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17. MAi??xico y los mexicanos en las pA?ginas de National Geographic (1910-1919)

Laura MuAi??oz /Ai??Instituto Mora
Revista Bicentenario #17

Ai??Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.33.09

MAi??xico es, sin duda, uno de los paAi??ses que mA?s ha llamado la atenciA?n de la revista National Geographic a lo largo de susAi??mA?s de cien aAi??os de vida. Enorme cantidad de artAi??culos sobre nuestro paAi??s lo confirman. Si tomamos en particular el periodo que va de 1910 a 1919, encontraremos mA?s de 20 artAi??culos publicados como resultado de ai???la gran demanda de informaciA?n sobre MAi??xicoai??? que recibAi??a la revista, de acuerdo con lo dicho en el nA?mero de mayo de 1914. Estando el paAi??s en medio de una revoluciA?n, A?quAi?? les interesaba a los editores dar a conocer sobre MAi??xico? A?QuAi?? tipo de informaciA?n se ofrecAi??a? A?QuAi?? estrategias se siguieron para ofrecer determinadas imA?genes a los lectores?

MAi??xico, el paAi??s vecino

El primero de los 22 artAi??culos publicados en la dAi??cada seleccionada apareciA? en agosto de 1910, muy cerca de las fiestas del Centenario. El A?ltimo en octubre de 1919. A travAi??s de 379 fotografAi??as y mA?s de 500 pA?ginas, National Geographic muestra a sus suscriptores en Estados Unidos una versiA?n de MAi??xico y los mexicanos. Dice que MAi??xico es un paAi??s de contrastes. Contrastes entre lo moderno y lo antiguo; entre los distintos sectores sociales; entre los diversos grupos econA?micos; entre los diferentes climas y paisajes. Esta idea subyace en los relatos de textos y fotografAi??as. No obstante, en ambos campos, pero mA?s en las fotografAi??as, se privilegia el deseo de mostrar lo menos cercano (para los estadunidenses), las escenas que muestran el atraso, las reliquias del pasado, como seAi??ala el nA?mero de diciembre de 1910. La imagen de los mexicanos en las fotografAi??as es la de gente humilde y trabajadora, en su mayorAi??a habitantes del campo, y cuando se los ve en las ciudades, son vendedores de productos artesanales. De las ciudades no se ven los edificios modernos, excepto un plano general del de Correos, mA?s bien son escenario para enmarcar a esos habitantes pintorescos que aparecen en primer plano arreando burros cargados de bultos, o que transitan por las calles. Las mujeres casi siempre llevan rebozo. Pero las que seducen a los fotA?grafos, por su belleza y joyerAi??a, son las llamativas tehuanas, ejemplo de exotismo. En las casi cuatrocientos fotografAi??as no encontramos retratos de ningA?n miembro de la Ai??lite econA?mica, ni de la polAi??tica o la intelectual.

Los artAi??culos

En todos los artAi??culos, dedicados casi siempre a unAi??tema particular, se manifiesta la fascinaciA?n de losAi??viajeros y fotA?grafos ante el paAi??s y su gente, la riquezaAi??del territorio, la variedad de productos agrAi??colasAi??y minerales, la diversidad de especies de aves, de climasAi??y de vegetaciA?n (los cactus son particularmenteAi??atrayentes); la posesiA?n de A?reas estratAi??gicas paraAi??la comunicaciA?n (como el istmo de Tehuantepec),Ai??el potencial para el desarrollo comercial, la tierraAi??fAi??rtil. En esos textos se advierte, tambiAi??n, la admiraciA?nAi??que producen los espectaculares vestigios arqueolA?gicos,Ai??huellas de culturas avanzadas y atractivoAi??para los turistas. FotografAi??as a pA?gina completaAi??permiten observar, en primeros planos, basamentosAi??piramidales, estelas, restos de edificaciones enAi??Mitla, TeotihuacA?n o Xochicalco. Los tAi??tulos de losAi??artAi??culos indican la orientaciA?n de cada uno. ConAi??una rA?pida ojeada el lector percibe que los tAi??tulos se refieren, en primer lugar, a los recursos naturalesAi??y despuAi??s a las maravillas del MAi??xico antiguo.Ai??En correspondencia, los contenidos se centran enAi??las posibilidades agrAi??colas de MAi??xico, se refieren aAi??las escenas que se desarrollan en diversas actividadesAi??econA?micas, detallan las caracterAi??sticas del territorioAi??nacional, mencionan lo que se puede encontrar enAi??Ai??l (desiertos, haciendas, jardines divididos por canalesAi??de agua), y enfatizan los distintivos de cada sitioAi??arqueolA?gico (las tallas en piedra, la raza olvidadaAi??de la misteriosa ChichAi??n ItzA?, el lustre del MAi??xicoAi??antiguo).

MAi??xico es el paAi??s vecino. Y de acuerdo con losAi??adjetivos utilizados hasta el cansancio, es un paAi??sAi??interesante, con tesoros maravillosos y paisajes fantA?sticos,Ai??o pintorescos. Es romA?ntico, es misterioso.Ai??Pero no todo es enamoramiento, los pies de fotoAi??son el espacio utilizado para hacer comentarios deAi??distinta Ai??ndole, muchas veces insidiosos. Como elAi??que acompaAi??a a la imagen publicada en el nA?meroAi??de julio de 1916 con el tAi??tulo ai???Casa en el campoAi??cerca de CA?rdobaai???. En ella aparecen, en primer plano,Ai??cuatro personajes, dos adultos y dos menores,Ai??de los que se dice son una familia campesina que,Ai??como buena parte de la poblaciA?n en MAi??xico, poseeAi??muy pocas cosas. La leyenda afirma: ai???los bueyesAi??bien alimentados de las haciendas no se sentirAi??anAi??orgullosos de que los hambrientos peones sean consideradosAi??sus igualesai???. A?A quAi?? responde ese comentario?Ai??A?QuAi?? se quiere evidenciar?

Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.30.31En algunos casos, encontramos en esos pies deAi??foto comentarios de admiraciA?n. Por ejemplo, paraAi??los tarahumaras. Junto a unaAi??imagen sin autor (que ha sidoAi??atribuida a C. B. Waite), en laAi??que un grupo de tarahumarasAi??posan para el fotA?grafo, mirandoAi??a la cA?mara, se les reconoceAi??por su resistencia fAi??sica y suAi??capacidad para correr, tantoAi??de hombres como de mujeres.Ai??TambiAi??n por el volumen deAi??producciA?n de plata que hizoAi??de MAi??xico uno de los paAi??sesAi??que mA?s contribuyA? a la producciA?nAi??mundial ai??i??la imagenAi??muestra una vista de un pobladoAi??minero, La Luz, cerca de Guanajuato, queAi??contrasta visiblemente por su pobreza. Y, en otros,Ai??se percibe la nostalgia por Porfirio DAi??az, bajo cuyaAi??administraciA?n el paAi??s tenAi??a calma y estaba en vAi??asAi??de progreso; o se hace referencia a la ultramodernaAi??ciudad de MAi??xico, en la que se podAi??a pasar del sigloAi??XVI al XX al cruzar una calle. Esto A?ltimo, es lo queAi??dice el pie de foto que acompaAi??a la fotografAi??a delAi??edificio de correos, la A?nica que muestra algo de laAi??modernidad de MAi??xico de la que a veces se habla.

Los autores

En cuanto a los autores de los artAi??culos, encontramosAi??a antiguos representantes consulares de EstadosAi??Unidos en MAi??xico (como E. H. Thompson o FrederickAi??Simpich); otros eran ingenieros vinculados aAi??compaAi??Ai??as mineras (entre ellos Walter W. Bradley),Ai??visitantes estadunidenses que recorrAi??an las haciendasAi??adquiridas por compaAi??Ai??as de connacionales (esAi??el caso de J. E. Kirkwood), o eran funcionarios delAi??departamento de Agricultura del paAi??s vecino (E. W.Ai??Nelson). No faltaron fotA?grafos, reporteros, comerciantes,Ai??viajeros particulares, es decir, una legiA?n deAi??estadunidenses que se desplazaron por el territorioAi??nacional, de norte a sur, del golfo al PacAi??fico, haciendoAi??levantamientos e inventarios de lo que podAi??aAi??verse en Ai??l y sus instantA?neas muestran un recorridoAi??por un paAi??s rico, poco poblado y agradable tantoAi??para turistas A?vidos de conocer lugares diferentesAi??como para inversionistas en busca de A?reas atractivasAi??para sus capitales. Entre los fotA?grafos aparecenAi??mA?s de quince nombres (entre ellos James H. Hare,Ai??John H. Hall, C. M. Tozzer,Ai??Franklin Adams y tresAi??mujeres: Helen Olsson-Ai??Seffer, Harriet ChalmersAi??y Janet M. Cummings).

Esos fotA?grafos queAi??podAi??an ser particulares oAi??funcionarios del gobiernoAi??estadunidense, miembrosAi??de su ejAi??rcito o de compaAi??Ai??as,Ai??como UnderwoodAi??and Underwood o Galloway,Ai??reprodujeron porAi??decenas escenas pintorescas, paisajes rurales, retratosAi??de pobladores de diversos puntos de la RepA?blicaAi??mexicana, trabajadores en sus faenas. TambiAi??nAi??propagaron imA?genes emblemA?ticas de la arquitecturaAi??antigua (Mitla, Chichen ItzA?, TeotihuacA?n,Ai??Xochicalco). National Geographic publicA? esas fotografAi??asAi??desplegadas a pA?gina entera en la mayor parteAi??de los casos y distribuidas en diversos artAi??culos,Ai??de tal suerte que un conjunto de fotografAi??as dedicadasAi??a un tema particular, por ejemplo, a los volcanesAi??de MAi??xico, no sA?lo estA?n en el artAi??culo especAi??fico,Ai??sino aparecen en ese y otros.

Las fotografAi??as

En las fotografAi??as de gran tamaAi??o, ademA?s de lasAi??vistas rurales, bucA?licas e idAi??licas, y de los paisajesAi??imponentes, tomados desde cierta altura, en generalAi??vacAi??os de gente, pero siempre evidencia de la fertilidadAi??de los suelos y de los diversos cultivos agrAi??colas,Ai??predominan los personajes tAi??picos por su atuendoAi??y oficio. Esos personajes eran ya conocidos por haberseAi??difundido en las revistas ilustradas publicadasAi??despuAi??s de los aAi??os 30 del siglo XIX, productoAi??del trabajo de artistas mexicanos. Por ejemplo en elAi??libro titulado Los mexicanos pintados por sAi?? mismosAi??y, luego, en MAi??xico y sus alrededores. Los fotA?grafosAi??extranjeros que visitaron o vivieron en MAi??xico enAi??la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX,Ai??se encargaron de retomar esas imA?genes y de multiplicarlasAi??y distribuirlas, a travAi??s de postales, en lasAi??que a diferencia de las litografAi??as que les sirvieronAi??de modelo, acentuaron los rasgos de pobreza y desaliAi??oAi??de muchos de los tipos mexicanos que popularizaron.Ai??Es sabido que gran parte de esas postalesAi??eran mercadeadas por la Sonora News Company.Ai??National Geographic, con su creciente circulaciA?n,Ai??contribuyA? a difundirAi??esas imA?genes.

Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.34.11

La selecciA?nAi??de las fotografAi??asAi??hecha por losAi??editores de NationalAi??GeographicAi??parece obedecerAi??al deseo de ilustrarAi??los textos,Ai??utilizando lasAi??imA?genes con lasAi??que contaba laAi??revista, suministradasAi??mediante regalos o por compra, pues en esa Ai??poca la revistaAi??no contaba todavAi??a con su propio equipo de fotA?grafos.Ai??Varias de las incluidas en un artAi??culo estA?nAi??relacionadas con el tema del mismo, pero otras sonAi??de lugares distantes o sin relaciA?n con el contenido.Ai??Los pies de foto, de diversa extensiA?n, contribuyen aAi??subrayar lo que se quiere mostrar con determinadasAi??imA?genes.

Sobre los temas de las fotografAi??as, ya se ha dichoAi??cuA?les son los dominantes. Falta aAi??adir que algunosAi??asuntos que no mencionan los textos de los artAi??culosAi??estA?n abordados en las imA?genes, como la deportaciA?nAi??de indios yaquis, los festejos del Centenario,Ai??la revuelta de Pascual Orozco y la expediciA?n punitivaAi??que perseguAi??a a Villa. La particularidad es queAi??si bien esos temas aparecen en las imA?genes, Ai??stas seAi??incluyen en nA?meros cuya publicaciA?n es posteriorAi??al momento en el que ocurrieron los hechos. LasAi??fotografAi??as del trasladoAi??de yaquis a la penAi??nsulaAi??yucateca se publicanAi??en diciembre de 1910,Ai??las del desfile con motivoAi??de las fiestas delAi??centenario en mayo deAi??1911, la que muestraAi??a las tropas de OrozcoAi??en 1914. Es decir, unAi??aAi??o o dos despuAi??s deAi??los acontecimientos.Ai??En cambio, en julio deAi??1916 National GeographicAi??incluyA? fotografAi??asAi??que muestran al ejAi??rcito estadunidenseAi??en la expediciA?n punitiva,Ai??apenas cuatro meses despuAi??s deAi??iniciada.

El Centenario y la revoluciA?n

En torno a la celebraciA?n del centenarioAi??de la independencia deAi??MAi??xico solamente encontramosAi??nueve fotografAi??as. Las tres primerasAi??son de cadetes en uniformeAi??de gala. Son diferentes tomas deAi??alumnos del Colegio Militar, elAi??West Point de MAi??xico. Un nutridoAi??pA?blico en ambas aceras de una calle observa elAi??desfile de la caballerAi??a de ese colegio en una de esasAi??fotografAi??as que ocupa toda la pA?gina. En las siguientes,Ai??mA?s pequeAi??as, los cadetes se ven formandoAi??vallas en diferentes puntos de la ciudad. El pie deAi??foto indica que la fama de estos ai???que defendieronAi??el Castillo de Chapultepec del ejAi??rcito americano esAi??histA?ricaai???. Varias pA?ginas mA?s adelante el lector seAi??encuentra con otras fotografAi??as alusivas al desfile, laAi??mayorAi??a de gran tamaAi??o, en las que varios personajesAi??representan a los antiguos mexicanos, portandoAi??atuendos vistosos y tocados de plumas. SegA?n losAi??pies de foto, esos individuos eran ai???descendientes deAi??aquellos a quienes representabanai???.

En cuanto a las imA?genes sobre la lucha armada,Ai??son muy pocas y sin explicaciA?n de por quAi?? fueronAi??elegidas esas en particular. La que encabeza aquellasAi??que tocan de alguna manera el tema de la guerraAi??es una imagen, acreditada a Aultman y Dorman,Ai??publicada en mayo de 1914, que muestra a parte deAi??las tropas de Pascual Orozco. DespuAi??s, observamosAi??a un tAi??pico revolucionario. Se trata de una imagenAi??atribuida a Shirley C. Hulse en la que aparece unAi??jinete ai??i??con sombrero y cananasai??i?? posando para laAi??cA?mara. El pie de foto informa que fue tomada aAi??peticiA?n del retratado. Hulse es, asimismo, autor deAi??varias fotografAi??as publicadas en la revista. En unaAi??de ellas aparecen, en primer plano, dos soldaderasAi??viendo a la cA?mara, que las capta caminando al ladoAi??de los soldados federales a los que acompaAi??an. PortanAi??sombrero y el rebozo amarrado, cargando probablementeAi??a sus hijos.

En el mismo nA?mero de 1914 hay un par de fotografAi??as,Ai??sin autor, en que se muestra primero unaAi??campana y, en la siguiente, un caAi??A?n. La leyenda alAi??pie de esta segunda fotografAi??a informa que ese caAi??A?nAi??fue construido con el material de la campana.Ai??Es decir, no hay ningA?n comentario adicional, niAi??positivo ni negativo, de lo que ocurre en MAi??xico.

De igual manera, dos aAi??os despuAi??s, sin relaciA?nAi??con el tema del artAi??culo, de julio de 1916, se incluyenAi??varias imA?genes en que se alude a la persecuciA?nAi??a Villa tras su incursiA?n a territorio de Estados Unidos.Ai??Por ejemplo, encontramos dos del capitA?n D.Ai??H. Scott del ejAi??rcito estadunidense, que muestranAi??a las tropas de ese ejAi??rcito acampando al sur de Columbus.Ai??Los pies de foto describen el paisaje dondeAi??se asientan los campamentos. Los textos aludenAi??a las condiciones en que viven temporalmente losAi??soldados. En ese nA?mero hay dos de la compaAi??Ai??aAi??Underwood and Underwood, en que vemos trenesAi??con tropas mexicanas. La primera es una imagendividida en dos por la vAi??a del tren. A la izquierdaAi??las tropas de Estados Unidos esperan al borde deAi??la vAi??a. A la derecha, el tren estacionado en otra vAi??aAi??tiene su techo cubierto por tropas mexicanas. En la segunda, en primer plano aparece un tren conAi??el techo tambiAi??n cubierto por tropas mexicanas.Ai??AquAi?? sobresalen varias mujeres, algunas viendo a laAi??cA?mara. Se seAi??ala el hecho de que en todos los campamentosAi??se encontraba siempre ai???una secciA?n paraAi??que las mujeres y los niAi??os vivieranai???. En conjunto yAi??por su nA?mero, el tema de la expediciA?n es el centralAi??en las imA?genes publicadas.

Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.31.15La mirada de National Geographic

El conjunto de artAi??culos, fotografAi??as y pies de fotos,Ai??enmarcados por los tAi??tulos escogidos, muestranAi??cA?mo la revista National Geographic mantuvo suAi??mirada en los tesoros de su vecino MAi??xico, transmitiendoAi??una imagen de tranquilidad apenas alterada,Ai??pareciera ser, por algunos acontecimientos violentos,Ai??como si estos fueran aislados y no llegaran aAi??causar inestabilidad. La percepciA?n prevalecienteAi??es la de un MAi??xico que se hubiera detenido en elAi??tiempo, en el periodo previo a la revoluciA?n. En losAi??textos no se habla de la lucha, en las fotografAi??as escasamenteAi??se asoma y, no es, por lo tanto, suficienteAi??para cambiar la representaciA?n de MAi??xico. CuandoAi??en octubre de 1919 se publica el A?ltimo artAi??culoAi??analizado, MAi??xico estaba cerca de cumplir una dAi??cadaAi??en armas, pero National Geographic se habAi??aAi??esmerado en no mostrar esto.

PARA SABER MA?S:

ai???La tarjeta postalai??? en Artes de MAi??xico, nA?mero 48, Conaculta,Ai??1999.

Arturo Guevara Escobar, FotA?grafos de la RevoluciA?n,Ai??http://fotografosdelarevolucion.blogspot.com/

National Geographic en http://ngm.nationalgeographic.com/

MarAi??a Esther PAi??rez Salas, Costumbrismo y litografAi??a enAi??MAi??xico: un nuevo modo de ver, MAi??xico, UNAM-Instituto deAi??Investigaciones EstAi??ticas, 2005.

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Sumario #17

EDITORIAL

CORREO DEL LECTOR

ARTÍCULOS

Cruz de Isabel la CatA?lica (686x1280)Una virreina durante la guerra de Independencia
-por Ana Rosa Suárez Argüello

Sin tAi??tuloMás allá del Golfo: conspiradores en Cuba y Yucatán 1828-1829
-por Jorge Luis Rodríguez Basora

01Gran viaje pintoresco por las diversiones públicas en la ciudad de México
-por Raquel Alfonseca Arredondo

02 Tras las huellas de Victoriano Alemán y su periódico en Nueva Orleáns
-por Alejandra Díaz Bialet

6)México y los mexicanos en las páginas de National Geographica(1910-1919)
- por Laura Muñoz

armageddonLos orígenes de los Testigos de Jehová en México
-por Harim Benjamín Gutiérrez Márquez

04 Las entrevistas de los Wilkies a los  Cachorros de la Revolución
- por Araceli Medina Chávez

DESDE HOY

Hollywood-Publicist-Ronni-Chasen-Was-Shot-Before-the-Car-Accident (199x200) Accidentes viales: un problema para el presente y el futuro de México
-por Marie Karaisly y Carlos Domínguez

DESDE AYER

Testimonios

06 Los diarios de un obispo en el exilio
-por Gerardo Salvador GonzA?lez Lara

Imágenes

1830. Anna Galster y acompaAi??ante El ballet en México durante los siglos XIX y XX
-por Georgina Galván Medina

CUENTO

08 Don Casimiro Cázares
-por Irma Ramírez Orozco

ARTE

AnA?nimo, Leonor Rivas Mercado, Col. Leonor de la Barra de Cusi (785x1024) La importancia de ser Leonor Rivas Mercado
-por Ana Karen Hernández Hernández

ENTREVISTA

10 Palomar y Vizcarra, un católico comprometido / entrevista realizada por Alicia Olivera presentada por Ilse María Escobar Hoffman

Le Bon Genre (Revista BiCentenario #17)

Le-bon-genre-17

 

 

Palomar y Vizcarra, un obispo comprometido

Entrevista realizada por Alicia Olivera
Presentada por Ilse María Escobar Hoffman

Revista BiCentenario #17

 

El general cristerio Enrique Gorostieza

Es innegable que el ideario social de los militantes católicos mexicanos de principios del siglo XX estuvo presente en los movimientos y propuestas que contribuyeron al derrocamiento del régimen porfiriano y también, posteriormente, a la construcción del nuevo proyecto de nación. La historia oficial ha desdeñado la participación de este sector en las transformaciones que han beneficiado a nuestro país porque confronta la ideología imperante. Sobre esta consideración, la entrevista a Miguel Palomar y Vizcarra (1880-1968) rescata una voz representativa de los católicos convencidos de su responsabilidad colectiva y nos ofrece un enfoque distinto y complementario que equilibra el análisis de los acontecimientos del México moderno y contemporáneo.

La historiografía del catolicismo en nuestro país es relativamente reciente. Ha dado a conocer la injerencia de los católicos en hechos históricos relevantes y distinguido una variedad de posturas y reacciones entre sus filas. Nuestro entrevistado es el gran ideólogo del catolicismo social de principios del siglo XX en México. Esta corriente de pensamiento procedía de todo un proceso ideológico de la iglesia católica en respuesta a los avances de secularización de los estados modernos, a las contradicciones del sistema capitalista de producción y al desarrollo de las tendencias socialistas, concretada en la publicación de la encíclica Rerum Novarum del pontífice León XIII en 1891.

La postura de Palomar y Vizcarra se identifica con la de los católicos sociales de vanguardia, tanto laicos como sacerdotes, que se adhirieron al programa social propuesto por este papa (superación de las clases obrera y campesina, estímulo a la juventud, impulso a la educación cristiana y participación política) y lograron una relevante organización traducida en congresos nacionales, uniones obreras, asociaciones, actividades parroquiales y partidos políticos. Preocupado por la desigualdad social del régimen liberal, se mostró inconforme en cumplir con un culto religioso solo exterior y formalista, convencido de que los católicos estaban llamados, por voluntad de Dios, a la construcción de una sociedad más justa, de la cual todos resultaban responsables. Sus convicciones religiosas y su formación ideológica en dicha doctrina lo motivaron a participar incansable en los organismos que emanaron de ella en México. Este movimiento social católico tuvo que hacer frente a los cambios drásticos que surgieron en el país a principios del siglo XX: la caducidad del Porfiriato, la apertura democrática de Madero, la convulsión provocada por la usurpación de Huerta y el proyecto de nación de las facciones revolucionarias que finalmente alcanzaron el poder. Cada episodio significó para los católicos activos una constante reorganización y ajuste de su movimiento a las circunstancias anticlericales que definieron el inicio del siglo en México.

Miguel Palomar nació y estudió en Guadalajara; sus primeros estudios los llevó a cabo en el colegio laico Liceo de Varones y después ingresó a la Escuela Oficial de Jurisprudencia, instituida y dirigida por católicos conservadores donde se recibió de abogado en 1903 después de sustentar la tesis titulada “El Divorcio”. Inició la profesión en el bufete de su tío Francisco García Sancho y adquirió prestigio por sus sólidos conocimientos y favorables relaciones sociales. Logró la estimación de algunos funcionarios judiciales, situación que le permitió ser nombrado juez y más tarde magistrado.

La diócesis de Guadalajara presentaba una sólida organización eclesial, disponía de abundantes recursos económicos y contaba con un considerable número de sacerdotes, lo cual le favorecía emprender un ambicioso programa social y apuntalar su autoridad. Esta circunstancia y su propia formación familiar, estimularon al joven Palomar a ser parte activa de los proyectos propuestos por los arzobispos de su entidad: José de Jesús Ortiz, promotor de múltiples iniciativas sociales, y su sucesor, Francisco Orozco y Jiménez, considerado uno de los obispos más emblemáticos en la ejecución de la doctrina de la Rerum Novarum. Asimismo mantuvo una estrecha relación con jesuitas destacados en el movimiento social católico.

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La importancia de ser Leonor Rivas Mercado

Ana Karen Hernández Hernández
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
Revista BiCentenario #17

Leonor Rivas Mercado

 

Leonor: nombre femenino de origen galo. Combinación de León y Honorio y significa “aquella que tiene honor”, o “aquella que es audaz y valiente”.

En el siglo XIX, hacerse retratar se convirtió en una práctica frecuente de medianos y grandes propietarios, profesionistas y comerciantes, a diferencia de la época virreinal, en que era un privilegio exclusivo de la nobleza, encabezada por el virrey, y de los miembros de la iglesia, y fungía como una manifestación de su regia y legitima ubicación en el orden estamental novohispano.

Esas representaciones, predominantemente pictóricas, incluían el escudo heráldico del personaje, una carteleta que informaba sus fechas polares (nacimiento y muerte en caso de haber sido realizada post mortem), sus títulos, cargos, actividades y méritos. Otros componentes iconográficos que aparecían eran los relacionados con la posición social del modelo, como cortinajes de damasco o terciopelo (rojos en su mayoría) significando nobleza, el inicio de una columna como símbolo de poder y mesas con función de pedestal, que sostenían elementos relacionados con sus actividades públicas.

Sin embargo, los grupos que alcanzaron las posiciones de privilegio tras la Independencia, que replantearan la forma de entender la realidad, en que la sociedad no tendría estamentos y su vida cotidiana sería secular, no quitó al retrato la función que tenía en la Nueva España: al contrario, la acentuó.

Leonor Rivas Mercado

La representación artística de la persona reafirmaría su nueva situación histórica y sociopolítica, pero ahora con un carácter civil y laico: ya no era ser un virrey o tener un título nobiliario lo que hacía digno a un individuo de hacer trascender su imagen en el tiempo, sino su riqueza, tener un importante cargo político o pertenecer a ese grupo por algún motivo. Un ejemplo de este uso y significado del retrato son dos imágenes pictóricas de Leonor Rivas Mercado.

Leonor nació el 19 de abril de 1842 en la ciudad de Tepic, y fue la primera de los siete hijos del matrimonio de Leonor Mercado Camacho y Luis Rivas Góngora, un criollo, coronel de infantería del ejército mexicano y parte de la administración de la aduana del puerto de San Blas. La familia Rivas Mercado formaba parte del círculo de amigos de la familia de Eustaquio Barrón, uno de los dueños de la Barron and Forbes Commercial Company, dominante en el comercio en el Pacífico. Esa relación la benefició haciéndola parte de la oligarquía local.

El padre de Leonor pidió su licencia absoluta del ejército en 1855 y en 1858 obtuvo la concesión del gobierno mexicano para pescar por diez años foca y ballena en la extensión que iba de las costas del entonces cantón de Tepic hasta el golfo de California (hoy Mar de Cortés). De esos animales, se obtenía aceite para las lámparas, y los huesos de los cetáceos se ocupaban para la fabricación de corsés, prenda íntima femenina indispensable en la moda de la época.

Gracias a la venta de lo pescado, Luis Rivas Góngora aumentó su capital y pudo trasladarse a vivir con su familia a la ciudad de México. Se instalaron en el número 12 de la calle de Damas y La Cadena (hoy la esquina sureste de Venustiano Carranza y eje central Lázaro Cárdenas). De esta época data el primer retrato de su hija mayor: Leonor Rivas Mercado. Ella tenía entonces 17 años, y ese óleo sobre tela, de autor anónimo, es aún un intento de retrato aristocrático.

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