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El cine mexicano de luchadores. Héroes, máscaras y llaves

Martín Josué Martínez Martínez
Colegio de Historia-FFyL, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 24.

Durante tres décadas, el cine de los personajes enmascarados catapultados como héroes descolló en la escena popular, a pesar del rechazo de la cinematografía oficial. Alrededor de 150 cintas fueron producidas, aunque no todas -por sus imágenes atrevidas para la época- llegaron a las salas mexicanas, pero sí a las de Europa, América Latina y Medio Oriente.

Las lobas del ring, cartel publicitario, MAi??xico, 1965. ColecciA?n particular.

Las lobas del ring, cartel publicitario, México, 1965. Colección particular.

Justo cuando las luces se apagaron y el telón se abrió, las poco más de 3 000 personas reunidas Santo contra las mujeres vampiro (640x469) aquella noche del 11 de octubre de 1962, en el imponente cine Mariscala, inundaron el ambiente con gritos, chiflidos y aplausos. La película que permitió tal congregación era Santo contra las mujeres vampiro, escrita por Fernando Osés, dirigida por Alfonso Corona Blake y protagonizada por el heroico Enmascarado de Plata quien compartió pantalla con la sensual Lorena Velázquez. Conforme fue avanzando la trama el silencio reinó entre los espectadores.. Algunos, inclusive, se colocaron al filo de la butaca en espera del trágico desenlace que auguraba la escalofriante atmósfera. Entre los asistentes se encontraba Carlos Monsiváis, cuya ágil pluma legó a la posteridad un testimonio del ritual catártico que se vivía en el templo del séptimo arte, pues en el momento en que el Santo salió a combatir a las huestes demoníacas con sus llaves, planchas y patadas voladoras, el público rompió su mutismo, aventó vasos y profirió una retahíla de insultos: ¡Atrás de ti Santo! ¡Jódetelo! ¡Dale en su madre a la vampira!

La película anterior se inserta en una serie de cintas que dan forma a un macrogénero mejor conocido como cine de luchadores, el cual se caracterizó por la abundancia de enfrentamientos corpóreos, la mezcla de dos o más géneros cinematográficos, el corto tiempo de producción y los presupuestos irrisorios, factores por los que también fue considerado como cine de serie B o cine churrero. Durante su época sólo recibió vituperios por parte de la crítica cinematográfica oficial, la cual se refirió a él como inverosímil, ridículo y miserable. Sin embargo, su fórmula resultó ser tan exitosa que mantuvo a flote a la industria  del cine nacional justo cuando Santo contra las mujres vampiro (640x479)atravesaba por una de sus peores crisis, resultado de la recuperación del mercado hispanohablante que emprendió Estados Unidos después de la segunda guerra mundial, con el consecuente final de la Época de Oro del cine mexicano. Asimismo, permitió a sus protagonistas convertirse en verdaderos iconos como Blue Demon y el inigualable Santo, el Enmascarado de Plata, quien salvó al género humano en más de medio centenar de películas que rompieron fronteras y se colocaron en el gusto del público de América Latina, Europa e inclusive Medio Oriente. Como género, el cine de luchadores tuvo una breve pero fructífera existencia. Conoció la luz en el año de 1952 y llegó a su ocaso.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

La lucha libre a dos de tres caídas

MartAi??n JosuAi?? MartAi??nez MartAi??nez
Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 21.

Nacida en los cAi??rculos de la clase alta de mediados del siglo XIX, deambulA? como espectA?culo secundario durante siete dAi??cadas, hasta que en 1933 tres empresarios visionarios la popularizaron. La lucha libre viviA? su Ai??poca dorada en los aAi??os 60, pero hoy sobrevive atada al negocio televisivo, aunque con menos pA?blico

Escena de lucha libre ca. 1914-1915, Ciudad de MAi??xico. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Escena de lucha libre ca. 1914-1915, Ciudad de MAi??xico. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

En la arena los reflectores se dirigen al ring, un grito irrumpe en el aire e inicia la batalla corpA?rea: A?LucharA?n a dos de tres caAi??das sin lAi??mite de tiempo! De inmediato ambos gladiadores se prensan con brazos y manos para intentar someter al oponente. Ante el descuido del rAi??feri, los golpes prohibidos se hacen presentes y el pA?blico enojado desata una retahAi??la de insultos, el caos se instaura. La ausencia de reglas es quizA? una de las principales caracterAi??sticas de la lucha libre, lo que ha llevado a que algunos sectores la consideren hoy como innoble y vulgar. Pero no siempre fue asAi??.

Durante el segundo imperio se introdujeron diversas actividades que fueron absorbidas por las clases altas en su afA?n de mostrarse cada vez mA?s europeas. Entre ellas se encontrA? el noble arte de la lucha grecorromana, que pretendAi??a demostrar la fortaleza y el refinamiento del ejAi??rcito francAi??s. Tras aquella primera exhibiciA?n el 26 de junio de 1865, en el Palacio de Buenavista, la lucha adquiriA? gran popularidad y abandonA? los lujosos salones para invadir otros lugares de diversiA?n.

A fines del siglo XIX y durante las tres primeras dAi??cadas del siglo XX, el transitar de los atletas mexicanos que intentaban difundir el tambiAi??n llamado pancracio no fue nada fA?cil, pues aunado al pA?blico exigente se encontraron los obstA?culos que representaron los promotores de otros deportes como el boxeo, asAi?? como las caravanas de las empresas de lucha extranjeras. Poco a poco lograron colocarse como un simple relleno en las corridas de toros, como intermedio en las funciones de cine o un nA?mero mA?s en los circos, donde tuvieron que complementar sus rutinas con coreografAi??as, acrobacias y actos de verdadera fortaleza en los que hasta enfrentaban osos.

Lucha libre, Ciudad de MAi??xico, 1911-1913, Biblioteca Instituto Mora

Lucha libre, Ciudad de MAi??xico, 1911-1913, Biblioteca Instituto Mora

MAi??xico no contaba con las bases necesarias para el desarrollo del deporte-espectA?culo, los lugares dedicados a las exhibiciones, ademA?s de escasos, se hallaban en pAi??simas condiciones y los pocos luchadores que trabajaban en Estados Unidos eran presa de un boicot que buscaba terminar con sus carreras. Todo llegA? a su fin cuando el ex revolucionario empresario Salvador Lutteroth GonzA?lez se asociA? con el empresario Francisco Ahumada y el promotor Miguel Corona para adquirir un local en la calle de Rio de la Loza, nA?mero 94, en la colonia Doctores del Distrito Federal, e iniciar asAi?? los trabajos de remodelaciA?n, que concluyeron el jueves 21 de septiembre de 1933, dAi??a en que comenzA? a escribirse de manera formal la historia de la lucha libre con la inauguraciA?n de la Arena MAi??xico y la fundaciA?n de la EMLL (Empresa Mexicana de Lucha Libre). La gran cantidad de pA?blico congregado aquella noche vaticinA? lo que se esperaba.

Durante las dAi??cadas de 1940 y 1950, las arenas comenzaron a surgir en diversos barrios a lo largo y ancho de la capital. Algunas tuvieron gran renombre por su aforo, ubicaciA?n y sangrientos combates, tales como la Degollado en la colonia Guerrero, la Libertad en la Santa MarAi??a, la Nacional donde se encuentra el cine Palacio Chino, y por supuesto la Coliseo entre los barrios de la Lagunilla y Tepito, asAi?? como la RevoluciA?n que congregA? a los habitantes de las hoy delegaciones A?lvaro ObregA?n y Benito JuA?rez.

La lucha libre se vio enriquecida con la incorporaciA?n de acrobacias, saltos, atuendos llamativos y mA?scaras que escenificaron la lucha cA?smica del bien contra el mal. Durante la dAi??cada de 1960, se viviA? el boom de los enmascarados, quienes saltaron del ring a las fotonovelas y la pantalla grande, convirtiAi??ndose en verdaderos Ai??dolos, como el Santo y Blue Demon, quienes lograron derrotar a infinidad de monstruos con llaves y patadas voladoras en lo que fue un gAi??nero cinematogrA?fico A?nico en el mundo.

Mil mA?scaras, fotografAi??a tomada de un cartel guatemalteco de 1972. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Mil mA?scaras, fotografAi??a tomada de un cartel guatemalteco de 1972. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Con la muerte de estos hAi??roes comenzA? la agonAi??a de la lucha libre, que tambiAi??n se vio seriamente daAi??ada en 1990, tras las transmisiones televisivas y la llegada del wrestling estadunidense, el cual terminA? por sepultar arenas e Ai??dolos que eran adorados todos los domingos. Los intentos por volver a esa Ai??poca en que un Cavernario Galindo o un Wolf Ruvinskis encendAi??an al pA?blico han resultado vanos, pues no se ha logrado que los miles de aficionados acudan semana a semana para vociferar al unAi??sono el grito catA?rtico que pinta a estos lugares de sociabilidad: A?MA?talo! A?Queremos ver sangre!

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

La lucha libre a dos de tres caAi??das

MartAi??n JosuAi?? MartAi??nez MartAi??nez / Ai??Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

BiCentenario #21

Nacida en los cAi??rculos de la clase alta de mediados del siglo XIX, deambulA? como espectA?culo secundario durante siete dAi??cadas, hasta que en 1933 tres empresarios visionarios la popularizaron. La lucha libre viviA? su Ai??poca dorada en los aAi??os 60, pero hoy sobrevive atada al negocio televisivo, aunque con menos pA?blico

Escena de lucha libre ca. 1914-1915, Ciudad de MAi??xico. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Escena de lucha libre ca. 1914-1915, Ciudad de MAi??xico. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

En la arena los reflectores se dirigen al ring, un grito irrumpe en el aire e inicia la batalla corpA?rea: A?LucharA?n a dos de tres caAi??das sin lAi??mite de tiempo! De inmediato ambos gladiadores se prensan con brazos y manos para intentar someter al oponente. Ante el descuido del rAi??feri, los golpes prohibidos se hacen presentes y el pA?blico enojado desata una retahAi??la de insultos, el caos se instaura. La ausencia de reglas es quizA? una de las principales caracterAi??sticas de la lucha libre, lo que ha llevado a que algunos sectores la consideren hoy como innoble y vulgar. Pero no siempre fue asAi??.

Durante el segundo imperio se introdujeron diversas actividades que fueron absorbidas por las clases altas en su afA?n de mostrarse cada vez mA?s europeas. Entre ellas se encontrA? el noble arte de la lucha grecorromana, que pretendAi??a demostrar la fortaleza y el refinamiento del ejAi??rcito francAi??s. Tras aquella primera exhibiciA?n el 26 de junio de 1865, en el Palacio de Buenavista, la lucha adquiriA? gran popularidad y abandonA? los lujosos salones para invadir otros lugares de diversiA?n.

A fines del siglo XIX y durante las tres primeras dAi??cadas del siglo XX, el transitar de los atletas mexicanos que intentaban difundir el tambiAi??n llamado pancracio no fue nada fA?cil, pues aunado al pA?blico exigente se encontraron los obstA?culos que representaron los promotores de otros deportes como el boxeo, asAi?? como las caravanas de las empresas de lucha extranjeras. Poco a poco lograron colocarse como un simple relleno en las corridas de toros, como intermedio en las funciones de cine o un nA?mero mA?s en los circos, donde tuvieron que complementar sus rutinas con coreografAi??as, acrobacias y actos de verdadera fortaleza en los que hasta enfrentaban osos.

Lucha libre, Ciudad de MAi??xico, 1911-1913, Biblioteca Instituto Mora

Lucha libre, Ciudad de MAi??xico, 1911-1913, Biblioteca Instituto Mora

MAi??xico no contaba con las bases necesarias para el desarrollo del deporte-espectA?culo, los lugares dedicados a las exhibiciones, ademA?s de escasos, se hallaban en pAi??simas condiciones y los pocos luchadores que trabajaban en Estados Unidos eran presa de un boicot que buscaba terminar con sus carreras. Todo llegA? a su fin cuando el ex revolucionario empresario Salvador Lutteroth GonzA?lez se asociA? con el empresario Francisco Ahumada y el promotor Miguel Corona para adquirir un local en la calle de Rio de la Loza, nA?mero 94, en la colonia Doctores del Distrito Federal, e iniciar asAi?? los trabajos de remodelaciA?n, que concluyeron el jueves 21 de septiembre de 1933, dAi??a en que comenzA? a escribirse de manera formal la historia de la lucha libre con la inauguraciA?n de la Arena MAi??xico y la fundaciA?n de la EMLL (Empresa Mexicana de Lucha Libre). La gran cantidad de pA?blico congregado aquella noche vaticinA? lo que se esperaba.

Durante las dAi??cadas de 1940 y 1950, las arenas comenzaron a surgir en diversos barrios a lo largo y ancho de la capital. Algunas tuvieron gran renombre por su aforo, ubicaciA?n y sangrientos combates, tales como la Degollado en la colonia Guerrero, la Libertad en la Santa MarAi??a, la Nacional donde se encuentra el cine Palacio Chino, y por supuesto la Coliseo entre los barrios de la Lagunilla y Tepito, asAi?? como la RevoluciA?n que congregA? a los habitantes de las hoy delegaciones A?lvaro ObregA?n y Benito JuA?rez.

La lucha libre se vio enriquecida con la incorporaciA?n de acrobacias, saltos, atuendos llamativos y mA?scaras que escenificaron la lucha cA?smica del bien contra el mal. Durante la dAi??cada de 1960, se viviA? el boom de los enmascarados, quienes saltaron del ring a las fotonovelas y la pantalla grande, convirtiAi??ndose en verdaderos Ai??dolos, como el Santo y Blue Demon, quienes lograron derrotar a infinidad de monstruos con llaves y patadas voladoras en lo que fue un gAi??nero cinematogrA?fico A?nico en el mundo.

Mil mA?scaras, fotografAi??a tomada de un cartel guatemalteco de 1972. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Mil mA?scaras, fotografAi??a tomada de un cartel guatemalteco de 1972. Col. RamA?n Aureliano AlarcA?n

Con la muerte de estos hAi??roes comenzA? la agonAi??a de la lucha libre, que tambiAi??n se vio seriamente daAi??ada en 1990, tras las transmisiones televisivas y la llegada del wrestling estadunidense, el cual terminA? por sepultar arenas e Ai??dolos que eran adorados todos los domingos. Los intentos por volver a esa Ai??poca en que un Cavernario Galindo o un Wolf Ruvinskis encendAi??an al pA?blico han resultado vanos, pues no se ha logrado que los miles de aficionados acudan semana a semana para vociferar al unAi??sono el grito catA?rtico que pinta a estos lugares de sociabilidad: A?MA?talo! A?Queremos ver sangre!

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

 

Entre discriminaciones, sudor y sangre: El origen de la lucha libre en MAi??xico

Revista BiCentenario # 18

MartAi??n JosuAi?? MartAi??nez MartAi??nezAi?? /Ai?? Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En el centro del cuadrilA?tero JosAi?? Francisco, mejorAi??conocido como Yaqui Joe, luchador mexicanoAi??oriundo de Guaymas, Sonora, logrA? poner alAi??estadunidense Ted Hawks con la espalda contra laAi??lona. Una vez mA?s utilizA? sus piernas musculosas,Ai??que como dos enormes tenazas de acero envolvAi??anAi??el torso del oponente, inmovilizA?ndolo. Los intentosAi??de Ai??ste por desprenderse fueron inA?tiles, el castigoAi??le producAi??a gran sufrimiento que se reflejabaAi??en su rostro y en sus gritos. El rAi??feri se apresurA? aAi??tocar con la palma de la mano los tres segundosAi??reglamentarios que convirtieron a Hawks en unaAi??cifra mA?s de la larga lista de derrotados que acumulabaAi??el Yaqui.

El Santo

Concluida la funciA?n de lucha libre ai??i??encuentroAi??deportivo entre dos atletas, en el que se trataAi??de vencer al rival mediante prensas dolorosasai??i??,Ai??el oponente abandonA? el encordado. El YaquiAi??se puso de pie, dominA? la respiraciA?n que seAi??encontraba agitada por el enorme esfuerzo queAi??acababa de realizar, las manos le temblaban porAi??la adrenalina y el sudor le cubrAi??a todo el cuerpo.Ai??Su sonrisa de satisfacciA?n y amabilidad contrastA?Ai??con los ojos profundos, con el rostro A?spero, cuyasAi??cicatrices y nariz desviada debido a los golpes,Ai??atestiguaban una vida de castigos. De repente laAi??sonrisa desapareciA?; el rAi??feri no tuvo tiempo siquieraAi??de levantar la mano del sonorense en seAi??alAi??de victoria, cuando los asistentes a la arena enAi??Huling, Texas, comenzaron a acercarse de formaAi??violenta al ring con el A?nico objetivo de cobrarAi??con sus propias manos el agravio que habAi??a daAi??adoAi??su honor.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

  • RaA?l Criollo y JosAi?? Xavier NA?var, A?Quiero ver sangre! HistoriaAi??ilustrada del cine de luchadores, MAi??xico, UNAM, 2011.
  • A?lvaro A. FernA?ndez Reyes, Santo, el Enmascarado deAi??Plata. Mito y realidad de un hAi??roe mexicano moderno, MAi??xico,Ai??Conaculta-El Colegio de MichoacA?n, 2004.
  • Lourdes Grobet, Espectacular de Lucha libre, MAi??xico,Ai??UNAM-Trilce Ediciones, 2005.
  • Janina MAi??bius, Y detrA?s de la mA?scaraai??i?? el pueblo. LuchaAi??libre un espectA?culo popular mexicano entre la tradiciA?n y laAi??modernidad, MAi??xico, UNAM-Instituto de Investigaciones EstAi??ticas,Ai??2007.
  • http://www.cmll.com/historia_cmll.htm
  • 100 rifles, Tom Gries, Estados Unidos, 1969, 110 min., dvd.