Federico Gamboa en Guatemala

Harim B. GutiAi??rrez Ai??-Ai??El Colegio de MAi??xico

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 4.

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El novelista y el dictador

A las ocho de la maAi??ana del 29 de abril de 1907, una gran explosiA?n sacudiA? a la ciudad de Guatemala y abriA? un crA?ter en la 7A? Avenida. Entre la nube de humo y polvo se distinguAi??a un carruaje con la parte delantera despedazada; el cochero yacAi??a muerto al igual que uno de los caballos; dentro, aturdido y sucio pero ileso, se hallaba el presidente de la repA?blica, Manuel Estrada Cabrera.

HabAi??a sido un atentado. Sus autores horadaron un tA?nel desde el interior de una casa hasta el punto exacto donde debAi??a pasar el carruaje presidencial; allAi?? colocaron una bomba que activaron con un control remoto.

Estrada Cabrera no perdiA? tiempo: sus esbirros iniciaron una cacerAi??a humana que no escatimA? las torturas ni las detenciones de inocentes para hallar a los frustrados magnicidas. Ese mismo dAi??a, la LegaciA?n de MAi??xico ai??i??en ese entonces nuestro paAi??s aA?n no tenAi??a una embajada en Guatemala- recibiA? una carta de Juan Barrios, el ministro de Relaciones Exteriores, donde manifestaba que el gobierno de Estrada Cabrera tenAi??a informes de que los autores del atentado habAi??an recibido asilo en esa sede diplomA?tica, por lo que pedAi??a que se los entregasen.

revista para la imprenta (4)_Page_24El ministro plenipotenciario de MAi??xico, Federico Gamboa Iglesias, le dio una respuesta tajante a Barrios: reconociA? que en otras ocasiones habAi??a concedido asilo jubilosamente a personas honorables opuestas a la administraciA?n de Estrada Cabrera, pero recalcA? que jamA?s habAi??a escondido a delincuentes comunes. Para demostrarlo, anunciA? que les daba permiso a las autoridades guatemaltecas para que catearan la LegaciA?n y comprobasen ellas mismas la falsedad de la acusaciA?n. Poco despuAi??s Barrios respondiA? que sentAi??a profundamente y deploraba haberle causado ese disgusto a Gamboa, y que aceptaba su palabra de que no habAi??a asilado a los prA?fugos.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

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