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Venustiano Carranza: entre la historia y la imaginaciA?n

Luis BarrA?n
CIDE
Revista BiCentenario #10
el-senador-venustiano-carranza-1890-10 A 100 aAi??os del inicio de la RevoluciA?n, todavAi??a prevalecen muchos mitos alrededor del llamado VarA?n de Cuatro CiAi??negas y las fotografAi??as que usualmente se difunden han fijado en nuestra imaginaciA?n colectiva la efigie de un polAi??tico gris, poco carismA?tico, autoritario… casi la de una estatua inhumana. Venustiano Carranza fue, sin lugar a dudas, la figura pA?blica mA?s importante en MAi??xico durante la violenta dAi??cada de la RevoluciA?n (1910-1920); el A?nico de sus protagonistas principales que viviA? y sostuvo su influencia polAi??tica durante toda la dAi??cada y el A?nico lAi??der que logrA? articular un movimiento militar con un plan polAi??tico nacional: dentro de lo que podrAi??a llamarse ai???constitucionalismoai???, logrA? incorporar varias de las propuestas de los diferentes lAi??deres y grupos revolucionarios. No es que compartiera las demandas ni los proyectos, mucho mA?s radicales, de Francisco Villa o Emiliano Zapata; tampoco que fuese un demA?crata, como lo habAi??a sido el presidente Francisco I. Madero; o que se considerara a sAi?? mismo heredero de grupos precursores de la RevoluciA?n, como los hermanos Flores MagA?n y los militantes del Partido Liberal Mexicano, por dar algunos ejemplos. Sin embargo, desde antes de que comenzara la RevoluciA?n, Carranza era ya un polAi??tico profesional con amplia experiencia, que poseAi??a las habilidades necesarias para integrar en un proyecto nacional muchas de las demandasAi??que surgirAi??an durante la lucha armada.

Algunos historiadores han hecho contribucio- nes valiosas, pero no han analizado cuidadosamente la vida temprana ni la carrera de Carranza antes de la RevoluciA?n, y aunque la historiografAi??a sobre el tema es abundante, prevalece la idea de que fue un rico hacendado del norte, un polAi??tico conservador que nunca apoyA? a Madero, que asesinA? a Zapata, que traicionA? a Villa y que impidiA? que se aplicaran las disposiciones mA?s radicales de la ConstituciA?n. Prevalece tambiAi??n la imagen de que su gobierno constitucional (1917-1920) fue o bien anA?rquico, o sA?lo un interludio conservador entre la lucha democrA?tica de Madero y los regAi??menes revolucionarios de los aAi??os veinte y treinta. En la historiografAi??a de la RevoluciA?n, Carranza es, en un extremo, el conservador oportunista que aprovechA? la revoluciA?n de Madero para establecer su liderazgo y que hizo a un lado los proyectos mA?s populares de Villa y Zapata; en el otro extremo, el revolucionario nacionalista que ai???salvA?ai??? la fallida revoluciA?n de Madero.
carranza-10 El hecho es que ni fue hacendado, ni tampoco miembro distinguido ai??i??ni siquiera importanteai??i?? de la Ai??lite econA?mica de Coahuila durante el Porfiriato; pero tampoco era un revolucionario. Fue un polAi??tico formado durante el Porfiriato, aunque no un seguidor incondicional de Porfirio DAi??az, como sAi?? eran el general Bernardo Reyes, el ministro de Hacienda JosAi?? Yves Limantour o go- bernadores como PrA?spero Cahuantzi de Tlaxcala o Teodoro Dehesa de Veracruz ai??i??que llegaron al poder gracias a DAi??az y que se fueron con Ai??lai??i??. Carranza fue un polAi??tico porfiriano que no se distinguiA? por buscar la transformaciA?n revolucionaria de la sociedad o del sistema polAi??tico en MAi??xico. En lo que sAi?? resultA? excepcional fue en su visiA?n para aprovechar las circunstancias extraordinarias, que primero le permitieron entrar a la polAi??tica local en Cuatro CiAi??negas; despuAi??s convertirse en un lAi??der regional y, finalmente, en el jefe mA?ximo e indiscutible de la RevoluciA?n despuAi??s del golpe de Estado que costA? la vida a Madero.

Algunos historiadores han asumido que Carranza fue ai???derrotadoai??? por el Congreso Constituyente de 1916-1917, que Ai??l mismo convocA? y que, como resultado, se negA? a poner en prA?ctica las clA?usulas mA?s radicales de la ConstituciA?n, como los artAi??culos 27 y 123. Pero si se analizan su juventud, su educaciA?n liberal y su participaciA?n polAi??tica antes de 1910, se entiende mejor su programa de gobierno en Coahuila, la propuesta de reformas a la constituciA?n local y a la ConstituciA?n de 1857 y el por quAi?? no se puede decir que rechazA? la puesta en prA?ctica de la legislaciA?n radical agraria y del trabajo. Es errA?neo decir que se opuso a que se redistribuyera la tierra cuando Ai??l promulgA? la Ley Agraria del 6 de enero de 1915, en la que reconocAi??a el problema como una cau- sa fundamental de la RevoluciA?n y establecAi??a como acto de elemental justicia devolver a los pueblos los terrenos que los terratenientes les habAi??an despojado: se trata, decAi??a, de dar la ai???tierra a la poblaciA?n rural miserable que hoy carece de ella, para que pueda desarrollar plenamente su derecho a la vida y librarse de la servidumbreai???. En cuanto a la ConstituciA?n, les dijo a los diputados constituyentes en QuerAi??taro: ai???Del Ai??xito o fracaso de esta ConstituciA?n seremos responsables tanto us- tedes como yo, asAi?? como los constituyentes de 1857ai???, aunque aceptA? que, en su visiA?n, en algunos puntos se habAi??a ido mA?s allA? de las fronteras de nuestro medio social.

En nuestra imaginaciA?n colectiva ai??i??y en la imagen que se tiene de MAi??xico en el mundoai??i?? Emiliano Zapata y Francisco Villa son las figuras centrales de la RevoluciA?n. Venustiano Carranza es un personaje relativamente menor en esa historia. No obstante, si se analizan frAi??amente los resultados de lo que hoy llamamos RevoluciA?n mexicana, veremos que lo que se obtuvo no fue lo que Zapata o Villa hubieran deseado, sino que, de hecho, todo lo que se logrA? despuAi??s de 1920 fue posible gracias a lo que Ai??l construyA?. A?Por quAi?? entonces se da esta contradicciA?n?

A pesar de que Isidro Fabela, por ejemplo, uno de los polAi??ticos y diplomA?ticos mA?s distinguidos de MAi??xico en el siglo XX, decAi??a que don Venus ai??i??como lo llamaban sus colaboradores y amigos mA?s cercanosai??i?? era un hombre moral, honrado, con una inteligencia sagaz que le hacAi??a ver las cosas, las circunstancias y los hombres con nitidez, para Zapata se trataba de un individuo arbitrario y de personalidad mezquina.

Y todo lo que huela a esclavitud

Faustino A. Aquino Sánchez -Museo Nacional de las Intervenciones, INAH

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

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La abolición de la esclavitud es un tema poco estudiado de la historia de México, sobre el que existen multitud de mitos y confusiones que son necesarios aclarar. Podemos empezar diciendo que, a pesar de que en este país la esclavitud estaba casi extinta, y de que no existía un movimiento abolicionista similar al que surgía en Europa y los Estados Unidos en el siglo XVIII, el ideal de abolirla tuvo gran eco en la lucha por la independencia. Las proclamas revolucionarias de los insurgentes no se limitaron a abolir la trata negrera (logro máximo en el mundo occidental en esos momentos) sino que obviaron este principio por insuficiente, y no dudaron en pasar directamente a declarar la abolición de la esclavitud.

El carácter violento y revolucionario que adquirió la lucha independentista convocada por Miguel Hidalgo puso de relieve de manera casi inmediata que, además de la independencia, las aspiraciones de las masas populares que formaron los ejércitos insurgentes apuntaban hacia leyes más justas y a mayor igualdad social. En vista de ello, el propio gobierno virreinal intentó parar la ola revolucionaria haciendo ciertas concesiones; así, el 5 de octubre de 1810 el virrey Francisco Xavier Venegas expidió un bando por el cual eximía de tributos a los indios y ordenaba que se les repartieran tierras, haciendo extensivos estos beneficios a las castas y a los negros.

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El Libro Rojo, 1870

Poco después, tal vez para contrarrestar los efectos de la medida virreinal, el cura Hidalgo ordenó a sus principales lugartenientes expedir bandos en los que se proclamara la abolición de la esclavitud, del sistema de castas, del pago de tributos y de otros abusos del sistema colonial. Así, José María Anzonera publicó en Valladolid, el 19 de octubre de 1810, el primer bando que declaraba abolida la esclavitud:

En puntual cumplimiento de las sabias y piadosas disposiciones del Excmo.Sr. Capitán General de la Nación Americana, Dr. Don Miguel Hidalgo y Costilla… prevengo a todos los dueños de esclavos y esclavas, que luego, inmediatamente que llegue a su noticia esta plausible orden superior, los pongan en libertad… para que puedan tratar y contratar, comparecer en juicio, otorgar testamentos, codicillos y ejecutar las demás cosas que ejecutan y hacen las personas libres.

Cuatro días después, ahora desde Tlalpujahua, era Ignacio López Rayón quien obedecía la orden de Hidalgo y en su primera proclama dirigida al pueblo escribía:

 

El licenciado Antonio López Rayón, por particular comisión del Exmo. Sr. D. José Miguel Hidalgo y Costilla, Capitán General del Ejército de Redención de estas nobilísimas y muy felices Américas… declara iguales  atodos los americanos, sin la distinción de castas que adoptó el fanatismo: es consecuente que queda abolida la mísera condición de esclavo y libre todo el que lo haya sido como cualquier individuo de la nación.

El más ilustre de los colaboradores de Hidalgo, José María Morelos y Pavón, también acató la orden de su superior y maestro y el 17 de noviembre, en su cuartel general de El Aguacatillo, publicó el siguiente: bando

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