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CrA?nica de un aeropuerto anunciado

J. Carlos DomAi??nguez Virgen
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

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Vista aAi??rea de las pistas del AICM en 1990

Vista aAi??rea de las pistas del AICM en 1990

El actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de MAi??xico (AICM) fue inaugurado en 1952 cuando la poblaciA?n de laAi??capital era de tan solo tres millones de habitantes y la economAi??a de MAi??xico era doce veces mA?s chica. Hoy, sesenta aAi??os despuAi??s, es evidente que las necesidades de infraestructura han aumentado de manera considerable. Con una poblaciA?n que supera los 21 millones, incluidos los municipios conurbados y actividades econA?micas que representan cerca del 30% del total nacional y un voluminoso intercambio con el exterior en tAi??rminos de carga y pasajeros, la demanda de trA?fico aAi??reoAi??tambiAi??n se ha multiplicado con gran velocidad y requiere de infraestructura de transporte que garantice el movimiento de entre 20 y 30 millones de usuarios al aAi??o. Sin embargo, la capacidad del AICM ha permanecido estancada durante todo este tiempo al punto de estar completamente saturado en Ai??pocas de mayor demanda como las vacaciones de verano. Aunque se han hecho ajustes menores, no se ha aumentado el nA?mero de pistas y la capacidad de largo plazo sigue siendo de hecho la misma. A?QuAi?? implica esto? En pocas palabras, un mayor riesgo para la seguridad aAi??rea y mayor costo para los usuarios en cuanto a retrasos y tiempos de espera.

El aeropuerto postergado

El aeropuerto postergado

A?Por quAi?? no se ha solucionado este problema? La respuesta requiere de una breve crA?nica sobre un proyecto que ha sido estudiado muchas veces, pero que nunca ha encontrado el campo fAi??rtil y la coyuntura adecuada para su instrumentaciA?n. Por ejemplo, en 2002 la administraciA?n del presidente Vicente Fox Quesada promoviA? la construcciA?n de un Nuevo Aeropuerto Internacional en la Ciudad de MAi??xico (NAICM) en los municipios conurbados de Atenco y Texcoco. Desafortunadamente, las negociaciones con las comunidades afectadas fracasaron y la oposiciA?n al proyecto derivA? en movilizaciones, algunas de carA?cter violento, por parte de grupos campesinos, organizaciones no gubernamentales, partidos polAi??ticos y otros grupos externos que no eran afectados directamente por el proyecto. La iniciativa de construir el nuevo aeropuerto fue finalmente cancelada en agosto de 2002.

Lo que pocos saben es que la propuesta del NAICM no fue una ocurrencia que apareciA? en la agenda del gobierno de la noche a la maAi??ana. Este tipo de proyectos tienen normalmente una historia muy larga y reflejan luchas sociales y polAi??ticas de largo plazo. A travAi??s del tiempo los proyectos se van reconfigurando como resultado, entre otros factores, de transformaciones en el contexto sociopolAi??tico, cambios en los valores yAi??criterios de polAi??tica pA?blica, asAi?? como la evoluciA?n de los propios problemas que estas iniciativas pretenden resolver. En este sentido, vale la pena hacer un recorrido histA?rico para entender los antecedentes del proyecto y el origen de algunas condicionantes y obstA?culos a los que se enfrentA? el gobierno federal a la hora de anunciar el proyec- to en 2001.

EcheverrAi??a y el aeropuerto en Zumpango

El problema de la limitada capacidad operativa del AICM, tambiAi??n conoci- do como Aeropuerto Benito JuA?rez, fue visualizado y analizado por primera vez durante los mandatos de los presidentes Gustavo DAi??az Ordaz (1964-1970) y Luis EcheverrAi??a A?lvarez (1970-1976). Ya desde entonces se habAi??a pronosticado que el nA?mero de operaciones aAi??reas crecerAi??an hasta superar la capacidad anual de la infraestructura actual y que era necesario implementar una soluciA?n de largo plazo.

En este sentido, la principal propuesta era construir un nuevo aeropuerto en el A?rea de Zumpango, estado de MAi??xico. Dicho proyecto significaba la relocalizaciA?n completa del AICM y una enorme inversiA?n para desarrollar un nuevo aeropuerto en un sitio que se encontraba relativamente cercano a la ciudad. Una segunda alternativa era la construcciA?n de una nueva pista sinAi??que esto implicara la relocalizaciA?n del aeropuerto existente. Esta A?ltima opciA?n era factible en la dAi??cada de los 70 porque existAi??a una considerable reserva territorial alrededor del actual AICM que no habAi??a sido cubierta por la mancha urbana.

La opciA?n de Zumpango era defendida por un grupo polAi??tico encabezado por la entonces llamada SecretarAi??a de Obras PA?blicas (SOP), cuyo titular era el ingeniero Luis Enrique Bracamontes. Esta coaliciA?n se basaba en el argumento de que el aeropuerto existente debAi??a ser relocalizado completamente al A?rea de Zumpango porque Ai??ste era el sitio mA?s cercano al centro de la demanda que ademA?s cumplAi??a con las especificaciones tAi??cnicas de aquella Ai??poca. Sin embargo, un segundoAi??grupo era liderado por la SecretarAi??a de Comunicaciones y Transportes (SCT), a cargo del ingeniero Eugenio MAi??ndez Docurro. Esta coaliciA?n se basaba en que la infraestructura existente podAi??a ser usada una dAi??cada mA?s, siempre y cuando se hicieran algunas mejoras menores.

Por supuesto, la fuerte competencia entre ambas secretarAi??as no sA?lo se basaba en argumentos tAi??cnicos vA?lidosAi??sino en sus intereses particulares como dependencias del gobierno federal. En este caso, la SOP era encargada de desarrollar la nueva infraestructura de comunicaciones y transportes y por tanto, la construcciA?n del nuevo aeropuerto en Zumpango implicaba que fuera la dependencia que dirigirAi??a y se beneficiarAi??a mA?s de dicho proyecto. Por otro lado, la SCT estaba a cargo de la operaciA?n de la infraestructura de comunicaciones y transportes y la construcciA?n de un nuevo aeropuerto tenAi??a en sAi?? poca importancia para los representantes de este sector. Mejorar y mantener la infraestructura existente por algA?n tiempo estaba mA?s en lAi??nea con sus intereses institucionales.

Esta lucha se acentuA? en el contexto de la transiciA?n presidencial que prevalecAi??a en MAi??xico durante la dAi??cada de 1970, cuando el siguiente candidato del PRI a la presidencia era seleccionado de entre los miembros del gabinete al final de cada sexenio. Sin duda, un proyecto de polAi??tica pA?blica tan visible como el NAICM tenAi??a el potencial de incrementar significativamente el capital polAi??tico del secretario de Obras PA?blicas. De hecho, algunos ex-funcionarios de la Ai??poca seAi??alan que Luis Enrique Bracamontes, titular de esta dependencia entre 1970 y 1976, a menudo era mencionado como ai???presidenciableai???. No queda claro si la cancelaciA?n del proyecto en Zumpango contribuyA? a minar sus aspiraciones en el largo plazo. Sin embargo, no hay duda de que el proyecto aeroportuario hubiera significado un triunfo polAi??tico que no era nada trivial.

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Una evocaciA?n de la Ciudad de MAi??xico. Luis Ortiz Macedo, arquitecto

Graciela de Garay -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

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Parece increAi??ble que un capitalino recuerde una Ciudad de MAi??xico que para las jA?venes generaciones, nacidas a finales de los ochenta del siglo pasado, se antoje una tierra incA?gnita, producto de la fantasAi??a nostA?lgica de alguien ajeno a la complejidad urbana, tAi??pica de las ciudades latinoamericanas contemporA?neas.

En efecto, el recuerdo del arquitecto Luis Ortiz Macedo nos traslada a un pasado, cuando la Ciudad de MAi??xico se movAi??a a ritmos lentos y la urbanizaciA?n acelerada aA?n no mostraba los estragos de la explosiA?n demogrA?fica y la especulaciA?n del uso del suelo.

En un relato breve y ameno, Ortiz Macedo, restaurador de monumentos, cuenta la historia de la Ciudad de MAi??xico a lo largo del siglo XX. En esta evocaciA?n, el estudioso de la capital habla de la composiciA?n urbana, sus lAi??mites y expansiA?n. AdemA?s, el arquitecto describe cA?mo viviA?, entre los aAi??os treinta y sesenta, una ciudad pequeAi??a, poco poblada, con escasos recursos e infraestructura anticuada, pero llena de vida gracias a la interacciA?n de las diversas clases sociales que convivAi??an cotidianamente.

La realidad es que el censo de 1921, elaborado por el Departamento de EstadAi??stica Nacional, registrA? en el Distrito Federal una poblaciA?n de 906 063 habitantes de los cuales 615 367 (67.9 por ciento) se asentaba en la Ciudad de MAi??xico, y el resto se distribuAi??a en las 12 municipalidades forA?neas. SegA?n el censo, las municipalidades eran las siguientes: Azcapotzalco, CoyoacA?n, Cuajimalpa, Guadalupe Hidalgo, Iztapalapa, Milpa Alta, Mixcoac, San A?ngel, Tacuba, Tacubaya, Tlalpan y Xochimilco. Los datos arrojados por el recuento estadAi??stico mostraban una Ciudad de MAi??xico eminentemente rural. Sin embargo, los asentamientos conocidos como colonias, entre los que se distinguAi??an la Guerrero, la Hidalgo, la de los Arquitectos y Santa MarAi??a la Ribera, iniciadas desde mediados del siglo XIX, ya se habAi??an consolidado y surgAi??an otras nuevas.

En efecto, a principios del siglo XX, cuando Porfirio DAi??az gobernaba MAi??xico, las Ai??lites del Distrito Federal comenzaron a migrar del A?rea central a las zonas sur y poniente de la ciudad. Pronto, pueblos como Mixcoac o San A?ngel se fueron convirtiendo en sitios de recreo o descanso para las Ai??lites urbanas. La tendencia de las clases acomodadas a trasladar su residencia del centro al sur y poniente de la ciudad se reforzA? a lo largo del siglo XX. Fue asAi?? como se crearon las colonias Roma, Condesa, Polanco, Lomas de Chapultepec, SatAi??lite y Santa Fe. Dentro de este proceso, el oriente de la ciudad se fue convirtiendo en la zona de las colonias populares como serAi??an: Ciudad NezahualcA?yotl, PantitlA?n, Chalco, Colonia Moctezuma. Naturalmente, los nuevos asentamientos introdujeron una compleja dinA?mica urbana que se manifestA? a travAi??s de diversos problemas relacionados con la demanda urgente de servicios, comunicaciones y control administrativo.

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Entre caballos y fraccionadores: La colonia HipA?dromo Condesa

MarAi??a del Carmen Collado -Ai??Instituto Mora.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

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La colonia HipA?dromo Condesa estA? de moda en la Ciudad de MAi??xico. En sus calles arboladas, que cuentan con amplios camellones y glorietas, han surgido cafAi??s, restaurantes, bares, librerAi??as, galerAi??as y distintos tipos de negocios aprovechando su hermoso diseAi??o semi circular inspirado en la Ciudad JardAi??n, sus construcciones art dAi??co, que ya son patrimonio histA?rico, y su privilegiada ubicaciA?n, cercana al casco histA?rico de la capital. Estos atractivos hacen que muchos jA?venes quieran vivir en esta zona ai??i??que cumpliA? ya su primer sigloai??i??, que cientos de visitantes recorran sus grandes A?reas verdes o acudan a sus comercios. Al mismo tiempo, la proliferaciA?n de los establecimientos ha provocado tensiones entre los comerciantes y los residentes derivadas de los cambios en el uso del suelo. Pero no es la primera vez que este territorio sufre grandes transformaciones, antes de surgir como fraccionamiento fue sede del HipA?dromo de la Condesa del Jockey Club. El centro de diversiones abriA? sus puertas en 1910 con una carrera en el marco del Centenario de la Independencia y las cerrA? en 1925 para convertirse en una nueva colonia como consecuencia de la RevoluciA?n.

La demanda de espacios habitables generada en la dAi??cada de 1920 resultA? de la RevoluciA?n, que provocA? la migraciA?n de miles de mexicanos a la gran ciudad, en busca de un refugio que los pusiera a salvo de las batallas y las carencias que generA? la lucha armada. AsAi??, mientras la poblaciA?n del paAi??s se redujo 5.2 por ciento entre 1910 y 1920, la del Distrito Federal creciA? 25.7 por ciento. Durante los aAi??os veinte del siglo pasado surgieron alrededor de 32 nuevas colonias en el Distrito Federal, esparcidas en el Ayuntamiento de la Ciudad de MAi??xico y en las municipalidades que la rodeaban.

El incremento de pobladores fue un acicate para el desarrollo de los negocios urbanos, los que, a juzgar por su expansiA?n, constituyeron inversiones rentables y seguras en los primeros aAi??os posrevolucionarios, signados por un lento crecimiento econA?mico. Algunos de los viejos ranchos y haciendas que rodeaban a la capital se transformaron en colonias para todas las clases sociales a un ritmo mA?s acelerado que en la segunda mitad del siglo XIX . Tales fueron los casos de la hacienda de los Morales, en parte de cuyos terrenos se creA? Chapultepec heights, luego conocida como las Lomas de Chapultepec, o del rancho de Anzures transformado en la colonia del mismo nombre.

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Empresarias y tandas

Gabriela Pulido Llano
DEH-INAH
Revista BiCentenario #6

Semana tras semana: seleccionar un nuevo repertorio, contratar a los actores, mantener la disciplina en los ensayos, tener a mano a los sustitutos, encender las marquesinas aun en tiempos de guerra, difundir desde dentro la luz hacia las calles ocupadas por la noche, recibir a un pA?blico caprichoso e inconforme, sobrevivir a la censura, administrar la austeridad… El teatro en la ciudad de MAi??xico fue una empresa cansada y riesgosa durante las tres A?ltimas dAi??cadas del siglo XIX y la tres primeras del siglo XX. De las miles de puestas en escena que hubo en esos aAi??os se desprende la misma cantidad de anAi??cdotas acerca de las innovaciones y extravagancias de este arte efAi??mero, que a la vez fue uno de los medios de informaciA?n mA?s eficaces y crAi??ticos del paAi??s. A travAi??s de la tanda, expresiA?n teatral que podAi??a agrupar gAi??neros diversos ai??i??zarzuela, opereta, comedia, tragedia-, los capitalinos pudieron conocer los matices de muchos de los eventos de gran trascendencia polAi??tica y reAi??rse de ellos. AsAi??, en 1910, el gran escritor y poeta JosAi?? Juan Tablada llevA? al escenario una sA?tira titulada Madero Chantecler. Tragicomedia zoolA?gico-polAi??tica de rigurosa actualidad en tres actos y en verso, que incluAi??a una apologAi??a a Victoriano Huerta. A Madero le dirAi??a:

A?QuAi?? paladAi??n vas a ser,
te lo digo sin inquinas;
Gallo bravo quieres ser,
Y te falta, Chantecler,
Lo que ponen las gallinas!
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La segunda generaciA?n en el multi. Foto-entrevista

Lourdes Roca -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 4.

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PequeAi??o infierno rojo
donde conviviA? el estupro y el despojo
el esperpento de una ciudad
que desechA? sus pA?lidos oropeles de colonia.
PequeAi??o infierno, infiltrado en mi memoria,
en mis sueAi??osai??i??
rojo de sangre
de lAi??vida sangre encadenada
rojo ladrillo
rojo de sangre milenaria.

Multifamiliar Miguel AlemA?nAi??

Alejandro Ortiz Izunza.

 

La ciudad alcanzaba los tres millones de habitantes y lo que se pretendAi??a era que un solo predio fuese habitado por entre 5,000 y 6,0000 personas. Para muchos sonA? como una idea descabellada y podrAi??a parecerlo todavAi??a en pleno siglo XXI; sin embargo, la obra se llevA? a cabo y asAi?? surgiA? el Centro Urbano Presidente AlemA?n (CUPA), mejor conocido como Multifamiliar Miguel AlemA?n o El Multi, en pleno sur de la ciudad de MAi??xico, inaugurado en septiembre de 1949. Pionero de una serie de colonias burocrA?ticas edificadas por los gobiernos prAi??istas, que seguirAi??an hasta la mA?s ampliamente referida Unidad de Tlatelolco hecha en los aAi??os sesenta, El Multi respondAi??a a los planes desarrollistas del sexenio de Miguel AlemA?n, caracterizado como un periodo de bonanza econA?mica en que el Estado Benefactor se encargaba de cuidar los intereses y necesidades de las clases trabajadoras.

Cuando se iniciA? la construcciA?n de la unidad en 1947, la ciudad era muy distinta a la de hoy. Las generaciones mayores todavAi??a decAi??an que ai???iban a MAi??xicoai??? cuando se trasladaban a lo que hoy es el ZA?calo. El lugar elegido, en los alrededores aparentemente desolados de la urbe, serAi??a causa de muchos recelos para sus futuros habitantes, todos trabajadores de diversas dependencias gubernamentales y en su mayorAi??a procedentes del antiguo centro de la capital.

El principal modelo de hA?bitat urbano que se siguiA? fue el de Estados Unidos: comodidades y electrodomAi??sticos eran el lema publicitario que se imponAi??a, lo cual iba muy bien con el impulso industrial generado por el Estado. AdemA?s, en los inicios de la guerra frAi??a, Ai??ste buscaba identificarse con el bando capitalista, sobre todo frente a cualquier resabio del legado cardenista y que sus proyectos no se confundieran con las ai???iniciativas comunistasai??? que surgAi??an por doquier, reproduciAi??ndose dAi??a a dAi??a en los discursos y prA?cticas de muchos paAi??ses.

Se gestaba una nueva forma de vivir y habitar la ciudad: en condominio. Y justo por novedosa no pudo escapar a la crAi??tica que, con la bandera de la tradiciA?n, emergiA? de todos los rincones, como podemos ver en cA?mo la prensa criticaba la obra pocos dAi??as antes de su inauguraciA?n, manifestando una gran suspicacia por el proyecto de juntar a una gran cantidad de poblaciA?n en un espacio tan compacto como el destinado al Multifamiliar AlemA?n.

En efecto, durante los quince dAi??as previos se publicaron diversas notas que, desde el tAi??tulo, predecAi??an que una ai???Muerte lenta serA? la ai???vidaai??i?? en el Multifamiliar de Pensionesai???, haciendo escA?ndalo ante las restricciones y deberes anunciados e inventados que implicarAi??a habitarlo y que formarAi??an la contra-propaganda del inmueble: no tener macetas, flores, pA?jaros, gatos, perros; no tender ni sacudir la ropa en las ventanas; no oAi??r mA?sica; y, enfatizaban con saAi??a la supuesta norma de baAi??arse constantemente en D.D.T. para no generar plagas. Este discurso impregnA? los mensajes de prensa, radio y aun de cine, tanto en noticieros como en la ficciA?n, al grado de retrasar mucho la ocupaciA?n total de la unidad y de arraigarse en las formas de concebir este espacio por parte de sus primeros habitantes, que en su mayorAi??a llegarAi??an a habitarlo con numerosas reservas; hubo, incluso, quienes declinaron la oferta de vivir en Ai??l.

La ronda de las generaciones

10 (448x640)La ciudad se concibiA?, entonces, en pleno alemanismoAi??y por iniciativa de la entonces DirecciA?n General de Pensiones Civiles y de Retiro, con elAi??afA?n de acomodar a muchas personas en un terrenoAi??de 40 mil metros cuadrados. HabrAi??a 1,080 departamentos, ubicados en una sola e inmensa cuadraAi??a travAi??s de una ingeniosa traza arquitectA?nica verticalAi??y en forma de zigzag, en departamentos muyAi??ingeniosos que primero fueron motivo de amplios recelos y despuAi??s se convertirAi??an en sAi??mbolo delAi??desarrollo urbano y la innovaciA?n arquitectA?nica.

Los primeros habitantes llegaron adultos y muchosAi??con familia; fue una generaciA?n pionera queAi??tuvo que sortear las dificultades que implicA? unAi??cambio drA?stico en la forma de vivir, a la vez queAi??disfrutar la Ai??poca de esplendor de esta novedosaAi??vivienda que contaba hasta con canchas y alberca.Ai??Sus hijos, en cambio, que llegaron muy pequeAi??os o nacieron allAi??, constituyeron una segunda yAi??aguerrida generaciA?n que enfrentA? la necesidad deAi??ganarse y defender el lugar, y sobre todo lograr suAi??respeto y permanencia, en un entorno que crecAi??aAi??rA?pidamente para convertirse en la hoy muy poblada colonia Del Valle, donde el Multi es conocidoAi??como ai???La Tepito del Valleai???. AdemA?s, despuAi??s deAi??pasar buena parte de sus vidas en esta nueva formaAi??de hA?bitat urbano y acostumbrarse a que ai???el gobiernoai???Ai??lo mantuviera, esta generaciA?n, ya adulta,Ai??tuvo que encarar en la segunda mitad de los aAi??os ochenta la venta que el ISSSTE…

Ai??[...]

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