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Correspondencia sobre una paz incómoda

Norberto Nava Bonilla
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37.

En un intercambio de cartas son su amigo José María Luis Mora, Otero manifiesta sus reticencias y críticas sobre la marcha del país a fines de 1848, sumido en la crisis económica y las peleas entre facciones políticas. Estas se concretarían tres años después de su muerte, cuando distintos sectores optaron por resolver sus diferencias políticas en nuevas batallas intestinas.

Tropas irregulares de México 1848

José Maria Gutierrez de Estrada envió una carta al presidente Anastasio Bustamante en agosto de 1840, en ella hacía una reflexión sobre “los males” ocurridos en México como nación independiente y finalizaba cuestionando la real efectividad del sistema republicano y sus constituciones. Sin recibir la respuesta deseada por parte del ejecutivo, el campechano decidió publicar su carta seguida de otros textos que aplaudían el sistema monárquico. Esto, para su mala fortuna, no fue visto con buenos ojos. Aparecieron en la prensa varias réplicas reclamándole su poco patriotismo y su nula fe en las instituciones republicanas. Fue tan grande el acoso que recibió que tuvo que exiliarse en Europa, lugar del que nunca regresó.

La propuesta monárquica quedó oculta por algún tiempo, sin embargo, el rotundo fracaso de la guerra contra Estados Unidos ocasionó que volviera a la palestra pública. Un grupo político se formó tan pronto se restauró la paz: Lucas Alamán, quien desde 1845 hacía tratos secretos para instalar una monarquía en México, reunió a personas que podían impulsar este proyecto, con las que fundó el periódico El Universal y a finales de 1849 crearon el Partido Conservador.

Durante este tiempo, Mariano Otero ocupó brevemente el ministerio de Relaciones en el gobierno de José Joaquín de Herrera, el cual tuvo la difícil tarea de reorganizar al país después de la guerra, pues a pesar de que se contaba con el dinero de la indemnización pagada por Estados Unidos, la deuda pública no era bien administrada y el ejército estaba desbaratado. Es importante señalar que la política del ejecutivo era de conciliación, es decir, que desde la presidencia Herrera buscó reunir y escuchar todas las voces de los partidos en pugna. No obstante, muchos no estaban de acuerdo con él, basándose en que opiniones tan diversas dentro del propio gobierno dificultaban la toma de decisiones. Otero fue una de estas personas; su poca confianza en solucionar los problemas nacionales con aquella administración lo llevaría a renunciar a su puesto en noviembre de 1848.

A continuación, presentamos fragmentos de tres cartas escritas por Otero a José Maria Luis Mora, ministro plenipotenciario de México en Londres. En estos documentos podemos percibir sus temores respecto al grupo conservador congregado en torno a Alamán y su influencia sobre el gobierno; el autor señala que si no se enfrentaba con mano firme a las diversas facciones, la vuelta de Santa Anna sería inminente, ya como una dictadura militar o como una monarquía absoluta.

Asimismo, puntualizaba que se debía aprovechar aquel periodo de paz para mejorar la Hacienda y organizar al ejército, de lo contrario surgirían más revoluciones patrocinadas por grupos que solo buscaban “conatos de rapiña” Cabe mencionar que él se encontraba retirado de la política en ese momento, pero advierte que tan pronto la maquinaria gubernamental marchara favorablemente, regresaría para apoyar los “Únicos principios” de salvación del país: los principios liberales y democráticos.

Solo resta decir que los temores de Otero se hicieron realidad: la paz llegó a su fin en octubre de 1852 y otra revolución azotó a la república. Las distintas facciones, fortalecidas, intentaron resolver sus diferencias en el campo de batalla. A él no le tocaría ver el fin del conflicto, pues en mayo de 1850 el cólera le arrebató la vida a la edad de 33 años.

 

Excmo. Sr. Dr. D. José María Luis Mora
Londres
México, 14 de diciembre de 1849

Muy estimado Señor y amigo:
Hasta ayer en la tarde recibimos la correspondencia del paquete inglés, que me trajo la muy grata de Usted de 31 de octubre, que contesto.

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La decepciA?n de los monarquistas

VAi??ctor A. Villavicencio Navarro
ITAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31.

Francisco Miranda, JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada, Juan N. Almonte, Ignacio Aguilar y Marocho, monseAi??or Labastida y DA?valos, y JosAi?? Manuel Hidalgo y Esnaurrizar estaban convencidos hacia 1860 que la monarquAi??a era la A?nica soluciA?n polAi??tica para la crisis de MAi??xico. Trabajaron para su instalaciA?n, pero muy pronto se sentirAi??an decepcionados.

ComisiA?n de Miramar (640x455)

ComisiA?n que viajA? a Miramar, 1863. Fondo Felipe Teixidor, inv. 451694, SINAFO. ReproducciA?n autorizada por el INAH.

Durante el siglo XIX varios mexicanos se fueronAi??convenciendo de que sA?lo la instauraciA?nAi??de un gobierno monA?rquico pondrAi??aAi??fin al caos, la inestabilidad, el desprestigioAi??internacional y los apuros econA?micos queAi??atravesaba su patria desde que consiguiA? suAi??independencia. Fue por ello que desde mediadosAi??de la centuria pusieron manos a laAi??obra para volver a levantar un trono en MAi??xico.Ai??A principios de la dAi??cada de 1860, losAi??acontecimientos convergieron de tal formaAi??que sus esfuerzos rindieron fruto: FranciaAi??otorgA? el apoyo necesario y un archiduqueAi??austriaco se mostrA? dispuesto a encabezar elAi??imperio mexicano. Sin embargo, es comA?nAi??que las cosas que se planean disten muchoAi??de las que resultan. Tal fue el caso de estosAi??personajes. En general, es mucho lo que sabemosAi??respecto a las gestiones que llevaron aAi??cabo para lograr el cambio polAi??tico, mientrasAi??que muy poco se conoce sobre sus actividadesAi??durante el segundo imperio y tras su caAi??da.Ai??Como se verA?, tarde o temprano, la realidadAi??defraudA? sus expectativas. Algunos no vivieronAi??lo suficiente para atestiguar el resultado deAi??sus empeAi??os monA?rquicos, otros, en cambio,Ai??sobrevivieron varios aAi??os al derrumbe delAi??edificio que ayudaron a construir.

Francisco Javier Miranda

Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, ReproducciA?n autorizada por el INAH.

Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, ReproducciA?n autorizada por el INAH.

A mediados de diciembre de 1863, FranciscoAi??Javier Miranda arribA? a las costas de Veracruz procedente de Europa. Sacerdote poblano, conservadorAi??y monarquista convencido, fue uno deAi??los hombres que mA?s colaborA? para gestionar laAi??llegada de Maximiliano de Habsburgo a MAi??xico.Ai??Dos meses antes habAi??a formado parte de laAi??diputaciA?n extraordinaria que ofreciA? la coronaAi??al archiduque en su castillo de Miramar, a lasAi??orillas del AdriA?tico; sin embargo, una fuerteAi??enfermedad estomacal, de la que sufrAi??a desdeAi??hacAi??a varios aAi??os, lo obligA? a regresar repentinamenteAi??a su paAi??s. Una vez en la ciudad deAi??MAi??xico, su salud continuA? deteriorA?ndose, aAi??tal grado que se determinA? suministrarle losAi??santos A?leos. Una gran procesiA?n, formadaAi??por obispos, canA?nigos de la catedral y de laAi??colegiata de Guadalupe, los miembros de laAi??Junta Superior de Gobierno y de la AsambleaAi??de Notables, junto con personajes de la altaAi??sociedad capitalina, llevA? el SantAi??simo hasta laAi??casa del sacerdote, donde le fue administradoAi??el sacramento.

DAi??as mA?s tarde, Miranda recuperA? algunasAi??fuerzas y decidiA? trasladarse a su tierra, sA?loAi??para resentir por A?ltima vez los padecimientosAi??de su enfermedad. Defraudado del proyecto monA?rquico por el que tanto habAi??a trabajado,Ai??molesto por la forma en que el gobierno de NapoleA?n III conducAi??a la empresa, decepcionadoAi??por la polAi??tica liberal que los mandos del ejAi??rcito de ocupaciA?n francAi??s habAi??an puestoAi??en marcha y convencido de que el archiduque austriaco no serAi??a quien restablecieraAi??los principios conservadores y devolviera a laAi??Iglesia mexicana el lugar que le correspondAi??a,Ai??el sacerdote falleciA?, rodeado de familiares yAi??amigos, el 7 de mayo de 1864, justo a tiempoAi??para evitar presenciar el establecimiento delAi??imperio mexicano.

JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de EstradaJosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada 2 (331x640)

Otro personaje que se desligA? del proyectoAi??imperial fue JosAi?? MarAi??a GutiAi??rrez de Estrada,a quien acertadamente se le puede calificarAi??como el padre de la idea monA?rquica paraAi??MAi??xico. PolAi??tico y diplomA?tico campechano,Ai??habAi??a propuesto el cambio de rAi??gimen desdeAi??el otoAi??o de 1840, debido a lo cual sufriA?Ai??una fuerte persecuciA?n que lo obligA? a dejarAi??el paAi??s. Sin embargo, don JosAi?? MarAi??a invirtiA?Ai??buena parte de su tiempo y energAi??as en buscarAi??el apoyo europeo y un prAi??ncipe dispuestoAi??a realizar el cambio polAi??tico que, estaba convencido, regenerarAi??a a su patria. Tras mA?s deAi??20 aAi??os de esfuerzos, cuando finalmente susAi??planes estaban a punto de cristalizarse, GutiAi??rrezAi??de Estrada prefiriA? tomar distancia delAi??asunto, inconforme con el rumbo que habAi??aAi??tomado el proyecto monA?rquico bajo la direcciA?n francesa. Fue por ello que en calidadAi??de presidente de la diputaciA?n extraordinaria,Ai??luego de recibir la aceptaciA?n formal de laAi??corona por parte de Maximiliano, declinA? laAi??oferta de ministro en Viena.

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