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“Venían muy redotados… Pero con mucha violencia”

Graziella Altamirano Cozzi
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  41.

El capitán de caballería Gregorio Martínez cuenta aquí las duras vivencias como combatientes junto al general Francisco Villa entre 1917 y 1919 antes de deponer las armas. Transformados en gavilleros dispuestos únicamente a sobrevivir, afrontaron el final de la lucha revolucionaria en medio del hambre, el saqueo, las deserciones y la irracional brutalidad.

Luz Corral

A fines de 1915 la otrora poderosa División del Norte había desaparecido. Con la derrota a cuestas, el general Francisco Villa decidió seguir una guerra de guerrillas en contra de Venustiano Carranza y, a partir de entonces, con tan sólo un pequeño contingente constitutido por hombres que habían militado bajo sus órdenes, comenzó a operar en el estado de Chihuahua, haciendo extensivo su movimiento a los vecinos estados de Durango y Coahuila.

Pequeños destacamentos, divididos en facciones, hostilizaron al gobierno y resistieron durante cuatro años todo intento de pacificación. Estas gavillas al movilizarse en sus lugares de origen mantuvieron contacto con la población, lo cual les facilitó organizarse, incrementar sus contingentes, conseguir provisiones e informarse de los movimientos del ejército federal. El arraigo popular que mantuvieron los villistas en numerosas poblaciones facilitó sus acciones.

En corto tiempo Villa consiguió reunir un respetable contingente armado que, durante los años siguientes, mantuvo sucesivos encuentros con los distintos jefes de operaciones militares enviados a combatirlo. Las guerrillas villistas llegaron a obtener algunas victorias logrando tener en jaque a Carranza y a su ejército a lo largo de casi cinco años. Sin embargo, aunque se fueron engrosando los contingentes guerrilleros, también se empezaron a rendir algunas facciones. Muchos villistas se amnistiaron y se pasaron a las filas carrancistas combatiendo a sus antiguos compañeros, lo que Villa nunca les perdonaría. Ante las represalias ejercidas y la táctica de leva forzosa que implementó, el caudillo empezó a perder apoyo popular, al tiempo que provocó continuos reacomodos en las jefaturas militares del Ejército federal y la formación de numerosos cuerpos de voluntarios y defensas sociales en diversas poblaciones cuya finalidad era proteger propiedades y familias de los ataques guerrilleros.

Después de tantos años de guerra, la guerrilla empezó a declinar y el movimiento se debilitó; apareció el cansancio y la desmoralización entre las tropas. Aumentaron las deserciones en masa porque se intensificó el miedo y empezaron a perder la fe. Muchos que habían sido fieles al ex jefe de la División del Norte y que llevaban años levantados en armas no pudieron resistir más y se fueron retirando de la lucha.

Tras la sublevación del grupo sonorense contra el gobierno, la adhesión de numerosos generales y el asesinato del presidente Venustiano Carranza en mayo de 1920, Villa estuvo dispuesto a pactar con el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta. El 31 de agosto de 1920, en la hacienda de Tlahualilo, Durango, los villistas depusieron las armas.

El texto que ahora se presenta es una edición de la entrevista que realicé al capitán de caballería Gregorio Martínez, los días 8 de septiembre de 1983 y 29 de septiembre de 1984 en la ciudad de Camargo, Chihuahua (pho/1/228). Se han seleccionado los relatos que recuerdan algunos pasajes de su participación de 1917 a 1919 en la guerrilla villista, años en los que se escribió uno de los capítulos más cruentos de la revolución, cuando a salto de mata y ocultas en las serranías, las gavillas hicieron de la guerrilla su modus operandi, abasteciéndose del saqueo y el robo, subsistiendo de lo que podían obtener en forma voluntaria o forzosa en los poblados aledaños y cazando al enemigo para matarlo, a riesgo de ser ellos los victimados. Hasta el fin de sus días, Gregorio Martínez mantuvo vivo el recuerdo de esos años de lucha y sobrevivencia al lado del general Villa, a quien ya no conoció como el líder admirado y carismático de otros tiempos, sino como el caudillo derrotado, despiadado y vengativo.

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ai???Flore de TAi??ai??? en las elecciones presidenciales de 1920

Francisco IvA?n MAi??ndez Lara
Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 34.

El papel de la prensa fue destadaco en la sucesiA?n presidencia, tanto por los apoyos que dio como en la “construcciA?n” de candidaturas. A?lvaro ObregA?n y Pablo GonzA?lez parecAi??an las opciones mA?s seguras, pero Venustiano Carranza optA? por un desconocido Ignacio Bonillas.

Imagen 2.  El Monitor Republicano, 21 de marzo de 1920, p. 3 (492x640)

CorrAi??a el aAi??o de 1919. Cerca de la Alameda capitalina un organillo reproducAi??a la mA?sica de un cuplAi?? cuya letra decAi??a:

Flor de tAi?? es una linda zagala
Que a estos valles a poco llegA?
Nadie sabe de dA?nde ha venido
Ni cuA?l es su nombre, ni dA?nde naciA? [ai??i??]
Flor de tAi??, flor de tAi?? no desdeAi??es mi amor
que contigo es la vida un encanto y sin ti es un dolor.

La melodAi??a habAi??a cobrado fama en los A?ltimos meses no solamente por su ritmo agradable para los habitantes de la ciudad de MAi??xico, sino tambiAi??n porque se relacionA? directamente con el futuro del paAi??s: las elecciones presidenciales.

I

La etapa mA?s violenta de la revoluciA?n mexicana habAi??a concluido pocos aAi??os atrA?s. Venustiano Carranza triunfA? en las elecciones presidenciales de 1917, pero dos aAi??os mA?s tarde su periodo en la silla mA?s importante del paAi??s estaba por terminar. Entonces comenzaron a saltar a la escena polAi??tica los presidenciables. Por ello, al iniciar 1919 Carranza dio a conocer un manifiesto en el que tratA? de calmar los A?nimos electorales, sin embargo la efervescencia era mucha y poco pudo hacer para tranquilizar a los contendientes.

Por unos meses pareciA? que la contienda se definirAi??a entre los dos generales de mayor renombre: A?lvaro ObregA?n y Pablo GonzA?lez, el primero derrotA? a Pancho Villa en 1915 y el segundo habAi??a planeado la estrategia para asesinar a Emiliano Zapata en 1919. Carranza no vio con buenos ojos estas candidaturas e impulsA? una tercera opciA?n: Ignacio Bonillas, un ingeniero sonorense que no habAi??a forjado su carrera en las fuerzas armadas. Este personaje era prA?cticamente desconocido en el
paAi??s, por ello le pusieron como mote el tAi??tulo de la melodAi??a con la que iniciamos este texto, ai???Flor de TAi??ai???.

Bonillas naciA? en Hermosillo, Sonora, en 1858. Sus antecedentes son poco conocidos: se titulA? como ingeniero en Boston, Massachussets, regresA? a su estado natal un tiempo, pero volviA? a cruzar la frontera para trabajar como traductor para el gobernador de Arizona y dar clases en el mismo estado. Entre 1887 y 1889 fungiA? como presidente del ayuntamiento de Magdalena en el distrito norte de Sonora. En julio de 1911 compitiA? por la gubernatura de Sonora, pero no ganA?. Meses mA?s tarde obtuvo una curul en la XXIII legislatura del estado de Sonora.

Imagen 5. El Heraldo de MAi??xico, 21 de marzo de 1920, p. 4 (467x640)

DespuAi??s de los asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente JosAi?? MarAi??a Pino SuA?rez, Bonillas se uniA? al constitucionalismo y Carranza lo nombrA? agente fronterizo; su trabajo consistAi??a en revisar los ingresos y egresos del ejAi??rcito. La enorme confianza que le profesaba el Primer Jefe se reflejA? en la funciA?n que desempeAi??A? en el gobierno provisional constitucionalista en Hermosillo: el 20 de octubre de 1913 fue nombrado encargado de las carteras de Fomento y Comunicaciones. Tres aAi??os mA?s tarde participA? en las negociaciones para terminar con la expediciA?n punitiva y, desde febrero de 1917, fue el embajador de MAi??xico en Washington.

El cuatro de julio de 1919 el periA?dico El DemA?crata asegurA? que el ingeniero serAi??a candidato a la presidencia. Un dAi??a mA?s tarde, El Universal publicA? una entrevista en la que Bonillas desmentAi??a la nota y aseguraba que su candidatura jamA?s se llevarAi??a a cabo. En El DemA?crata se agregA? que despuAi??s de terminar su encargo en el paAi??s vecino se retirarAi??a de la vida pA?blica, y que buena parte de la informaciA?n que circulaba eran rumores.

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El Universal. Una voz aliada al poder

Bernardo Masini Aguilera
ITESO

Venustiano Carranza delineA? una estrategia de medios cuando llegA? al poder que se basA? en crear periA?dicos afines. El Universal fue el diario que ayudA? a crear y sostener esa idea que pronto se truncA? con su muerte. La vida de esta empresa casi centenaria ha estado marcada por su cercanAi??a constante con el poder polAi??tico.

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Edificio del periA?dico El Universal, ca. 1916. Archivo Casasola, inv. 90022.

En diciembre de 2016 se cumplirA?n 100 aAi??osAi??del comienzo de los trabajos del Congreso Constituyente que dio lugar a la carta magnaAi??promulgada el 5 de febrero de 1917 en QuerAi??taro. La nueva ConstituciA?n fue la piedraAi??angular del proyecto polAi??tico de VenustianoAi??Carranza, quien intentA? a travAi??s de ella enviarAi??un mensaje a la ciudadanAi??a que, por unAi??lado, aAi??oraba los tiempos de estabilidad delAi??porfiriato y, por el otro, acusaba cansancio eAi??incertidumbre a raAi??z del conflicto armado comenzado en 1910. El VarA?n de Cuatro CiAi??negasAi??habAi??a logrado controlar la mayorAi??a de los hilos de la polAi??tica nacional. Su estrategiaAi??fue bastante audaz: encabezA? un equipo de personas que en sus respectivos lugares deAi??origen eran vinculadas con la administraciA?nAi??pA?blica porfiriana, que a los ojos de los nostA?lgicosAi??habAi??a brillado por su eficiencia, peroAi??al mismo tiempo enarbolA? el discurso de laAi??reivindicaciA?n de Francisco I. Madero y susAi??ideales, traicionados por Victoriano Huerta yAi??sus secuaces desde los aciagos dAi??as de la DecenaAi??TrA?gica, en febrero de 1913.

Carranza fue sumamente cuidadoso de lasAi??formas y con ello logrA? diferenciarse de HuertaAi??frente a la creciente opiniA?n pA?blica. Los aAi??osAi??de la revoluciA?n habAi??an fomentado mayor interAi??sAi??de los ciudadanos por lo que acontecAi??aAi??en los corrillos polAi??ticos, a diferencia de lo queAi??acostumbraba la gente hasta hacAi??a poco tiempo.Ai??Por eso, evitA? la tentaciA?n de proclamarseAi??presidente cuando llegA? al poder, como sAi?? loAi??habAi??a hecho Huerta. Antes bien, se hacAi??a llamarAi??Primer Jefe del EjAi??rcito Constitucionalista y,Ai??aunque tomaba decisiones como encargadoAi??del poder ejecutivo, evitA? usar esa etiquetaAi??hasta que pudo legitimarla con el nuevo ordenAi??de cosas que dispuso la ConstituciA?n deAi??1917. Carranza entendiA? que uno de los principalesAi??defectos de la gestiA?n de su antecesorAi??habAi??a sido su abierta ilegitimidad. La traiciA?nAi??de Huerta a Madero y a Pino SuA?rez era delAi??dominio pA?blico. Si bien tenAi??a una cantidadAi??no pequeAi??a de aliados ai??i??algunos de ellos conAi??fuerte potencial para influir, como el PartidoAi??CatA?licoai??i?? proliferaba la imagen del HuertaAi??usurpador, del militar que habAi??a obtenidoAi??provecho de la confianza ciega que le habAi??aAi??brindado Madero. Por ende, podAi??a concluirseAi??que Huerta tenAi??a un respaldo popular mAi??nimo.

Una voz aliada

Existieron periA?dicos filohuertistas como ElAi??MaAi??ana y El PaAi??s, por citar dos ejemplosAi??capitalinos, pero su circulaciA?n y su eventualAi??impacto eran mA?s bien menores. Carranza entendiA?Ai??en cabeza ajena la pertinencia de contarAi??con prensa aliada, cuyo alcance fuera mayor yAi??cuyo discurso se homologara en torno a susAi??planes para concluir el proceso de pacificaciA?nAi??del paAi??s y abrir una nueva etapa de la historiaAi??nacional. AuspiciA? el nacimiento de variosAi??periA?dicos a lo largo del territorio nacional,Ai??que contaron con recursos suficientes para imprimirseAi??con tecnologAi??a de punta y con tirajesAi??amplios para su Ai??poca. De esa forma naciA? ElAi??Universal, que publicA? su primer nA?mero elAi??1 de octubre de 1916 en la ciudad de MAi??xico.Ai??En la misma lA?gica aparecieron en 1917 ExcAi??lsior,Ai??tambiAi??n en la capital; El InformadorAi??en Guadalajara y La OpiniA?n en TorreA?n. EnAi??1918 surgieron El Mundo de Tampico y ElAi??Porvenir de Monterrey. Estos diarios, juntoAi??a otros de menor tiraje e impacto esparcidosAi??por el paAi??s, articularon un discurso que cerrA?Ai??filas tras el proyecto carrancista de una nuevaAi??ConstituciA?n.

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Sala de linotipos de El Universal, ca. 1920. Archivo Casasola, inv. 149964.

Desde el siglo XIX habAi??a quedado claroAi??a la clase polAi??tica mexicana la necesidad deAi??contar con prensa aliada a sus causas. SinAi??embargo, se partAi??a del supuesto de que losAi??periA?dicos eran leAi??dos por pocas personas,Ai??quienes generalmente ya concordaban con losAi??planteamientos esgrimidos en sus pA?ginas. LosAi??adeptos al Partido Liberal leAi??an prensa liberalAi??y otro tanto hacAi??an los seguidores del PartidoAi??Conservador. Por ello, mA?s que instrumentosAi??para informar a la sociedad de lo que ocurrAi??a,Ai??los periA?dicos decimonA?nicos eran poco mA?sAi??que A?rganos de difusiA?n y comunicaciA?n entreAi??camaradas. El posicionamiento relativo de laAi??prensa crAi??tica del gobierno durante el porfiriatoAi??marcA? un puente entre ese modus operandi y elAi??que inaugurA? Carranza. Destacaron entoncesAi??en ese sentido periA?dicos como La Orquesta,Ai??El Hijo del Ahuizote y El Diario del Hogar.Ai??Pero la apariciA?n de El Universal estableciA?Ai??un orden de cosas en la relaciA?n prensa-gobiernoAi??que en buena medida prevalece hastaAi??nuestros dAi??as.

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La guerra que Carranza no quiso comprar

Harim BenjamAi??n GutiAi??rrez MA?rquez – Universidad AutA?noma Metropolitana, X.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 26.

En momentos en que la primera guerra mundial entraba en la etapa de definiciones, Alemania planificA? una jugada para evitar la confrontaciA?n con Estados Unidos. La idea involucraba a MAi??xico y JapA?n, pero la intercepciA?n y desencriptaciA?n de un telegrama enviado por el ministro del exterior alemA?n Arthur Zimmermann tirA? toda la operaciA?n por la borda. Woodrow Wilson sAi?? entro en guerra y Venustiano Carranza mantuvo su neutralidad filogermana.

Caricatura Zimmermann (920x949)

The Temptation, caricatura del ofrecimiento de Zimmermann, en The Dallas Morning
News, 2 de marzo de 1917.

Era 1916. La primera guerra mundial desangrabaAi??a Europa. La alianza de Gran BretaAi??a,Ai??Francia, Rusia e Italia luchaba contra los imperiosAi??centrales: Alemania, Austria-HungrAi??aAi??y TurquAi??a. ParecAi??a que nadie podAi??a lograr unaAi??victoria decisiva.

En el mar, el imperio britA?nico tenAi??a unaAi??ventaja: su flota de guerra, la Royal Navy, laAi??mA?s grande y poderosa del mundo. HabAi??aAi??bloqueado el paso a los barcos germanos yAi??cercenado la mayorAi??a de las rutas comercialesAi??marinas del Reich alemA?n. Pero los alemanesAi??tenAi??an submarinos que podAi??an burlarAi??el bloqueo y atacar en alta mar, por lo queAi??esperaban que tarde o temprano cortaran o redujeran las rutas de abastecimiento y obligasenAi??a Gran BretaAi??a a rendirse. Para asegurarAi??esa estrategia urdieron un plan que parecAi??aAi??brillante: provocar una guerra entre MAi??xicoAi??y Estados Unidos.

Para entender lo anterior, hay que recordarAi??que al principio de la guerra los beligerantes atacaban por lo general a los barcos enemigos,Ai??respetando las naves neutrales. Pero losAi??alemanes se dieron cuenta de que asAi?? no ganarAi??an.Ai??Por eso, en 1915 declararon la guerraAi??submarina ilimitada (GSI); es decir, ordenaron aAi??sus submarinos destruir cualquier barco que seAi??acercara a las costas de Gran BretaAi??a o FranciaAi??(solo dejaron abierto un pequeAi??o corredor enAi??el AtlA?ntico para naves neutrales). Eso provocA?Ai??la protesta de Estados Unidos, que defendAi??aAi??su derecho de comerciar con quien quisiera.Ai??Los alemanes sabAi??an que la neutralidadAi??de ese paAi??s favorecAi??a a los Aliados, pues eraAi??un importantAi??simoAi??proveedor y prestamistaAi??de Gran BretaAi??aAi??y Francia, asAi?? queAi??continuaron con la GSI. En ese mismoAi??aAi??o hundieron alAi??transatlA?ntico britA?nicoAi??Lusitania, matandoAi??a 1 198 pasajeros,Ai??entre ellos a 128Ai??estadunidenses.

Submarino alemA?n U14 (800x591)

Submarino U-14, 1914. Library of Congress, Washington, Estados Unidos.

El gobierno deAi??Washington, presididoAi??por WoodrowAi??Wilson, protestA?Ai??enAi??rgicamente porAi??esas muertes. SinAi??embargo, no declarA? la guerra, pues tenAi??a laAi??esperanza de promover negociaciones de paz entre los beligerantes. AdemA?s, gran parte deAi??los estadunidenses eran aislacionistas, persuadidos de que no debAi??an involucrarse en unaAi??guerra europea. Asimismo, Wilson pensaba reelegirse en 1916, objetivo que logrA? ostentA?ndoseAi??como el hombre que habAi??a salvado a suAi??paAi??s de la guerra. Sin embargo, el hundimientoAi??del Lusitania y otros incidentes similares aumentaronAi??el tono de sus protestas, por lo queAi??en septiembre de 1915 Alemania suspendiA? la GSI. Una parte de sus gobernantes comprendAi??aAi??que si Estados Unidos les declaraba la guerra,Ai??su enorme capacidad financiera y productivaAi??podrAi??a dar la victoria a los aliados.

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Las reformas que transformaron al ejAi??rcito

Martha Beatriz Loyo / FES AcatlA?n, UNAM

BiCentenario #21

Terminada la revoluciA?n, en 1917 se emprendiA? la reorganizaciA?n de las fuerzas militares que hasta entonces no estaban unificadas y significaban un problema polAi??tico y econA?mico para la estabilidad del paAi??s. Fueron medidas graduales, aplicadas a lo largo de mA?s de una dAi??cada

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

El 9 de febrero de 1913, a las siete de la maAi??ana, el presidente Francisco I. Madero saliA? escoltado por los cadetes de El Colegio Militar, del AlcA?zar de Chapultepec, para dirigirse a Palacio Nacional a donde llegA? dos horas despuAi??s por el acecho de los grupos rebeldes que atacaban el recinto. La actitud de los cadetes es conocida ahora como la Marcha de la lealtad. Esa maAi??ana se iniciA? un golpe de Estado en la capital encabezado por los generales Bernardo Reyes, FAi??lix DAi??az, Manuel MondragA?n y otros, nombrado despuAi??s como Decena TrA?gica. Al ser herido el general Lauro Villar, comandante de la guarniciA?n de la plaza, Madero nombrA? en su lugar al general Victoriano Huerta, quien lo traicionarAi??a culminando con la renuncia y el posterior asesinato de Madero y del vicepresidente JosAi?? MarAi??a Pino Suarez.

El 18 de febrero los gobernadores de los estados recibieron el siguiente mensaje: Autorizado por el Senado, he asumido el Poder Ejecutivo estando preso el Presidente y su gabinete. Victoriano Huerta. De inmediato, el 19 de febrero, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, recibiA? mediante un decreto expedido por legislatura estatal, el mandato para desconocer el gobierno usurpador de Huerta y poco despuAi??s formar un ejAi??rcito para enfrentarlo. Este serAi??a el ejAi??rcito constitucionalista que Carranza dividiA? en varios cuerpos con el fin de operar a lo largo del territorio nacional hasta que se restableciera el orden constitucional interrumpido por el golpe militar.

Para algunos historiadores del ejAi??rcito, desde hace algunos aAi??os, este A?ltimo acontecimiento marcA? el momento en el que se establecieron las bases legales para el nacimiento de un nuevo ejAi??rcito popular en diferentes partes del paAi??s, acaudillado por jefes regionales que se unirAi??an a Carranza en su lucha por la legalidad. Sin embargo, no fue sino hasta junio de 1914 cuando en la batalla de Zacatecas, la divisiA?n del norte, comandada por Pancho Villa, derrotA? al A?ltimo bastiA?n del ejAi??rcito federal que habAi??a sido una instituciA?n fundamental en los regAi??menes de Porfirio DAi??az, Francisco LeA?n de la Barra, Francisco I. Madero y Victoriano Huerta. El 15 de julio de 1914 Huerta renunciA? a la presidencia y casi un mes despuAi??s, el 13 de agosto, el general del ejAi??rcito constitucionalista del noroeste, A?lvaro ObregA?n, y el general JosAi?? Refugio Velazco, jefe del ejAi??rcito federal, firmaron cerca de la capital, los tratados de Teoloyucan, donde se establecAi??a la rendiciA?n y disoluciA?n del ejAi??rcito federal asAi?? como la ocupaciA?n de la capital por las fuerzas revolucionarias.

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

La unilateralidad de esta acciA?n decidida por Carranza, asAi?? como la suspensiA?n del servicio del ferrocarril entre MAi??xico y Chihuahua, marginaron al ejAi??rcito villista y desde este momento las dificultades entre ellos se hicieron cada vez mA?s evidentes. Sin embargo, el enfrentamiento no se dio pues ambos esperaban imponer sus objetivos en la convenciA?n de lAi??deres militares que se iniciA? en Aguascalientes, en octubre.

La heterogeneidad de los representantes revolucionarios impidiA? que se lograra la unidad entre las distintas facciones y cuando por fin los lAi??deres se enfrentaron, los convencionistas tuvieron que tomar partido y desbandarse. ObregA?n, el mA?s importante de ellos, siguiA? a Carranza y resultA? ser el militar mA?s hA?bil de la revoluciA?n, como lo demostrA? al derrotar a Villa en Celaya, Trinidad, LeA?n y Aguascalientes, entre abril y agosto de 1915.

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza no sA?lo triunfA? sobre sus opositores en el campo de batalla, sino tambiAi??n en el polAi??tico gracias a una estrategia que le atrajo mA?s simpatizantes. El 19 de octubre fue reconocido porAi?? Estados Unidos, y convocA? a un nuevo Congreso Constituyente que diera legalidad y legitimidad a su mandato, promulgA?ndose una nueva ConstituciA?n el 5 de febrero de 1917. AllAi?? se asentaba el marco jurAi??dico-legal con el cual los gobiernos posrevolucionarios darAi??an forma a la nueva naciA?n.

Para saber mA?s

GUZMA?N, MARTA?N LUIS, La sombra del caudillo, MAi??xico, Castalia, 2002.

LOYO, MARTHA, JoaquAi??n Amaro y el proceso de institucionalizaciA?n del ejAi??rcito mexicano, 1917-1931, MAi??xico, FCE, IIH-UNAM-INEHRM, 2003.

PLASENCIA DE LA PARRA, ENRIQUE, Historia y organizaciA?n de las fuerzas armadas en MAi??xico 1917-1937, MAi??xico, IIH-UNAM, 2010.

Ver El general, dir. Natalia Almada, 89 min., dvd.

Ver La sombra del caudillo, dir. Julio Bracho, 120 min., http://www.youtube.com/watch?v=t2HHSuwmDJg

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.