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En palabras de Álvaro Matute Aguirre

Iván Lópezgallo
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 43.

Nieto de un general revolucionario, hijo de actores y enamorado temprano de la historia, el doctor Álvaro Matute Aguirre consolidó una importante carrera que no solo lo convirtió en una figura de la Universidad Nacional Autónoma de México, sino de la cultura mexicana.

 

Investigador Emérito de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Sistema Nacional de Investigadores, Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades (1997), Medalla Capitán Alonso de León al Mérito Histórico (2007) y Premio Nacional de Ciencias y Artes (2008); además de miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM (1999 a 2009), la Academia Mexicana de la Historia, el Seminario de Cultura Mexicana y la Academia Mexicana de la Lengua, Álvaro Matute Aguirre era uno de los académicos más reconocidos de nuestro país al momento de su fallecimiento, el 12 de septiembre de 2017.

El relato de su infancia y los primeros acercamientos que tuvo con la Historia en Churubusco y la influencia de figuras trascendentales en su vida parecen confirmar que, como dijo Sigmund Freud, “infancia es destino”; además de que el trabajo serio y constante es fundamental para ser alguien en la vida, sin importar a lo que nos dediquemos. Matute reconstruye, por otra parte, su trayectoria por una Universidad Nacional Autónoma de México plagada de grandes figuras que, indudablemente, dejaron una importante huella en su generación. En sus propias palabras encontramos satisfacción por los logros alcanzados, pero también nostalgia por el pasado.

El siguiente texto es una edición de la entrevista a Álvaro Matute Aguirre, que el autor le realizó en agosto de 2009.

“Lo mejor para un hombre es acertar su vocación”

Nací el 19 de abril de 1943 en la ciudad de México, en la colonia Roma, porque ahí estaba el hospital donde se atendió mi madre; pero no tengo vínculos con la Roma, ya que durante algunos años viví en la colonia Juárez y después, cuando cobré conciencia de la vida y de muchas otras cosas, emigramos a Churubusco, donde viví de la infancia a la adolescencia, muy cerca del Convento.

De la visita al Museo del Convento de Churubusco me nació el amor a la Historia. Cada 20 de agosto se conmemoraba el aniversario de la batalla y había un desfile en el que los escolares de Coyoacán marchábamos al convento, se hacía una ceremonia con discursos, se pasaba lista a los héroes que fallecieron en la batalla y nosotros respondíamos “murió por la patria”. Ese día, además, la entrada era gratuita, entonces yo siempre iba y llegué a conocerlo prácticamente de memoria. El museo que conocí de niño es diferente al que ahora conocemos  como Museo Nacional de las Intervenciones, antes era simplemente Museo del ex convento de Churubusco y ahí veía uno los cuadros que representaban diferentes batallas. No solo Churubusco, sino también Molino del Rey, Padierna, Chapultepec, la Angostura; en fin, toda la parte de la intervención estadounidense. De ahí me nació mucho el gusto, la vocación histórica.

El otro nexo importante que tuve con la Historia fue mi abuelo materno, el general Amado Aguirre, veterano de la revolución que militó en el Ejército Constitucionalista y fue diputado constituyente en 1917. Él no me dio clases de historia ni nada, ya que falleció cuando yo tenía seis años; sin embargo, su presencia, los cuadros de su biblioteca, sus uniformes, sus condecoraciones y todo lo
que tenía, también me dieron un marco histórico. Puedo decir que me desarrollé en la infancia en un ámbito muy cercano a la Historia. Entonces, sin que fuera yo consciente de ello, esto empujó mi vocación. Fue lo que formó definitivamente mi inclinación por encontrarle sentido al conocimiento del pasado.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

Retos de la diplomacia mexicana: la coyuntura del golpe de Estado en Chile en 1973

Silvia DutrAi??nit Bielous – Instituto Mora / Entrevista a Gonzalo MartAi??nez CorbalA?

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m.Ai??15.

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Este paAi??s austral de AmAi??rica Latina transitA? entreAi??1970 y 1973 por la ai???vAi??a chilena al socialismoai???.Ai??AsAi?? se conociA? la experiencia de gobiernoAi??de Salvador Allende. En una regiA?n con muy distintosAi??acontecimientos y en un contexto internacionalAi??de guerra frAi??a, Chile destacA? por buscar un modeloAi??de paAi??s radicalmente alternativo mediante los mecanismosAi??de un rAi??gimenAi??democrA?tico. Fueron pocosAi??aAi??os en los que el gobiernoAi??de Allende oscilA?Ai??entre cambios propuestosAi??y ejercidos y ataques internosAi??o externos. La experienciaAi??socialista despertA?Ai??simpatAi??a y apoyoAi??de numerosos gobiernosAi??del mundo. Su caAi??da,Ai??provocada por el golpe deAi??estado del 11 de septiembreAi??de 1973 encabezadoAi??por el general AugustoAi??Pinochet, produjo unaAi??fuerte reacciA?n y enconoAi??internacional; al mismoAi??tiempo en Chile losAi??allendistas enfrentabanAi??una creciente represiA?n.

Las circunstancias acaecidas en esos aAi??os y enAi??especial a partir de 1973, obligaron a definicionesAi??diplomA?ticas de otros estados. Chile obligA? a enfrentarAi??fuertes desafAi??os a los embajadores que tenAi??an aAi??su cargo la representaciA?n de diversos paAi??ses. ComoAi??es natural, no todos reaccionaron de igual forma.Ai??MAi??xico y su embajador, el ingeniero Gonzalo MartAi??nezAi??CorbalA?, dejaronAi??grabados algunos hechosAi??dignos y solidarios en elAi??respaldo a las institucionesAi??sostenidas por elAi??gobierno de Allende yAi??a partir del 11 de septiembre,Ai??en la protecciA?nAi??a los perseguidosAi??polAi??ticos.

Fuentes de distintoAi??orden contribuyen a recrearAi??lo sucedido. En estasAi??pA?ginas se recurre alAi??relato del principal protagonista:Ai??el embajadorAi??mexicano. En algunosAi??momentos, sus recuerdosAi??son acompaAi??ados deAi??aquellos que compartiA?Ai??Isabel Allende, polAi??tica Ai??y legisladora chilena, unaAi??de las hijas del presidente.

Silvia DutrAi??nit Bielous /Ai??Instituto Mora

El embajador mexicano en Chile, Gonzalo MartAi??nez Corbala presenta credenciales al presidente Salvador Allende el 1 de septiembre de 1972

PresentaciA?n de credenciales,Ai??inicio de unaAi??actividad diplomA?ticaAi??poco habitual

El embajador MartAi??nezAi??CorbalA? llegA? a SantiagoAi??a mediados de 1972 y elAi??1A? de septiembre presentA?Ai??credenciales. No era unAi??diplomA?tico de carrera yAi??su nombramiento, comoAi??representante de MAi??xicoAi??en Chile, era el primeroAi??que habAi??a recibido de ese tipo. Nada sencillas fueronAi??las circunstancias en las que se estrenA? comoAi??embajador.

A pesar de que ese momento inaugural en laAi??diplomacia distA? por algo mA?s de un aAi??o de aquelAi??en el que se instalA? el golpe militar, MartAi??nezAi??CorbalA? recuerda que:

ai??i?? ya se habAi??a producido un ai???bocheai??? como dicenAi??los chilenos. Esa maAi??ana todavAi??a [la del 1A? de septiembreAi??de 1972 en la que presentA? credenciales]Ai??se sentAi??a en el ambiente el efecto de los gases lacrimA?genos,Ai??de modo que ya habAi??a agitaciA?n y problemasAi??en las calles de Santiago, nosotros vimos venir elAi??problema desde mucho antes quizA?s que los propiosAi??chilenos, sino todos algunos. [El ambienteAi??polAi??tico que se vivAi??a era] unaAi??suerte de indefiniciA?n acerca de las tresAi??A?reas de la economAi??a, el A?rea social, laAi??mixta y la privada. En la constituciA?nAi??chilena solamente existAi??a, y entiendoAi??que hasta ahora es lo mismo, la definiciA?nAi??del A?rea privada, y no es elAi??caso de MAi??xico verdad, que como bienAi??sabemos tenemos el artAi??culo 27 de laAi??ConstituciA?n de la RepA?blica que estableceAi??la legitimidad de las tres A?reasAi??de la economAi??a.

Allende habAi??a expropiado las empresas transnacionalesAi??del cobre, de las comunicaciones comoAi??lo era la ITT; se trataba de empresas estratAi??gicasAi??para la economAi??a nacional y con la nacionalizaciA?nAi??se las ponAi??a en manos de los trabajadores.Ai??No obstante, como lo recuerda el mismo embajador,Ai??ai???la propiedad no se transmitAi??a, el Consejo deAi??AdministraciA?n permanecAi??a como estaba constituidoAi??respetando los intereses de los dueAi??os legales,Ai??digamos jurAi??dicamente calificados ai??i??ai???. EstasAi??medidas y otras del programa de Allende desataronAi??reacciones que hicieron del A?ltimo aAi??o de suAi??gobierno, un lapso muy agitado, de confrontaciA?nAi??verbal y fAi??sica en las calles.

28El embajador mexicanoAi??siguiA? de manera cercana loAi??que sucedAi??a e incluso tuvoAi??varios encuentros con el presidenteAi??Allende. Los unAi??aAi??una relaciA?n amigable queAi??tambiAi??n la tenAi??a el presidenteAi??de MAi??xico, Luis EcheverrAi??aAi??A?lvarez. Ello sin duda incidiA?Ai??en la privilegiada relaciA?nAi??bilateral de ambos estados,Ai??en medio de acontecimientosAi??que hacAi??an insostenible la estabilidad institucional. Pero por sobre todo,Ai??MAi??xico apoyA? a quien luego serAi??a depuesto porqueAi??en su tradicional polAi??tica exterior:

…siempre estaba muy claro que no ha habido ningA?nAi??embajador mexicano que participe nunca enAi??una asonada, en un motAi??n, en una conspiraciA?n, enAi??una conjuraciA?n en contra de un presidente legAi??timoAi??y democrA?ticamente electo e instaurado. Y tan fue legAi??timo,Ai??y tan fue democrA?tico, que Allende gana lasAi??elecciones por mayorAi??a relativa y en cumplimientoAi??de la ConstituciA?n chilenaai??i?? MAi??xico no era ni enAi??Chile entonces, ni en ningA?n otro paAi??s lo ha sido,Ai??quien iba a desconocer o a poner en duda una decisiA?nAi??del pueblo chileno sancionada por el propioAi??Congreso… Nosotros estA?bamos pues con Allendeai??i??Ai??cuenta el embajador.

PARA SABER MA?S:

  • Archivo Salvador Allende, 1908-1973 en http://www.marxists.org/espanol/allende/
  • Ana Buriano, Silvia DutrAi??nit Bielous y GuadalupeAi??RodrAi??guez de Ita (coord.), Tras la memoria: elAi??asilo diplomA?tico en tiempos de la OperaciA?n CA?ndor,Ai??MAi??xico, Instituto Mora/ICC-Gobierno del DistritoAi??Federal, 2000.
  • Silvia DutrAi??nit, Carlos HernA?ndez y GuadalupeAi??RodrAi??guez de Ita, De dolor y esperanza. El asiloAi??un pasado presente, MAi??xico, Instituto Mora/Conacyt,Ai??2002.
  • Gonzalo MartAi??nez CorbalA?, Instantes de decisiA?n.Ai??Chile 1972-1973, MAi??xico, Grijalbo,1998.
  • Eugenia Meyer y Eva Salgado, Un exilio en la memoria,Ai??MAi??xico, UNAM-OcAi??ano, 2002.
  • * La batalla de Chile, Patricio GuzmA?n, dir., varios paAi??ses,1972-1979.
  • * El clavel negro, Ulf Hultberg, dir., Suecia, 2007.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

Retazos de una vida: Gertrude Duby

Diana GuillAi??n
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

Gertrude Duby realizA? una A?ltima expediciA?nAi??a la Selva Lacandona a mediados deAi??agosto de 2010; cobijados con caoba artesanalmenteAi??labrada sus restos (y los de Frans Blom,Ai??el compaAi??ero de vida y de aventuras de la fotA?grafa,Ai??luchadora social, etnA?loga, protectora de las comunidades,Ai??defensora del medio ambiente y tantos otrosAi??atributos a los que se podrAi??a recurrir para hablar deAi??ella), llegaron a NahA?.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 19.44.49

Trudy y Pancho, como coloquialmente fueronAi??bautizados en suelo chiapaneco, cerraban asAi?? el cicloAi??que habAi??an iniciado en la dAi??cada de 1940, cuandoAi??ambos participaron en la primera expediciA?n gubernamentalAi??a aquella zona de la entidad. Su encuentroAi??con la selva marcA? el comienzo de una relaciA?nAi??afectiva e intelectual que los unirAi??a hasta la muerteAi??de Frans en 1963 y paralelamente sellA? un compromisoAi??con el mundo indAi??gena que refrendarAi??an dAi??aAi??con dAi??a a lo largo de su existencia.

Los caminos de Gertrudis Duby y FranciscoAi??Blom confluyeron porque compartAi??an valores, interesesAi??y pasiones. Tal vez el destino moviA? algunos hilosAi??y propiciA? que se cruzaran en Ocosingo, ChiapasAi??y descubrieran juntos un ambiente cultural y fAi??sicamenteAi??muy lejano de la Europa de fines del sigloAi?? XIXAi??y principios delAi?? XX en la que les habAi??a tocado nacer,Ai??pero la labor que a partir de entonces emprendieronAi??para proteger a la Selva Lacandona y a sus habitantesAi??difAi??cilmente tuvo que ver con la actividad de losAi??astros.

Oriunda de los Alpes suizos (donde naciA? enAi??1901) y de Copenhague Ai??l (1893-1963), adoptaronAi??a San CristA?bal de las Casas como lugar de residencia;Ai??la selva, su otro hogar, estuvo sin embargo presenteAi??todo el tiempo, pues terminA? colA?ndose por losAi??distintos rincones de la casa que adquirieron y a laAi??que cariAi??osamente llamaron Na Bolom (Casa delAi??Jaguar). Aun cuando la pareja se asentA? en los Altos,Ai??las referencias lacandonas eran las que ocupaban losAi??lugares centrales en su cotidianidad.

Los frutos de esa simbiosis espiritual y materialAi??que los unAi??a a la selva se prolongan hasta el presente;Ai??Na Bolom le da el nombre a una asociaciA?n civilAi??que promueve la protecciA?n del medio ambienteAi??y de los recursos naturales de la zona, asAi?? como laAi??preservaciA?n y el desarrollo de los grupos indAi??genasAi??(especialmente de los lacandones) y la conservaciA?n yAi??difusiA?n de su patrimonio cultural.

A travAi??s de proyectos de aprovechamiento sustentableAi??de los recursos, de salud y turismo comunitarioAi??y de empresas rurales consolidadas, el patronato queAi??en un primer momento fundaron los Blom-DubyAi??enfrenta con brAi??os renovados los retos que el sigloAi??Ai??XXI plantea a las comunidades indAi??genas y simbolizaAi??los frutos de la semilla a favor de estas A?ltimasAi??que sembraron y cuidaron en vida los dos europeosAi??naturalizados mexicanos.

Pero su legado rebasa los bienes materiales queAi??destinaron para apoyar a quienes, aun sin tener lazosAi??de consanguinidad con ellos, llegaron a ser parteAi??de su familia cercana; la herencia mA?s jugosa queAi??dejaron fue un profundo respeto hacia aquellas culturasAi??que resultan distintas del modelo occidental yAi??la apuesta por replantear los cA?nones que este A?ltimoAi??ha establecido para transformar a su imagenAi??y semejanza a quienes construyen otras formas deAi??sociabilidad.

Gertrude Duby con un lacandA?n en NajA?, ca. 1948

Gertrude Duby con un lacandA?n en NajA?, ca. 1948

Cuando eligieron que sus cuerpos fueran trasladadosAi??a la Selva Lacandona en un A?ltimo viajeAi??cargado de recuerdos y emociones, dejaron fiel constanciaAi??de donde habAi??a quedado atrapado su espAi??rituAi??y enviaron un mensaje de reconocimiento a quienesAi??supieron conquistar su corazA?n. Trudy muriA?Ai??en diciembre de 1993 y fue enterrada junto a suAi??marido en San CristA?bal de las Casas, pero despuAi??sAi??de mA?s de una dAi??cada y media se cumpliA? el deseoAi??que tanto ella como Ai??l habAi??an hecho explAi??cito y seAi??les permitiA? reposar en NahA?; a decir de quienes losAi??acompaAi??aron, el trayecto hacia su A?ltima morada seAi??viviA? como una autAi??ntica fiesta de despedida, mA?sAi??que como un rito funerario cargado de dolor.

Con Chan K'in Viejo, ca. 1976

Con Chan K’in Viejo, ca. 1976

El A?nico llanto fue de felicidad y lo protagonizA?Ai??el cielo que en el centro de la selva dejA? caer unAi??torrencial aguacero en el momento en el que bajoAi??la protecciA?n de HachAi??kium (el Creador), GertrudisAi??llegA? al paraAi??so de los antepasados Hach WinikAi??(Hombres Verdaderos). Por lo menos asAi?? interpretA?Ai??su amigo Kayuai??i??um Maai??i??ax lo sucedido y no soyAi??quien para contradecirlo. SA?lo agregarAi??a que antesAi??del entierro lacandA?n en NahA? hubo otros momentosAi??igualmente emotivos; vistos en conjunto recogen laAi??variedad de afectos y la mezcla de culturas que a loAi??largo de su existencia cosechA? Trudy: del cementerioAi??de San CristA?bal de las Casas sus restos pasaron a laAi??capilla de Na Bolom, porque durante tres dAi??as seAi??concentraron allAi?? personas provenientes de distintosAi??puntos de Chiapas, de la ciudad de MAi??xico e inclusiveAi??de otros paAi??ses para despedirse de ella.

MA?s tarde, las autoridades indAi??genas de OxchucAi??organizaron una ceremonia propia del sincretismoAi??religioso que prevalece en distintas partes de la entidad:Ai??el escenario fue la iglesia de Santo TomA?s yAi??las velas y los refrescos embotellados, las sonajas y lasAi??cruces, los cantos de los indios y la mA?sica del arpa yAi??de la guitarra enmarcaron el A?ltimo adiA?s a TrudyAi??por parte de fieles que practican de manera autA?ctonaAi??los dogmas de la iglesia catA?lica, apostA?lica yAi??romana.

Pero reconstruir los detalles de la aventura queAi??despuAi??s de muertos emprendieron Pancho y TrudyAi??merecerAi??a una crA?nica que rebasa el contenido de laAi??entrevista a Gertrude Duby incluida en esta entregaAi??de BiCentenario. Para confirmar que el paso deAi??nuestro personaje por Chiapas concluyA? de la mismaAi??manera novelada con que se habAi??a iniciado, puedeAi??consultarse el reportaje que publicA? Kyra NA?Ai??ez enAi??Suisslatin (http://www.swisslatin.ch/quintasuiza-Ai??1013.htm), mientras que para conocer ai???de vivaAi??vozai??? los capAi??tulos iniciales de esa novela, convieneAi??escuchar la plA?tica que sostuvo su protagonista conAi??la historiadora Eugenia Meyer en 1971.

Es un testimonio oral que forma parte del ArchivoAi??de la Palabra resguardado por el Instituto MoraAi??y del que aquAi?? recupero algunas partes. Para facilitarAi??su lectura he editado el texto, tratando en todoAi??momento de respetar los argumentos e ideas que seAi??desprenden de la entrevista y la forma de hablar y elAi??estilo de la entrevistada. Con igual idea he construidoAi??tres grandes bloques, que sirven de ejes temA?ticosAi??para recobrar fragmentos que la secuencia originalAi??de la entrevista presenta en otro orden.

Aclarados los puntos relativos al trabajo de ediciA?n,Ai??lo A?nico que resta es dejarlos en compaAi??Ai??a deAi??una mujer que viviA? y muriA? retando al mundo.

Trayectos y circunstancias:
de las montaAi??asAi??suizas a los Altos chiapanecos

NacAi?? en Innertkirchen, un pueblo de Suiza dondeAi??no habAi??a luz, ni carretera, ni nada y vivAi?? unAi??tiempo en Wiimmis, que es otro pueblo de losAi??Alpes. DespuAi??s fuimos a Berna, donde mi padreAi??era el director o inspector de instalaciones paraAi??menores, para gente que no estaba totalmente enAi??sus sentidos. AhAi?? fui a la escuela; luego de un aAi??oAi??asistAi?? a otra escuela en la parte francesa y despuAi??sAi??de esto fui al extranjero: a ParAi??s y a Londres, dondeAi??trabajAi?? en una casa como ayudante y dama deAi??compaAi??Ai??a de la dueAi??a y escribiendo para periA?dicosAi??socialistas en Suiza.

Desde el punto de vista polAi??tico era totalmenteAi??reaccionaria, nada liberal. Hasta que lleguAi?? a laAi??escuela-internado para horticultura y hubo unaAi??huelga general en Suiza, en 1918, durante la revoluciA?nAi??rusa.

El movimiento estaba en el aire A?no? La revoluciA?nAi??rusa era una cosa romA?ntica, fabulosa paraAi??la mayorAi??a de las gentes. En Suiza habAi??a muchosAi??cantones que eran socialistas. Es una Ai??poca queAi??ustedes no pueden entender; la gente que la viviA?Ai??ya es vieja como yo.

Fui despuAi??s a Italia. Hasta luchAi?? contra MussoliniAi??y me metieron a la cA?rcel. Me expulsaronAi??a Suiza donde participAi?? en el movimiento de lasAi??mujeres socialistas y lleguAi?? a ser su presidenta.Ai??Vino el tiempo del fascismo y fui a Alemania tres oAi??cuatro aAi??os, era la Ai??poca de la lucha contra Hitler.Ai??DespuAi??s hubo un congreso muy grande en FranciaAi??contra el fascismo y por la paz. AhAi?? tuvimosAi??contacto con MAi??xico, pero mi primera impresiA?nAi??de este paAi??s habAi??a sido mucho mA?s temprana. EnAi??la escuela, por la geografAi??a: hablar del PopocatAi??petlAi??me pareciA? una cosa muy romA?ntica. Un paAi??sAi??que tenAi??a nombres tan raros.

En 1939 me urgAi??a ir a ayudar a salvar a la genteAi??que estaba atrapada por Hitler, quien avanzabaAi??mA?s y mA?s rumbo a Marsella. Se necesitaba juntarAi??el dinero para conseguir la visa para los EstadosAi??Unidos. Fue asAi?? que vine con el penA?ltimo barcoAi??desde GAi??nova. Tuve muchas dificultades para salirAi??pues estaba en la lista negra de Italia.

LleguAi?? a MAi??xico durante el gobierno de CA?rdenas, como inmigrante. Era una ciudad transparente,Ai??todavAi??a se veAi??an los volcanes, no era tanAi??grande. Era una ciudad fabulosa. Yo tenAi??a muchosAi??amigos de ParAi??s, los refugiados que estaban aquAi??.Ai??Primero trabajamos con los refugiados que llegabanAi??de Europa, pero mi idea era salir de ello y laAi??primera cosa que hice fue un viaje encargado porAi??GarcAi??a TAi??llez [se refiere a Ignacio GarcAi??a TAi??llez,Ai??secretario del Trabajo y PrevisiA?n Social duranteAi??el gobierno de Manuel A?vila Camacho] para ir aAi??Jalisco, Sinaloa y Nayarit y estudiar la condiciA?nAi??atrasada de las mujeres que trabajaban en las industriasAi??del tabaco y del textil. Como trabajadoraAi??social debAi??a entregar un informe y sugerir lo queAi??debAi??a hacerse.

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Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Las entrevistas de los Wilkie a los “Cachorros de la RevoluciA?n”

Araceli Medina Chávez
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM / Instituto MoraRevista BiCentenario #17

LA?zaro CA?rdenas

A mediados de la década de 1960 una pareja de antropólogos estadunidenses, James Wilkie y Edna Monzón, procedentes de la Universidad de California en Berkeley, realizaron una serie de entrevistas a personajes destacados por su protagonismo en el proceso de la Revolución mexicana. Estaban interesados en el estudio de la etapa constructiva, que en su concepto se había iniciado en 1917 y aún no concluía en ese momento. Ambos investigadores pueden ser considerados pioneros en la utilización de la metodología de la historia oral para el estudio de dicho proceso, pues por entonces pocos historiadores se habían aventurado a hacerlo.

James Wilkie se interesó en la historia de México desde mediados de los años 1950, cuando escribió su tesis de maestría sobre el conflicto ideológico que surgió desde que Lázaro Cárdenas fue gobernador de Michoacán. Y con mayor razón cuando en su gobierno se pusieron en marcha políticas consideradas de tendencia socialista que hicieron posibles reformas en la educación y el surgimiento de la Confederación de Trabajadores de México. Se sintió entonces atraído por conocer al connotado marxita Luis Chávez Orozco y al estridentista Germán List Arzubide, quien con sus escritos había hecho posible reivindicar la imagen de Emiliano Zapata como activista social y no como el bandolero que en su tiempo la prensa extranjera presentó ante la opinión pública.

Así, Wilkie llegó a vivir en 1959 a la casa de Francisco Múgica, la Quinta Zipecua en Pátzcuaro, Michoacán, donde revisó su archivo privado y se abocó a la tarea de conseguir una entrevista con el ex presidente Lázaro Cárdenas. Cuenta que cuando finalmente logró entrevistarse con él, Cárdenas se sintió muy incómodo ante los aparatos magneto- fónicos y no permitió que lo grabaran, por lo que tuvo que realizar sus apuntes en el momento. Esta experiencia le despertó la inquietud de emplear la historia oral como metodología para estudiar a la familia revolucionaria. Recabar los testimonios de quienes vivieron y sufrieron durante esos convulsos años se convirtió en su meta principal. Le sedujo también el ambiente académico de investigadores extranjeros que halló en la ciudad de México. Pudo conocer a Woodrow Borah y a Stanley Ross, quienes pernoctaban en el Hotel Emporio o en el ya desaparecido Hotel Regis. Él, en cambio, disfrutó mucho de su hospedaje en el Hotel Del Prado y pudo admirar de cerca los murales de Diego Rivera.

Wilkie presentó su examen doctoral en 1962 y al poco tiempo recibió el apoyo de la Universidad de Berkeley y de su maestro George Hammond –director de la Bancroft Library– para poner en marcha su proyecto. Ese mismo año, conoció a Edna Monzón, una estudiante de literatura francesa con quien se casó y a la que contagió de sus afanes por estudiar la historia mexicana. Les interesó saber acerca de los periodos de Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas a través de la historia oral que ellos mismos se encargarían de recabar. Ambos estaban convencidos de que alcanzar la verdad absoluta en la historia es una quimera y existen tantas verdades como los diferentes puntos de vista de cada uno de los actores que interpretan el acontecer.

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