Rafael de la Colina Riquelme. El buen cA?nsul en Estados Unidos.

Graciela de Garay
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

Los momentos conflictivos para los migrantes mexicanos radicados entre los vecinos del norte han sido diversos. La recesiA?n de 1929 dio lugar a una fuerte oleada de compatriotas a los que les convino salir del paAi??s antes que ser deportados. Las acciones de este diplomA?tico fueron destacadas en california donde pudo convencer y repatriar a miles de ellos. Su testimonio da cuenta de las dificultades para armonizar las necesidades de personas que buscan mejores condiciones de vida que no obtienen en MAi??xico y las necesidades de los gobiernos estadunidenses vinculadas a sus procesos econA?micos y legales.

Al llegar como cA?nsul de MAi??xico a Los A?nAi??geles, California, Rafael de la Colina se enAi??contrA? con dos problemas: primero, la crisis econA?mica mundial de 1929, producto de la caAi??da de las acciones en la bolsa de valores de Nueva York, y, segundo, el gran desafAi??o de repatriar a los miles de compatriotas que habAi??an quedado desempleados en Estados Unidos a raAi??z del desastre financiero. Muchos de ellos habAi??an emigrado a este paAi??s, antes de la recesiA?n, atraAi??dos por las oportunidaAi??des laborales en la agricultura, el tendido de vAi??as de ferrocarril y, sobre todo, para abasteAi??cer de mano de obra las fA?bricas que dejaron los obreros locales para pelear en la primera guerra mundial. En 1931 De la Colina devolAi??viA? a mA?s de 30 mil mexicanos, y gracias a sus labores de protecciA?n en Los A?ngeles se le llamA? ai???el buen cA?nsulai???.

Dado que la crisis afectA? mA?s a las naciones industrializadas, estas redujeron sus importaAi??ciones, entre ellas a MAi??xico, en particular de petrA?leo y de productos agrAi??colas y mineros. La situaciA?n ocasionA? un dAi??ficit en los inAi??gresos del gobierno federal que dependAi??a del comercio exterior. Ahora bien, no obstante la severidad de la crisis internacional, esta perAi??judicA? en menor medida a nuestro paAi??s dado que su base industrial era exigua y su poblaciA?n mayoritariamente rural. De cualquier manera, los balances negativos de la dependencia de los mercados internacionales evidenciaron la necesidad de desarrollar una industria propia.

En el contexto de la crisis, el gobierno esAi??tadunidense intensificA? el rigor de su polAi??tica migratoria para garantizar la efectividad de las deportaciones de los mexicanos que se encontraban en su territorio; por ejemplo, se incrementA? de uno a dos aAi??os la pena de prisiA?n y se fijA? en 1 000 dA?lares la multa a quienes volvieran a entrar ilegalmente al paAi??s.

El historiador MoisAi??s GonzA?lez Navarro apunta que los especialistas estadunidenses distinguieron tres grupos entre los repatriaAi??dos mexicanos: 1) los que regresaban volunAi??tariamente, 2) los que lo hacAi??an ai???under polite coerciA?nai???, es decir, cuando las autoridades o las instituciones pA?blicas de beneficencia les pagaban los gastos por transporte hasta la frontera y 3) los deportados.

De acuerdo con las Memorias de la SeAi??cretarAi??a de GobernaciA?n, se deportA? a 9 265 mexicanos de Estados Unidos, 85% acusados de violaciones a las disposiciones migratoAi??rias. A partir de 1929 se suspendiA? casi en su totalidad la emigraciA?n mexicana a Estados Unidos. En ese mismo aAi??o se repatriaron 25 782 trabajadores, y de julio de 1930 a junio de 1931 un total de 91 972, la gran mayorAi??a procedente de Texas y California. El punto mA?ximo del proceso ocurriA? en 1931 sumanAi??do un total de 124 990 repatriados. Los gastos fueron cubiertos por el gobierno mexicano, los comitAi??s de beneficencia organizados por los consulados y los donativos de particulares mexicanos. En 1932 se repatriaron 115 705, y el gobierno erogA? 73 404 sA?lo por alimentos.

Muchos regresaron prA?cticamente sin recurAi??sos, aunque trajeron un modesto menaje de casa y algunas pertenencias.

La entrevista que a continuaciA?n se preAi??senta constituye la versiA?n abreviada del conAi??junto de doce entrevistas que le realicAi?? al emAi??bajador Rafael de la Colina en la ciudad de Reston, Virginia, Estados Unidos, en noAi??viembre de 1986, para el proyecto de Historia Oral de la Diplomacia Mexicana, patrocinado por la SecretarAi??a de Relaciones Exteriores de MAi??xico con el apoyo del Instituto Mora. La versiA?n extensa fue publicada por la propia SecretarAi??a de Relaciones y el Banco de CoAi??mercio Exterior en 1989.

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