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Editorial

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

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Un lugar pensado para formar generaciones de profesionales que no pretendAi??a competir con el molde de lo que otras instituciones ya trabajaban. Un centro que entendiera a la historia como integrada y parte de las ciencias sociales, pero nunca aislada. De investigadores adaptados a esa concepciA?n. Un lugar con una biblioteca sui generis donde el acervo general y su fondo antiguo le dan un toque de exclusividad. Un centro de formaciA?n y conocimiento asentado sobre la que fue la casa de un hombre liberal y A?nico, que estableciA? las bases de la separaciA?n del Estado del poder monacal. La identidad se construye con el tiempo y en ella confluyen historias personales de aspiraciones y utopAi??as, la herencia de valores y tradiciones, la pertenencia a un territorio.

El Instituto de Investigaciones Dr. JosAi?? MarAi??a Luis Mora llega a los 35 aAi??os de vida y el sello de su identidad que lo hace reconocible se identifica tambiAi??n con la pertenencia al espacio donde estA? enraizado. NaciA? en el barrio de Mixcoac, alguna vez considerado pueblo risueAi??o y florido de aire saludable, que lo ha hecho suyo como parte de sus esquinas, su arquitectura de fachadas centenarias, de haciendas, ranchos y terrenos baldAi??os devenidos en centros universitarios y culturales, colegios de origen espaAi??ol o inglAi??s, parques hundidos, estadios para el futbol y los toros, habitado un siglo atrA?s por indAi??genas y migrantes europeos.

Este nA?mero 33 de BiCentenario, casi en concordancia con los siete lustros de vida del Instituto, da cuenta del trajinar de esta instituciA?n acadAi??mica desde 1981, pero tambiAi??n de la riqueza de su pertenencia a un barrio de calles empedradas o de barro transformadas en grandes avenidas, de cauces de agua y A?reas verdes devoradas por la explosiA?n urbana, de iglesias sobrevivientes y de viviendas donde se oficiaba misa en tiempos en que se perseguAi??a la bendiciA?n desde el atrio, de personajes que la habitaron porque encontraron allAi?? un remanso frente a la agitada vida en el centro capitalino, que huAi??an de los jaloneos de la polAi??tica o comenzaron a ilustrar aquAi?? una vida de intelectuales.

El Instituto Mora naciA? en una casa a la que la vicisitud de la polAi??tica, la economAi??a, la religiA?n y hasta las creencias esotAi??ricas la tornaron un lugar peculiar. Fue vivienda de ValentAi??n GA?mez FarAi??as cuando el vicepresidente jacobino se escabullAi??a de las amenazas catA?licas a sus A?rdenes de quitar poder a los prelados, y donde morirAi??a y serAi??a enterrado ante la negativa de la vecina iglesia de San Juan Evangelista de darle morada final en su cementerio. TambiAi??n tropas estadunidenses la ocuparAi??an en 1847. Algunas creencias dirAi??an que el espAi??ritu de don ValentAi??n recorrerAi??a la casa durante varias dAi??cadas, para temor de sus descendientes y visitantes, hasta ser llevado a la Rotonda de las Personas Ilustres. Del mismo ValentAi??n se relatan aquAi?? las idas y vueltas que tuvo el intento de recuperaciA?n de una pintura que lo retrataba en Palacio Nacional y que finalmente por esas historias repetidas en el mundo del arte, quedarAi??a en manos privadas, y se tendrAi??an que hacer copias, una de las cuales el Instituto adquiriA?.

La pintura de ValentAi??n GA?mez FarAi??as no es un hecho aislado dentro de la vocaciA?n cultural del Instituto Mora. Las esculturas, principalmente, forman parte de su paisaje en exposiciones individuales y colectivas al aire libre, como se relata en esta ediciA?n. Otro elemento distintivo en el mundo acadAi??mico.

La gran perla de la instituciA?n ha sido su biblioteca ai???Ernesto de la Torre Villarai???, nacida cinco aAi??os antes que el Instituto y que cumple a cabalidad con el objetivo de ser reconocida en el campo de las ciencias sociales y las humanidades, tanto por su acervo como por su fondo antiguo con algo mA?s de 10 000 volA?menes. RamA?n Aureliano, quien la conoce desde sus entraAi??as desde hace algunos aAi??os, nos pone en manos de dos testimonios clave: uno que habla sobre JosAi?? Ignacio Conde y DAi??az RubAi??n, el inspirador de la biblioteca, y la inquietante historia de su acervo personal que tuvo que vender forzado por el gobierno; y el segundo, las palabras del propio Ernesto de la Torre Villar, su primer director. ai???Podemos decir que es paradA?jico, pero pienso que de una Biblioteca saliA? el Instituto Moraai???, dice orgulloso durante una charla que data de 2002.

Pero a dA?nde nos lleva esa vocaciA?n de identidad del Instituto Mora con su vecindad, con ser parte tambiAi??n de ese pueblo, municipio y hoy colonia Mixcoac. EstA?n vivos la parroquia de la AsunciA?n de MarAi??a o de Santa MarAi??a Nonoalco, edificada en el siglo XVI, los restos de la que fuera la Hacienda de Nonoalco,hoy convertida en vecindad, las huellas exteriores de la casa morisca de la familia Serralde, el Parque Hundido en la zona de ladrilleras. Como parte ya del imaginario colectivo, La CastaAi??eda, el mAi??tico hospital que Porfirio DAi??az presentA? como una revoluciA?n en la salud mental y seis dAi??cadas despuAi??s serAi??a demolido. Una manera de explicarnos el antes y el despuAi??s de las transformaciones de un lugar son las fotografAi??as, dibujos y material fAi??lmico. El trabajo de Lourdes Roca nos ayuda a descifrar y explicar esos cambios de Mixcoac.

Los personajes que habitan el barrio y enorgullecen a sus habitantes generan un halo de admiraciA?n, misterio y mito, que se va transmitiendo por generaciones. Para Mixcoac llevan un mismo apellido: Ireneo Paz, el escritor, periodista, editor y polAi??mico defensor en algA?n tiempo de Porfirio DAi??az; Octavio, su hijo, abanderado de la causa zapatista, escritor tambiAi??n, pero sobre todo activista social, de muerte trA?gica y vida desafortunada; y quien seguramente genera mayor reconocimiento, fortalecido por su contemporaneidad, Octavio, el nieto e hijo, poeta y escritor. El Premio Nobel de Literatura dice en un relato que aquAi?? reproducimos, que en Mixcoac alguna vez se sintiA? ai???centro del mundoai???. Entre nubes y un cielo azul, descubriA? el entusiasmo y tal vez la poesAi??a.

Justamente lo que podemos sentir cuando nos consideramos parte de un lugar.

DarAi??o Fritz

Historia de una casa solariega

Laura SuA?rez de la Torre
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

La vivienda del siglo XVIII que alguna vez fuera remanso vacacional para ValentAi??n GA?mez FarAi??as, saqueada durante la ocupaciA?n de las tropas estadunidenses y en cuyo huerto fuera enterrado tras su muerte, hoy se fragmenta en biblioteca, librerAi??a, aulas, espacios para exposiciones y conferencias, y por su puerto aquel huerto, reconvertido en jardAi??n que sigue dando el mismo sentido de tregua que buscaba el reformista liberal. Es la casa del Instituto Mora.

Foto

Siglo XIX

VivAi??a en la Calle del Indio Triste en pleno corazA?nAi??de la ciudad de MAi??xico. De ahAi?? salAi??a a trabajar comoAi??diputado por Zacatecas, senador o vicepresidente deAi??la repA?blica. Al igual que muchos otros mexicanos,Ai??buscarAi??a tener una casa de campo en los alrededores deAi??la ciudad. En Mixcoac, ese pueblo ai???risueAi??o y florido deAi??aire saludableai???, que despertaba todas las maAi??anas con lasAi??campanas de sus iglesias, la de San Juan Evangelista y laAi??de Santo Domingo, allAi??, ValentAi??n GA?mez FarAi??as comprA?Ai??un inmueble del siglo XVIII con corral y caballeriza,Ai??pozos para el agua, chimeneas que paliaban el frAi??o yAi??una huerta de hermosos A?rboles frutales que dabanAi??duraznos y peras y compartAi??an el terreno con los cedrosAi??y las magnolias. ??????????????????????????????????????????Era una ai???casa solariega para el veranoai???Ai??que habAi??a ai???adquirido por 2 750 pesosai??? y se encontrabaAi??en ai???malas condicionesai???, pero le servirAi??a de remansoAi??frente a los problemas polAi??ticos, financieros y de saludAi??que le acosaban.

Fue la casa que lo esperaba en 1845 tras su exilio enAi??Estados Unidos, entre Nueva Orleans y Filadelfia. AAi??ella se trasladA? con su esposa Isabel y sus cuatro hijos,Ai??FermAi??n, Ignacia, Benito y Casimiro. Ai??l cumplAi??a enAi??la ciudad con sus compromisos polAi??ticos, mientras laAi??familia pasaba sus dAi??as en el barrio de ManinaltongoAi??frente a la iglesia de Nuestra SeAi??oraAi??de Guadalupe, nombrada de San Juan, en elAi??pueblo de Mixcoac. AllAi?? Isabel se ocupaba deAi??ordenar todo lo necesario para que la cotidianidadAi??familiar fuera placentera.

En agosto de 1847 la vida del pueblo seAi??alterarAi??a pues las tropas estadunidenses sentaronAi??allAi?? sus reales. La casa fue saqueadaai??i??Ai??y quedaron como mudos testigos los murosAi??altos y anchos de los salones, del comedor, deAi??la cocina, de la sala y de las recA?maras. LosAi??GA?mez FarAi??as padecieron los estragos de laAi??invasiA?n y tuvieron que repararlaai??i??

ValentAi??n GA?mez FarAi??as, el impulsor de lasAi??reformas liberales que por su carA?cter laicoAi??causaron tanta inquietud en la sociedad, vioAi??su sueAi??o realizado pues apenas un aAi??o antesAi??de su muerte firmA? la ConstituciA?n de 1857.Ai??16910Fue enterrado en la huerta de la casa puesAi??no se permitiA? que sus restos descansaran enAi??la iglesia, la de San Juan Evangelista, la queAi??estaba enfrente de su vivienda de verano. LA?gico:Ai??si Ai??l habAi??a promovido los cambios queAi??atentaban contra el clero… Con el paso de losAi??aAi??os, hacia finales del siglo XIX, el MixcoacAi??pueblerino se fue abriendo a la modernidadAi??que se irAi??a instalando lentamente alrededor deAi??la plaza que alguna vez tuvo un quiosco. LosAi??maizales quedarAi??an sin siembra. El tranvAi??aAi??pasarAi??a enfrente de la plazaAi??y las calles tomarAi??an nuevosAi??nombres. El alumbradoAi??elAi??ctrico llegarAi??a poco aAi??poco; las pulquerAi??as perecerAi??anAi??ante el embate de lasAi??bebidas modernas comoAi??las cervezas. La ladrilleraAi??Noche Buena darAi??a paso alAi??Parque Hundido, la tierraAi??de las calles se convertirAi??aAi??en asfalto y los vecinos antesAi??todos conocidos ya no lo serAi??an porque lasAi??viejas y sencillas casas irAi??an desapareciendo aAi??lo largo del siglo XX, demolidas por el crecimientoAi??urbano que hizo del antiguo puebloAi??una colonia al sur de la ciudad de MAi??xicoAi??con nuevas casas y edificios. No obstante, laAi??transformaciA?n del espacio, la casa permanecerAi??aAi??como refugio veraniego para los descendientesAi??de los GA?mez FarAi??as ai??i??los UhinkAi??y los VAi??rtizai??i?? aunque con el paso de los aAi??osAi??cambiarAi??a su funciA?nai??i??

Siglo XX

Esa casa, otrora de campo, serAi??a, a partir deAi??1976, el sitio elegido para establecer la fundaciA?nAi??Bibliotecas Mexicanas, A. C. El gobiernoAi??mexicano la adquiriA? con el propA?sito inicialAi??de depositar en ella el acervo bibliogrA?fico deAi??la biblioteca JosAi?? Ignacio Conde. MA?s tarde,Ai??en 1981, por decreto presidencial de JosAi?? LA?pezAi??Portillo, se asentarAi??a en ese espacio el InstitutoAi??de Investigaciones Dr. JosAi?? MarAi??a Luis Mora,Ai??nombre de otro connotado liberal. Su misiA?n:Ai??ai???desarrollar investigaciones cientAi??ficas en el campo de lavhistoria y de otras ciencias socialesai???. Los profesores-investigadoresAi??y especialistas tendrAi??an, a partir del fondoAi??GarcAi??a Conde, una biblioteca dedicada a las cienciasAi??sociales. De esta manera, la vieja casona de la plaza deAi??San Juan albergA? al nuevo instituto. En ella se apostarAi??anAi??algunos espaciosAi??para los investigadores;Ai??el antiguo salA?n, conAi??los aAi??os, se convertirAi??aAi??en una moderna librerAi??a.Ai??La amplia huertaAi??conservarAi??a algunos deAi??sus frondosos A?rboles yAi??se transformarAi??a en unAi??bello jardAi??n que darAi??aAi??un toque especial a laAi??instituciA?nai??i??

Bibliotecas Mexicanas (640x432)

Para albergar a la biblioteca, a los investigadores yAi??a los alumnos, al fondo, en lo que era la huerta de losAi??GA?mez FarAi??as, se construyA? un moderno proyecto arquitectA?nicoAi??que revelaba el interAi??s por engrandecer aAi??la instituciA?n. Como parte de su programa cultural lasAi??presentaciones de libros y los exitosos ciclos de cine seAi??alternaron con las esplAi??ndidas exposiciones de renombradosAi??artistas. En el jardAi??n, los visitantes disfrutaron lasAi??obras de escultores tales como JesA?s Mayagoitia (1992),Ai??SebastiA?n (2000), Knut Pani, Gilberto Aceves NavarroAi??(2001), Juan Soriano (2005) y JosAi?? Luis Cuevas (2005).Ai??En 2016, a la vieja casona con el nuevo edificio seAi??agregarAi??a otra sede ubicada en las calles de Poussin, aAi??tan sA?lo unas cuadras al sur-oeste de la plaza de SanAi??Juan. Un convento centenario pasarAi??a a formar parteAi??del patrimonio inmueble del instituto para albergar alAi??personal acadAi??mico-administrativo. Una esplAi??ndida salaAi??de lectura se instalarAi??a en la antigua capilla en lo queAi??otrora fue espacio de recogimiento y oraciA?n.Ai??El patrimonio inmueble del Instituto Mora crece,Ai??asAi?? como el prestigio acadAi??mico de la instituciA?n queAi??guarda en su sello institucional la imagen de la casa deAi??los GA?mez FarAi??as.

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Un espacio para el arte. El jardAi??n del Mora

Ma. Esther PAi??rez Salas C.
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

El instituto se ha convertido en lugar de referencia para muchos expositores que desde 1990 han estado exhibiendo obras escultA?ricas de mediano y gran formato en su espacio al aire libre en la sede Mixcoac.

Jardin del Mora, exposicion, probablemente Ni tormentas (640x443)

En el jardAi??n del Instituto Mora se han realizado,Ai??a lo largo de tres lustros, alrededor de 25Ai??exposiciones escultA?ricas, en las cuales, tantoAi??investigadores como alumnos y visitantes hanAi??tenido la oportunidad de apreciar los trabajosAi??de algunos de los mA?s destacados artistasAi??nacionales y extranjeros. En poco tiempo fueAi??considerado un espacio alternativo para que losAi??autores exhibieran su producciA?n, tal y comoAi??lo reconociA? la crAi??tica de arte Raquel Tibol enAi??1992: ai???El Instituto de Investigaciones Dr. JosAi??Ai??MarAi??a Luis Mora se ha convertido en uno deAi??los pocos espacios en la ciudad de MAi??xico queAi??acoge de manera permanente exposiciones deAi??escultura.ai??? Un aAi??o mA?s tarde, el historiadorAi??y crAi??tico de arte, AgustAi??n Arteaga, aAi??adirAi??a alAi??respecto: ai???Desde hace aproximadamente dosAi??aAi??os, la escultura se ha visto beneficiada porAi??contar con un espacio dedicado exclusivamenteAi??a su exhibiciA?n.ai???

2342El programa de exposiciones de esculturaAi??se iniciA? en 1990 como parte de las actividadesAi??culturales del Instituto organizadas porAi??el Departamento de DifusiA?n, en un intentoAi??por convertir la sede del Mora en un espacioAi??de intercambio cultural, en especial para losAi??habitantes de la zona. Los buenos resultadosAi??obtenidos con los ciclos de Cine Club y lasAi??presentaciones de libros, paulatinamente hicieronAi??del Instituto un lugar de encuentro, deAi??ahAi?? que se buscA? ampliar la oferta. Dado queAi??el edificio no cuenta con galerAi??as que permitanAi??hacer exposiciones de pintura, grabado oAi??fotografAi??a, pero sAi?? un espacioso y bello jardAi??n,Ai??se pensA? en una producciA?n plA?stica que se pudieraAi??exhibir al aire libre, de ahAi?? que la esculturaAi??resultA? la mA?s apropiada. Claro, siempreAi??y cuando fuera ejecutada con materiales queAi??no sufrieran cambios ni daAi??os al permanecerAi??a la intemperie por un periodo mAi??nimo deAi??tres meses.

De 1990 a 2005 se dio cabida aproximadamenteAi??a 26 escultores, cuyas tAi??cnicas, formatosAi??y lenguajes mostraron al pA?blico las diversasAi??posibilidades de expresiA?n con las que cuentaAi??la escultura. Tallas directas en piedra, metalesAi??oxidados, cerA?mica, aluminio policromado,Ai??bronce fundido, plA?stico esmaltado, vidrio,Ai??acrAi??lico, entre otros, pusieron de manifiesto laAi??diversidad de materiales utilizados asAi?? comoAi??los discursos visuales que cada uno privilegia,Ai??pasando desde el rescate del carA?cter primigenioAi??de la escultura ancestral, hasta llegar aAi??instalaciones que en lugar de destacarse delAi??espacio en el que se exhiben, persiguen integrarseAi??al medio ambiente estableciendo unaAi??simbiosis entre cultura y naturaleza. ExposiciA?n TotAi??mica , 1994 (1) Biblioteca Mora (416x640)GeometrAi??aAi??abstracta, obras figurativas, formas vegetalesAi??o mitolA?gicas, texturas y coloraciones, dieronAi??como resultado un carA?cter eclAi??ctico a estas exposiciones, en las cuales no se privilegiA? ningunaAi??tAi??cnica, formato o lenguaje, sino que mA?sAi??bien privA? un interAi??s porque los espectadores reflexionaran sobre la contemporaneidad de las tAi??cnicas y materiales de los expositores.

La formaciA?n y el origen de los participantes tambiAi??n fue variada, pues lo mismo exhibieron egresados de la Escuela Nacional de Artes PlA?sticas de la unam (actualmente Facultad de Artes y DiseAi??o) que de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ai???La Esmeraldaai???), o de la Escuela de Bellas Artes de San Miguel de Allende, asAi?? como quienes se formaron en el exterior en centros tales como el Art Center College of Design, de Pasadena, California, el Rhode Island School of Design de Providence o el Taller de Escultura de Metal de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, al igual que del College of Fine Arts de Kent, en Gran BretaAi??a, dado que tambiAi??n expusieron artistas extranjeros.

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Logros y transformaciones

Diana GuillAi??n
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

A quien querAi??amos formar en el Instituto Mora, quAi?? funciA?n debAi??a cumplir su biblioteca, quAi?? perfil de investigadores se requerAi??a, un centro de historia o de ciencias sociales, cuA?l ha sido el significado del ingreso al CONACyT, y la importancia de sus A?rganos colegiados, cA?mo debemos mirar hacia al futuro. Cinco ex directores y la actual titular del Instituto Mora reflejan aquAi?? sus pasos en proyectos, ideas y objetivos a lo largo de 35 aAi??os de vida de la instituciA?n.

INCLUIR InaguraciA?n de la ExposiciA?n Mixcoac un pueblo en la memoria, 20 de mayo de 1994 (640x428)

A lo largo de sus 35 aAi??os de vida, el motor de las actividades que realizamos en el Instituto Mora ha sido la bA?squeda de la excelencia. Con ese faro como guAi??a y bajo la premisa de que se trata de una apuesta compartida por el personal acadAi??mico, administrativo y de apoyo, el futuro prA?ximo abre el camino para generar conocimiento de punta en las lAi??neas de investigaciA?n bA?sica y aplicada que hemos desarrollado, para formar recursos humanos de alto nivel en los programas de licenciatura y posgrado que impartimos y para vincular nuestra labor con una sociedad que, ademA?s de requerir respuestas para los problemas que en el dAi??a a dAi??a la aquejan, enfrenta desafAi??os cuya soluciA?n pasa por el diseAi??o de miradas de largo aliento.

20 febrero 2015 013 Altar de la capilla vista desde el coro ca 2015 (480x640)Al iniciar la segunda dAi??cada del siglo XXI, seremos referente obligado dentro y fuera de MAi??xico en los campos de la historia, las ciencias sociales y la cooperaciA?n internacional. Los resultados del esfuerzo y compromiso que su comunidad ha sostenido desde que el Instituto dio sus primeros pasos en 1981, se traducirA?n en mA?s y mejores contribuciones para el desarrollo de la ciencia y en decididos apoyos para el diseAi??o y la evaluaciA?n de la polAi??tica pA?blica. Asimismo se afianzarA? el amplio reconocimiento a la calidad de nuestro sello editorial y, con el apoyo de formatos innovadores en el terreno de la divulgaciA?n, se ampliarA? el acercamiento a un auditorio amplio; nuestros programas docentes se consolidarA?n como opciones internacionalmente atractivas y a partir de las oportunidades propias de la era digital, la Biblioteca refrendarA? el papel estratAi??gico que jugA? en la creaciA?n del Instituto Mora.

Quienes hemos acompaAi??ado un andar que ha dejado invaluables frutos, tenemos razones para sentirnos privilegiados. Hemos visto modificarse desde la fisonomAi??a de los espacios que nos albergan, hasta las lAi??neas de investigaciA?n y docencia que desarrollamos, pero sobre todo hemos atestiguado las bondades de asumir colectivamente el reto de mirar siempre hacia adelante. Por ello, estoy convencida de que el futuro prA?ximo es promisorio yAi??dentro de Ai??l la A?nica forma de visualizarnos es como interlocutor proactivo y vigoroso de otras instancias acadAi??micas y educativas, de esferas de gobierno local, estatal y nacional, de organismos internacionales, y, en general, de los distintos sectores de una sociedad a la que como Centro PA?blico de InvestigaciA?n nos debemos.

Ernesto de la Torre Villa
(1981-1983)

Estuve al frente del Instituto Mora por casi cuatro aAi??os, y una de mis tareas principales fue formar una buena biblioteca para el uso de los investigadores. Fernando Solana, secretario de EducaciA?n, me dijo: ai???Mire maestro, en la SecretarAi??a tenemos muchos libros que no conocemos; lo autorizo para que saque los libros que le puedan servir.ai??? Y resultA? que aquellos libros eran de las bibliotecas que habAi??a organizado JosAi?? Vasconcelos y que luego habAi??an sido refundidos en bodegas. De ahAi?? sacamos preciosidades. Con el apoyo de Solana, expurgamos tambiAi??n la Biblioteca MAi??xico y la Cervantes, gracias a lo cual el acervo del Instituto Mora se acrecentA?. El objetivo era integrar una biblioteca especializada en historia de AmAi??rica. El Instituto habAi??a sido creado para preparar estudiantes que no compitieran con otras instituciones. La Facultad de FilosofAi??a y Letras de la unam tenAi??a la carrera de historia que impartAi??a una formaciA?n muy general y El Colegio de MAi??xico estaba interesado en formar principalmente historiadores de MAi??xico, de manera que pensamos que el Mora debAi??a preparar alumnos en historia de AmAi??rica. MA?s adelante, bajo otra direcciA?n, el Instituto cambiA? su interAi??s a favor de la historia regional, y las polAi??ticas para acrecentar la biblioteca sufrieron cambios. [Por otro lado, Solana]ai??i?? nos enviA? la escuela de encuadernaciA?n. Aquello fue muy bueno porque con ella se daba un magnAi??fico apoyo a la biblioteca y se podAi??a aspirar a crear un taller de restauraciA?n. Entiendo que el Instituto Mora no perdiA? del todo aquel taller. Creo que en esos aAi??os de fundaciA?n pudimos sentar buenas bases, bases intelectuales y materiales, me parece que el Mora va muy bien y estA? dando sus frutos. Creo que estA? llamado a tener todavAi??a gran desarrolloai??i?? tengo muy buenos recuerdos del Instituto.

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Los inicios de la biblioteca ai???Ernesto de la Torre Villarai???

RamA?n Aureliano AlarcA?n
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

En el Fondo Antiguo y parte de la colecciA?n general de la biblioteca del Instituto Mora se custodian y algunos se ponen en consulta pA?blica, incluso por medios digitales, libros antiguos provenientes de importantes colecciones y bibliotecas. Se trata de ejemplares sobrevivientes desde la Ai??poca colonial, tanto europeos como americanos, asAi?? como de los siglos XIX e inicios del XX. AllAi?? aguardan historias por conocerse.

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La biblioteca del Instituto Mora es ampliamenteAi??reconocida en el campo de las cienciasAi??sociales y las humanidades, tanto por su acervoAi??como por la calidad de su servicio. Su caso esAi??sui gAi??neris, pues custodia una colecciA?n ai???mixtaai???,Ai??es decir, integrada por un fondo antiguoAi??con algo mA?s de 10,000 volA?menes y un acervoAi??general que sirve para los requerimientos deAi??investigaciA?n y docencia de la instituciA?n y deAi??otros centros nacionales y extranjeros. AdemA?s,Ai??se localiza en la propiedad que fuera la casaAi??de ValentAi??n GA?mez FarAi??as (1781-1858), en unaAi??plaza tambiAi??n de valor histA?rico-patrimonialAi??del antiguo barrio de San Juan Mixcoac. DeAi??hecho, la primera sede de la biblioteca estuvoAi??en la antigua casa del polAi??tico liberal.

La asociaciA?n civil Bibliotecas MexicanasAi??creada en 1976 fue el antecedente del actualAi??Instituto Mora. TenAi??a el objetivo de constituirAi??un importante acervo bibliogrA?fico sobreAi??historia de MAi??xico, para lo cual se comprA? elAi??conjunto de libros y documentos que a lo largoAi??de su vida habAi??a reunido el estudioso JosAi??Ai??Ignacio Conde y DAi??az RubAi??n. Pese a que enAi??1981 la asociaciA?n se disolviA?, esa colecciA?n fueAi??el origen de la biblioteca del Instituto que hoyAi??concentra un fondo documental en el campoAi??de la historia de MAi??xico, Estados Unidos,Ai??AmAi??rica Latina, el Caribe y las cienciasAi??sociales, de los siglos XVI al XXI.

Fondo Antiguo,libros de devociA?n (640x480)

Con un acervo inicial de aproximadamenteAi??45 000 volA?menes, actualmente cuenta conAi??poco mA?s de 177 000 ejemplares, distribuidosAi??en 62 colecciones, que se han ido definiendoAi??de acuerdo con la rareza de sus obras,Ai??formatos, contenidos o caracterAi??sticas fAi??sicas.Ai??Por su sala han pasado 1 322 usuarios duranteAi??2015, tiempo en el que se proporcionaron 32Ai??953 prAi??stamos de libros y 55 338 servicios deAi??consultas, referencias, fotocopiado y digitalizaciA?nAi??de documentos.

En el aAi??o 2003, la biblioteca fue denominadaAi??ai???Ernesto de la Torre Villarai???, en honorAi??al historiador y bibliA?filo que fuera el primerAi??director del Instituto Mora.

Ex libris JosAi?? Ignacio  Conde (499x640)Fondos BibliogrA?ficos

Los fondos bibliogrA?ficos integrados por colecciones,Ai??ademA?s de objetos culturales, sonAi??cA?mulos de historias que se entretejen. EsasAi??historias nos permiten reconstruir su contenidoAi??a partir de la marca que van dejandoAi??en diferentes acervos hasta que pasan a lasAi??bibliotecas pA?blicas. Son huellas visibles losAi??sellos, ex libris, notas de propiedad o procedencia,Ai??apostillas, marcas de fuego, dedicatorias,Ai??autA?grafos, restauraciones, mutilaciones,Ai??fechas de ingreso, nA?meros de adquisiciA?n, deAi??inventarios, viejas clasificaciones, etiquetas deAi??encuadernadores o de fumigaciA?n. De vez enAi??vez, aparecen anotaciones de precios o ai???testigosai???,Ai??esos objetos depositados y olvidadosAi??entre las pA?ginas de los libros. Huellas no tanAi??visibles son las marcas de agua en papeles,Ai??tipos de costura, clases de encuadernacionesAi??y otros elementos poco perceptibles a simpleAi??vista como la composiciA?n del papel y la tinta.

Actualmente, los especialistas consideran necesario estudiar los mecanismos a travAi??s de los cuales los libros se van integrando en conjuntos documentales y las formas histA?ricas que han posibilitado su conservaciA?n como acervos patrimoniales. AquAi?? no pretendemos realizar su historia con mayA?sculas pues desbordarAi??a los lAi??mites de las pA?ginas disponibles, A?nicamente apuntamos algunos derroteros para entender mejor la importancia y la singularidad de tres fondos fundamentales con los que se iniciA? la biblioteca y que contienen muestras de lo mA?s granado de su fondo antiguo; es decir, aquellos impresos publicados desde el fin del periodo de los incunables de 1501 hasta la introducciA?n de las mA?quinas en la producciA?n de libros hacia 1801.

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