Archivo de la categoría: BiCentenario #20

Alas de LIVERTAD

Darío Fritz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

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AdAdolfo Martínez, Tulancingo, 1910. Col. Particular.

La perfección reina por un instante en este patio frondoso de enredaderas y macetas, mientras un caballito de juguete guarda compostura sobre sus ruedas. En Tulancingo corre el año 1910. La figura esbelta de Adolfo Martínez posa orgullosa junto a su carro alegórico que simula una mariposa. El centenario de la independencia se festeja con mucha pompa en todo el país. Porfirio Díaz mostraba el esplendor de México, el esplendor de su marca personal. Abundan las inauguraciones, los edificios brillosos, las fiestas y los desfiles. En la cercana Pachuca se terminaba de construir el Reloj Monumental que lo identificaría como icono de la ciudad. Tulancingo no podía derramar tanta estirpe, pero los vecinos podían participar en un concurso de carros alegóricos que simboliza la primera centuria independentista. El creativo ebanista y carpintero Adolfo Martínez montó su espíritu ingenieril sobre dos bicicletas que al echarse a andar movían las dos alas de la mariposa. Parado junto a su obra, mostacho afilado, gorra con visera de época, reloj de cadena al cinto, solemne ante el fotógrafo, y seguramente admirado por sus familiares y vecinos detrás de cámara, Adolfo ajustó las medias dispuesto a montarse sobre una de las bicicletas para salir a recorrer las calles. Sería la última imagen de aquel constructor y sus sueños. En ese mismo año en el que a la par de los festejos se incubaban las primeras batallas de lo que sería la revolución mexicana, el carpintero ya no podría ver el comienzo de la transformación de México. En alguno de sus traslados, un burro le cayó encima antes de desbarrancarse por un desfiladero. Sobrevivió res meses. Falleció a los 33 años. Su muerte trajo como consecuencia el desperdigamiento familiar. Algunos rehicieron sus vidas en Tulancingo y unos pocos migraron a la ciudad de México. Él les dejo aquella imagen sepia y el fruto de su sueño: la mariposa libertaria obtendría el primer lugar del concurso de carros alegóricos. Al menos así se transmitió en la familia de generación en generación.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

Correo del lector #20

BiCentenario #20

Entierro Don Juan Gual Vidal, Col. Fernando Gual. Familia Gual Vidalai??i??Col. Fernando Gual

Entierro Don Juan Gual Vidal. Familia Gual Vidal Col. Fernando Gual

Agradecemos la nueva participación del Dr. Fernando Gual-Sill (“La huella ecológica que todos dejamos”, en BiCentenario 6), quien nos envía un comentario y comparte sus recuerdos familiares.

La propuesta de desecación de Catemaco, relatada en BiCentenario 18 “fue un horror”, nos dice. “¡Qué bueno que la población no se dejó!; hubiera sido un crimen ecológico difícil de superar, como lo son hoy en día Chalco y Xochimilco, entre muchos otros.”

Don Fernando nos introduce también en el pasado político de su familia. “Les envío el recorte de periódico de una esquela que, año con año, León Gual Vidal, uno de mis tíos abuelos, publicaba en Tampico a raíz del asesinato en 1926, por encargo del ilustre Emilio Portes Gil, de mi abuelo Juan Gual Vidal, quien como presidente del Congreso Constituyente de Tamaulipas era presidenciable; es de los pocos recuerdos que nos quedan del abuelo que no pudimos conocer. De puño y letra de León Gual se ve la palabra “sA?trapaai???! Envío además una foto del sepelio y otra de toda la familia Gual Vidal. Un día de estos me pondré a rascarle con los tíos que quedan y que recuerden algo del pasado familiar.”

La boda de Juárez

JuA?rez el dAi??a de su boda con Margarita Maza acompaAi??ado por su hermana Ma. Josefa JuA?rez, Recinto de Homenaje a Don Benito JuA?rez, SHCP.

Juárez el día de su boda con Margarita Maza acompañado por su hermana Ma. Josefa Juárez, Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez, SHCP.

Sobre la fotografía “Juáez el día de su boda con Margarita Maza acompañado por su hermana María Josefa Juárez. Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez, SHCP”:

Muy serios, porque se trataba de una de las decisiones más importantes en la vida.

No se ven muy contentos con el matrimonio.

De plano, ni cómo ayudarles

Con sus tres deditos anunciando la logia a la que pertenecía.

Qué foto tan interesante. Benito Juárez, 20 años mayor que su prometida.

(Fragmento de una conversación en Facebook, en el muro de BiCentenario Instituto Mora).

¿Sabías qué…?

En el Museo Jardín de Orquídeas de Coatepec, Veracruz, el Dr. Isaías Contreras Juárez ha desarrollado, a lo largo de cuatro décadas, el primer espacio de conservación en el país de unas 5000 orquídeas mexicanas, constituyendo una de las colecciones más grandes e importantes de América Latina. Allí se puede observar y conocer el fascinante mundo de estas flores, en un microambiente que recrea el hábitat natural donde nacen y crecen.

Por amor a la Historia

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Los huicholes se han movilizado para exigir la cancelación de los permisos federales otorgados a empresas canadienses para extraer mineral de plata en 191,000 hectáreas de Wirikuta, cerca de Real de Catorce, San Luis Potosí, zona que la UNESCO incorporó a la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales en 1988 y el gobierno del estado declaró área natural protegida en 1994. Para eso se han acercado a otros actores sociales y han hecho énfasis en la conservación y transmisión de sus tradiciones en su propia comunidad.

 

Reloj de Arena

Batalla del 5 de mayo de 1862 WIKICOMMONS

Batalla del 5 de mayo de 1862 WIKICOMMONS

20 de mayo de 1863.

El presidente Benito Juárez informa a la nación que la ciudad de Puebla acaba de sucumbir ante el invasor y la convoca a no perder el ánimo y probar a todas las naciones que la república no desmayará. Anuncia que la capital se defenderá hasta la última extremidadtanto como todos nuestros lugaresy que su gobierno promoverá con ahínco “la resistencia y el ataque a los franceses, sin oír proposición alguna de paz que ofenda la independencia, la soberanía plena, la libertad y el honor de la patria.

Imagen: Carlos_Ma_Bustamante-WIKICOMMONS

Imagen: Carlos_Ma_Bustamante-WIKICOMMONS

15 de junio de 1813.

José María Morelos se alegra de que Carlos María de Bustamante, amigo de la lucha por la independencia y reconocido editor de periódicos, se traslade con su familia a residir a Oaxaca. Allí “le dice”  descansará unos días de gachupines y criollos, pues ambos nos hacen padecer; y yo no dejaré de darme mi asomada por sus inmediaciones, para lograr el vernos. Concluye que, ante los apuros, “hay que ir al paso, sin precipitarse.”

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ELECCIÓN WIKICOMMON

22 de junio de 1963.

Se reforma la Constitución a fin de institucionalizar el sistema de diputados por partido, considerándose que “tanto las mayorías como las minorías tienen derecho a opinar, a discutir y a votar, pero sólo las mayorías tienen derecho a decidirá”. Así termina el régimen mayoritario de representación ciudadana (sin participación de las minorías) que había sido elemento esencial hasta entonces en el sistema político mexicano. Se aplica por primera vez en las elecciones de julio de 1964.

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Venustiano_carranza_tricolor WIKICOMMONS

21 de junio de 1913.

Desde Eagle Pass, Texas, Venustiano Carranza se dirige al presidente estadunidense, Woodrow Wilson, para protestar por la importación de armas autorizada al gobierno ilegal de Victoriano Huerta y exigir igual trato para él y los demás jefes constitucionalistas, que “luchan por el restablecimiento del orden legal en México. De tal modo -agrega-, “los contendientes en la guerra que envuelve actualmente la república quedaremos en iguales condiciones.”

El botánico de Nueva España. José Mariano Mociño

Rodrigo Méndez Hernández
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

John Gould William Hart, 1858-1875, Pharomacrus Mocinno, Col. RAA

John Gould William Hart, 1858-1875, Pharomacrus Mocinno, Col. RAA

Las leyendas de los grandes nombres del pasado no necesariamente se gestan a partir de la rememoración de hazañas ambiciosas, sino gracias a acciones llevadas a cabo por el puro amor desinteresado hacia cosas tan sencillas como el conocimiento o la naturaleza, destinadas a quedar grabadas en los anales de la civilización y la cultura.

José Mariano Mociño fue uno de los máximos exponentes de la ciencia novohispana, quien sacrificó todo, incluso hasta el último céntimo de su humilde peculio, por velar la memoria de seres tan callados pero tan acostumbrados a nosotros que si pudieran hablarnos lo harían: las plantas y los animales.

Slender billed Grackle, JosAi?? Mariano MociAi??o, Real ExpediciA?n BotA?nica a Nueva EspaAi??a

Slender billed Grackle, José Mariano Mociño, Real Expedición Botánica a Nueva España

Y es que la historia de la ciencia mexicana no sólo corresponde al periodo en el que las instituciones y las disciplinas básicas se profesionalizaron, es decir durante el siglo XIX y en adelante, sino también al cúmulo de conocimientos filosóficos y prácticos que desde tiempos prehispánicos empezaron a configurar una serie de observaciones empíricas y teóricas para describir todo tipo de fenómenos naturales: eclipses, huracanes, erupciones volcánicas, temblores, movimientos de los astros, reacciones químicas de los minerales, poder curativo de las plantas, etcétera.

Podemos decir, incluso, que la ciencia en México comenzó en el momento en que los antiguos mesoamericanos se preguntaron cómo el mundo material generaba un vínculo directo con las divinidades creadoras. Fray Bernardino de Sahagún, de hecho, ubicó a estos sabios mexicanos de la élite indígena como philosophos, depositarios honorarios de los misterios de la religión y la naturaleza, diferenciándolos de las costumbres idolátricas del vulgo. Ya en el siglo xx, el filósofo Eli de Gortari manifestó que estos sabios o sacerdotes náhuatl eran especialistas de las ciencias abstractas, es decir, capaces de articular a la naturaleza común en un modelo de cosmovisión con las divinidades más complejas, que son aquellas invisibles para los ojos. De ahí que la astrología y las matemáticas de entonces, si bien se mantenían como un conocimiento indudable y superior tuvieran relación directa con los ciclos mágicos y perceptibles de ciencias prácticas como la agricultura, la botánica y la medicina.

Ejemplares de flora mexicana de SesAi?? y MociAi??o

Ejemplares de flora mexicana de Sesí y Mociño

José Mariano Mociño no sólo fue heredero de la tradición cosmogónica devenida del mundo prehispánico, sino también un producto de la Ilustración, el movimiento político, social y cultural que, entre otras muchas cosas, promovía una comprensión del mundo basada en un orden divino preestablecido que ofrecía al hombre la oportunidad de maravillarse ante el libro abierto de la naturaleza legada por Dios. En sus palabras: ¡Qué divino creador, cuya sola presencia sostiene la naturaleza!

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

PARA SABER MÁS:

  • Zárate Méndez, Yassir, “Un científico novohispano: José Mariano Mociño”, El Faro, UNAM 2010, http://www.cic-ctic.unam. mx/download/elfaro/elfaro106.pdf
  • Labastida, Jaime, “La Ilustración científica”, Revista de la Universidad de México, UNAM, 2009, http://www. revistadelauniversidad.unam. mx/6509/labastida/65labastida. html
  • Valek, Gloria, “José Mariano Mociño, nuestro primer botánico moderno”, Revista ¿Cómo Ves?, Revista de Divulgación de la Ciencia de la UNAM núm. 142, 2010.
  • Mociño, José Mariano y Martín de Sessí, La Real Expedición Botánica a Nueva España, UNAM, Siglo XXI, 2010, 12 tomos.

La primera independencia de Texas. Bernardo Gutiérrez de Lara y su experimiento republicano, 1811-1813

Jesús Hernández Jaimes
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

Samuel John Neele, North America (detalle), 1813.

Samuel John Neele, North America (detalle), 1813.

Para insurgentes como José María Morelos y Pavón, Texas no estaba considerada para integrar la nación proyectada. Formalmente pertenecía a Nueva España, pero estaba demasiado distante de la ciudad de México, escasamente poblada, pocas noticias llegaban desde allí y lo que ahí ocurría, se juzgaba, no tenía incidencia en el devenir del resto de Nueva España. Por otra parte, los estadounidenses no ocultaban sus anhelos de incorporar este territorio al suyo. Lo consiguieron unos años después. Una consecuencia de esta realidad ha sido el relativo abandono y olvido de la historia de Texas durante la insurrección iniciada en 1810. Las investigaciones de historiadores han mostrado que sus habitantes no fueron ajenos a las conmociones políticas y militares del periodo. En seguida contaremos la historia del proyecto independentista y republicano –para Texas y Nueva España– encabezado por José Bernardo Maximiliano Gutiérrez de Lara entre 1811 y 1813.

Gutiérrez de Lara nació el 20 de agosto de 1774 en la villa de Revilla, perteneciente a la provincia del Nuevo Santander –hoy Nueva Ciudad Guerrero, Tamaulipas–. No existe certeza acerca de la fecha, lugar y circunstancias en que se incorporó a la insurrección. Según la versión más popular, se reunió con Miguel Hidalgo y otros jefes insurgentes a principios de marzo de 1811 en la hacienda de Santa María, cerca de Saltillo, Coahuila. También se dice que fue nombrado teniente coronel del ejército insurgente y recibió la orden de reunir un ejército, tomar el presidio de San Juan Bautista, en la margen del río Bravo, y extender la insurgencia hacia Texas. Sin embargo, cuando supo que Juan Aldama y Juan de Salazar, enviados a Estados Unidos a comprar armas y conseguir el apoyo del gobierno de Washington, habían sido hechos prisioneros por los realistas, solicitó autorización para cumplir con la frustrada encomienda.

Bernardo GutiAi??rrez de Lara. Foto: Pablo Casanuevas

Bernardo Gutiérrez de Lara. Foto: Pablo Casanuevas

Se aprestaba a partir, cuando el 21 de marzo acaeció la aprehensión de los líderes insurgentes en Acatita de Bajón. En julio, Gutiérrez de Lara decidió seguir la insurgencia en aquellas tierras del noreste novohispano. Junto con Miguel Menchaca, oficial de milicias que se había pasado al bando insurgente, se dirigió a Estados Unidos para conseguir apoyo y armas para la guerra. En Natchitoches, Luisiana, fue bien recibido por los pobladores y sus autoridades. Ahí se despidió de Menchaca, quien intentaría realizar labores de subversión en Texas y, de ser posible, establecer un gobierno provisional. Gutiérrez de Lara continuó el viaje rumbo a Washington, a donde llegó el 11 de diciembre. El ambiente parecía sumamente favorable para su causa.

Un día antes de su arribo, la Cámara de Representantes había aprobado una resolución en la que expresaba su “amistoso” interés en la independencia de los territorios hispanoamericanos. El documento agregaba que, cuando esto ocurriera, el Senado y la Cámara favorecerían el establecimiento de “relaciones amigables e intercambio comercial” con los nuevos estados.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

PARA SABER MÁS:

  • Guedea, Virginia, “Autonomía e independencia. La Junta de gobierno insurgente de San Antonio de Béjar, 1813” en Virginia Guedea (coord.), La independencia de México y el proceso autonomista novohispano, 1808-1824, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora/Instituto de Investigaciones Históricas-UNAM, 2001, pp. 135-183.
  • Milligan, James Clark, José Bernardo Gutiérrez de Lara: mexicano fronterizo, 1811-1841, Tamaulipas, Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2010.
  • Terrazas y Basante, Marcela, “¿Aliados de la insurgencia? La temprana colaboración norteamericana en la Independencia de Méxicoai” en Alicia Mayer (coord.), México en tres momentos: 1810-1910-2010, Instituto de Investigaciones Históricas, 2007, t. II, pp. 107-120.

Símbolos, ceremoniales y fiestas de palacio durante el Segundo Imperio Mexicano

Carlos de Jesús Becerril Hernández
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

Maximiliano y Carlota se esforzaron por forjar una identidad nacional y asegurar la lealtad de partidarios para neutralizar a sus enemigos. Pero la incapacidad de la Hacienda pública impidió sostener la monarquía como modelo político. La política imperial y sus múltiples parafernalias no podían costearse en medio de la guerra civil, la bancarrota hacendaria y las amenazas externas.

"Presupuesto del Imperio", La Orquesta, 17 enero de 1866.

“Presupuesto del Imperio”, La Orquesta, 17 enero de 1866.

Algunos sectores conservadores descontentos con el triunfo del partido liberal en la guerra de Reforma (1857-1860) decidieron jugarse su última carta al promover una intervención extranjera con el fin de instaurar una monarquía encabezada por un príncipe europeo. En tanto que ésta fracasó, la historiografía liberal triunfante se encargaría de negar al imperio su existencia real, formal, jurídica e institucional. A los imperialistas se les condenó a ser los traidores de los traidores en la historia nacional. Los conservadores fueron identificados como consistentemente malos, reaccionarios, y poco inteligentes, enfrentados sin cesar a los consistentemente buenos, progresistas y lúcidos liberales. No es pues difícil imaginar por qué una vez restaurada la república en 1867, los detractores del imperio estigmatizaran toda la pompa imperial por ridícula y costosa. Sin embargo, aunque el segundo imperio no debe reducirse a bailes, banderas, condecoraciones, ceremoniales y fiestas, las farsas de la corte pueden ayudar a nuestra comprensión de lo que fue el intento de establecer un gobierno que por fin lograra estabilizar al joven Estado-nación mexicano.

Establecimiento de medallas para premiar el mAi??rito militar, 15 de octubre de 1863

Establecimiento de medallas para premiar el mérito militar, 15 de octubre de 1863

En este marco, los símbolos representan instrumentos importantes en el proceso de formación de una identidad nacional, pues relacionan al individuo con la comunidad. Si bien los ceremoniales y fiestas de palacio eran propios de las antiguas monarquías europeas, el lector debe tener en cuenta que para la segunda mitad del siglo XIX, dicha forma de gobierno todavía era vigente en la mayoría del mundo civilizado. Al ser llamados por los imperialistas para fundar un trono en México, no es de extrañar que Maximiliano y Carlota hubieran considerado como indispensables la etiqueta y el ceremonial de corte habituales para conservar el prestigio imperial y el mantenimiento de una cierta distancia inherente a la dignidad del emperador.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

PARA SABER MÁS:

  • Bulnes, Francisco, El verdadero Juárez y la verdad sobre el imperio, México, INEHRM e Instituto Mora, 2009.
  • Ludlow, Leonor, “El largo siglo XIX: Dificultades y logros (1821-1920)”, en Doscientos años de la Hacienda pública en México 1810-2010, México, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 2010.
  • “Espejismos, decepciones, encarguitos y negocios no poco turbios: el mundo de un conservador durante el segundo imperio. La correspondencia de Ignacio Aguilar y Marocho”, en Beatriz Rojas (coord.), Mecánica política: para una relectura del siglo XIX mexicano: antología de correspondencia política, México, Instituto Mora, 2006.
  • Paso, Fernando del, Noticias del Imperio, México, Punto de Lectura, 2010.

La muerte niña en la fotografía de Romualdo García

José Luis Gomez
El Colegio de Michoacán

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

El fotógrafo guanajuatense testificó la costumbre de una época: retratar a bebés y niños fallecidos para conservar su memoria. Aquello que era normal para la clase alta a través de la pintura, García lo masificó con la fotografía entre los sectores menos pudientes, en la segunda mitad del siglo XIX.

Foto: Romualdo GarcAi??a, segunda mitad del s. XIX, Col. COLMICH

Foto: Romualdo GarcAi??a, segunda mitad del s. XIX, Col. COLMICH

Para guardar un recuerdo de su corta vida y celebrar la muerte de un niño en el siglo XIX y principios del XX se hizo costumbre tomarle fotos. Este ritual, conocido como la muerte niña, surgió en Europa y llegó a América en el siglo XVII. En la primera mitad del siglo XIX, a través de la pintura se representaba a los pequeños difuntos con imágenes de angelitos, como si estuvieran vivos y llegando al cielo. Ya en la segunda mitad de esa centuria, el formato fue sustituido por la llegada de la fotografía, toda vez que se convirtió en el único medio utilizado para retratar niños muertos (desde bebés hasta los seis años), por ser más económico que la pintura y por ende accesible para las clases media y baja.

En el caso de México hubo varios fotógrafos con importantes colecciones de este tipo. Tal fue el caso del guanajuatense Romualdo García Torres, uno de los máximos exponentes de la fotografía post mortem en el país. Llegó a tomar cientos de retratos y su obra es tan amplia que dejó en ella huellas de la vida cotidiana de la sociedad mexicana de hace poco más de un siglo.

Retrato de Romualdo GarcAi??a, segunda mitad del s. XIX, Col. COLMICH

Retrato de Romualdo García, segunda mitad del s. XIX, Col. COLMICH

PARA SABER MÁS:

  • Cuarterolo, Andrea, “La visión del cuerpo en la fotografía mortuoria”, Aisthesis. Revista Chilena de Investigaciones Estéticas, núm. 35, año 2002.
  • García Hermosillo, Luz Delia, El retrato de Angelitos. Magia, costumbre y tradición, México, Presidencia Municipal de Guanajuato, 2001.
  • Homenaje a Romualdo García, Antecedentes, augurios y actualidad, México, La Rana, 2011.
  • La muerte niña, Puebla, Museo Poblano de Arte Virreinal, 1999.

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Los retratos del general y la imagen del presidente

Roberto Fernández Castro
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 20.

Porfirio Díaz supo aprovechar la fotografía para cuidar una imagen sin emociones ni sentimientos, de un militar frío, inquebrantable y de mano dura. Ya en la ancianidad, se retrataba como un patriarca austero y benigno. De héroe militar republicano a estadista y constructor de una nación moderna. El culto porfirista sería sustituido luego de su caída por un antiporfirismo igualmente poderoso.

El mundo ilustrado, MAi??xico, 5 de abril de 1913

El mundo ilustrado, México, 5 de abril de 1913

¿Qué clase de persona fue Porfirio Díaz? La pregunta que el periodista y caricaturista Carlo de Fornaro se hizo, y que con tremenda saña respondió en las páginas de su libro Díaz, zar de México (1909) no puede ser extraña para un biógrafo, pero a veces lo es para el historiador, sobre todo cuando nos olvidamos de la importancia de nuestro trato con las personas del pasado, o cuando la vida personal, incluyendo la propia, deja de ser el inicio y el fin de la historia. Para Fornaro, director artístico del suplemento dominical del Diario Ilustrado que dirigía Juan Sánchez Azcona, como ocurría con las biografías de la antigüedad, la descripción física de Porfirio Díaz ocupa el sitio de primera importancia: un hombre de mediana estatura que gracias a la excelente proporción de sus miembros parecía alto; de gesticulación mesurada y calmosa, con la frente baja, oblicua e intelectual.

Los ojos, como cuentas, penetrantes, eran algunas veces bondadosos y festivos, pero siempre observadores y suspicaces. La nariz deformada por sus ventanillas demasiado amplias, la barba ancha, las mandíbulas macizas y articuladas, las orejas grandes y afeadas por largos lóbulos, pero características de hombres y de razas destinados a la longevidad. El pelo y el bigote blancos, el cutis claro y salpicado de rojas manchas hécticas.

Retrato del general Porfirio DAi??az sentado en la silla presidencial, MAi??xico, principios del siglo XX, Col. de postales de la UACJ

Retrato del general Porfirio Díaz sentado en la silla presidencial, México, principios del siglo XX, Col. de postales de la UACJ

El objeto de tan minuciosa descripción era servir como contraste con los retratos de cuando Díaz tenía 37 años, para percibir una transformación tan maravillosa como increíble, pues merced al restregamiento, al estropajo, a los baños de regadera, al jabón y a la alimentación propia de la gente, el general se había transformado de un grasiento capitán de mercenarios en un completo zar blanco, algo así como el producto del cruzamiento de un prusiano Bismarck de frente estrecha y de un dorado Crispi azteca.

Díaz había concentrado además todas sus energías en el gran juego de la política y de su ambición personal, desechando todo aquello que para los hombres de su tiempo y de su posición resultaba atractivo: jugar, fumar, beber, poseer mujeres, asistir al teatro, aficionarse a las bellas artes, a los deportes o a la lectura.

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PARA SABER MÁS:

  • Díaz y de Ovando, Clementina, Invitación al baile: arte, espectáculo y rito en la sociedad mexicana (1825-1910), México, UNAM, 2006, 2 vols. + 1 CD ROM.
  • Fornaro, Carlo de, Díaz zar de México, México, Debolsillo, 2010.
  • Garner, Paul, Porfirio Díaz: del héroe al dictador. Una biografía política, México, Planeta, 2010.
  • Rosa Casanova, Francisco I. Madero, entre la imagen pública y la acción política 1901-1913, México, Museo Nacional de Historia INAH, 2012.