Archivo de la etiqueta: Estados Unidos

Kathryn Blair. La vida sin mapa de camino

Ximena Montes de Oca y Héctor Luis Zarauz López
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  40.

La autora de A la sombra del Ángel, una biografía novelada sobre su suegra, la polifacética Antonieta Rivas Mercado, actriz, mecenas, escritora, promotora cultural y defensora de los derechos de la mujer a principios del siglo XX, narra aquí su vida en México, la formación en Estados Unidos, el paso por Cuba y cómo es que llegó tardíamente a las letras.

Diseño de íconos por Laymik The Noun Project. Licencia de uso Creative Commons

Diseño de íconos por Laymik The Noun Project. Licencia de uso Creative Commons

Kathryn Skidmore Blair nació en Cuba en 1920 y tres años después llegaba a una ciudad de México, provinciana y apacible, según relataría años más tarde, aunque en pleno proceso de reconstrucción posrevolucionario. Muy joven viajó a California, Estados Unidos, la patria de sus padres, en donde completó su formación escolar. Con el estallido de la segunda guerra mundial se involucraría como empleada en una fábrica de armamento y comentarista en Hollywood. Posteriormente viviría en Cuba donde presenció el ascenso del régimen revolucionario, lo cual la decidió a regresar a México en donde reside hasta la fecha.

Además de haber ejercido el periodismo, es escritora y ha publicado obras como El diario de Lucía (2000) y Breve relato de la historia de México de los olmecas al siglo XXI (2010), aunque sin duda su libro A la sombre del ángel es su obra más importante en la narra la vida de su suegra, Antonieta Rivas Mercado. El libro fue publicado por primera vez en 1995, y a la fecha ha vendido más de 200 000 ejemplares.

Aunque Kathryn no conoció en vida a Antonieta, el parentesco que las unía le dio la oportunidad de entrevistar a los familiares, obteniendo información de primera mano. La exhaustiva investigación que le tomó cerca de 20 años de trabajo, le permitió reconstruir de forma muy precisa la biografía de Antonieta, quien vivió tres momentos cruciales de la historia de México: el final del porfiriato, la revolución y posteriormente la lucha de poderes por gobernar al país, hasta su muerte en 1931, año en que decidió poner fin a su vida en la Catedral de Notre Dame, en París.

La obra de Blair tiene el valor de haber “rescatado” la figura de Antonieta Rivas Mercado, en un momento en el cual era poco conocida, al igual que otros personajes femeninos de gran relevancia para la historia nacional. Su relato permitió dimensionar la importancia de las labores altruistas y políticas de Antonieta.

[...]
Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

Dos dAi??cadas del TLCAN, aciertos y oportunidades perdidas

Paolo Riguzzi / El Colegio Mexiquense

Patricia de los RAi??os / Universidad Iberoamericana

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 23.

La apuesta por un intercambio comercial abierto con Estados Unidos y CanadA? que favoreciera el desarrollo mexicano no ha sido tan exitosa como se esperaba. Hay razones econA?micas internacionales que lo explican, pero parte importante de las fallas se encuentran en problemas internos que MAi??xico no ha logrado superar.

Firma Oficial del NAFTA por los tres paAi??ses (2) (800x548)

Los presidente de MAi??xico y Estados Unidos, Carlos Salinas de Gortari y George Bush, junto con el primer ministro canadiense Brian Mulroney durante la ceremonia inicial del Tratado de Libre Comercio de AmAi??rica del Norte, San Antonio Texas, 7 de octubre de 1992.

El Tratado de Libre Comercio de AmAi??rica del Norte, entre CanadA?, Estados Unidos y MAi??xico (TLCAN), se suscribiA? en diciembre de 1992 y, tras su ratificaciA?n por los tres congresos al aAi??o siguiente, entrA? en vigor en enero de 1994. Cumple asAi?? 20 aAi??os de existencia, y las implicaciones de esta duraciA?n resultan evidentes si se piensa que mA?s de un tercio de la poblaciA?n mexicana naciA? posteriormente y que otra porciA?n importante transcurriA? toda su edad adulta con el TLCAN en operaciA?n. MA?s allA? de la conmemoraciA?n, examinar y debatir los elementos principales de su significado constituye una tarea ineludible, en particular por lo que concierne a la relaciA?n con Estados Unidos, que es el aspecto clave desde el punto de vista de MAi??xico.

A lo largo de su relaciA?n, los dos paAi??ses sA?lo habAi??an tenido experiencias limitadas en cuanto a tratados comerciales. En el siglo XIX, en dos ocasiones, llegaron a suscribirse acuerdos relacionados con la liberalizaciA?n arancelaria: el McLane-Ocampo, en 1859, muy controvertido por los aspectos territoriales que contenAi??a;Ai?? y el Romero-Grant, en 1883. Sin embargo, ninguno de los dos entrA? en vigor por la falta de aprobaciA?n en el congreso estadunidense. Durante el siglo XX, se firmA? un tratado de comercio en el marco de la cooperaciA?n extraordinaria de los aAi??os de la segunda guerra mundial; el acuerdo, que abarcaba solo una porciA?n del intercambio, estuvo en vigor entre 1943 y 1949 y se abrogA? a instancias de MAi??xico en 1950. De allAi??, no hubo otros acuerdos hasta el de 1992.

Las raAi??ces del TLCAN se encuentran en las grandes transformaciones mundiales de los aAi??os ochenta del siglo XX, impulsadas por el colapso de la UniA?n SoviAi??tica, la consolidaciA?n del proyecto de la UniA?n Europea, la liberalizaciA?n de los mercados financieros, y el incipiente proceso de globalizaciA?n en varios A?mbitos. En la regiA?n de NorteamAi??rica, se verificA? en 1987 la negociaciA?n del Acuerdo de Libre Comercio entre CanadA? y Estados Unidos. En el caso de MAi??xico, el agotamiento de la industrializaciA?n protegida y luego la petrolizaciA?n de la economAi??a, llevaron a la desastrosa crisis de la deuda en 1982 y se impuso la polAi??tica de apertura comercial para reorientar las fuentes de crecimiento. Como reflejo de ello, en 1986 MAi??xico adhiriA? al GATT (Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio), lo que implicA? el desmantelamiento progresivo de las barreras arancelarias y no arancelarias muy elevadas que aislaban a la economAi??a mexicana del mercado internacional.

El acuerdo

El gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) observA? con mucha atenciA?n el surgimiento del tratado entre CanadA? y Estados Unidos y fue durante su presidencia cuando tomA? forma el diseAi??o ambicioso de negociar un tratado de libre comercio con el vecino del norte. Eso se vio como una palanca crucial no sA?lo para profundizar y ordenar el proceso de integraciA?n silenciosa que ya venAi??a ocurriendo entre las dos economAi??as, sino tambiAi??n para garantizar continuidad al proyecto de modernizaciA?n en un sentido liberal de la sociedad mexicana. Desde este punto de vista, el TLCAN se considerA? como un candado para impedir que una futura administraciA?n pudiera dar marcha atrA?s fA?cilmente al proceso de apertura econA?mica.

Si bien los tres paAi??ses de AmAi??rica del Norte compartAi??an ciertas premisas acerca de la liberaciA?n del comercio de bienes y servicios y de los flujos de inversiA?n, en torno a ellas se dio una negociaciA?n compleja, la cual pasA? por un proceso preparatorio y etapas distintas, hasta desembocar en la ratificaciA?n. Las polAi??ticas domAi??sticas y la disparidad de las economAi??as planteaban escollos importantes. Para MAi??xico, que ya habAi??a reducido de forma importante sus barreras de protecciA?n comercial, destacaban dos prioridades: la captaciA?n de inversiA?n extranjera para financiar el nuevo modelo de desarrollo; y encontrar un mecanismo de soluciA?n de controversias, el cual quedA? establecido en el capAi??tulo 19 del acuerdo, en el que se constituyA? un mecanismo para resolver disputas mediante paneles cuyos fallos son obligatorios.

El TLCAN preveAi??a la eliminaciA?n de las fronteras para comercializar bienes y servicios entre los tres paAi??ses, la protecciA?n de las inversiones ante procedimientos expropiatorios y de la propiedad intelectual, la administraciA?n conjunta del acuerdo, y la aplicaciA?n de mecanismos de soluciA?n de controversias. La desapariciA?n de las tarifas arancelarias se escalonA? a lo largo de un determinado periodo y, para determinar quAi?? bienes tendrAi??an derecho al trato preferencial, se estipularon las reglas de origen que aseguran que las ventajas del TLCAN sA?lo beneficien a mercancAi??as producidas en AmAi??rica del Norte. La desgravaciA?n arancelaria se diseAi??A? de acuerdo con listas especAi??ficas negociadas en el tratado, segA?n cuatro categorAi??as: a) desgravaciA?n inmediata al entrar en vigor el tratado; b) eliminaciA?n del arancel en cinco etapas anuales; c) eliminaciA?n en diez aAi??os; d) plazo de quince aAi??os para la desgravaciA?n del maAi??z, el frijol y la leche en polvo en MAi??xico, y el jugo de naranja en Estados Unidos.

P1020349 (800x600)

Muro fronterizo MAi??xico-Estados Unidos.

Discursos y hechos

Elaborar un balance del impacto econA?mico del TLCAN es una cuestiA?n muy compleja, que requiere perspectivas diferenciadas y excede el espacio disponible para este ensayo. Una manera provechosa de acercarse al tema es adoptar como referencia las promesas explAi??citas: aquellas ventajas para MAi??xico que, segA?n el discurso oficial, el tratado traerAi??a consigo, y que constituAi??an las razones para aprobarlo.

Para realizar este ejercicio, utilizaremos el mensaje que el presidente Salinas de Gortari dirigiA? al paAi??s el 12 de agosto de 1992, una vez que concluyeron las negociaciones. En este notable documento se exponAi??an seis beneficios principales, en el siguiente orden: a) la vinculaciA?n a uno de los centros de la economAi??a mundial; b) el acceso amplio y permanente de los productos mexicanos al gran mercado norteamericano; c) la estipulaciA?n de reglas claras y certidumbre en el intercambio con Estados Unidos y CanadA?; d) la especializaciA?n de la producciA?n de acuerdo con las ventajas de los recursos y las habilidades mexicanas; e) el beneficio de los consumidores, en razA?n de la disponibilidad de mA?s productos, de mejor calidad y menor precio. Por A?ltimo, se destacaba (con el sobretodo) la ventaja mA?s importante: generar mA?s empleos y mejores remuneraciones para los mexicanos, gracias a la llegada de capitales e inversiones productivas.Ai?? Como se aAi??adiA? posteriormente, el interAi??s de MAi??xico era el de ai???exportar mercancAi??as, no personasai???.Ai??

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

Entre discriminaciones, sudor y sangre: El origen de la lucha libre en MAi??xico

Revista BiCentenario # 18

MartAi??n JosuAi?? MartAi??nez MartAi??nezAi?? /Ai?? Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En el centro del cuadrilA?tero JosAi?? Francisco, mejorAi??conocido como Yaqui Joe, luchador mexicanoAi??oriundo de Guaymas, Sonora, logrA? poner alAi??estadunidense Ted Hawks con la espalda contra laAi??lona. Una vez mA?s utilizA? sus piernas musculosas,Ai??que como dos enormes tenazas de acero envolvAi??anAi??el torso del oponente, inmovilizA?ndolo. Los intentosAi??de Ai??ste por desprenderse fueron inA?tiles, el castigoAi??le producAi??a gran sufrimiento que se reflejabaAi??en su rostro y en sus gritos. El rAi??feri se apresurA? aAi??tocar con la palma de la mano los tres segundosAi??reglamentarios que convirtieron a Hawks en unaAi??cifra mA?s de la larga lista de derrotados que acumulabaAi??el Yaqui.

El Santo

Concluida la funciA?n de lucha libre ai??i??encuentroAi??deportivo entre dos atletas, en el que se trataAi??de vencer al rival mediante prensas dolorosasai??i??,Ai??el oponente abandonA? el encordado. El YaquiAi??se puso de pie, dominA? la respiraciA?n que seAi??encontraba agitada por el enorme esfuerzo queAi??acababa de realizar, las manos le temblaban porAi??la adrenalina y el sudor le cubrAi??a todo el cuerpo.Ai??Su sonrisa de satisfacciA?n y amabilidad contrastA?Ai??con los ojos profundos, con el rostro A?spero, cuyasAi??cicatrices y nariz desviada debido a los golpes,Ai??atestiguaban una vida de castigos. De repente laAi??sonrisa desapareciA?; el rAi??feri no tuvo tiempo siquieraAi??de levantar la mano del sonorense en seAi??alAi??de victoria, cuando los asistentes a la arena enAi??Huling, Texas, comenzaron a acercarse de formaAi??violenta al ring con el A?nico objetivo de cobrarAi??con sus propias manos el agravio que habAi??a daAi??adoAi??su honor.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

  • RaA?l Criollo y JosAi?? Xavier NA?var, A?Quiero ver sangre! HistoriaAi??ilustrada del cine de luchadores, MAi??xico, UNAM, 2011.
  • A?lvaro A. FernA?ndez Reyes, Santo, el Enmascarado deAi??Plata. Mito y realidad de un hAi??roe mexicano moderno, MAi??xico,Ai??Conaculta-El Colegio de MichoacA?n, 2004.
  • Lourdes Grobet, Espectacular de Lucha libre, MAi??xico,Ai??UNAM-Trilce Ediciones, 2005.
  • Janina MAi??bius, Y detrA?s de la mA?scaraai??i?? el pueblo. LuchaAi??libre un espectA?culo popular mexicano entre la tradiciA?n y laAi??modernidad, MAi??xico, UNAM-Instituto de Investigaciones EstAi??ticas,Ai??2007.
  • http://www.cmll.com/historia_cmll.htm
  • 100 rifles, Tom Gries, Estados Unidos, 1969, 110 min., dvd.

Los diarios de un obispo en el exilio

Gerardo Salvador González Lara
Tecnlógico de Monterrey
Revista Bicentenario #17

 

La relación de la iglesia católica con el gobierno de México remonta sus orígenes al proceso de conquista y colonización del territorio y las culturas que habitaban el espacio denominado Nueva España, realizado por la monarquía española. De allí que resulte muy difícil separar lo espiritual de lo secular en los actos y móviles de conquistadores y religiosos, pues además la influencia de aquella fue casi constante desde la época de la Colonia hasta mediados del siglo XX, a pesar de los embates secularizadores de los siglos XVIII y XIX, de la revolución mexicana y de la radica- lización de los gobiernos posteriores de los generales Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. A continuación presentamos como testimonio de esta historia algunos fragmentos de los diarios que Jesús María Echavarría y Aguirre, tercer obispo de Saltillo, llevó durante los años de conflicto revolucionario y de la guerra cristera, y pueden ser vistos como representativos del destierro y exilio al que se vieron sometidos obispos y religiosos de menor jerarquía durante los conflictos señalados, presumiendo que quienes lo sufrieron ignoraban cómo ni cuándo esta condición llegaría a su fin.

Jesús María Echavarría y Aguirre nació el 6 de julio de 1859 en un antiguo centro minero llamado San Pedro Bacubirito, en Sinaloa. Fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1886 y consagrado obispo de la diócesis de Saltillo en la ciudad de Aguascalientes el 12 de febrero de 1905, cuando tenía 46 años de edad. El 4 de junio de 1923 recibió de la Santa Sede el decreto de erección del Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas, lo cual le permitió fundar esta casa religiosa y así impulsar el desarrollo de esta congregación y sus distintas casas en tiempos difíciles para la expresión de la religiosidad en México y, a petición de la iglesia católica en Estados Unidos, extendió este servicio mediante la fundación de más casas en distintas ciudades del sur de este país. Murió en Saltillo el 5 de abril de 1954 a los 96 años de edad, luego de 49 años de ejercer en esta diócesis su labor pastoral.

Los diarios de Echavarría y Aguirre registran las experiencias que su autor vivió durante sus dos exilios fuera de la diócesis de Saltillo y del territorio nacional, y el difícil entorno que tuvo que enfrentar. La primera experiencia hacia el destierro se inició con su salida el 27 de abril de 1914, durante el gobierno de Venustiano Carranza, y concluyó con su regreso el 2 de mayo de 1918. En el trayecto estuvo en Saltillo, Guadalajara, ciudad de México, San Luis Potosí, Poza Rica, Tejería, Orizaba para llegar finalmente al puerto de Veracruz, desde donde salió a La Habana y, luego de una estania corta, se trasladó a Key West, Florida, y a Nueva Orleáns, Louisiana; en el estado de Texas estuvo en las ciudades de San Antonio, El Álamo, Santa Rosa, Fort Worth, Eagle Pass y Brackenridge.

Echevarría y Aguirre vivió un segundo exilio durante el gobierno de Plutarco Elías Calles, del 21 de abril de 1927 al 2 de julio de 1929. Salió entonces de Saltillo rumbo a la ciudad de México, donde después de ser interceptado por fuerzas oficiales, fue enviado vía ferrocarril a Nuevo Laredo, Tamaulipas, de donde, forzado por militares y junto con otros seis prelados, cruzó a Laredo, Texas, para luego llegar a las ciudades de San Antonio, Santa Rosa y Brackenridge. Posteriormente viajó a Memphis, Tennessee, y a Salt Lake City, Utah, y en el estado de California estuvo en las ciudades de Los Ángeles, Redondo, San Francisco y San Fernando, para regresar de nuevo a San Antonio, Texas.

En ambos exilios, el obispo de Saltillo permaneció la mayor parte del tiempo en la ciudad de San Antonio.

Los diario referidos se localizan actualmente en la edición crítica Palabras y silencios del tercer Obispo de Saltillo Jesús María Echavarría y Aguirre durante sus exilios (2011), de quien suscribe, donde se explora la forma en que el prelado enfrentó la condición de exiliado desde que dejó su diócesis y demuestra la situación que vivió el colectivo religioso católico mexicano justo en las dos etapas históricas mencionadas, así como su convivencia con integrantes de diferentes congregaciones. De igual manera, ese trabajo identifica las percepciones e interacciones que tuvo este obispo con exiliados de diversos grupos que se pueden caracterizar como revoltosos y reaccionarios o bien como magonistas, porfiristas exiliados, anticarrancistas y otros de menor fuerza contestataria, y de igual manera con el grupo llamado del “México de afuera”.

Estos diarios brindan información y datos relevantes desde la visión religiosa sobre acontecimientos poco o nada conocidos tanto en México como en Estados Unidos, por lo que su contenido ayuda a entender una parte de la historia política, económica y social de los países con los que el autor tuvo contacto.

Veamos cómo este prelado migrante inició su destierro dentro de México, desde que dejó la diócesis de Saltillo hasta que cruzó la frontera de México con Estados Unidos:

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO, SUSCRÍBASE A LA REVISTA BICENTENARIO.

De cA?mo desde Estados Unidos se intentA? llevar la ProhibiciA?n a MAi??xico

Cecilia Autrique Escobar
Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

Si el consumo de licor sigue a este paso, Estados Unidos no serA? nada mejor que una naciA?n de borrachinesai???, comentarA? un profesor de la universidad de Harvard al ex presidente Thomas Jefferson en 1821. Se cuenta que era comA?n que las familias iniciaran el dAi??a con un ai???trago generosoai??? de alcohol ai??i??incluidos los niAi??osai??i??, ai???para aguantar las demandas del mundo y evitar los ataques de mal humorai???. MA?s tarde Abraham Lincoln dirAi??a: ai???el licor intoxicante era usado por todo el mundo, repudiado por nadie y entraba en el primer respiro de un infante y en el A?ltimo pensamiento del moribundoai???.

La cantina con la barra mA?s larga del mundo

La cantina con la barra mA?s larga del mundo

El alcoholismo llegA? a ser una preocupaciA?n pA?blica tan seria que desde Ai??pocas tempranas de la repA?blica independiente distintos grupos se dieron a la lucha de moderar el consumo del licor y mA?s tarde de prohibirlo. Algunos de estos grupos tratarAi??an de extender su influencia al paAi??s vecino del sur durante los aAi??os de la ProhibiciA?n, esto es, de 1920 a 1933, cuando en la ConstituciA?n de Estados Unidos se proscribiA? la producciA?n, la venta y el trA?fico de ai???bebidas intoxicantesai???. El proceso era la culminaciA?n de una lucha de muchos aAi??os, en la que habAi??an tomado parte distintos organizaciones protestantes ai??i??los primeros fueron los metodistas en 1826 y sobresalieron tambiAi??n los bautistasai??i?? que pensaban que el alcohol era daAi??ino para el hombre y tomarlo no causaba mA?s que consecuencias negativas en el trabajo, la familia y la sociedad. SustentarAi??an estas ideas en investigaciones cientAi??ficas y pretenderAi??an educar a la gente sobre los males producidos, pero tambiAi??n se propondrAi??an cambiar las leyes para limitarlo o prohibirlo.

El movimiento contra el alcohol coincidiA? con muchos cambios que transformaron a la sociedad estadunidense. Desde finales del siglo XIX, la inmigraciA?n masiva multiplicA? la poblaciA?n, lo cual implicA? el arribo de costumbres distintas respecto al alcohol (por ejemplo, entre los irlandeses y losAi??alemanes para quienes es parte de su cultura), al tiempo que se daba un proceso de industrializaciA?n importante que contribuyA? al crecimiento de las ciudades y tenAi??a lugar una gran migraciA?n hacia el Oeste de gente que iba en pos de nuevas oportunidades. Todo esto fue cambiando tanto los valores como las instituciones tradicionales ai??i??familia, religiA?n y sentido de comunidadai??i?? y provocA? gran incertidumbre en la sociedad, lo que llevA? a su vez a un gran incremento en el consumo de bebidas alcohA?licas, sobre todo en lugares pA?blicos como las cantinas, y el exceso fue tan notable que fueron muchos los que exigieron una soluciA?n.

Embotelladores clandestinos

Embotelladores clandestinos

Ilustremos lo anterior con algunos datos. Si en 1850 los estadunidenses bebAi??an 136 millones de litros de cerveza al aAi??o (10.2 litros por persona), para 1890 la cantidad era de 323 millones de li- tros (30 litros por persona). Si bien la poblaciA?n se habAi??a triplicado en ese periodo, el consumo de cerveza creciA? 24 veces y esto sin contar el con- sumo de licores. El nA?mero de cantinas tambiAi??n aumentA? visiblemente pues en 1870 habAi??a 100 mil en todo el paAi??s y en 1900 la cifra era de 300 mil.

Las ligas femeninas fueron otros grupos interesados en cambiar las reglas relativas al alcohol pues las mujeres eran las mA?s afectadas al ver como los salarios de los maridos ai???se iban en la botellaai???,Ai??quedando las familias desprotegidas y sumidas en la pobreza. De ahAi?? que lucharan por adquirir el derecho al voto para asAi?? ser parte de la vida polAi??tica nacional y poder clausurar las cantinas.

A las organizaciones religiosas y de mujeres se sumaron los grupos polAi??ticos de orientaciA?n progresista, los cuales enarbolaban ademA?s otras causas sociales tales como la reforma de las condiciones laborales de los obreros, la prohibiciA?n del trabajo infantil, el impulso de la salud pA?blica y la mejorAi??a de las condiciones de pobreza, entre otros objetivos.

Movimiento femenino por la templanza

Movimiento femenino por la templanza

De tal modo, el movimiento a favor de la ProhibiciA?n fue cobrando fuerza. Surgieron instituciones como el Partido Nacional Prohibicionista (1869), la UniA?n de Mujeres Cristianas Temperantes (1874) y la Liga Anticantinas (1893), que buscaban reformar a laAi??sociedad a travAi??s de leyes y educaciA?n. La A?ltima fue la mA?s poderosa porque consiguiA? apartar el asunto de otros temas y utilizA? estrategias polAi??ticas muy eficientes, tales como intimidar a los polAi??ticos, obligA?ndolos a tomar una postura al respecto. TambiAi??n manejaban a las minorAi??as que podAi??an definir una elecciA?n e impulsabanAi??a los candidatos locales para que fueran los propios condados los que votaran si cerrar o no sus cantinas, ademA?s de que tenAi??an ocho imprentas que empleaban para su propaganda y sus campaAi??as.

ConseguAi??an recursos econA?micos a travAi??s de pequeAi??as contribuciones de las congregaciones de las iglesias protestantes con presencia en todo el paAi??s y de algunos industriales como Henry Ford o John D. Rockefeller, quien aportaba el equivalente al diez por ciento del dinero recaudado por la Liga. LosAi??industriales favorecAi??an la regulaciA?n del licor pues veAi??an una relaciA?n directa con la eficiencia de los obreros en el trabajo. El poder de la liga llegA? a ser tal que se dice que Wayne Wheeler, su estratega, influyA? en seis Congresos y dos presidentes y mantuvo el equilibrio de poder entre los partidos Republicano y DemA?crata.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.