Archivo de la categoría: BiCentenario #33

Correo del Lector

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

???????????????Cartas

A?PodrAi??an contar algo sobre el plan deAi??Benito JuA?rez para acabar con la inseguridadAi??en los caminos?
MA?nica Orozco

Para combatir la inseguridad en losAi??caminos y zonas rurales, el presidenteAi??JuA?rez formA? el Cuerpo de PolicAi??a Rural,Ai??a mediados de 1861, pero los problemasAi??econA?micos y de orden impidieron queAi??se hiciera algo mA?s allA? de los alrededoresAi??de la capital. Sus integrantes seAi??ganaron fama de represores, preferAi??anAi??eliminar a los delincuentes antes queAi??llevarlos ante un juez.

1. Luis Aguirre a lado derecho de Pancho Villa (356x500)A?Es cierto que Luis Aguirre BenavidesAi??fue secretario-tesorero de FranciscoAi??Villa?
Alfredo Villarreal

Fue secretario particular de Villa, de noviembreAi??de 1913 a enero de 1915. Se conocieronAi??durante la revoluciA?n maderistaAi??cuando Luis era proveedor general delAi??ejAi??rcito en Ciudad JuA?rez. Luego sirviA?Ai??como secretario de varios jefes revolucionariosAi??y cumpliA? comisiones relativasAi??a la entrega de fondos para comprar armamento,Ai??pero no tuvo el cargo especAi??ficoAi??de tesorero.

A?SabAi??as quAi???

El lobo gris mexicano, cuyo hA?bitat seAi??extendAi??a en el pasado desde el centro deAi??MAi??xico hasta Arizona y Nuevo MAi??xico,Ai??es una subespecie del lobo en peligro deAi??extinciA?n. Sin embargo, en los zoolA?gicosAi??mexicanos se ha logrado su reproducciA?nAi??y su nA?mero ha aumentado en losAi??A?ltimos aAi??os.

3. Lobo gris Mexicano

Por amor a la historia

Paola Rivera Estrada, guAi??a del Nuevo Museo delAi??Origen de la isla de MexcaltitA?n, Nayarit, se muestraAi??orgullosa de sus orAi??genes al plantear a los visitantesAi??la hipA?tesis de que allAi?? estaba AztlA?n, elAi??lugar de donde partieron los mexicas para fundarAi??la Gran Tenochtitlan. El turista puede llevarse deAi??su explicaciA?n la idea de lo que es hoy la vida cotidianaAi??y el entorno ecolA?gico de los pescadoresAi??que habitan la isla.

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Reloj de arena

5. PreparaciA?n de Morelos para fusilar (500x315)27 de julio de 1816

Pedro JosAi?? de Fonte y HernA?ndez de Miravete, arzobispo de MAi??xico,Ai??explica a Fernando VII que no se ejecutA? al ai???cabecilla Morelosai??? en laAi??capital porque nadie del clero deseaba ver a ai???un individuo suyo en elAi??patAi??buloai??? y se temiA? que ai???los adictos a la rebeliA?nai??? quisieran ai???libertar aAi??toda costa a su humillado hAi??roeai???. De ahAi?? que se decidiera hacerlo en elAi??cercano pueblo de Ecatepec.

6. Carlota de MAi??xico 451769 (282x460)

2 de agosto de 1866

La emperatriz Carlota se entrevista con NapoleA?nAi??III en el Palacio de St. Cloud en ParAi??s y le exigeAi??sin Ai??xito seguir apoyando al imperio mexicano.Ai??A raAi??z de su visita, el emperador francAi??s escribe aAi??Maximiliano que, en adelante, no darA? a MAi??xicoAi??ai???ni un escudo ni un hombre mA?sai???.

7. Salvador Alvarado (383x500)26 de septiembre de 1916

Salvador Alvarado, gobernador de YucatA?n, informa a VenustianoAi??Carranza, primer Jefe del EjAi??rcito Constitucionalista,Ai??que para ai???cimentarai??? la unidad del estado con el resto de laAi??repA?blica ha procurado ganar el apoyo de ai???los de abajoai??? conAi??leyes que los favorecen y reprimir con energAi??a todo desmA?nAi??de la clase privilegiada.

8. Observatorio San Pedro MA?rtir (375x500)Agosto de 1966

Con ayuda de estudios meteorolA?gicos y satelitales, ademA?s de la exploraciA?n in situ, la unam encuentra en la cima de la sierra de San Pedro MA?rtir, Baja California, las condiciones que se requieren para la observaciA?n astronA?mica y emprende la construcciA?n de un observatorio, hoy uno de los cuatro mejores del mundo.

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El Mixcoac de mis recuerdos

Graziella Altamirano Cozzi
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

Una testigo de ocho dAi??cadas de la vida del barrio salpica entre anAi??cdotas y vivencias lo que fue vivir en casas de largos corredores, amplios jardines y establos, esconderse en las ladrilleras del parque hundido, convivir travesuras con los Paz, ser testigo de misas clandestinas, escudriAi??ar fantasmas o cargar los judas con frutas en semana santa.Ai??

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Las reminiscencias de la seAi??ora GuadalupeAi??MartAi??nez de Ritz sobre su infancia en elAi??Mixcoac de los aAi??os veinte del siglo pasado,Ai??comprenden la entrevista que presentamosAi??a continuaciA?n. Se refieren al pueblo de losAi??apacibles callejones y nuevas calzadas; el deAi??los establos y huertas de A?rboles frutales; elAi??de los jardines e iglesias; el que ya era recorridoAi??por los nuevos tranvAi??as elAi??ctricos y enAi??el que se detenAi??an los trenes que iban a losAi??pueblos mA?s alejados que rodeaban la ciudad.Ai??El Mixcoac del legendario barrio de San JuanAi??con su placita llena de plantas, su SantuarioAi??de la Virgen de Guadalupe y la vieja y adustaAi??casona decimonA?nica que fuera hogar delAi??prA?cer liberal ValentAi??n GA?mez FarAi??as, y queAi??ahora alberga al Instituto Mora.

El relato estA? salpicado de anAi??cdotas y vivencias,Ai??a veces con un asomo de nostalgiaAi??por los tiempos idos, y a la vez con ese entusiasmoAi??vivaz y esa frescura de la memoria noAi??inmediata, que a menudo permite viajar porAi??los recuerdos de los primeros aAi??os y evocarAi??nAi??tidamente los lugares, las personas y los hechosAi??que dejaron huella y que se observaronAi??a travAi??s de los prismas de la niAi??ez.

Iglesia en la plaza de San Juan (frente al Mora) (640x394)

AsAi??, doAi??a Guadalupe MartAi??nez nos transportaAi??por el tiempo al barrio de San Juan yAi??nos muestra el devenir cotidiano de una familiaAi??de clase media que vivAi??a muy cerca de laAi??plaza, enfrente de la casa de don Ireneo Paz,Ai??el abuelo porfiriano de Octavio Paz y junto aAi??la huerta donde fuera sepultado don ValentAi??nAi??GA?mez FarAi??as porque la iglesia impidiA?Ai??su inhumaciA?n en el camposanto. Es un conjuntoAi??de recuerdos que nos permite visualizarAi??un rincA?n de los alrededores de la ciudad; unAi??espacio donde transcurre el devenir cotidianoAi??del Mixcoac aA?n campirano y en el que seAi??refleja la problemA?tica polAi??tica encarnada enAi??la persecuciA?n religiosa que viviA? la ciudadAi??en los aAi??os posrevolucionarios. EncuentranAi??tambiAi??n un lugar los fantasmas, las leyendasAi??del barrio y las festividades, asAi?? como las calles,Ai??las plazas y las escuelas, mucho de lo cual haAi??logrado sobrevivir al paso del tiempo, a pesarAi??de los cambios vertiginosos sufridos por laAi??gran ciudad.

La colonia y sus leyendas

Entrevista a Guadalupe MartAi??nez viuda de Ritz,
realizada por Graziella Altamirano el 7 de agosto de 2003,
Santa MA?nica, Estado de MAi??xico.

NacAi?? el 4 de octubre de 1918 en la colonia SanAi??Rafael. Mi padre fue el abogado Juan MartAi??nezAi??y mi madre Victoria Meana, dedicada alAi??hogar, como en aquel entonces. Llegamos aAi??Mixcoac porque mi papA? tuvo un accidente,Ai??y al poco tiempo muriA?. En Mixcoac vivAi??a miAi??abuelita con sus otros hijos que eran solteros.Ai??Mis tAi??os y mi abuelita ya no quisieron queAi??mi mamA?, al quedar viuda, regresara hasta laAi??colonia San Rafael, que entonces estaba muyAi??distante, y le dijo: ai???No, tA? ya no te vasai??i?? A?quAi??Ai??vas a hacer con la niAi??a?ai??? Yo tenAi??a un aAi??o deAi??nacida, entonces ya nos quedamos en Mixcoac.

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Uno de mis tAi??os rentA? una casa de ahAi??, enfrenteAi??a la casa de Octavio Paz, era el nA?meroAi??72 de la calle que se llamaba en esa Ai??poca AvenidaAi??CuauhtAi??moc, y ahora se llama Rubens.Ai??Era una casa muy grande que tenAi??a huerta,Ai??un corral, alberca, estaba muy bien. AhAi?? vivimos,Ai??se casA? otra de mis tAi??as, uno de misAi??tAi??os, entonces ya quedamos nosotros ahAi?? conAi??mi abuelita. Vivimos hasta que tenAi??a yo onceAi??aAi??os de edad. De ahAi?? nos cambiamos a la calleAi??de la Empresa, casi esquina con AugustoAi??Rodin, que es tambiAi??n paralela a Rubens. EsAi??el mismo rumbo, pero yo de lo que mA?s meAi??acuerdo es de cuando vivAi?? en Rubens porque,Ai??A?cA?mo le dirAi??? entre mA?s chica es una, comoAi??que recuerda con mA?s claridad que cuandoAi??es mA?s grande.

[...]
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Estreno de residencia

Arturo SigA?enza
FFyL, UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

En la inauguraciA?n del hospital para enfermos mentales La CastaAi??eda, una baronesa, el secretario particular del presidente y un general desaliAi??ado y falto de memoria que ya formaba parte de la poblaciA?n del siquiA?trico sostienen una conversaciA?n desopilante.

InauguraciA?n CastaAi??eda (1) (640x479)

La esplendente construcciA?n albergaba ya a sus nuevos huAi??spedes, y se otorgaba un festAi??n para recibir al distinguido sAi??quito que encabezaba el presidente de la repA?blica, formado por embajadores y cA?nsules, destacados empresarios y alta burguesAi??a. La banda de mA?sica de viento, perfectamente uniformada, complacAi??a a los invitados allAi?? reunidos para conmemorar la inauguraciA?n de aquella arquitectura de corte francAi??s, como una muestra de la abundancia econA?mica que seguAi??a pregonando el gobierno a pesar de la inconformidad polAi??tica interna y el creciente descontento entre la plebe. El ingeniero encargado de la obra, hijo del primer mandatario y con el mismo nombre de pila, buscaba su mejor A?ngulo ante los fotA?grafos que se abrAi??an paso entre los opulentos vestidos de las mujeres emperifolladas A?vidas del brindis con champA?n que ya estaba siendo descorchado.

Desde uno de los ventanales, dos personas contemplaban la congregaciA?n en el campo de castaAi??os que rodeaba el vasto edificio. AsAi?? que por fin cumpliA? su promesa, mi preciado amigo…

Se lo dije, baronesa, A?dudA? acaso en algA?n momento de mi palabra?

ai??i??A?Oh!, de ninguna manera, sA?lo que despuAi??s de dos aAi??os de espera… ai??i??dijo agitando mA?s rA?pido su abanicoai??i??, cualquiera puede sospechar de una tomadura de pelo.

Pues ya lo ve. Hasta el seAi??or presidente dejA? en casa su indumentaria de general, para presentarse de frac y sombrero de copa, como exige la ocasiA?n.

Mi marido no ha de tardar en traer mis pertenencias, A?me urge un cambio de prendas!

Se encuentra usted exquisita, baronesa, pierda cuidado. Lo importante es que nos han otorgado un lugar acorde con nuestra clase social.

Como protegidos del gobierno, ya era hora de cambiarnos de aquel muladar…

InauguraciA?n CastaAi??eda (2) (640x478)

La calva del secretario particular brillaba desde esa perspectiva. Declamaba su discurso haciendo pausa cada dos frases para incitar la oleada de aplausos dirigidos al primer mandatario, quien a pesar de verse agotado saludaba generoso a la elite que lo habAi??a sostenido tanto tiempo en el poder. El prA?ximo aniversario de la independencia, fecha que por capricho hizo coincidir con el dAi??a de su cumpleaAi??os, lo tenAi??a atareado como ningA?n otro en sus tres dAi??cadas de mando, debido a las presiones sociales que cada vez cobraban mayor fuerza en el A?mbito popular.

Docenas de cohetones retumbaron al final del sermA?n polAi??tico y la aristocracia se enfilA?, copa en mano, hacia las amplias escalinatas de la entrada principal. Adentro, un anciano de ajadas vestiduras militares, desaliAi??ado y barbudo, corriA? nervioso hacia el ventanal, ocupando con gran destreza su muleta y su pierna de palo hasta que cayA? hecho una piltrafa.

A?Pecho tierra! A?CaAi??ones en la retaguardia!

Guarde compostura, capitA?n, que la guerra ha terminado…

A?Yo nunca bajo la guardia!

Apenas uno se descuida y ya tenemos a la turba en nuestras narices…

RelA?jese, va a incomodar a nuestra querida baronesa…

Salida de concurrentes a la inauguraciA?n del Manicomio (640x471)

A?Baronesa, dice usted? Ejem, ejem… a sus pies, ilustre seAi??ora ai??i??dijo el hombre agitado desde el sueloai??i??, A?no va a presentarnos?

AquAi?? vamos otra vez, le ruego me disculpe… Claro, claro capitA?n, la baronesa De la Croix. Baronesa, el capitA?n GarcAi??a.

La mujer hizo un gesto de enfado y estirA? la mano enguantada de satAi??n. TenAi??a la suficiente paciencia para soportar al pobre hombre que padecAi??a notablemente de la memoria,

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La ira sobre ValentAi??n

Norberto Nava Bonilla
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

En el proyecto polAi??tico de ValentAi??n GA?mez FarAi??as por quitarle a la Iglesia catA?lica espacios de poder y decisiA?n, la vida del propio vicepresidente de Santa Anna corriA? peligro cuando se echaron atrA?s sus decisiones. Una turba que lo buscA? quiso deshacerse hasta de un retrato personal. El cuadro no fue hallado, pero lo interesante es que la obra tuvo su sAi??mil.

Copia del A?leo original que fue robado

ValentAi??n GA?mez FarAi??as se encontraba en suAi??casa de Mixcoac acompaAi??ado de su familia.Ai??AllAi?? encontrA? el refugio ante una rebeliA?n queAi??se levantA? en su contra en la capital. Con armaAi??en mano, mA?s por precauciA?n que por miedo,Ai??proyectaba la ruta mA?s conveniente para salirAi??del paAi??s, no sin antes vender su biblioteca paraAi??hacerse de recursos. Estos sucesos no le causabanAi??sorpresa ni asombro, en el tiempo queAi??estuvo en el ejecutivo siempre hubo un sectorAi??que reprobA? su polAi??tica. A?Su culpa? Desde laAi??vicepresidencia del paAi??s decretA? varias leyes queAi??buscaban mermar el poder que la Iglesia tenAi??aAi??sobre la sociedad; hoy en dAi??a calificarAi??amosAi??estas medidas como progresistas, pero en eseAi??entonces fueron la causa de discordias entre unaAi??sociedad altamente religiosa y GA?mez FarAi??as.

Don ValentAi??n habAi??a iniciado su cuatrienioAi??como vicepresidente en abril de 1833.Ai??Con un Congreso liberal, sus leyes no encontraronAi??obstA?culos y fueron aprobadasAi??una tras otra, pero bastaron dos meses paraAi??que se escucharan las primeras protestas alAi??grito de ai???ReligiA?n y Fuerosai???; el presidenteAi??Antonio LA?pez de Santana saliA? a sofocar aAi??los rebeldes y tras un breve enfrentamientoAi??logrA? someterlos. Superado esto, la tempestadAi??continuA? cuando el cholera morbus llegA?Ai??a la capital. El clero y la sociedad mA?s conservadoraAi??culparon al vicepresidente de estaAi??epidemia, pues sus leyes, decAi??an, ai???atentabanai???Ai??contra los bienes y derechos de la Iglesia y loAi??sucedido no era mA?s que un castigo divinoAi??para la sociedad mexicana.

Con la mayor rapidez posible, el vicepresidenteAi??instruyA? A?rdenes de sanidad e higieneAi??para contrarrestar los efectos de la epidemia.Ai??AdemA?s, como mAi??dico, ayudA? a atender a losAi??enfermos en los improvisados centros de saludAi??que se colocaron en distintos puntos de laAi??capital. Para finales de 1833, la plaga que habAi??aAi??matado a 15 000 personas, entre ellas a la hijaAi??de don ValentAi??n, habAi??a sido controlada.

Mientras tenAi??a las riendas del paAi??s, GA?mezAi??FarAi??as no vacilaba en aplicar su proyecto polAi??tico,Ai??sus leyes atacaban cada vez mA?s los privilegiosAi??que la Iglesia habAi??a disfrutado porAi??centurias. Los distintos grupos conservadoresAi??continuaban organizA?ndose para frenarAi??la ai???destrucciA?nai???. A diario aparecAi??an escritosAi??pegados en las paredes de la capital que criticabanAi??al vicepresidente, lo llamaban ai???sans-culotte,Ai??ladrA?n, demagogo y orateai??? que ai???de malaAi??feai??? habAi??a roto la armonAi??a de la naciA?n con suAi??ai???gobierno demoniocrA?ticoai???.

A fin de mantener la paz en la capital,Ai??GA?mez FarAi??as armA? a un cuerpo de civiles yAi??dictA? leyes que prohibAi??an, entre otras cosas, laAi??reuniA?n de mA?s de dos hombres en las calles,Ai??el toque de campanas y que los habitantesAi??montaran a caballo; aprehendiA? a varios jefesAi??del ejAi??rcito y duplicA? la vigilancia al caer laAi??noche.

En el resto del paAi??s la situaciA?n era distinta.Ai??Grupos antagA?nicos a GA?mez FarAi??as enviabanAi??cartas a Santa Anna, quien se encontraba enAi??Veracruz, suplicando que retome la presidenciaAi??para detener al ai???destructor de la feai???. Por finAi??se decidiA? a hacerlo y en abril de 1834 echA?Ai??para atrA?s todas las leyes y disposiciones queAi??su vicepresidente habAi??a emitido, ademA?s deAi??alejarlo brevemente del teatro polAi??tico.

Copia del Segundo A?leo que se hizo BAJA

Don ValentAi??n se retirA? a su casa en MixcoacAi??mientras la situaciA?n se tranquilizaba; sinAi??embargo, en la villa de Cuernavaca, un grupoAi??conservador emitiA? un plan el 25 de mayo queAi??desconocAi??a la autoridad de todas personas queAi??habAi??an apoyado las leyes que ai???sumergieron a laAi??RepA?blica mexicana en el caos mA?s espantosoAi??de confusiA?n y desordenai??? y pedAi??an auxilio alAi??presidente. Tras dAi??as de incertidumbre, el 14Ai??de junio de 1834, el Ayuntamiento de la ciudadAi??de MAi??xico adoptA? el plan. Las injuriasAi??en contra del ex vicepresidente no se hicieronAi??esperar. Una turba deseaba confrontar a donAi??ValentAi??n, pero en vista de que este no se encontrabaAi??cerca, buscaron su retrato en PalacioAi??Nacional para descargar su ira.

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Un espacio para el arte. El jardAi??n del Mora

Ma. Esther PAi??rez Salas C.
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

El instituto se ha convertido en lugar de referencia para muchos expositores que desde 1990 han estado exhibiendo obras escultA?ricas de mediano y gran formato en su espacio al aire libre en la sede Mixcoac.

Jardin del Mora, exposicion, probablemente Ni tormentas (640x443)

En el jardAi??n del Instituto Mora se han realizado,Ai??a lo largo de tres lustros, alrededor de 25Ai??exposiciones escultA?ricas, en las cuales, tantoAi??investigadores como alumnos y visitantes hanAi??tenido la oportunidad de apreciar los trabajosAi??de algunos de los mA?s destacados artistasAi??nacionales y extranjeros. En poco tiempo fueAi??considerado un espacio alternativo para que losAi??autores exhibieran su producciA?n, tal y comoAi??lo reconociA? la crAi??tica de arte Raquel Tibol enAi??1992: ai???El Instituto de Investigaciones Dr. JosAi??Ai??MarAi??a Luis Mora se ha convertido en uno deAi??los pocos espacios en la ciudad de MAi??xico queAi??acoge de manera permanente exposiciones deAi??escultura.ai??? Un aAi??o mA?s tarde, el historiadorAi??y crAi??tico de arte, AgustAi??n Arteaga, aAi??adirAi??a alAi??respecto: ai???Desde hace aproximadamente dosAi??aAi??os, la escultura se ha visto beneficiada porAi??contar con un espacio dedicado exclusivamenteAi??a su exhibiciA?n.ai???

2342El programa de exposiciones de esculturaAi??se iniciA? en 1990 como parte de las actividadesAi??culturales del Instituto organizadas porAi??el Departamento de DifusiA?n, en un intentoAi??por convertir la sede del Mora en un espacioAi??de intercambio cultural, en especial para losAi??habitantes de la zona. Los buenos resultadosAi??obtenidos con los ciclos de Cine Club y lasAi??presentaciones de libros, paulatinamente hicieronAi??del Instituto un lugar de encuentro, deAi??ahAi?? que se buscA? ampliar la oferta. Dado queAi??el edificio no cuenta con galerAi??as que permitanAi??hacer exposiciones de pintura, grabado oAi??fotografAi??a, pero sAi?? un espacioso y bello jardAi??n,Ai??se pensA? en una producciA?n plA?stica que se pudieraAi??exhibir al aire libre, de ahAi?? que la esculturaAi??resultA? la mA?s apropiada. Claro, siempreAi??y cuando fuera ejecutada con materiales queAi??no sufrieran cambios ni daAi??os al permanecerAi??a la intemperie por un periodo mAi??nimo deAi??tres meses.

De 1990 a 2005 se dio cabida aproximadamenteAi??a 26 escultores, cuyas tAi??cnicas, formatosAi??y lenguajes mostraron al pA?blico las diversasAi??posibilidades de expresiA?n con las que cuentaAi??la escultura. Tallas directas en piedra, metalesAi??oxidados, cerA?mica, aluminio policromado,Ai??bronce fundido, plA?stico esmaltado, vidrio,Ai??acrAi??lico, entre otros, pusieron de manifiesto laAi??diversidad de materiales utilizados asAi?? comoAi??los discursos visuales que cada uno privilegia,Ai??pasando desde el rescate del carA?cter primigenioAi??de la escultura ancestral, hasta llegar aAi??instalaciones que en lugar de destacarse delAi??espacio en el que se exhiben, persiguen integrarseAi??al medio ambiente estableciendo unaAi??simbiosis entre cultura y naturaleza. ExposiciA?n TotAi??mica , 1994 (1) Biblioteca Mora (416x640)GeometrAi??aAi??abstracta, obras figurativas, formas vegetalesAi??o mitolA?gicas, texturas y coloraciones, dieronAi??como resultado un carA?cter eclAi??ctico a estas exposiciones, en las cuales no se privilegiA? ningunaAi??tAi??cnica, formato o lenguaje, sino que mA?sAi??bien privA? un interAi??s porque los espectadores reflexionaran sobre la contemporaneidad de las tAi??cnicas y materiales de los expositores.

La formaciA?n y el origen de los participantes tambiAi??n fue variada, pues lo mismo exhibieron egresados de la Escuela Nacional de Artes PlA?sticas de la unam (actualmente Facultad de Artes y DiseAi??o) que de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ai???La Esmeraldaai???), o de la Escuela de Bellas Artes de San Miguel de Allende, asAi?? como quienes se formaron en el exterior en centros tales como el Art Center College of Design, de Pasadena, California, el Rhode Island School of Design de Providence o el Taller de Escultura de Metal de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, al igual que del College of Fine Arts de Kent, en Gran BretaAi??a, dado que tambiAi??n expusieron artistas extranjeros.

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