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El Universal. Una voz aliada al poder

Bernardo Masini Aguilera
ITESO

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 28.

Venustiano Carranza delineó una estrategia de medios cuando llegó al poder que se basó en crear periódicos afines. El Universal fue el diario que ayudó a crear y sostener esa idea que pronto se truncó con su muerte. La vida de esta empresa casi centenaria ha estado marcada por su cercanía constante con el poder político.

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Edificio del periódico El Universal, ca. 1916. Archivo Casasola, inv. 90022.

En diciembre de 2016 se cumplirán 100 años del comienzo de los trabajos del Congreso Constituyente que dio lugar a la carta magna promulgada el 5 de febrero de 1917 en Que­rétaro. La nueva Constitución fue la piedra angular del proyecto político de Venustiano Carranza, quien intentó a través de ella en­viar un mensaje a la ciudadanía que, por un lado, añoraba los tiempos de estabilidad del porfiriato y, por el otro, acusaba cansancio e incertidumbre a raíz del conflicto armado comenzado en 1910. El Varón de Cuatro Cié­negas había logrado controlar la mayoría de los hilos de la política nacional. Su estrategia fue bastante audaz: encabezó un equipo de personas que en sus respectivos lugares de origen eran vinculadas con la administración pública porfiriana, que a los ojos de los nos­tálgicos había brillado por su eficiencia, pero al mismo tiempo enarboló el discurso de la reivindicación de Francisco I. Madero y sus ideales, traicionados por Victoriano Huerta y sus secuaces desde los aciagos días de la De­cena Trágica, en febrero de 1913.

Carranza fue sumamente cuidadoso de las formas y con ello logró diferenciarse de Huerta frente a la creciente opinión pública. Los años de la revolución habían fomentado mayor in­terés de los ciudadanos por lo que acontecía en los corrillos políticos, a diferencia de lo que acostumbraba la gente hasta hacía poco tiem­po. Por eso, evitó la tentación de proclamarse presidente cuando llegó al poder, como sí lo había hecho Huerta. Antes bien, se hacía llamar Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y, aunque tomaba decisiones como encargado del poder ejecutivo, evitó usar esa etiqueta hasta que pudo legitimarla con el nuevo or­den de cosas que dispuso la Constitución de 1917. Carranza entendió que uno de los prin­cipales defectos de la gestión de su antecesor había sido su abierta ilegitimidad. La traición de Huerta a Madero y a Pino Suárez era del dominio público. Si bien tenía una cantidad no pequeña de aliados –algunos de ellos con fuerte potencial para influir, como el Partido Católico– proliferaba la imagen del Huerta usurpador, del militar que había obtenido provecho de la confianza ciega que le había brindado Madero. Por ende, podía concluirse que Huerta tenía un respaldo popular mínimo.

Una voz aliada

Existieron periódicos filohuertistas como El Mañana y El País, por citar dos ejemplos capitalinos, pero su circulación y su eventual impacto eran más bien menores. Carranza en­tendió en cabeza ajena la pertinencia de contar con prensa aliada, cuyo alcance fuera mayor y cuyo discurso se homologara en torno a sus planes para concluir el proceso de pacificación del país y abrir una nueva etapa de la historia nacional. Auspició el nacimiento de varios periódicos a lo largo del territorio nacional, que contaron con recursos suficientes para im­primirse con tecnología de punta y con tirajes amplios para su época. De esa forma nació El Universal, que publicó su primer número el 1 de octubre de 1916 en la ciudad de México. En la misma lógica aparecieron en 1917 Ex­célsior, también en la capital; El Informador en Guadalajara y La Opinión en Torreón. En 1918 surgieron El Mundo de Tampico y El Porvenir de Monterrey. Estos diarios, junto a otros de menor tiraje e impacto esparcidos por el país, articularon un discurso que cerró filas tras el proyecto carrancista de una nueva Constitución.

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Sala de linotipos de El Universal, ca. 1920. Archivo Casasola, inv. 149964.

Desde el siglo xix había quedado claro a la clase política mexicana la necesidad de contar con prensa aliada a sus causas. Sin embargo, se partía del supuesto de que los periódicos eran leídos por pocas personas, quienes generalmente ya concordaban con los planteamientos esgrimidos en sus páginas. Los adeptos al Partido Liberal leían prensa liberal y otro tanto hacían los seguidores del Partido Conservador. Por ello, más que instrumentos para informar a la sociedad de lo que ocurría, los periódicos decimonónicos eran poco más que órganos de difusión y comunicación entre camaradas. El posicionamiento relativo de la prensa crítica del gobierno durante el Porfiriato marcó un puente entre ese modus operandi y el que inauguró Carranza. Destacaron entonces en ese sentido periódicos como La Orquesta, El Hijo del Ahuizote y El Diario del Hogar. Pero la aparición de El Universal estableció un orden de cosas en la relación prensa-gobierno que en buena medida prevalece hasta nuestros días.

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Ponciano Arriaga: sus años formativos

Sergio A. Cañedo Gamboa – El Colegio de San Luis

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15.

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A pesar de sus valiosas contribuciones a la vida política y constitucional de México, Ponciano Arriaga Leija es un personaje poco conocido por los mexicanos y de menor interés para nuestra historiografía mexicana. Tal desconocimiento y desinterés es injusta pues él contribuyó a la instauración por el gobierno, en 1846, de las Procuradurías de Pobres, las cuales defendían a los desvalidos y demandaban la reparación de cualquier exceso, agravio o maltrato que los poderes judicial, político o militar o cualquier autoridad, funcionario o agente público cometiera en su contra, y en 1857, en el marco del Congreso Constituyente, su voto particular sobre la propiedad de la tierra promovió, entre otros aspectos, la división de los latifundios, la prohibición de las adjudicaciones de tierra a las corporaciones religiosas, cofradías o manos muertas, e insistió en que el fruto del trabajo de la tierra debiera pertenecer a los trabajadores, siendo fundamental para la integración y el enfoque que se le dio en la Constitución proclamada en ese mismo año y tuvo incluso influencia importante en la de 1917.

Dado que en 2011 se celebran los 200 años de su nacimiento, este texto propone contribuir a su conmemoración, centrándose en sus años formativos más que en sus ya conocidas aportaciones. Nuestro interés por explicar las tres primeras d´wcadas de la vida de Ponciano Arriaga, décadas fundamentales en su carrera como abogado, político e intelectual, así como sus acciones en el escenario potosino deriva de que en este tiempo adquirió el conocimiento, la experiencia y las habilidades que lo impulsaron del escenario público de su ciudad natal a escenarios de transcendencia nacional. En efecto, hacia finales de la década de 1840, Ponciano Arriaga dejaría San Luis Potosí con destino a la ciudad de México, si bien residiría también en otras ciudades del país donde ocupó posiciones de importancia e, incluso sus opiniones políticas lo forzaron al exilio por unos meses, en Estados Unidos, durante la década de 1850. Regresó a México, donde reanudaría su carrera pública, y a su patria chica en 1865, año en que adquirió una pequeña casa en la céntrica calle del Arenal, donde murió el día 12 de julio.

John Phillips, San Luis Potosí, Londres, 1848 (480x315)

El momento en que se dio su nacimiento y su vocación y filiación política ubican a Ponciano Arriaga temporal e ideológicamente dentro de la llamada generación de la Reforma. La mayoría de los integrantes de esta generación nacieron, como él, pocos años antes o después del principio de la guerra de Independencia de 1810, y hacia el final de la década de 1820 e inicios de la siguiente recibieron su educación en los recién fundados colegios de estudios mayores, tales como el Guadalupano Josefino en San Luis Potosí y el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, entre otros. Aquellos estudiantes que fueron más inquietos y con mejores dotes para la vida pública se incorporaron muy pronto y en forma decidida como actores del proceso de formación del estado mexicano, participando en la vida política e intelectual de algunas ciudades provinciales mexicanas desde los ayuntamientos y los congresos de los estados. Con el paso de los años, hacia las décadas de 1840 y 1850, todos ellos, en su edad madura, es decir, entre sus 30 y 40 años de edad, comenzaron a trascender a nivel nacional.

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BiCentenario. El ayer y hoy de México, vol. 5, número 17, julio-septiembre 2012 (México)

Criba
Jesús Anaya Rosique

Historias de ayer y hoy

BiCentenario, la revista trimestral de divulgación histórica del Instituto Mora: “el estudio de nuestro pasado y de nuestro presente es una aventura a la que bien vale la pena sumarse… se recuperan aquí fragmentos históricos que nos trasladan en el tiempo y ponen al descubierto aristas individuales y sociales del andar colectivo que nos ha conformado como nación”.

La  travesía inicia con un texto de la historiadora Ana Rosa Suárez Argüello, que retrata a una mujer cuya  biografía es fiel reflejo de los cambios que tuvieron lugar en la Nueva España de fines del siglo XVIII y principios del XIX: María Francisca de Gándara, esposa de Félix María Calleja, implacable perseguidor de los insurgentes y virrey en una época turbulenta. Jorge Luis Rodríguez Basora cuenta una historia de intrigas, en  donde a través de cartas cifradas entre conspiradores en Cuba y Yucatán en 1828-29 se  confirma la intención de la Corona de reconquistar México, a pesar que las tropas españolas ya habían sido expulsadas de San Juan de Ulúa en 1825. Los permisos solicitados al Ayuntamiento de la ciudad de México para realizar distintos espectáculos le permiten a Raquel Alfonseca Arredondo describir las actividades que se realizaban en el XIX para matar el ocio. Por su parte, Alejandra Díaz Bialet relata las vicisitudes de La patria, un periódico en español editado en Nueva Orleáns a mediados del XIX por Victoriano Alemán, periodista español exiliado y adversario declarado del expansionismo estadounidense.

Laura Muñoz reconstruye la percepción sobre México y los mexicanos que se encuentra en las páginas de National Geographic entre 1910 y 1919. Para revelar otras facetas del país, destaca el papel brindado por la historia oral que enriquece el conocimiento proporcionado por las fuentes escritas. Desde esta perspectiva encontramos el texto de Araceli Medina Chávez que comenta las entrevistas realizadas hacia 1960 por los historiadores James Wilkie y su esposa Edna Monzón a protagonistas destacados del proceso revolucionario.

Tres artículos tienen como telón de fondo el tema religioso: “Los diarios de un obispo en el exilio”, en donde Gerardo S. González Lara narra la historia del obispo de Saltillo, Jesús María Echavarría y Aguirre, durante la persecución callista; “Palomar y Vizcarra, un católico comprometido” es una entrevista a uno de los fundadores del Partido Católico Nacional, realizada en 1960 por Alicia Olivera;  y “Los orígenes de los Testigos de Jehová en México”, un esclarecedor texto de Harim B. Gutiérrez Márquez.

Las pinturas y fotografías que le hicieron entre 1859 y 1866 a Leonor Rivas Mercado, esposa de Javier Torres Adalid, acaudalado hacendado e industrial del estado de México, descubren algunos de los rasgos culturales de la élite conservadora registrados en el texto de Ana Karen Hernández Hernández. Se incluye una panorámica de la historia del ballet en México durante los siglos XIX y XX, preparada por Georgina Galván Medina. Ambientado en la hacienda de William Randolph Hearst en Chihuahua, en el momento de las luchas del agrarismo posrevolucionario, el cuento histórico está escrito por Irma Ramírez. Y nuestro presente viene abordado en el artículo de Marie Karaisl y Carlos Domínguez sobre los accidentes viales.

Bicentenario, notable porque es la única revista académica de divulgación histórica en México,  presenta este excepcional número 18 con textos que aúnan rigor investigativo y claridad expresiva, junto con una rica iconografía ilustrada a todo color.

anaya.jess@gmail.com   

BiCentenario. El ayer y hoy de México, vol. 5, número 17, julio-septiembre 2012 (México), revista trimestral del Instituto Mora, $80, 96 pp. ISSN 2007-2775 http://www.revistabicentenario.com.mx

 

Mujer de altos vuelos

María de los Ángeles Avelar Mayer
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
Revista BiCentenario #16

A?ngel ZA?rraga: NiAi??a aprendiendo la historia, 1927

Si bien durante el siglo XIX la paulatina inserción de la mujer dentro de ciertos campos como el académico o el laboral (restringido a ciertas áreas), como el magisterio fue aceptada, el que dejase en un segundo plano las tareas domésticas continuó siendo duramente rechazado por la sociedad; en este sentido, se le permitió desarrollarse personalmente siempre y cuando satisficiera primero las necesidades de los otros. Pero no todas las mujeres estuvieron totalmente de acuerdo con los cánones que se les imponían ni con la continuidad de las estructuras tradicionales que condicionaban el crecimiento personal al estricto ejercicio de los roles que les habían sido designados. Una de estas mujeres fue la tabasqueña Dolores Correa Zapata, maestra y escritora que si bien reconoció como primordiales las labores de esposa y madre, también comprendió que no todas las mujeres estaban interesadas en ejercerlas y por lo tanto consideró fundamental dotar de herramientas a sus congéneres que buscaban tener otra forma de vida. Demos un breve vistazo a la vida de esta gran mujer.

Dolores Correa Zapata nació el 23 de febrero de 1853 en Teapa, Tabasco. Fue la única hija de Juan Correa y María de Jesús Zapata; le precedían tres hermanos, Alberto, Armando y José. En 1863, ya instaurado el Segundo Imperio, llegaron a Tabasco tropas francesas lo que quizá obligó a Juan Correa, hombre de ideas liberales, a huir a la isla de Cuba en busca de asilo político en tanto que Dolores, junto con su madre y sus hermanos, salió de Tabasco para irse a vivir con la familia de su padre, los Correa Zavala, a Mérida, Yucatán.

Laureana Wright de Kleinhaas

Es en esta tierra donde Dolores pasó toda su infancia y parte de su juventud. Influenciada por sus primas Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán, quienes más tarde serían poetisas y periodistas de suma importancia, adquirió un amor profundo por las letras y la instrucción femenina. Como parte de una familia con recursos económicos modestos, pero no escasos, recibió educación con maestros privados (tal y como se estilaba en la época).

En 1868, a poco de caer el segundo imperio, su padre regresó a México y la familia volvió a Teapa, lugar donde, junto con su hermano Alberto, sería enviada a la escuela local. Poco tiempo después la familia se trasladó a la capital tabasqueña donde Dolores ingresaría al instituto Superior de San Juan Bautista. Este suceso marcaría la formación académica de Lola ya que durante el siglo XIX, si bien empezaban a darse los primeros movimientos de emancipación femenina en América (muchos de ellos influenciados por la ilustración), que abogaban por un proyecto educativo que contemplase una instrucción más completa para las mujeres, en México la educación femenina se encontraba aún muy rezagada.

Diego Rivera, Picos e Inesita, 1928

Dolores, como algunas mujeres educadas de la clase media, se incorporó rápidamente al magisterio. A los veintidós años ya fungía como maestra de educación primaria en Tabasco. Tal vez la insuficiencia de escuelas para niñas en la región fue lo que la inspiró para la construcción del Colegio María (nombrado así probablemente en honor a su madre). El día en que inauguró dicha institución dirigió las siguientes palabras al alumnado:

No penséis en quiméricas glorias
La ventura del alma buscad
Que las galas del mundo ilusorias
Amarguras tan sólo nos dan, hermosas
Si queréis vuestras sienes
De brillantes laureles ornar
Si queréis de la vida, dichosas
Vuestras horas serenas pasar
Que el amor al trabajo os dirija
Por la senda preciosa del bien,
Escribid en el lema que os rija,
“La niña Dios, familia, conciencia, deber.”

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Criba: Episodios mexicanos

Jesús Anaya Rosique
Portada de la revista Bicentenario 15 del Instituto Mora

BiCentenario,

revista trimestral de divulgación histórica del Instituto Mora, continúa abriendo ventanas al pasado mexicano… sin dejar a un lado asuntos relevantes de nuestro presente. En el editorial, la historiadora Graziella Altamirano Cozzi asienta que este número 15 recorre los claroscuros del siglo XIX… y en episodios distintos nos encontramos con personajes poco conocidos y nuevas facetas de algunos protagonistas cuyos nombres nos son familiares: el texto de Moisés Guzmán Pérez refiere la historia de Vicente Eyzaguirre y Azcoyti, escribano de cabildo en Zitácuaro que se adhirió a la lucha insurgente, participó en la instalación de la Suprema Junta Nacional Americana y murió en defensa de sus ideales; Sergio Cañedo Gamboa conmemora los 200 años del nacimiento de Ponciano Arriaga a través de la recreación de los años juveniles del prócer potosino de la Reforma y férreo partidario del federalismo; la controvertida figura de Antonio Carvajal, un guerrillero tlaxcaltelca distinguido por Juárez por su contribución al triunfo sobre las tropas imperiales francesas el 5 de mayo de 1862 en Puebla, es el tema investigado por Rosalía Martha Pérez.

En este recorrido, la historiadora Antonia Pi-Suñer Llorens nos lleva a acompañar al escritor Manuel Payno en su travesía hasta el otro lado del Atlántico; y Guadalupe Villa Guerrero reconstruye cómo eran las diversiones en el Durango porfiriano (el teatro, la ópera y la opereta, las corridas de toros y las peleas de gallos, las funciones de circo y títeres, el novedoso cinematógrafo).

Ya en el siglo XX, los textos se refieren al periodo revolucionario: en el momento de la escisión de los principales caudillos, Jaime Figueroa Daza cuenta la historia de Santiago Pacheco, un maestro campechano que visita los poblados mayas de Yucatán para difundir el programa carrancista. El cuento histórico, escrito por Silvia L. Cuesy, narra los últimos momentos de Emiliano Zapata y sus amargas reflexiones en torno a la experiencia revolucionaria que culminaría trágicamente.

La diplomacia mexicana encuentra su espacio en el relato que hace Ana Buriano sobre el exilio en México en los años cuarenta de la familia del líder comunista brasileño Luis Carlos Prestes, el célebre “Caballero de la Esperanza”, que combatió a la dictadura de Getulio Vargas y perdió a su compañera en los campos nazis de exterminio; y en la entrevista a Gonzalo Martínez Corbaló, quien fuera el embajador mexicano en Chile en el momento del golpe de estado contra el presidente Salvador Allende, editada por Silvia Dutrénit Bielous. En otro texto, escrito por Mario Ortiz Murillo, se describe la trayectoria de El Heraldo, uno de los diarios capitalinos que encabezó a partir de los años sesenta la modernización tecnológica de la prensa mexicana.

En la sección “Desde hoy”, con un artículo de Agustín Sánchez González se hace un homenaje a Gabriel Vargas, el autor de la popular historieta La familia Burrón, que deleitó durante más de 60 años a varias generaciones de lectores mexicanos. Ingrid S. Bivián cuenta la historia de los dos frescos que pintó Diego Rivera en el Instituto Nacional de Cardiología (uno de los cuales ilustra la portada de este número). La reminiscencia de nuestras tradiciones populares está dedicada al rebozo en los siglos XIX y XX. Destaca también la iconografía histórica (en color y en blanco y negro) que acompaña cada uno de los textos.

[Consultar http://www.revistabicentenario.com.mx para saber dónde se puede adquirir la revista]

anaya.jess@gmail.com

BiCentenario. El ayer y hoy de México, vol. 4, número 15, enero-marzo 2012 (México), revista trimestral del Instituto Mora, $80, 96 pp. ISSN 20110015

El entramado de la Historia

La revista reseñada en Milenio Semanal:

La intriga estadounidense contra Madero y la edición neoyorquina de la novela de Azuela Los de Abajo (The under dogs) ilustrada por Orozco. Las ideas en pro de la independencia americana del hispano conde Aranda y los disfraces de carnaval de mediados del XIX. Los efectos de la Guerra de Secesión estadunidense en México y la fiesta político-guadaluapana de 1920. Los inicios de la pelota vasca en nuestro país y la primera de tantas derrotas mundialistas del futbol nacional, en 1930. Los estudiantes contra Porfirio Díaz y la destrucción de La Castañeda. Leves historias tejidas en el entramado de la gran Historia. En su tránsito de la política a la vida cotidiana, del hecho histórico al suceder deportivo, de lo colectivo a lo individual, esta publicación continúa enriqueciendo nuestra percepción de México.

REVISTA BICENTENARIO. EL AYER Y HOY DE MÉXICO (VOL. 3, NO. 13 JULIO-SEPTIEMBRE) INSTITUTO MORA, 96 PP. MÉXICO 2011

Alejandro de la Garza aladelagarza@yahoo.com.mx

La historia continúa

Aparecimos en Milenio Semanal:

Portada BiCentenario 11

Luego del show de las celebraciones patrióticas bi-centenarias, la indagación de la Historia continúa con seriedad en publicaciones como esta revista trimestral, cuya undécima entrega explora aspectos del “entretenimiento” durante el siglo XIX y los años del Porfiriato: de las “novelitas” de la primera mitad del siglo a las funciones del circo Chiarini, y de las luchas, la esgrima, el box y las artes marciales en los primeros años del siglo XX a los sorprendentes anuncios publicitarios en la revista “La Hacienda” de esos años (victrolas y gramófonos, máquinas de escribir y de coser, moda, autos, artículos de belleza y hasta Coca-Cola). Además, las cartas de Matías Quintana a su “indeciso” hijo Andrés Quintana Roo y a su “nuera mentecata” Leona Vicario; también una revisión del campo mexicano en el cine nacional y más.

REVISTA BICENTENARIO. EL AYER Y HOY DE MÉXICO (VOL. 3, NO. 11) INSTITUTO MORA, 96 PP. ENERO-MARZO 2011
Alejandro de la Garza

Aventuras en la historia

Aparecimos en Milenio Semanal:

Revista BiCentenario 12

Tres aventuras centrales rigen esta entrega. La primera indaga en la discriminación: la presencia de afronovohispanos en la lucha independentista, La Casa del Estudiante Indígena de los años veinte-treinta y la marginación por analfabetismo. La segunda resalta claves de la historia política: las primeras actividades diplomáticas del país independiente, la derrota (¿intencional por parte de Santa Anna?) de la batalla de Cerro Gordo en 1847, la Convención Antirreeleccionista de 1910. La tercera traza los avatares de la vida cotidiana en la Ciudad de México en algunos periodos de los siglos XVIII y XX. Otros ejes laterales, como la primera expedición científica mexicana para trazar la frontera con EU en 1827, más la riqueza de las ilustraciones, reiteran gusto y cuidado en la edición de esta publicación.
REVISTA BICENTENARIO. EL AYER Y HOY DE MÉXICOAi??(VOL. 3, NO. 12). INSTITUTO MORA, 96 PP. ABRIL-JUNIO 2011

Alejandro de la Garza

Milenio semanal

La historia continúa

MILENIO SEMANAL HABLA SOBRE LA REVISTA BICENTENARIO

Tomado de: http://www.msemanal.com/node/3726

Luego del show de las celebraciones patrióticas bicentenarias, la indagación de la Historia contiúa con seriedad en publicaciones como esta revista trimestral, cuya undécima entrega explora aspectos del “entretenimientoa” durante el siglo XIX y los años del Porfiriato: de las “novelitas” de la primera mitad del siglo a las funciones del circo Chiarini, y de las luchas, la esgrima, el box y las artes marciales en los primeros años del siglo XX a los sorprendentes anuncios publicitarios en la revista La Hacienda de esos años (victrolas y gramófonos, máquinas de escribir y de coser, moda, autos, artículos de belleza y hasta Coca-Cola). Además, las cartas de Matías Quintana a su “indeciso” hijo Andrés Quintana Roo y a su “nuera mentecata” Leona Vicario; también una revisión del campo mexicano en el cine nacional y más.
REVISTA BICENTENARIO. EL AYER Y HOY DE MÉXICO (VOL. 3, NO. 11) INSTITUTO MORA, 96 PP. ENERO-MARZO 2011

BiCentenario, una nueva forma de difundir la historia

Agradecemos a UNIVERSO, el periódico de los universitarios de la Universidad Veracruzana, la publicación del siguente artículo acerca de la Revista BiCentenario:

La revista Bi Centenario. El ayer y hoy de México, publicada por el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, es un tesoro de difusión de la historia, a propósito de la celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Para presentar la revista asistieron la editora Ana Suárez Argüello, del Instituto Mora, y Celia del Palacio Montiel, coordinadora del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la UV, quienes coincidieron en calificar como un acierto la publicación en medio de festejos organizados por los gobierno federal y estatales que nada aportan a la reflexión de los aniversarios y que, incluso, son ostentosos y muchos de ellos ridículos.

En su intervención, Celia del Palacio expresó que Bi Centenario le parece una revista importante por la excelencia en su presentación-ilustración, los colaboradores son todos investigadores y expertos en diversos temas de historia, y los contenidos se tratan desde un enfoque exclusivamente de difusión y no de investigación o especializado (quedan fuera las notas de pie de página, por ejemplo).

Entre las secciones destacó “Desde hoy”, la cual aborda temas actuales o de la vida cotidiana que están intrínsecamente relacionados con la historia, la cual nos ayuda a comprender el presente. Asimismo, puso especial atención en el apartado dedicado a los lectores, que mandan sus cartas para preguntar por hechos históricos precisos y pocos conocidos.

Termina de leer el artículo completo en: http://www.uv.mx/universo/375/infgral/infgral_10.htm