse a los acuerdos de Torreón. Invitaba a los ciudadanos a exigir la separación de Carranza de la jefatura del Ejército Constitucionalista y del poder ejecutivo; a nombrar a un presidente interino que adoptara medidas para garantizar la resolución del problema agrario y convocara a elecciones.

Al no prosperar la convención revolucionaria convocada por Carranza en la ciudad de México, se llegó al acuerdo de convocar a una convención de jefes revolucionarios en la ciudad de Aguascalientes para encontrar la solución a los problemas del país, ratificándose en gran medida el Pacto de Torreón que el Primer Jefe había desconocido. El 10 de octubre se inauguraron las sesiones en el Teatro Morelos.

Desafortunadamente, lejos de lograrse un consenso en cuanto al tipo de gobierno que el país necesitaba, las controversias entre partidarios de la Convención y de Carranza llegaron a la ruptura definitiva: zapatistas y villistas contra constitucionalistas.

Zapata antes de la visita de Villa en Xochimilco La Iustración Semanal, dciembre 1914 (640x585)

Emiliano Zapata y Mr. Carothers en Cuernavaca, 1914. SINAFO-INAH

Eulalio Gutiérrez, presidente provisional elegido en Aguascalientes, se estableció en la ciudad de México bajo el amparo del Ejército Convencionista acaudillado por Villa. En este marco tendría lugar el encuentro de los ejércitos populares del norte y del sur. Las avanzadas de la antigua División del Norte, convertida en Ejército Convencionista, llegaron al pueblo de Tacuba el 28 de noviembre de 1914, al tiempo que las tropas del Ejército Libertador del Sur, ocuparon la capital de la república.

El histórico encuentro entre Francisco Villa y Emiliano Zapata ocurrió en Xochimilco. En la escuela pública del pueblo fueron recibidos con flores y fue ahí donde tuvieron su primera reunión preservada para la posteridad por al menos dos personas de las que sabemos sus nombres: León Canova, representante del Departamento de Estado estadunidense, y Gonzalo Atayde, secretario particular del coronel Roque González Garza.

[...]
Para leer el artículo completo, suscríbase a la revista BiCentenario.