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Empresa y turismo en la sierra michoacana

Paulina Martínez Figueroa
El Colegio de México

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 27.

Los hermanos Miguel y Jorge Henríquez Guzmán fueron amigos de Lázaro Cárdenas casi desde la infancia. Ellos serían un sostén económico fundamental para las aspiraciones presidenciales cardenistas. Hacer negocios con el Estado fue la manera en que le pagaron aquel favor y la construcción del Hotel Balneario de San José Purúa, en Michoacán, resultó un ejemplo. Pero cuando quisieron ser una alternativa política, aquella amistad no estaba para protegerlos.

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Balneario San José Purúa México, ca. 1950. Colección Particular.

El turismo y la hotelería moderna surgieron en México entre los años veinte y treinta del siglo XX gracias a la reunión de una serie de condiciones tanto económicas, como políticas y culturales que posibilitaron su desarrollo. Como suele suceder con cualquier actividad nueva, resultó necesario dotarlos de un marco jurídico que los ayudara a funcionar, integrarlos a la vida del país, dar a conocer su importancia y justificar la necesidad de su fomento, de manera que se pudieran incorporar, de forma paulatina, tanto al imaginario como a la realidad nacional.

La creación de una idea de turismo y la manera en que este fue reconocido oficialmente como una actividad formal, legal, viable y digna de apoyo, se consiguió principalmente a través de dos vías: por un lado, gracias a la intervención gubernamental -a través de leyes y dependencias que la supervisaran– y, por otro, debido a la intensa participación de la iniciativa privada que adoptó la actividad y la apoyó financiando infraestructura que la sustentara y la transformara en algo tangible.

A finales de los años treinta, las políticas gubernamentales para fomentar el turismo en la República Mexicana –que inició en la década de los veinte con el apoyo a la construcción de infraestructura carretera– eran importantes en el papel, pero desgraciadamente escasas en la práctica. La falta de organización, debilidad y pobreza del Estado, que apenas se recuperaba de la lucha revolucionaria de 1910-1920, propició la incursión de individuos presentes en la política mexicana como empresarios turísticos.

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El candidato Miguel Enríquez Guzmán, candidato de la Federación de Partidos del Pueblo. AGN, Archivo Fotográfico Díaz, Delgado y García, caja 97/6.

Estos hombres, gracias a sus posiciones en el gobierno, consiguieron espacios adecuados para desarrollar zonas turísticas que en algunos casos los enriquecieron, pero que en otros también resultaron un dolor de cabeza. Desde conflictos con los pobladores, escasez de ser- vicios básicos y abastecimiento de productos hasta problemas de salud ocasionados por las presiones financieras y los endeudamientos continuos, fueron trabas comunes con las que se toparon al tratar de crear lo que en su discurso consideraban nuevas fuentes de empleo y de desarrollo económico nacional.

Personajes como Juan Andrew Almazán, Abelardo L. Rodríguez, Alberto J. Pani o Pascual Ortíz Rubio se aventuraron como empresarios en los primeros años de la posrevolución. A ellos se unieron los hermanos Miguel y Jorge Henríquez Guzmán. Estos militares, casi desde niños, también fueron identificados en esta época por su clara y fraterna amistad con el general Lázaro Cárdenas, oriundo de Michoacán, el estado donde levantaron un nuevo y exitoso espacio turístico, San José Purúa. Hasta allí acudieron lo mismo visitantes extranjeros y nacionales que intelectuales, artistas y, claro está, la elite política del momento

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10. Las utopAi??as agrAi??colas de MichoacA?n desde la colonia hasta el siglo XX: Una historia con tres momentos

Alfredo Pureco Ornelas /Ai??Instituto Mora
Revista BiCentenario #10

Pareciera que MichoacA?n es un lugar predilecto para las utopAi??as. Y es que ellas se han intentado en tres momentos que, aunque terminaron sin frutos perdurables luego de la muerte de sus promotores, sAi?? dejaron una huella importante en el espAi??ritu humano que, a la fecha, podemos apreciar y recuperar. El primer momento se dio a finales del sigloAi??XVI, cuando algunos europeos de buena voluntad miraron al continente americano como un espacio de regeneraciA?n. Un ejemplo de ello fueron los misioneros llegados a estas tierras que, como el primer obispo de MichoacA?n, Vasco de Quiroga, suponAi??an que la colonizaciA?n del Nuevo Mundo era una oportunidad que Dios otorgaba a los hombres para empezar de nuevo, para renacer. La evangelizaciA?n de los nativos representaba tambiAi??n la oportunidad de formar al hombre nuevo, de modelar un tipo de conciencia alejada de los vicios. Para el humanismo espaAi??ol aquel siglo XVI fue una Ai??poca que ofrecAi??a la posibilidad de hacer experimentos novedosos en aras de la perfecciA?n espiritual. El obispo Quiroga, recuperando el planteamiento de dos grandes renacentistas ai??i??TomA?s Moro y Tomasso Campanellaai??i??, jugA? a dar vida a su propia utopAi??a en los pueblos-hospital de MichoacA?n.

Vasco de Quiroga

Vasco de Quiroga

La pretensiA?n de Quiroga era fundar pueblos agrAi??colas que, con apego a las ordenanzas monA?rquicas, permitiesen aprovechar la humildad y sencillez de los indAi??genas para reivindicar los valores de la iglesia cristiana en su etapa prAi??stina. AdemA?s, buscaba promover la especializaciA?n productiva de cada poblado en aquello en lo que tenAi??a mayores posibilidades y aptitudes, con lo que se darAi??a un intercambio benAi??fico para todo el entorno. AsAi??, los prototAi??picos hospitales-pueblo de Santa Fe, de la Laguna y del RAi??o en MichoacA?n y la Santa Fe de MAi??xico, en las cercanAi??as de Cuajimalpa, nacieron en la dAi??cada de los aAi??os 1530. Aunque el empeAi??o por sostener el proyecto transformador fue arduo, en el largo plazo era difAi??cil de sostenerse financieramente. A la muerte del incansable Quiroga, su aspiraciA?n no tuvo heredero y feneciA?.

Esta experiencia colonial precediA? a otrasAi??dos, ocurridas de forma muy distinta aunque en el mismo escenario. La segunda aconteciA? en el Porfiriato, cuando se tratA? de proyectar la imagen de un MAi??xico moderno, con un amplio progreso material. La tercera ocurrirAi??a despuAi??s de la RevoluciA?n, como producto del arraigo del ideario cardenista encaminado a abrir el desarrollo social en el campo. Sobre estas dos A?ltimas experiencias, nos extenderemos un poco mA?s.

Antes de referirnos a ellas, quisiAi??ramos precisar que el sentido etimolA?gico de la palabra utopAi??a es el noai??i??lugar. Es decir, la utopAi??a es un artificio de la mente, de una abstracciA?n, un proyecto, por lo cual nace en el A?mbito de lo individual e Ai??ntimo. Su hechura responde a los ideales de su sujetoai??i??creador y por lo mismo responde a sus aspiraciones, las cuales, sin duda, estarA?n determinadas por la Ai??poca en que le toca vivir. De tal modo, una utopAi??a puede ser de orden Ai??tico, social, polAi??tico y hasta econA?mico y aun llegar a ser programas de trans- formaciA?n de gran aceptaciA?n social y entonces perdurar o bien limitarse al aislamiento de quien las sueAi??a y morir cuando Ai??ste muere.

La utopAi??a empresarial privada

El espacio idA?neo para realizar una utopAi??a es aquel que, para quien la proyecta, se encuentra vacAi??o. Es un territorio inmaculado, desprovisto de identidad por creer que no pertenece a nadie; sin embargo, tal espacio es posible de colmarse con lo ajeno, con lo anhelado, que allAi?? puede florecer. Esta descripciA?n se ajusta relativamente bien a lo ocurrido en el campo de los negocios y la empresa agrAi??cola moderna que pretendiA? arraigar el rAi??gimen porfiriano en MAi??xico por conducto de extranjeros. Y es que en las A?ltimas dos dAi??cadas del siglo XIX el general Porfirio DAi??az invitA?, por medio de su ministerio de Fomento, a colonizarAi??MAi??xico. IdAi??licamente se pretendAi??a romper con la tradiciA?n y el provincianismo que se pensaban como la cara del atraso para hacer progresar al paAi??s, modernizarlo y volverlo cosmopolita. Sin embargo, sA?lo en casos muy excepcionales pudo lograrse este modelo del “buen” colono y uno de ellos lo representA? el italiano Dante Cusi, quien se establaciA? con su familia en la Tierra Caliente de MichoacA?n en 1884 para construir una utopAi??a agrAi??cola y empresarial privada.

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El emigrado llegaba de MilA?n pensando, como muchos otros italianos de su Ai??poca, que AmAi??rica era un continente abierto a las oportunidades de Ai??xito econA?mico individual. Lo que encontrA? fue un territorio muy distinto al que dejA? atrA?s; uno aislado, casi desierto y agobiantemente tA?rrido. Su plan original no habAi??a sido establecerse en MichoacA?n, sino en Estados Unidos, donde pretendAi??a convertirse en productor y comercializador de algodA?n. No se pudo, asAi?? que tuvo que conformarse con la idea de que, si en algA?n lugar iba a convertirse en un hombre de fortuna, serAi??a en MAi??xico.

El lugar que los recibiA? fue ParA?cuaro, pequeAi??o paraje cerca de ApatzingA?n. Al inicio, Cusi y su familia se contentaron con poder sobrevivir a la ruina en que estaban. Se asociaron con otros italianos que arrendaban propiedades por la zona y con ellos, si bien no mucho despuAi??s de forma autA?noma, se hicieron agricultores, comerciantes, arrieros y hasta prestamistas en pequeAi??o. De arrendatarios pasaron a pequeAi??os propietarios y su carA?cter de extranjeros y trabajadores les dio buena reputaciA?n y el aprecio del gobernador Aristeo Mercado y mA?s tarde del mismo don Porfirio.

La zona a donde llegaron Cusi y su familia seAi??habAi??a ocupado desde la Ai??poca colonial en el cultivoAi??de aAi??il, algodA?n, arroz y, sobre todo, comoAi??enorme pastizal para la crianza de ganado bovino.Ai??Sin embargo, aunque las propiedades eran deAi??gran extensiA?n, las pocas haciendas que continuabanAi??en funcionamiento se hallaban en profundaAi??crisis derivada del estado que las habAi??a dejado,Ai??por un lado la guerra de Reforma y por otro, laAi??resistencia al imperio francAi??s. En cambio, las unidadesAi??productivas mA?s pequeAi??as, los ranchos, gozabanAi??de cierta bonanza relativa y fue desde ellosAi??que Dante Cusi comenzA? a despegar junto con elAi??naciente sigloAi?? XX.

En la medida en que creciA? el poder econA?micoAi??de la familia, el entorno de los valles soleadosAi??en que quedaron sus propiedades fue siendoAi??objeto de una gran transformaciA?n geogrA?fica yAi??social. Ese plan transformador respondAi??a a los deseosAi??de Porfirio DAi??az y sus ministros de FomentoAi??de poblar el campo con emigrados europeos queAi??vertieran su saber innovador, introdujesen nuevasAi??tecnologAi??as agrAi??colas, cultivos comerciablesAi??que se impusieran sobre los de autoconsumo ai??i??loAi??cual llevarAi??a a la especializaciA?n y por lo mismo alAi??monocultivoai??i?? y, finalmente, alentaran ai??i??aunqueAi??sin mayor compromisoai??i?? la mediana y pequeAi??aAi??propiedad individual al estilo de las granjas.

Dante Cusi y sus hijos lograron alcanzar esasAi??metas en la primera dAi??cada del sigloAi?? XX, al adquirirAi??una extensiA?n de 62,000 hectA?reas en losAi??valles de TamA?cuaro y AntA?nez por la vAi??a de prAi??stamosAi??hipotecarios que les concediA? la Caja deAi??PrAi??stamos para Obras de IrrigaciA?n y Fomento aAi??la Agricultura. En aquellos lugares fundaron lasAi??haciendas siamesas de LombardAi??a y Nueva Italia.Ai??En ambas, los cascos de las haciendas se edificaronAi??prA?cticamente en medio de la nada, pues desdeAi??hacAi??a mucho tiempo los pequeAi??Ai??simos caserAi??osAi??en que se ubicaron se encontraban en ruinas yAi??casi despoblados.

La tarea mA?s importante para hacer productivasAi??aquellas llanuras era proveerles de una fuenteAi??de agua para convertir los semidesiertos en planiciesAi??fAi??rtiles. AquAi?? entrA? en escena la pericia y saberAi??de los italianos, quienes, familiarizados con laAi??ingenierAi??a hidrA?ulica de su tierra de origen, LombardAi??a,Ai??lograron sacar el agua del rAi??o Cupatitzio,Ai??la que iba por el lecho de un caAi??A?n muy profundoAi??por abajo del nivel del terreno que se querAi??aAi??irrigar. Esto se logrA? mediante la introducciA?n deAi??nuevos materiales como la tuberAi??a y el remachadoAi??de acero, asAi?? como del empleo de fuentes novedosas de energAi??a en la comarca como la tAi??rmica y laAi??elAi??ctrica. Las tareas de nivelaciA?n y construcciA?nAi??de nuevos canales de conducciA?n del agua fueronAi??otras obras que llamaron la atenciA?n.

Justo al inicio de la RevoluciA?n mexicana, paraAi??1910, los Cusi continuaban ampliando hacia elAi??sur la frontera agrAi??cola de MichoacA?n, rumbo aAi??los linderos de la rivera norte del rAi??o Tepalcatepec.Ai??Para ello no sA?lo se habAi??an especializado enAi??la producciA?n de arroz, sino que estaban prestosAi??a incorporar las innovaciones en materia de mejoramientoAi??genAi??tico del ganado y de las semillasAi??agrAi??colas que empleaban. Experimentaban conAi??simientes, con la adaptaciA?n de especies frutales yAi??pecuarias, e importaban tanto de Estados UnidosAi??como de Europa maquinaria para hacer funcionarAi??la parte agroindustrial de la refinaciA?n del arroz.

Aquel despegue econA?mico tendrAi??a grandesAi??implicaciones sociales y, aunque muchas de estosAi??cambios fueron eclipsados por la RevoluciA?n,Ai??su trascendencia vale la pena recuperarse. PorAi??ejemplo: si en 1910, reciAi??n fundada la haciendaAi??de Nueva Italia, contaba con 700 habitantes, alAi??mediar el sigloAi?? XX alcanzarAi??a una poblaciA?n deAi??4,700 personas. Este crecimiento demogrA?ficoAi??se presentarAi??a de forma ininterrumpida, a pesarAi??incluso de la misma RevoluciA?n. En la especializaciA?nAi??del cultivo del arroz se demandA? de formaAi??estacional, sobre todo para el periodo de cosechas,Ai??una amplia mano de obra que, desocupada de susAi??propias labores agrAi??colas, llegaba de las regionesAi??altas de MichoacA?n e incluso de los vecinos estadosAi??de Jalisco y Guerrero.

Lejos de que los Cusi pensaran en susAi??haciendas como sitios que les investirAi??anAi??automA?ticamente de prestigio social, y enAi??concordancia con la imagen seAi??orial delAi??terrateniente tradicional, aquellas fueronAi??contempladas desde su origen con unaAi??mentalidad moderna, burguesa, dirAi??aAi??Werner Sombart ai??i??el famoso sociA?logo yAi??economista alemA?n. Se trataba de unidadesAi??econA?micas hechas para la producciA?nAi??de excedentes y por consiguiente eranAi??entendidas como fuente para la obtenciA?nAi??de ganancias. El cA?lculo econA?micoAi??y tAi??cnico, del que Dante Cusi estaba muyAi??al tanto desde que en suAi??juventud fue empleadoAi??bancario en MilA?n, yAi??como hijo de campesinosAi??en su natal Brescia, pudoAi??ser aplicado con pruritoAi??en la Tierra Caliente michoacana.

NivelaciA?n de terrenos,Ai??apertura de canalesAi??de riego, encauzar corrientesAi??de agua por desnivelesAi??de suelo e introducciA?n de fuentes alternasAi??y novedosas de energAi??a como la elAi??ctrica fueronAi??algunos de sus grandes logros. Aquellos italianosAi??veAi??an materializada en sus haciendas michoacanasAi??la AmAi??rica que habAi??an soAi??ado al salir de su patriaAi??cisalpina. Era su anhelo personal realizado y unAi??ejemplo de progreso muy al estilo del plan modernizadorAi??del campo que el general Porfirio DAi??azAi??deseaba para la repA?blica. La utopAi??a pA?blica y laAi??privada convergAi??an en una sola e idAi??ntica.

La utopAi??a campesina socializante

La RevoluciA?n no impidiA? que aquellos negociosAi??capitalistas siguieran funcionando a pesar de losAi??coletazos que la revuelta armada infringiA? a MichoacA?n.Ai??La coyuntura cambiante obligA? a queAi??lo que era un negocio familiar se constituyese enAi??sociedades anA?nimas, de las cuales la mA?s importanteAi??fue la NegociaciA?n AgrAi??cola del Valle delAi??MarquAi??s, S.A. Si bien las gavillas de bandoleros,Ai??revolucionarios y efectivos del ejAi??rcito constitucionalistaAi??impusieron prAi??stamos o despedazaronAi??la infraestructura agrAi??cola, ello no impidiA? queAi??LombardAi??a y Nueva Italia pudieran sortear el escenarioAi??adverso.

SerAi??a hasta la dAi??cada de los aAi??os 1920 cuandoAi??las relaciones entre jornaleros y hacendados entraronAi??en una larga fase de fractura que resultA?Ai??imposible de superar. Los intereses de clase noAi??pudieron contenerse mA?s dentro de la matrizAi??paternalista que Dante Cusi quiso imponer porAi??mucho tiempo en el manejo de las relaciones laboralesAi??y en 1938, luego de numerosas huelgas,Ai??el presidente LA?zaro CA?rdenas decidiA? que NuevaAi??Italia y LombardAi??a fueran intervenidas por el gobiernoAi??para dejarlas, de manera Ai??ntegra, con todoAi??y su infraestructura, en manos de sus trabajadoresAi??bajo la forma de un ejido colectivo. El anhelo delAi??general CA?rdenas no era sA?lo entregar la tierra yAi??dejar a su suerte a las clases rurales indigentes,Ai??sino establecer en ella un prototipo de ai???haciendaAi??sin hacendadosai???. Luego de la entrega formalAi??a poco mA?s de 2,000 campesinos, ocurrida en elAi??mes de noviembre, se iniciA? una segunda fase deAi??transformaciA?n del espacio terracalentano, ahoraAi??por obra del ideario social del cardenismo; otroAi??ideal, otra utopAi??a.

El ejido comenzA? a operar en las parcelas dadasAi??a los jefes de familia radicados en las comunidadesAi??de las ex haciendas. De los terrenos para usoAi??agropecuario, se apartA? en cada una un espacioAi??para la educaciA?n agrAi??cola de niAi??os y jA?venes.

Para ese entonces, las haciendas eran generadorasAi??de 13,500 toneladas de arroz, 2,000Ai??de limA?n y poseAi??an 17,000 cabezas de ganado.Ai??Mantener aquel ritmo de producciA?n exigAi??aAi??recursos financieros que sA?lo se lograron obtenerAi??mediante la constituciA?n de SociedadesAi??Colectivas de CrAi??dito, una por cada nA?cleoAi??productivo anterior a la expropiaciA?n. LaAi??idea planificadora del presidente CA?rdenasAi??se imponAi??a como esquema para la marcha deAi??aquellas unidades de producciA?n cuya inspiraciA?nAi??habrAi??a abrevado en los experimentosAi??colectivistas rurales de los koljoses soviAi??ticos.

LA?zaro CA?rdenas, el otro utopista.

LA?zaro CA?rdenas, el otro utopista.

Al igual que se vieron afectadas las antiguasAi??propiedades de los Cusi, asAi?? tambiAi??n seAi??transformA? la propiedad agraria de toda la riveraAi??norte del rAi??o Tepalcatepec, prA?cticamente desdeAi??los lAi??mites con el estado de Jalisco en el extremoAi??poniente, hasta el rAi??o del MarquAi??s por el oriente.Ai??De 1936 a 1959, en aquella extensa regiA?nAi??se fundaron una treintena de ejidos, que en otroAi??sentido representA? un cambio poblacional abruptoAi??para la zona debido a que los asentamientos seAi??establecieron allAi?? donde anteriormente existAi??a unaAi??bajAi??sima densidad demogrA?fica.

En relaciA?n a la planeaciA?n urbana de los nA?cleosAi??ejidales, llama la atenciA?n el cuidado conAi??que se pretendiA? dar satisfacciA?n a sus habitantesAi??en tAi??rminos, no sA?lo en su desarrollo material,Ai??sino humano en general. La traza urbanAi??stica deAi??los nA?cleos ejidales estaba planeada de forma escrupulosamenteAi??reticular, al centro de la cual seAi??encontraba a menudo una plazuela en forma deAi??glorieta a la que convergAi??an cuatro anchas avenidas.Ai??Dentro de esos nA?cleos se disponAi??an, a priori,Ai??lugares para escuelas, los servicios de los distintosAi??A?rdenes de gobierno, el mercado, la biblioteca,Ai??una sala de espectA?culos, un asilo para ancianos yAi??otro para huAi??rfanos, parques deportivos, refrigeradorAi??comunal y escuelas tAi??cnicas agropecuarias yAi??de artes y oficios. En la teorAi??a, el proyecto de losAi??ejidos terracalentanos y su planeaciA?n no dejabaAi??un cabo suelto.

En tAi??rminos de infraestructura las disposicionesAi??fueron integrar aquella comarca al resto deAi??MichoacA?n y del paAi??s, pues si bien los Cusi habAi??anAi??hecho hasta lo imposible para ser competitivosAi??con su arroz en mercados de mediana y largaAi??distancia, siempre tuvieron el obstA?culo del relativoAi??aislamiento entre sus haciendas y Uruapan,Ai??el puerto ferroviario mA?s cercano y desdeAi??donde desplegaban su potencial comercializadorAi??de productos agrAi??colas. Sin embargo,Ai??en 1940 quedA? construida la vAi??a del ferrocarrilAi??de 80 kilA?metros entre Uruapan yAi??ApatzingA?n, a travAi??s de los ejidos de LombardAi??aAi??y Nueva Italia y a poca distancia deAi??muchas otras propiedades ejidales.

No obstante que en 1940 LA?zaro CA?rdenasAi??dejA? la presidencia de la repA?blica,Ai??su interAi??s por la zona de Tierra Caliente deAi??MichoacA?n permaneciA?. La comandanciaAi??de las operaciones militares en la costa delAi??PacAi??fico que le fue asignada durante la segundaAi??guerra mundial lo mantuvo apartado deAi??sus proyectos de fomento rural, pero en 1947,Ai??cuando el presidente Miguel AlemA?n lo designA?Ai??Vocal Ejecutivo de la reciAi??n creada ComisiA?n delAi??RAi??o Tepalcatepec, los retomA?. Con nuevos brAi??osAi??buscA? ampliar la superficie de riego en esos feracesAi??valles y desarrollar a un nivel insospechadoAi??el sistema hidrA?ulico y de presas que los italianosAi??Cusi habAi??an inaugurado en el Porfiriato.

EpAi??logo

El MichoacA?n del sigloAi?? XVI, lo mismo queAi??todo el continente americano, era visto por losAi??humanistas europeos, como una tabla rasa enAi??la cual podAi??a crecer un proyecto de humanidadAi??diferente. Para el obispo Quiroga no se tratabaAi??solamente de emplear la fuerza laboral indAi??gena al estilo que pensaron muchos conquistadores,Ai??sino de hacer de ella la columna vertebral de laAi??que nacerAi??a una sociedad nueva. Su utopAi??a era deAi??carA?cter Ai??tico y econA?mico; pero justamente porAi??tener esa doble mira pereciA? con facilidad ante lasAi??fuerzas contrarias cuando Ai??l muriA?. Por su parte,Ai??la utopAi??a porfiriana modernizadora expresada enAi??la empresa agrAi??cola de la familia Cusi casi se llevA?Ai??a cabo, pues transformA? fAi??sicamente un desiertoAi??en tierras altamente productivas. A ellas concurrieronAi??cientos de personas en busca de trabajo oAi??refugio durante la insurrecciA?n, pero el problemaAi??llegA? cuando la acumulaciA?n demogrA?fica rebasA?Ai??los requerimientos de fuerza laboral de las haciendasAi??y esto las hizo quebrar. En forma posterior,Ai??el presidente CA?rdenas tuvo gran interAi??s en queAi??las conquistas de la RevoluciA?n se entregaran aAi??las masas desposeAi??das que habAi??an participadoAi??en ella y, por tanto, procurA? para los pobres unAi??proyecto de sociedad igualmente diferente; regenerada,Ai??A?til para la naciA?n y capaz de reproducirAi??valores surgidos de la RevoluciA?n. Su gobiernoAi??otorgA? oportunidad de crecimiento comunitarioAi??a los ejidos, pero desafortunadamente tampocoAi??se pudo lograr la utopAi??a socializante en el campoAi??michoacano a plenitud, esta vez porque la semillaAi??de la corrupciA?n administrativa creciA? en las unidadesAi??colectivas de producciA?n y el impulso queAi??dio nacimiento a Ai??stas se agotA? poco a poco.

Tanto la utopAi??a de Vasco de Quiroga en el sigloAi??XVI como los proyectos porfiriano y posrevolucionarioAi??de transformaciA?n de la Tierra CalienteAi??de MichoacA?n, terminaron como ensoAi??acionesAi??surgidas de valores individuales, que se perdieronAi??a medio camino entre lo ideal y lo posible. UtopAi??as,Ai??al fin, pero ligadas siempre e inexorablementeAi??a un impulso vital muy humano y, por lo mismo,Ai??tambiAi??n a la historia.

PARA SABER MA?S:

FERNANDO BENA?TEZ, LA?zaro CA?rdenas y la revoluciA?nAi??mexicana, MAi??xico, FCE, 2004.

EZIO CUSI, Memorias de un colono, Morelia, Morevallado,Ai??2004.

LUIS GONZA?LEZ Y GONZA?LEZ, Los dAi??as del presidenteAi??CA?rdenas, MAi??xico, El Colegio de MAi??xico, 2005Ai??(Historia de la RevoluciA?n Mexicana, vol. 15).

MAURICIO MAGDALENO, Cabello de elote, MAi??xico,Ai??PorrA?a, 1986 (ai???Escritores Mexicanosai???, 85).

Una siderA?rgica en medio de un palmar

Revista BiCentenario # 18

Francisco ZapataAi?? /Ai?? El Colegio de MAi??xico

El desarrollo del proyecto de la desembocaduraAi??del rAi??o Balsas guarda una relaciA?n estrecha conAi??lo que fuera la estrategia de la industrializaciA?n porAi??sustituciA?n de importaciones. En los aAi??os inicialesAi??del proceso de toma de decisiones (1968-1969), elAi??estado mexicano se encontraba en la encrucijada deAi??decidir nuevos caminos para el adelanto nacional.Ai??Una de las decisiones centrales fue dar cursoAi??a la iniciativa que el general LA?zaro CA?rdenasAi??habAi??a promovido desde que fuera gobernador deAi??MichoacA?n (1932-1934) y presidente de la repA?blicaAi??(1934-1940), relativos a la valoraciA?n de losAi??yacimientos de mineral de hierro de Las Truchas aAi??travAi??s de la construcciA?n de una planta siderA?rgica.Ai??Esa decisiA?n, tomada en 1969 por el presidenteAi??Gustavo DAi??az Ordaz, fue refrendada enAi??agosto de 1971 cuando el presidente Luis EcheverrAi??aAi??acordA? la instauraciA?n de la empresa SiderA?rgicaAi??Las Truchas (SITSA) que, a la muerteAi??del general CA?rdenas en octubre de 1970, pasarAi??aAi??a llamarse SiderA?rgica LA?zaro CA?rdenas-Las TruchasAi??(SICARTSA), su nombre actual.

SiderA?rgica

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

  • IlA?n Bizberg, La acciA?n obrera en Las Truchas, MAi??xico, ElAi??Colegio de MAi??xico, 1982.
  • IlA?n Bizberg y Francisco Zapata, ai???Conciencia obreraAi??y participaciA?n sindical en Las Truchasai???, Estudios SociolA?gicos,Ai??1984, en:
  • http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/Ai??aleph/a18_1/apache_media/QLJL8EUBKLTG6ULMEG53P3KA2EF7CG.pdf
  • Rainer Godau Schucking, Estado y acero. Historia polAi??ticaAi??de Las Truchas, MAi??xico, El Colegio de MAi??xico, 1980.
  • Nelson Minello y ArAi??stides Rivera, SiderA?rgica LA?zaroAi??CA?rdenas. Historia de una empresa, MAi??xico, El ColegioAi??de MAi??xico, 1982.
  • Francisco Zapata et al., Las Truchas: acero y sociedad enAi??MAi??xico, MAi??xico, El Colegio de MAi??xico, 1978.
  • TambiAi??n existen varios artAi??culos en revistas como ComercioAi??Exterior, Estudios SociolA?gicos, y otras.

Vicente Eyzaguirre y Azcoyoti Un escribano de cabildo en la Junta de ZitA?cuaro

MoisAi??s GuzmA?n PAi??rez – Universidad Michoacana de San NicolA?s de Hidalgo.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m.Ai??15.

Escudo de la Suprema Junta Nacional Americana

Uno de los acontecimientos mA?s relevantes para la historia polAi??tica de la insurgencia mexicana lo constituye sinAi??duda el 19 de agosto de 1811, fecha en que fue formalmente instalada en ZitA?cuaro la Suprema Junta Nacional Americana. No obstante que ya contamos con varios estudios que se ocupan del papel desempeAi??ado por este gobierno colegiado durante los primeros aAi??os de la independencia, y se han publicado libros y ensayos sobre la vida y obra de Ignacio RayA?n, JosAi?? Sixto Berdusco y JosAi?? MarAi??a Liceaga, poco sabemos del resto de los electores que se reunieron en la villa michoacana para acordar la creaciA?n de un gobierno representativo, con carA?cter de ai???nacionalai??? e ai???independienteai???, sobre todo en lo referente a su vida pre insurgente y a las razones o motivos que los hicieron abrazar el partido de la insurrecciA?n.

Esto es importante seAi??alarlo dado que mucho se ha insistido en que la Junta no se formA? inicialmente con cinco vocales por la falta de personas con preparaciA?n; es cierto que la mayorAi??a de ellos carecAi??an de instrucciA?n, pero no todos. AdemA?s de Ignacio RayA?n, quien se recibiA? de abogado en una de las salas de la Real Audiencia; de JosAi?? Sixto Berdusco, doctor en teologAi??a por la Real y Pontificia Universidad de MAi??xico y de JosAi?? MarAi??a Liceaga que en sus aAi??os mozos habAi??a incursionado en la carrera militar, sobresalAi??a un funcionarioAi??criollo avecindado en ZitA?cuaro desde 1784 que prestarAi??a importantes servicios a la causa de la revoluciA?n: Vicente Eyzaguirre y Azcoyti.

Su vida comienza un 29 de abril de 1756 en el Cortijo, rancherAi??a cercana al pueblo de Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo, MichoacA?n) de la alcaldAi??a mayor de MaravatAi??o, donde vio la luz como fruto de la uniA?n de JosAi?? Francisco Eyzaguirre y Anna Agustina de Azcoyti, ambos de ascendencia vasca.Ai??Fue bautizado con el nombre de JosAi?? Vicente Mariano, siendo sus padrinos don JosAi?? de Arroyo y su esposa doAi??a Ana Gertrudis de ArAi??valo. Al parecer fue hijo A?nico, ya que en los libros de bautismos de la parroquia donde fue registrado no encontramos ningA?n otro hermano.

Hesiquio Iriarte, Heroica ZitA?cuaro (480x284)

El pequeAi??o Vicente creciA? en un ambiente fundamentalmente rural en compaAi??Ai??a de sus padres. Las actividades comerciales que estos A?ltimos desarrollaban tanto en la ciudad de MAi??xico como en la villa de ZitA?cuaro, hicieron que desde los siete aAi??os de edad el niAi??o Vicente abandonara su pueblo natal y viviera cortas temporadas tanto en la villa michoacana como en la capital del reino, ai???yendo y viniendoai??? como Ai??l mismo declarA?, hasta finales del aAi??o de 1784 en que decidiA? establecerse en ZitA?cuaro.

El motivo principal que lo habAi??a hecho tomarAi??esta decisiA?n fue su compromiso de matrimonio con la seAi??orita Genara Manuela GonzA?lez de Aguilar, vecina de la ciudad de MAi??xico e hija legAi??tima de don JosAi?? Ignacio GonzA?lez y de doAi??a Ana Micaela Morales. En mayo de 1784 se corrieron las amonestaciones y al no haber impedimento legal ni canA?nico alguno, la boda se realizA? meses despuAi??s en la ciudad de MAi??xico. De inmediato la joven pareja se trasladA? a ZitA?cuaro para radicar definitivamente en la villa y Vicente Eyzaguirre se dio a la tarea de lograr para sAi?? un cargo pA?blico que le permitiera vivir con cierta tranquilidad a Ai??l y a su futura familia.

Ya para entonces el joven Vicente habAi??a aprendido el saber de escribano en la prA?ctica, en la actuaciA?n cotidiana; lo hizo al lado de su padre JosAi?? Francisco, quien hacia 1780 se desempeAi??aba como escribano pA?blico en la jurisdicciA?n de MaravatAi??o, Taximaroa y su agregado de Tlalpujahua. AdemA?s de conocer las diferentes formas escriturales, supo lo importante que era poseer una calidad moral que lo mantuviera exento de conductas que pudieran desacreditar la fe pA?blica. Con su esposa procreA? cuatro hijos: MarAi??a Petra Alejandra (1786), Francisco Vicente de los Santos (1789), JosAi?? RamA?n (1793) y JosAi?? Victoriano Ignacio Guadalupe (1796), todos nacidos en la villa michoacana.

El 3 de septiembre de 1787 muriA? don JosAi?? Francisco Eyzaguirre y Vicente quedA? al frente de sus asuntos. Por ser uno de los pocos ai???en quienes concierne la necesaria instrucciA?nai???, Eyzaguirre llegA? a fungir como perito apreciador de oficios en diciembre de 1790, valuando el de escribano anotador de hipotecas especiales en 80 pesos. Asimismo, el 4 de enero de 1792 participA? como testigo de asistencia en los pregones para el abasto de carne de la villa de ZitA?cuaro.

Ignacio LA?pez RayA?nContaba con 39 aAi??os de edad cuando el 6 de julio de 1795, despuAi??s de un largo litigio de 8 aAi??os, le fue concedido el tAi??tulo del oficio notarial de la villa de San Juan ZitA?cuaro por la cantidad de 1000 pesos. Poco despuAi??s, cumplidos los requisitos, presentA? su examen de conocimientos ante la Real Audiencia, y ya aprobado, hizo el juramento de rigor para recibir el tAi??tulo de escribano. AsAi?? regresA? a ZitA?cuaro donde acondicionA? su oficina y comenzA? a trabajar. Los asuntos que trataba eran de la mA?s diversa Ai??ndole: testamentos, poderes especiales, certificaciA?n de avalA?os, escrituras de hipotecas, arrendamientos, etcAi??tera.

Muy pronto Eyzaguirre se convirtiA? en un personaje importante dentro del cAi??rculo social de la oligarquAi??a zitacuarense. HabAi??a estrechado lazos de compadrazgo con JosAi?? GA?mez de CosAi??o y Manuel de Obeso, regidores del ayuntamiento del lugar; tenAi??a roce cercano con otros funcionarios de la misma corporaciA?n como Juan Manuel de Echenique y Miguel Frutis; atendAi??a los negocios de notables comerciantes como JosAi?? Modesto de Angulo y Luis Gonzaga Correa, y por si fuera poco, su mismo cargo lo hacAi??a ver como una persona indispensable en los asuntos legales que se llevaban en la villa.

Los aAi??os de 1808 a 1810 estuvieron colmadosAi??de noticias y acontecimientos polAi??ticos interesantes que de una u otra forma repercutieron en la vida de los habitantes de toda la Nueva EspaAi??a, y los de ZitA?cuaro no escaparon a esa realidad. La destituciA?n del virrey JosAi?? de Iturrigaray en 1808 y la conspiraciA?n de Valladolid en 1809 fueron de su entero conocimiento; esta A?ltima le impactA? directamente, pues en dicha conjura figurA? un familiar de su amigo el regidor Manuel de Obeso, y porque ademA?s, el principal denunciante de la conspiraciA?n habAi??a sido uno de sus clientes: Luis Gonzaga Correa, administrador de correos en Tuxpan y comerciante avecindado en ZitA?cuaro.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

Tlalpujahua, Michoacán

A?SabAi??as que…? 14

Tlalpujahua, MichoacA?n

Tlalpujahua, MichoacA?n

De Tlalpujahua, en MichoacA?n, se dice que se negA? a morir. La villa, que existe desde la Ai??poca prehispA?nica y tuvo importanciaAi??como Real de Minas en la Colonia, llegA? a ser la primera productora de oro en el mundo entre 1908 y 1913. La tragedia estarAi??a a punto de hacerla desaparecer la madrugada del 27 de mayo de 1937, cuando un alud de lodo, arcilla y agua bajA? por la colina, sepultA? casas y tiendas, gente y animales bajo 30 metros y se solidificA? como si fuera cemento. Lo A?nico que permaneciA? en el centro fue la torre de la vieja iglesia, mudo testigo de millares de muertes y la ruina general. Quienes no se marcharon, buscarAi??an otras opciones y, gracias a su gran empeAi??o, salieron adelante. Hoy son un pueblo mA?gico, que vive de la producciA?n de esferas navideAi??as, la alfarerAi??a, el trabajo de cantera, la producciA?n de dulces y pan, asAi?? como de los viajeros que lo visitan y se embelesan con su carA?cter especial.