Ser niAi??o o niAi??a

Laura SuA?rez de la Torre – Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 5.

En el siglo XIX

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Un niAi??o de posiciA?n acomodada recibAi??a una educaciA?n cuidadosa y una serie de privilegios que, con el tiempo, le sumarAi??an a los grupos rectores del paAi??s, desde un punto de vista polAi??tico o econA?mico o aun religioso. Su vida transcurrAi??a sin preocupaciones, o cuando menos eso se pretendAi??a, para que pudiera dedicarse a forjar con denuedo una profesiA?n de abogado, mAi??dico, maestro y, mA?s tarde, quizA? como ingeniero en los colegios establecidos para ese fin. Su infancia pasaba entre el estudio con silabarios y catecismos, libros de fA?bulas y mA?ximas de buena educaciA?n. Gozaba con los juegos al aire libre y, en casa, con trompos y soldados de latA?n o cartulina de vivos colores, marionetas de trapo, una corneta o juguetes de madera pintada ai??i??un caballito risueAi??o, luchadores enfrentados, un toreroai??i??, el juego de la oca y la loterAi??a. Se le enseAi??aba la religiA?n con el catecismo del Padre Ripalda; en ella iban las prA?cticas devotas, pero ademA?s la celebraciA?n de fiestas, acompaAi??adas por juguetes como los alfeAi??iques y los judas, las matracas y las calaveras.

[...]

En el siglo XX

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NiAi??os y niAi??as tuvieron la posibilidad de mejorar su condiciA?n de vida, que intentA? abrirles la RevoluciA?n mexicana. La educaciA?n no se enfocarAi??a a formar buenos cristianos, sino a instaurar una educaciA?n cientAi??fica y difundir los principios cAi??vicos y nacionalistas de un Estado liberal que desde el XIX se perseguAi??an sin gran Ai??xito. Los niAi??os privilegiados no fueron los A?nicos que pudieron aspirar a ser mAi??dicos y abogados y las niAi??as dejaron de tener como A?nica opciA?n la de ser esposas y madres o monjas.

NiAi??os y niAi??as pudieron, poco a poco, asistir a escuelas primarias en todo el paAi??s y aspirar a un progreso, aunque no todos, pues las diferencias continuaron entre los niAi??os y las niAi??as de los distintos sectores sociales y entre los del campo y la ciudad. Las acostumbradas y populares rondas o las canciones de Cri-CrAi?? y los entretenimientos tradicionales que se practicaban en el hogar o al aire libre fueron desapareciendo. Por dar un ejemplo, los niAi??os y las niAi??as de las ciudades salieron a las calles a disfrutar de los parques y jardines en nuevas urbanizaciones; anduvieron en bicicletas, triciclos y patines; jugaron futbol y beisbol. Asistieron a los cines y se pasaron muchas horas ante las televisiones, las computadoras y los videojuegos. Todos ai??i??unos mA?s, otros menosai??i?? recibieron los beneficios de los avances mAi??dicos, que les permitieron traspasar los primeros aAi??os de vida, lo cual en siglos anteriores, no era comA?n. Por A?ltimo, el autoritarismo que se ejercAi??a sobre ellos se fue perdiendo y se proclamaron abiertamente sus derechos, derechos que, lamentablemente, no se han conquistado a plenitud.

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