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¿Propiedad privada o comunal? La tierra y los pueblos indígenas en tiempos de Maximiliano

Alexis Ricardo Hernández López
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  39.

Las intenciones del emperador austriaco de mejorar las condiciones de vida de los indígenas, por medio de su conversión en propietarios privados de sus tierras para que pudieran obtener mejor rendimiento económico de ellas, chocaron con sus costumbres comunitarias. Tal fue el caso del pueblo de Santa Ana Tepetitlán y su defensa de la propiedad comunal. Con el fusilamiento de Maximiliano, la propuesta nunca se pudo cumplir, pero quizá lo que vendría después sería peor para los pueblos originarios.

Visita de la embajada de indios kikapúes al emperador Maximiliano, ca. 1865, óleo sobre tela, copia del original de Jean Adolphe Beaucé. Museo Nacional de Historia, Secretaría de Cultura-INAH-MéX. Reproducción autorizada por el INAH.

Visita de la embajada de indios kikapúes al emperador Maximiliano, ca. 1865, óleo sobre tela, copia del original de Jean Adolphe Beaucé. Museo Nacional de Historia, Secretaría de Cultura-INAH-MéX. Reproducción autorizada por el INAH.

Es sabido que la época del segundo imperio mexicano (1864-1867) fue una de las más trascendentes para la historia de nuestro país, ya que en ella se definió si lograría o no consolidar su independencia frente a las grandes potencias europeas, como el segundo imperio francés de Napoleón III, quien en 1862 emprendió una intervención militar en México con el propósito de ampliar su dominio hacia el continente americano, misma que fue apoyada por los grupos conservadores mexicanos que deseaban quitar del poder al presidente Benito Juárez y acabar con
la república federal, a fin de establecer una monarquía y que derivó en la llegada de Maximiliano de Habsburgo al trono de México en 1864.

Sin embargo, otra razón por la que este periodo fue tan importante radica en que marcó un parteaguas en la historia de las relaciones del gobierno mexicano con los pueblos indígenas pues,
por primera vez desde la época virreinal, se estableció un canal de comunicación con los grupos originarios por medio de la Junta Protectora de las Clases Menesterosas (JPCM), cuyo presidente fue Faustino Galicia Chimalpopoca, un intelectual nahuatlato –es decir, hablante del idioma náhuatl– que gozaba de gran estima entre las comunidades autóctonas.

En efecto, la JPCM fue creada por decreto del emperador el 10 de abril de 1865, con el objetivo de recibir y atender quejas y peticiones por parte de los grupos menesterosos, es decir, de aquellas personas que no contaban con los recursos necesarios para vivir (entre las que se encontraban viudas, ancianos, campesinos, pero sobre todo los indígenas), así como de elaborar leyes para mejorar las condiciones de vida de este sector de la sociedad.

La creación de esta institución respondió al interés que Maximiliano mostró por los pueblos autóctonos desde su llegada a México ya que, a partir de entonces, recibió en el Castillo de Chapultepec a comisiones de representantes indígenas, provenientes de diversos lugares del territorio mexicano para escuchar directamente sus problemas, y buscó implementar una política proteccionista sobre ellos al percatarse de la usurpación que las autoridades locales y hacendados hacían de sus tierras comunales y recursos naturales.

Estas usurpaciones se habían incrementado años antes con la promulgación de la Ley de desamortización el 25 de junio de 1856, creada por Miguel Lerdo de Tejada (Ley Lerdo), con el objetivo de acabar con la propiedad comunal en favor de la privada, ya que los políticos liberales que promovieron dicha ley concebían la tenencia colectiva como un obstáculo para el desarrollo económico del país, por estar dirigida a una agricultura de autoconsumo y porque no permitía la libre venta de terrenos, puesto que éstos pertenecían al pueblo en su conjunto y no podían venderse entre particulares.

Si bien la preocupación que mostró Maximiliano por la situación de los pueblos indígenas ocasionó que al interior de estos surgiera una gran esperanza de recuperar sus tierras y mejorar su situación, ya que anteriormente habían sido ignorados por los diferentes gobiernos mexicanos, sería equivocado pensar que todas las comunidades reaccionaron con el mismo entusiasmo ante el arribo del nuevo monarca. Al igual que Benito Juárez y los liberales, el emperador quiso convertir a este sector de la sociedad en propietario privado de sus terrenos para acabar con la propiedad comunal, la cual era vista por él como un impedimento para el crecimiento económico de México.

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La decepciA?n de los monarquistas

VAi??ctor A. Villavicencio Navarro
ITAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31.

Francisco Miranda, JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada, Juan N. Almonte, Ignacio Aguilar y Marocho, monseAi??or Labastida y DA?valos, y JosAi?? Manuel Hidalgo y Esnaurrizar estaban convencidos hacia 1860 que la monarquAi??a era la A?nica soluciA?n polAi??tica para la crisis de MAi??xico. Trabajaron para su instalaciA?n, pero muy pronto se sentirAi??an decepcionados.

ComisiA?n de Miramar (640x455)

ComisiA?n que viajA? a Miramar, 1863. Fondo Felipe Teixidor, inv. 451694, SINAFO. ReproducciA?n autorizada por el INAH.

Durante el siglo XIX varios mexicanos se fueronAi??convenciendo de que sA?lo la instauraciA?nAi??de un gobierno monA?rquico pondrAi??aAi??fin al caos, la inestabilidad, el desprestigioAi??internacional y los apuros econA?micos queAi??atravesaba su patria desde que consiguiA? suAi??independencia. Fue por ello que desde mediadosAi??de la centuria pusieron manos a laAi??obra para volver a levantar un trono en MAi??xico.Ai??A principios de la dAi??cada de 1860, losAi??acontecimientos convergieron de tal formaAi??que sus esfuerzos rindieron fruto: FranciaAi??otorgA? el apoyo necesario y un archiduqueAi??austriaco se mostrA? dispuesto a encabezar elAi??imperio mexicano. Sin embargo, es comA?nAi??que las cosas que se planean disten muchoAi??de las que resultan. Tal fue el caso de estosAi??personajes. En general, es mucho lo que sabemosAi??respecto a las gestiones que llevaron aAi??cabo para lograr el cambio polAi??tico, mientrasAi??que muy poco se conoce sobre sus actividadesAi??durante el segundo imperio y tras su caAi??da.Ai??Como se verA?, tarde o temprano, la realidadAi??defraudA? sus expectativas. Algunos no vivieronAi??lo suficiente para atestiguar el resultado deAi??sus empeAi??os monA?rquicos, otros, en cambio,Ai??sobrevivieron varios aAi??os al derrumbe delAi??edificio que ayudaron a construir.

Francisco Javier Miranda

Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, ReproducciA?n autorizada por el INAH.

Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, ReproducciA?n autorizada por el INAH.

A mediados de diciembre de 1863, FranciscoAi??Javier Miranda arribA? a las costas de Veracruz procedente de Europa. Sacerdote poblano, conservadorAi??y monarquista convencido, fue uno deAi??los hombres que mA?s colaborA? para gestionar laAi??llegada de Maximiliano de Habsburgo a MAi??xico.Ai??Dos meses antes habAi??a formado parte de laAi??diputaciA?n extraordinaria que ofreciA? la coronaAi??al archiduque en su castillo de Miramar, a lasAi??orillas del AdriA?tico; sin embargo, una fuerteAi??enfermedad estomacal, de la que sufrAi??a desdeAi??hacAi??a varios aAi??os, lo obligA? a regresar repentinamenteAi??a su paAi??s. Una vez en la ciudad deAi??MAi??xico, su salud continuA? deteriorA?ndose, aAi??tal grado que se determinA? suministrarle losAi??santos A?leos. Una gran procesiA?n, formadaAi??por obispos, canA?nigos de la catedral y de laAi??colegiata de Guadalupe, los miembros de laAi??Junta Superior de Gobierno y de la AsambleaAi??de Notables, junto con personajes de la altaAi??sociedad capitalina, llevA? el SantAi??simo hasta laAi??casa del sacerdote, donde le fue administradoAi??el sacramento.

DAi??as mA?s tarde, Miranda recuperA? algunasAi??fuerzas y decidiA? trasladarse a su tierra, sA?loAi??para resentir por A?ltima vez los padecimientosAi??de su enfermedad. Defraudado del proyecto monA?rquico por el que tanto habAi??a trabajado,Ai??molesto por la forma en que el gobierno de NapoleA?n III conducAi??a la empresa, decepcionadoAi??por la polAi??tica liberal que los mandos del ejAi??rcito de ocupaciA?n francAi??s habAi??an puestoAi??en marcha y convencido de que el archiduque austriaco no serAi??a quien restablecieraAi??los principios conservadores y devolviera a laAi??Iglesia mexicana el lugar que le correspondAi??a,Ai??el sacerdote falleciA?, rodeado de familiares yAi??amigos, el 7 de mayo de 1864, justo a tiempoAi??para evitar presenciar el establecimiento delAi??imperio mexicano.

JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de EstradaJosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada 2 (331x640)

Otro personaje que se desligA? del proyectoAi??imperial fue JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada,a quien acertadamente se le puede calificarAi??como el padre de la idea monA?rquica paraAi??MAi??xico. PolAi??tico y diplomA?tico campechano,Ai??habAi??a propuesto el cambio de rAi??gimen desdeAi??el otoAi??o de 1840, debido a lo cual sufriA?Ai??una fuerte persecuciA?n que lo obligA? a dejarAi??el paAi??s. Sin embargo, don JosAi?? MarAi??a invirtiA?Ai??buena parte de su tiempo y energAi??as en buscarAi??el apoyo europeo y un prAi??ncipe dispuestoAi??a realizar el cambio polAi??tico que, estaba convencido, regenerarAi??a a su patria. Tras mA?s deAi??20 aAi??os de esfuerzos, cuando finalmente susAi??planes estaban a punto de cristalizarse, GutiAi??rrezAi??de Estrada prefiriA? tomar distancia delAi??asunto, inconforme con el rumbo que habAi??aAi??tomado el proyecto monA?rquico bajo la direcciA?n francesa. Fue por ello que en calidadAi??de presidente de la diputaciA?n extraordinaria,Ai??luego de recibir la aceptaciA?n formal de laAi??corona por parte de Maximiliano, declinA? laAi??oferta de ministro en Viena.

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La visita imperial de Carlota a Campeche

JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s
Cronista de la ciudad de Campeche

La esposa de de Maximiliano realizA? una gira por YucatA?n y Campeche a finales de 1865 con el fin de consolidar el imperio. Fueron dAi??as de fiestas y alegrAi??a para los lugareAi??os y jornadas agotadoras de recepciones y recorridos por hospitales y escuelas.

Camino de Orotaba a Campeche con Puentes y hacienda (1280x564)

Camino de la hacienda de Orotava a la ciudad de Campeche. ColecciA?n particular MAB.

El 20 de noviembre de 1865 el PeriA?dico OficialAi??del Departamento de Campeche anunciabaAi??la prA?xima visita de su majestad imperial laAi??emperatriz Carlota, la cual permanecerAi??a allAi??Ai??varios dAi??as. De inmediato, la capital se volviA?Ai??un caos pues todos querAi??an participar de lasAi??ceremonias en su honor. Las modistas y sastresAi??empezaron a alistarse para la elaboraciA?nAi??de vestidos y trajes, y los comercios de telasAi??prA?cticamente agotaron sus mercancAi??as. DAi??asAi??despuAi??s se informaba que el Ayuntamiento habAi??aAi??nombrado a los seAi??ores JosAi?? JesA?s Peraza,Ai??Manuel MAi??ndez Estrada (primo de JosAi?? MarAi??aAi??GutiAi??rrez de Estrada) y Juan Castilla PAi??rezAi??encargados de organizar la serie de festejos queAi??se realizarAi??an en honor de la augusta dama.

La emperatriz arribA? a YucatA?n por barcoAi??al puerto de Sisal y de ahAi?? se dirigiA? a MAi??ridaAi??donde permaneciA? varios dAi??as cumpliendoAi??una serie de compromisos oficiales. A suAi??termino emprendiA? el camino hacia Campeche,Ai??acompaAi??ada por el ministro de Estado,Ai??JosAi?? Fernando RamAi??rez, dos damas de honor,Ai??un primer secretario de ceremonias, un directorAi??del gran chambelanato, un mAi??dico deAi??cA?mara, 30 soldados de infanterAi??a belga y 40Ai??de a caballo para su escolta. Tomaron la rutaAi??que hoy se conoce como el Camino Real, yAi??que abarca los municipios de CalkinAi??, HecelchakanAi??y Tenabo, sitios donde se realizaronAi??ceremonias en su honor, fueron levantadosAi??arcos triunfales, se tocA? mA?sica y los cielos seAi??llenaron de cohetes, ademA?s de que se le dioAi??un recibimiento afectuoso por parte de los habitantes, autoridades locales y caciques deAi??los poblados. En Hecelchakan fue agasajadaAi??en la iglesia, bajo palio y se cantA? un tedeumAi??en su honor, tambiAi??n visitA? una escuela deAi??primeras letras en la que los niAi??os hicieronAi??alarde de sus conocimientos. Luego se le sirviA?Ai??un banquete en el que participaron algunosAi??vecinos y caciques.

A la hora de pernoctar lo hacAi??a en haciendas,Ai??como la de Cholul de Pedro A. Manzanilla,Ai??rico propietario de tierras, o en lasAi??de otros prA?speros hacendados como JuanAi??MAi??ndez y Pedro Ramos. Su llegada a TenaboAi??estuvo llena de entusiasmo. AhAi?? la recibiA?Ai??una comisiA?n presidida por NicolA?s DorantesAi??y A?vila, presidente del Consejo DepartamentalAi??y por prominentes personajes como FedericoAi??Duque de Estrada, Antonio Lanz Pimentel,Ai??el presbAi??tero Mariano Ruz y otros vecinosAi??notables. Luego continuA? su camino hacia laAi??hacienda RAi??o Verde, donde descansarAi??a antesAi??de su arribo a la ciudad de Campeche.

Manzana dA?nde se encuentra la casa en la que residiA? la emperatriz durante su estancia en Campeche (800x463)

Manzana donde se encuentra la casa en que residiA? la emperatriz. ColecciA?n particular MAB.

Las crA?nicas seAi??alan que desde las 10 deAi??la maAi??ana se habAi??a reunido allAi?? una enormeAi??cantidad de personas incluyendo otras autoridadesAi??como el contralmirante TomA?s MarAi??n,Ai??prefecto del Departamento de Marina delAi??Golfo y ayudante honorario de la emperatriz,Ai??oficiales del buque de guerra DA?ndalo, asAi??Ai??como una comisiA?n del clero, que la acompaAi??aronAi??hasta el barrio de San Francisco. AAi??medida que transcurrAi??a el dAi??a, el contingenteAi??fue creciendo porque todos querAi??an conocerlaAi??y, si era posible, saludarla.

A su llegada al barrio de San Francisco,Ai??cercano a la ciudad, fue objeto de discursos,Ai??flores y vAi??tores por una concurrencia numerosa,Ai??en la que estaban representadas todas lasAi??clases sociales de Campeche. Muchos estabanAi??por curiosidad, pero era tal la cantidad de vecinosAi??que hacAi??a mA?s difAi??cil el trA?nsito. AnteAi??este entusiasmo, ella expresA?: Raras veces heAi??visto un entusiasmo mA?s sincero que el de hoy, meAi??habAi??is dado vuestros corazones: recibid el mAi??o queAi??ya os pertenecAi??a.

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Amaneceres de junio

Silvia L. Cuesy – El Colegio de MAi??xico.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 25.

Once dAi??as despuAi??s de la coronaciA?n de Franz Joseph como rey de HungrAi??a, asesinaron a Max. AsAi?? terminA? su imperio en un paAi??s de fanA?ticos conservadores monA?rquicos y de taimados indAi??genas republicanos.

Familia Imperial (Maximiliano, Carlota, SofAi??a, Franz Joseph) 1

Ludwig Angerer, Familia imperial de Austria, fotografAi??a, ca. 1860.

De mi calendario desprendo la A?ltima hoja de mayo. LosAi??sentimientos se arremolinanai??i?? A?Ha pasado un aAi??o?, A?dos?,Ai??A?una dAi??cada?, A?un siglo acaso? El corazA?n de una madre noAi??distingue tiempo. Los hijos son nuestro eterno presente; asAi??,Ai??el sufrimiento de antaAi??o me persigue ahora. En especial junioAi??me estremece trayendo imA?genes de irA?nicas jugarretas de losAi??hados, lejanas a todo entendimientoai??i?? El deseo de vivir noAi??existe mA?s en mAi??. A?CA?mo? A?Por quAi??? A?En quAi?? momento elAi??designio de la Providencia bifurcA? por tan diferentes sendasAi??los destinos de mis dos bien amados hijos? OcurriA? en susAi??mocedades, supongo, en el transcurso de unas cuantas horas.Ai??Ai??pocas turbulentas aquellas.

A?Ah!, la avanzada tecnologAi??a de la era ferrocarrilera y telegrA?ficaAi??habAi??a esparcido la explosiA?n revolucionaria iniciadaAi??en ParAi??s. LlegA? hasta Viena cimbrando los cimientos de laAi??monarquAi??a; la violencia trastocA? lo establecido. Por doquierAi??se pretendAi??a tumbar gobiernos. A?Dios mAi??o!, Praga y BerlAi??nAi??bombardeados. Las monarquAi??as, aquAi?? y allA?, sacudidas por laAi??nueva ideologAi??a. Dinamarca y Holanda prometAi??an reformas,Ai??era impensable; en Londres hubo manifestaciones. Mis hijos,Ai??los dos hermanos adolescentes, huyeron de Viena. En EuropaAi??se reprimAi??a a los rebeldes a sangre y fuego.

Franz Joseph, Maximiliano y Carlos de Habsburgo (652x800)

Johann HAi??felich, Francisco JosAi??, Fernando Maximiliano y Carlos Ludwin, litografAi??a, 1844.

En Austria se precisA? un cambio de mando. La sucesiA?nAi??designaba al inA?til archiduque Francisco Carlos, ese estA?pidoAi??que en mala hora me tocA? por marido; estorbo inservible,Ai??por lo que me convertAi?? en el hombre de la casa, moteAi??con el que pronto fui conocida en la corte. A?VA?lgame si noAi??he sido el hombre de la casa! Gracias a mi carA?cter salvAi?? al imperio al obligar a mi cA?nyuge a abdicar a favor de FranzAi??Joseph. A?AdiA?s dAi??as de mi juventud!, suspirA? desconcertadoAi??mi primogAi??nito, a sus 18 aAi??os. Su majestad, musitA? Max, inclinA?ndose ante su hermano, apenas dos aAi??os mayor. EraAi??el 1 de diciembre de 1848.

SA?lo Dios y yo sabemos que la inteligencia y apostura deAi??mis dos primeros hijos no se deben a la rAi??mora a la que meAi??unAi?? para formar una familiaai??i?? A?Ah!, los santos del cielo y yoAi??no podemos engaAi??arnos: claramente vemos en ellos las virtudesAi??de aquel tierno mozuelo, amante mAi??o, a quien la parcaAi??alzA? en brazos y huyA? robA?ndomelo. En cuanto al resto deAi??mi descendencia, la imbecilidad de mi esposo se refleja en lasAi??costumbres y el temperamento de que a diario dan muestra.Ai??Si estuviera en mAi?? volver a vivir, a diferencia de ayer, hoy implorarAi??aAi??que mi entraAi??able Max no quisiera levantarse y dejarAi??atrA?s su lecho. Imagino ese lecho, tal vez ahuecado por suAi??silueta fetal, y quiero rescatar su forma y con desesperaciA?nAi??ponerlo a salvo en el vientre mAi??o donde otrora se escanciA?Ai??el amor. AnhelarAi??a que la luz tempranera no se filtrara porAi??la carcelaria ventana hiriendo de nuevo sus azules ojos conAi??falsas promesas de vida. Que no se diera cuenta del encierroAi??al que esa puerta y sus cA?mplices paredes lo confinaban. NoAi??mA?s visitas, no mA?s escritura de cartas, no mA?s consejos. A?NoAi??mA?s trajAi??n y llanto en los cuartos vecinos, por piedad!

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Relatos de un monarquista mexicano desde el castillo de Maximiliano

Norberto Nava Bonilla – Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 25.

En octubre de 1863 una comisiA?n mexicana se presentA? en Trieste ante el archiduque de Habsburgo para convencerlo de que encabezara una monarquAi??a. Uno de aquello enviados, el padre Francisco Miranda, da cuenta en una carta publicada despuAi??s de la reuniA?n acerca de las vicencias de la estadAi??a de varios dAi??as, su admiraciA?n por los anfitriones y el castillo de Miramar, asAi?? como los lujos de la nobleza.

ComisiA?n de Miramar (640x455)

ComisiA?n que viajA? a Miramar, 1863. Fondo Felipe Teixidor, inv. 451694. SINAFO.

Francisco Javier Miranda y Morfi fue un sacerdoteAi??poblano que tuvo una participaciA?n prolAi??fica durante la dictadura de Antonio LA?pezAi??de Santa Anna, la guerra de reforma y la intervenciA?n francesa, siempre desde las trincherasAi??del Partido Conservador.

Doctor en sagrados cA?nones, polAi??tico, ideA?logoAi??y algunas veces guerrillero, Miranda fueAi??un acAi??rrimo opositor de las reformas liberales,Ai??en especial de las que desamortizaron y nacionalizaron conventos, monasterios y tierrasAi??agrAi??colas de la Iglesia. Siempre se negA? a llegarAi??a cualquier arreglo con el partido liberal, opinabaAi??que la lucha iniciada desde 1854 ai??i??con laAi??revoluciA?n de Ayutlaai??i?? era una guerra santa yAi??por tanto sA?lo debAi??a sobrevivir un combatiente.

Panchito, como le decAi??an sus amigos, habAi??aAi??nacido en Puebla el 2 de diciembre de 1816 yAi??estudiA? teologAi??a en el colegio palafoxiano, ordenA?ndoseAi??como sacerdote en 1840. A partir deAi??esa fecha comenzA? a escribir en algunos diariosAi??de la ciudad de MAi??xico y en Puebla, llamandoAi??la atenciA?n de Lucas AlamA?n, quien lo invitA?Ai??a participar en el periA?dico El Tiempo, espacioAi??donde se hacAi??an los primeros seAi??alamientos deAi??la monarquAi??a como sistema de gobierno paraAi??MAi??xico.

Junto con AlamA?n, el padre Miranda fueAi??de los fundadores del Partido Conservador enAi??1848, plataforma que lo ayudA? a ingresar a laAi??polAi??tica y a ocupar algunos puestos pA?blicos.Ai??ApoyA? el regreso de Santa Anna en 1853 y formA?Ai??parte de su Consejo de Estado. Al finalizar laAi??dictadura se le desterrA? con lujo de violencia aAi??Nueva Orleans. Padre Miranda 454084 (388x640)RegresA? disfrazado a MAi??xicoAi??y se mantuvo activo en las conspiraciones enAi??contra del gobierno de Ignacio Comonfort.Ai??Cuando los conservadores se hicieron del poderAi??en enero de 1858, regresA? al escenario polAi??ticoAi??como ministro de Justicia y Negocios EclesiA?sticosAi??para el gobierno de FAi??lix MarAi??a Zuloaga.

Derrotado nuevamente el Partido Conservador en diciembre de 1860, el padre MirandaAi??cruzA? el AtlA?ntico para entrevistarse con elAi??grupo de mexicanos que llevaban tiempo trabajandoAi??en Europa para la entronizaciA?n deAi??un monarca que dirigiera MAi??xico.

Entre tanto, en MAi??xico, el gobierno liberalAi??de Benito JuA?rez decidiA? suspender el pago deAi??la deuda pA?blica debido a la bancarrota que presentaban las arcas nacionales. Esta decisiA?n motivA? que los gobiernos de Francia, InglaterraAi??y EspaAi??a celebraran una convenciA?n enAi??Londres en la que se acordA? enviar ejAi??rcitos deAi??las tres naciones para exigir el pago de dichaAi??deuda. Esta coyuntura fue aprovechada por elAi??emperador francAi??s NapoleA?n III, quien enviA?Ai??un fuerte contingente armado para tomar laAi??capital del paAi??s e instalar la monarquAi??a.

El gobierno que se asentA? en la capital deAi??MAi??xico en junio de 1863, sostenido por las armas francesas, decidiA? formar una comisiA?n queAi??viajarAi??a hasta el castillo de Miramar, en la costaAi??de Trieste (Italia) para ofrecer formalmente laAi??corona mexicana a Maximiliano de Habsburgo.Ai??El padre Miranda fue uno de sus integrantes.

La carta que presentamos a continuaciA?nAi??ai??i??publicada en el periA?dico La Sociedad el 18Ai??de noviembre de 1863ai??i?? fue escrita por Ai??l cuandoAi??se encontraba en esta misiA?n diplomA?tica.Ai??En ella se narran los momentos en que laAi??comisiA?n se presentA? ante el archiduque y leAi??ofreciA? la corona. El texto incluye interesantesAi??descripciones del castillo de Miramar y de losAi??asistentes en el acto, asAi?? como comentarios yAi??opiniones respecto a la nobleza, los liberalesAi??y su propia vida.

El padre Miranda finalizA? su carta con laAi??esperanza de que Maximiliano de HabsburgoAi??fuera el gobernador que MAi??xico necesitabaAi??para iniciar una etapa de reconstrucciA?n y paz.Ai??Sin embargo, mA?s adelante se decepcionarAi??aAi??por el carA?cter ligero del futuro emperador yAi??de sus ideas liberales. No pudo confirmar susAi??sospechas porque falleciA? dAi??as antes de que elAi??monarca arribara a Veracruz en mayo de 1864.

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Palacio de Miramar en Trieste, Italia, ca. 1880. Library of Congress, Washington, Estados Unidos.

Paquete francAi??s – La DiputaciA?n Mexicana

He aquAi?? la interesanteAi??cartaAi??del Sr. Dr. D.Ai??Francisco J. Miranda,Ai??que ayer ofrecimosAi??publicar:
ParAi??s, octubre 15 de 1863.
Mi estimado amigo: No habAi??a escritoAi??a usted despuAi??s de mi salida de esa capital,Ai??porque empleado el tiempo en viajar, y no habiendoAi??asunto importante que comunicarle,Ai??no ha habido necesidad de tomar la pluma.Ai??Ahora lo verifico, suponiendo a usted lleno deAi??ansiedad por saber los pormenores de nuestraAi??misiA?n,

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