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17. MAi??xico y los mexicanos en las pA?ginas de National Geographic (1910-1919)

Laura MuAi??oz /Ai??Instituto Mora
Revista Bicentenario #17

Ai??Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.33.09

MAi??xico es, sin duda, uno de los paAi??ses que mA?s ha llamado la atenciA?n de la revista National Geographic a lo largo de susAi??mA?s de cien aAi??os de vida. Enorme cantidad de artAi??culos sobre nuestro paAi??s lo confirman. Si tomamos en particular el periodo que va de 1910 a 1919, encontraremos mA?s de 20 artAi??culos publicados como resultado de ai???la gran demanda de informaciA?n sobre MAi??xicoai??? que recibAi??a la revista, de acuerdo con lo dicho en el nA?mero de mayo de 1914. Estando el paAi??s en medio de una revoluciA?n, A?quAi?? les interesaba a los editores dar a conocer sobre MAi??xico? A?QuAi?? tipo de informaciA?n se ofrecAi??a? A?QuAi?? estrategias se siguieron para ofrecer determinadas imA?genes a los lectores?

MAi??xico, el paAi??s vecino

El primero de los 22 artAi??culos publicados en la dAi??cada seleccionada apareciA? en agosto de 1910, muy cerca de las fiestas del Centenario. El A?ltimo en octubre de 1919. A travAi??s de 379 fotografAi??as y mA?s de 500 pA?ginas, National Geographic muestra a sus suscriptores en Estados Unidos una versiA?n de MAi??xico y los mexicanos. Dice que MAi??xico es un paAi??s de contrastes. Contrastes entre lo moderno y lo antiguo; entre los distintos sectores sociales; entre los diversos grupos econA?micos; entre los diferentes climas y paisajes. Esta idea subyace en los relatos de textos y fotografAi??as. No obstante, en ambos campos, pero mA?s en las fotografAi??as, se privilegia el deseo de mostrar lo menos cercano (para los estadunidenses), las escenas que muestran el atraso, las reliquias del pasado, como seAi??ala el nA?mero de diciembre de 1910. La imagen de los mexicanos en las fotografAi??as es la de gente humilde y trabajadora, en su mayorAi??a habitantes del campo, y cuando se los ve en las ciudades, son vendedores de productos artesanales. De las ciudades no se ven los edificios modernos, excepto un plano general del de Correos, mA?s bien son escenario para enmarcar a esos habitantes pintorescos que aparecen en primer plano arreando burros cargados de bultos, o que transitan por las calles. Las mujeres casi siempre llevan rebozo. Pero las que seducen a los fotA?grafos, por su belleza y joyerAi??a, son las llamativas tehuanas, ejemplo de exotismo. En las casi cuatrocientos fotografAi??as no encontramos retratos de ningA?n miembro de la Ai??lite econA?mica, ni de la polAi??tica o la intelectual.

Los artAi??culos

En todos los artAi??culos, dedicados casi siempre a unAi??tema particular, se manifiesta la fascinaciA?n de losAi??viajeros y fotA?grafos ante el paAi??s y su gente, la riquezaAi??del territorio, la variedad de productos agrAi??colasAi??y minerales, la diversidad de especies de aves, de climasAi??y de vegetaciA?n (los cactus son particularmenteAi??atrayentes); la posesiA?n de A?reas estratAi??gicas paraAi??la comunicaciA?n (como el istmo de Tehuantepec),Ai??el potencial para el desarrollo comercial, la tierraAi??fAi??rtil. En esos textos se advierte, tambiAi??n, la admiraciA?nAi??que producen los espectaculares vestigios arqueolA?gicos,Ai??huellas de culturas avanzadas y atractivoAi??para los turistas. FotografAi??as a pA?gina completaAi??permiten observar, en primeros planos, basamentosAi??piramidales, estelas, restos de edificaciones enAi??Mitla, TeotihuacA?n o Xochicalco. Los tAi??tulos de losAi??artAi??culos indican la orientaciA?n de cada uno. ConAi??una rA?pida ojeada el lector percibe que los tAi??tulos se refieren, en primer lugar, a los recursos naturalesAi??y despuAi??s a las maravillas del MAi??xico antiguo.Ai??En correspondencia, los contenidos se centran enAi??las posibilidades agrAi??colas de MAi??xico, se refieren aAi??las escenas que se desarrollan en diversas actividadesAi??econA?micas, detallan las caracterAi??sticas del territorioAi??nacional, mencionan lo que se puede encontrar enAi??Ai??l (desiertos, haciendas, jardines divididos por canalesAi??de agua), y enfatizan los distintivos de cada sitioAi??arqueolA?gico (las tallas en piedra, la raza olvidadaAi??de la misteriosa ChichAi??n ItzA?, el lustre del MAi??xicoAi??antiguo).

MAi??xico es el paAi??s vecino. Y de acuerdo con losAi??adjetivos utilizados hasta el cansancio, es un paAi??sAi??interesante, con tesoros maravillosos y paisajes fantA?sticos,Ai??o pintorescos. Es romA?ntico, es misterioso.Ai??Pero no todo es enamoramiento, los pies de fotoAi??son el espacio utilizado para hacer comentarios deAi??distinta Ai??ndole, muchas veces insidiosos. Como elAi??que acompaAi??a a la imagen publicada en el nA?meroAi??de julio de 1916 con el tAi??tulo ai???Casa en el campoAi??cerca de CA?rdobaai???. En ella aparecen, en primer plano,Ai??cuatro personajes, dos adultos y dos menores,Ai??de los que se dice son una familia campesina que,Ai??como buena parte de la poblaciA?n en MAi??xico, poseeAi??muy pocas cosas. La leyenda afirma: ai???los bueyesAi??bien alimentados de las haciendas no se sentirAi??anAi??orgullosos de que los hambrientos peones sean consideradosAi??sus igualesai???. A?A quAi?? responde ese comentario?Ai??A?QuAi?? se quiere evidenciar?

Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.30.31En algunos casos, encontramos en esos pies deAi??foto comentarios de admiraciA?n. Por ejemplo, paraAi??los tarahumaras. Junto a unaAi??imagen sin autor (que ha sidoAi??atribuida a C. B. Waite), en laAi??que un grupo de tarahumarasAi??posan para el fotA?grafo, mirandoAi??a la cA?mara, se les reconoceAi??por su resistencia fAi??sica y suAi??capacidad para correr, tantoAi??de hombres como de mujeres.Ai??TambiAi??n por el volumen deAi??producciA?n de plata que hizoAi??de MAi??xico uno de los paAi??sesAi??que mA?s contribuyA? a la producciA?nAi??mundial ai??i??la imagenAi??muestra una vista de un pobladoAi??minero, La Luz, cerca de Guanajuato, queAi??contrasta visiblemente por su pobreza. Y, en otros,Ai??se percibe la nostalgia por Porfirio DAi??az, bajo cuyaAi??administraciA?n el paAi??s tenAi??a calma y estaba en vAi??asAi??de progreso; o se hace referencia a la ultramodernaAi??ciudad de MAi??xico, en la que se podAi??a pasar del sigloAi??XVI al XX al cruzar una calle. Esto A?ltimo, es lo queAi??dice el pie de foto que acompaAi??a la fotografAi??a delAi??edificio de correos, la A?nica que muestra algo de laAi??modernidad de MAi??xico de la que a veces se habla.

Los autores

En cuanto a los autores de los artAi??culos, encontramosAi??a antiguos representantes consulares de EstadosAi??Unidos en MAi??xico (como E. H. Thompson o FrederickAi??Simpich); otros eran ingenieros vinculados aAi??compaAi??Ai??as mineras (entre ellos Walter W. Bradley),Ai??visitantes estadunidenses que recorrAi??an las haciendasAi??adquiridas por compaAi??Ai??as de connacionales (esAi??el caso de J. E. Kirkwood), o eran funcionarios delAi??departamento de Agricultura del paAi??s vecino (E. W.Ai??Nelson). No faltaron fotA?grafos, reporteros, comerciantes,Ai??viajeros particulares, es decir, una legiA?n deAi??estadunidenses que se desplazaron por el territorioAi??nacional, de norte a sur, del golfo al PacAi??fico, haciendoAi??levantamientos e inventarios de lo que podAi??aAi??verse en Ai??l y sus instantA?neas muestran un recorridoAi??por un paAi??s rico, poco poblado y agradable tantoAi??para turistas A?vidos de conocer lugares diferentesAi??como para inversionistas en busca de A?reas atractivasAi??para sus capitales. Entre los fotA?grafos aparecenAi??mA?s de quince nombres (entre ellos James H. Hare,Ai??John H. Hall, C. M. Tozzer,Ai??Franklin Adams y tresAi??mujeres: Helen Olsson-Ai??Seffer, Harriet ChalmersAi??y Janet M. Cummings).

Esos fotA?grafos queAi??podAi??an ser particulares oAi??funcionarios del gobiernoAi??estadunidense, miembrosAi??de su ejAi??rcito o de compaAi??Ai??as,Ai??como UnderwoodAi??and Underwood o Galloway,Ai??reprodujeron porAi??decenas escenas pintorescas, paisajes rurales, retratosAi??de pobladores de diversos puntos de la RepA?blicaAi??mexicana, trabajadores en sus faenas. TambiAi??nAi??propagaron imA?genes emblemA?ticas de la arquitecturaAi??antigua (Mitla, Chichen ItzA?, TeotihuacA?n,Ai??Xochicalco). National Geographic publicA? esas fotografAi??asAi??desplegadas a pA?gina entera en la mayor parteAi??de los casos y distribuidas en diversos artAi??culos,Ai??de tal suerte que un conjunto de fotografAi??as dedicadasAi??a un tema particular, por ejemplo, a los volcanesAi??de MAi??xico, no sA?lo estA?n en el artAi??culo especAi??fico,Ai??sino aparecen en ese y otros.

Las fotografAi??as

En las fotografAi??as de gran tamaAi??o, ademA?s de lasAi??vistas rurales, bucA?licas e idAi??licas, y de los paisajesAi??imponentes, tomados desde cierta altura, en generalAi??vacAi??os de gente, pero siempre evidencia de la fertilidadAi??de los suelos y de los diversos cultivos agrAi??colas,Ai??predominan los personajes tAi??picos por su atuendoAi??y oficio. Esos personajes eran ya conocidos por haberseAi??difundido en las revistas ilustradas publicadasAi??despuAi??s de los aAi??os 30 del siglo XIX, productoAi??del trabajo de artistas mexicanos. Por ejemplo en elAi??libro titulado Los mexicanos pintados por sAi?? mismosAi??y, luego, en MAi??xico y sus alrededores. Los fotA?grafosAi??extranjeros que visitaron o vivieron en MAi??xico enAi??la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX,Ai??se encargaron de retomar esas imA?genes y de multiplicarlasAi??y distribuirlas, a travAi??s de postales, en lasAi??que a diferencia de las litografAi??as que les sirvieronAi??de modelo, acentuaron los rasgos de pobreza y desaliAi??oAi??de muchos de los tipos mexicanos que popularizaron.Ai??Es sabido que gran parte de esas postalesAi??eran mercadeadas por la Sonora News Company.Ai??National Geographic, con su creciente circulaciA?n,Ai??contribuyA? a difundirAi??esas imA?genes.

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La selecciA?nAi??de las fotografAi??asAi??hecha por losAi??editores de NationalAi??GeographicAi??parece obedecerAi??al deseo de ilustrarAi??los textos,Ai??utilizando lasAi??imA?genes con lasAi??que contaba laAi??revista, suministradasAi??mediante regalos o por compra, pues en esa Ai??poca la revistaAi??no contaba todavAi??a con su propio equipo de fotA?grafos.Ai??Varias de las incluidas en un artAi??culo estA?nAi??relacionadas con el tema del mismo, pero otras sonAi??de lugares distantes o sin relaciA?n con el contenido.Ai??Los pies de foto, de diversa extensiA?n, contribuyen aAi??subrayar lo que se quiere mostrar con determinadasAi??imA?genes.

Sobre los temas de las fotografAi??as, ya se ha dichoAi??cuA?les son los dominantes. Falta aAi??adir que algunosAi??asuntos que no mencionan los textos de los artAi??culosAi??estA?n abordados en las imA?genes, como la deportaciA?nAi??de indios yaquis, los festejos del Centenario,Ai??la revuelta de Pascual Orozco y la expediciA?n punitivaAi??que perseguAi??a a Villa. La particularidad es queAi??si bien esos temas aparecen en las imA?genes, Ai??stas seAi??incluyen en nA?meros cuya publicaciA?n es posteriorAi??al momento en el que ocurrieron los hechos. LasAi??fotografAi??as del trasladoAi??de yaquis a la penAi??nsulaAi??yucateca se publicanAi??en diciembre de 1910,Ai??las del desfile con motivoAi??de las fiestas delAi??centenario en mayo deAi??1911, la que muestraAi??a las tropas de OrozcoAi??en 1914. Es decir, unAi??aAi??o o dos despuAi??s deAi??los acontecimientos.Ai??En cambio, en julio deAi??1916 National GeographicAi??incluyA? fotografAi??asAi??que muestran al ejAi??rcito estadunidenseAi??en la expediciA?n punitiva,Ai??apenas cuatro meses despuAi??s deAi??iniciada.

El Centenario y la revoluciA?n

En torno a la celebraciA?n del centenarioAi??de la independencia deAi??MAi??xico solamente encontramosAi??nueve fotografAi??as. Las tres primerasAi??son de cadetes en uniformeAi??de gala. Son diferentes tomas deAi??alumnos del Colegio Militar, elAi??West Point de MAi??xico. Un nutridoAi??pA?blico en ambas aceras de una calle observa elAi??desfile de la caballerAi??a de ese colegio en una de esasAi??fotografAi??as que ocupa toda la pA?gina. En las siguientes,Ai??mA?s pequeAi??as, los cadetes se ven formandoAi??vallas en diferentes puntos de la ciudad. El pie deAi??foto indica que la fama de estos ai???que defendieronAi??el Castillo de Chapultepec del ejAi??rcito americano esAi??histA?ricaai???. Varias pA?ginas mA?s adelante el lector seAi??encuentra con otras fotografAi??as alusivas al desfile, laAi??mayorAi??a de gran tamaAi??o, en las que varios personajesAi??representan a los antiguos mexicanos, portandoAi??atuendos vistosos y tocados de plumas. SegA?n losAi??pies de foto, esos individuos eran ai???descendientes deAi??aquellos a quienes representabanai???.

En cuanto a las imA?genes sobre la lucha armada,Ai??son muy pocas y sin explicaciA?n de por quAi?? fueronAi??elegidas esas en particular. La que encabeza aquellasAi??que tocan de alguna manera el tema de la guerraAi??es una imagen, acreditada a Aultman y Dorman,Ai??publicada en mayo de 1914, que muestra a parte deAi??las tropas de Pascual Orozco. DespuAi??s, observamosAi??a un tAi??pico revolucionario. Se trata de una imagenAi??atribuida a Shirley C. Hulse en la que aparece unAi??jinete ai??i??con sombrero y cananasai??i?? posando para laAi??cA?mara. El pie de foto informa que fue tomada aAi??peticiA?n del retratado. Hulse es, asimismo, autor deAi??varias fotografAi??as publicadas en la revista. En unaAi??de ellas aparecen, en primer plano, dos soldaderasAi??viendo a la cA?mara, que las capta caminando al ladoAi??de los soldados federales a los que acompaAi??an. PortanAi??sombrero y el rebozo amarrado, cargando probablementeAi??a sus hijos.

En el mismo nA?mero de 1914 hay un par de fotografAi??as,Ai??sin autor, en que se muestra primero unaAi??campana y, en la siguiente, un caAi??A?n. La leyenda alAi??pie de esta segunda fotografAi??a informa que ese caAi??A?nAi??fue construido con el material de la campana.Ai??Es decir, no hay ningA?n comentario adicional, niAi??positivo ni negativo, de lo que ocurre en MAi??xico.

De igual manera, dos aAi??os despuAi??s, sin relaciA?nAi??con el tema del artAi??culo, de julio de 1916, se incluyenAi??varias imA?genes en que se alude a la persecuciA?nAi??a Villa tras su incursiA?n a territorio de Estados Unidos.Ai??Por ejemplo, encontramos dos del capitA?n D.Ai??H. Scott del ejAi??rcito estadunidense, que muestranAi??a las tropas de ese ejAi??rcito acampando al sur de Columbus.Ai??Los pies de foto describen el paisaje dondeAi??se asientan los campamentos. Los textos aludenAi??a las condiciones en que viven temporalmente losAi??soldados. En ese nA?mero hay dos de la compaAi??Ai??aAi??Underwood and Underwood, en que vemos trenesAi??con tropas mexicanas. La primera es una imagendividida en dos por la vAi??a del tren. A la izquierdaAi??las tropas de Estados Unidos esperan al borde deAi??la vAi??a. A la derecha, el tren estacionado en otra vAi??aAi??tiene su techo cubierto por tropas mexicanas. En la segunda, en primer plano aparece un tren conAi??el techo tambiAi??n cubierto por tropas mexicanas.Ai??AquAi?? sobresalen varias mujeres, algunas viendo a laAi??cA?mara. Se seAi??ala el hecho de que en todos los campamentosAi??se encontraba siempre ai???una secciA?n paraAi??que las mujeres y los niAi??os vivieranai???. En conjunto yAi??por su nA?mero, el tema de la expediciA?n es el centralAi??en las imA?genes publicadas.

Captura de pantalla 2013-10-23 a las 13.31.15La mirada de National Geographic

El conjunto de artAi??culos, fotografAi??as y pies de fotos,Ai??enmarcados por los tAi??tulos escogidos, muestranAi??cA?mo la revista National Geographic mantuvo suAi??mirada en los tesoros de su vecino MAi??xico, transmitiendoAi??una imagen de tranquilidad apenas alterada,Ai??pareciera ser, por algunos acontecimientos violentos,Ai??como si estos fueran aislados y no llegaran aAi??causar inestabilidad. La percepciA?n prevalecienteAi??es la de un MAi??xico que se hubiera detenido en elAi??tiempo, en el periodo previo a la revoluciA?n. En losAi??textos no se habla de la lucha, en las fotografAi??as escasamenteAi??se asoma y, no es, por lo tanto, suficienteAi??para cambiar la representaciA?n de MAi??xico. CuandoAi??en octubre de 1919 se publica el A?ltimo artAi??culoAi??analizado, MAi??xico estaba cerca de cumplir una dAi??cadaAi??en armas, pero National Geographic se habAi??aAi??esmerado en no mostrar esto.

PARA SABER MA?S:

ai???La tarjeta postalai??? en Artes de MAi??xico, nA?mero 48, Conaculta,Ai??1999.

Arturo Guevara Escobar, FotA?grafos de la RevoluciA?n,Ai??http://fotografosdelarevolucion.blogspot.com/

National Geographic en http://ngm.nationalgeographic.com/

MarAi??a Esther PAi??rez Salas, Costumbrismo y litografAi??a enAi??MAi??xico: un nuevo modo de ver, MAi??xico, UNAM-Instituto deAi??Investigaciones EstAi??ticas, 2005.

Ai??

La caAi??da del Coloso

Octavio Paz SolA?rzano, ediciA?n Regina HernA?ndez – Instituto Mora.

RevistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 13.

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Ai??

La ciudad de MAi??xico en 1910 era una ciudad llena de contrastes. Como sAi??mbolo del poder, representaba a un rAi??gimen que sostenAi??a el orden y el progreso. Las obras de urbanizaciA?n, agua, drenaje, pavimentaciA?n de calles, alumbrado, servicios y nuevas comunicaciones traslapaban los contrastes entre la miseria y la riqueza y bajo el cual las diferencias entre pobres y ricos se incrementaban. Representaba asimismo a un rAi??gimen que, entre afeites, perfumes franceses, carreras de caballos, clubes hAi??picos, grandes salones y restaurantes, pretendAi??a esconder su cansancio y decrepitud. Desde 1908 ai??i??despuAi??s de la entrevista DAi??az-Creelmanai??i??, la capital vio aparecer en sus calles, cafAi??s, plazas, mercados, barrios y colonias voces discordantes que rompAi??an el silencio y la apatAi??a. Nuevos grupos polAi??ticos se sumaban a los partidarios de la No ReelecciA?n de Porfirio DAi??az. El pueblo querAi??a y buscaba un cambio.

Esperando la renuncia de DAi??az frente a la CA?mara de Diputados, junio 2, 1911

Esperando la renuncia de DAi??az frente a la CA?mara de Diputados, junio 2, 1911

En 1910 la ciudad de MAi??xico vivAi??a en un dilema. Por un lado, se hizo festiva, patriota, retomA? el sentido nacionalista producido por el redescubrimiento de los hAi??roes que 100 aAi??os antes habAi??an lanzado el grito libertario. Por el otro, era cuestionadora, crAi??tica, exigente, tomaba las calles para exigir un cambio que le permitiera obtener mejores salarios, elegir libremente a sus gobernantes e imponer la bandera del nuevo proyecto que reclamaba el Sufragio Efectivo y la No ReelecciA?n.

Por la calle de Tacuba transitaban jA?venes estudiantes, obreros, empleados, maestros, periodistas, que se dirigAi??an al Centro Antirreleccionista a escuchar las propuestas de Emilio VA?zquez GA?mez, Francisco I. Madero, Luis Cabrera, Filomeno Mata y JosAi?? Vasconcelos. LeAi??an con sumo interAi??s los artAi??culos publicados en dos nuevos periA?dicos: MAi??xico Nuevo y El Constitucional. Pero a la vez la poblaciA?n se preparaba para esconder sus inconformidades y mostrar al mundo los logros del rAi??gimen porfirista. Las fiestas del Centenario la convirtieron en escenario de los desfiles de huAi??spedes distinguidos. Se veAi??an bombines, jaquAi??s, kepis, levitas, sombreros emplumados y vestidos de seda y muselina, en contraste con los anchos sombreros de palma, los calzones de manta, los huaraches, los sacos de lana burda y corriente. El escritor y diplomA?tico Federico Gamboa anota en su Diario: ai???La sociedad Ai??ntegra y el pueblo entero secundaron al gobierno con patriA?tica y cA?lida cooperaciA?n inolvidableai???.

El pueblo observaba detrA?s de la valla de soldados y policAi??as las inauguraciones de los edificios del manicomio de La CastaAi??eda, la Normal para Maestros y la AsociaciA?n Cristiana de JA?venes en la calle de Balderas, vio colocar las estatuas de Luis Pasteur, Georges Washington y Alejando Von Humboldt. En la Alameda aplaudiA? la inauguraciA?n del Hemiciclo a JuA?rez y desde el elegante paseo de la Reforma admirA? elevarse la columna de la Independencia. Fiestas, bailes y banquetes halagaban a los invitados, pero las notas discordantes se escabullAi??an para aparecer en el anA?nimo grito de apoyo a Madero y el Sufragio Efectivo, No ReelecciA?n.

Una vez que transcurriA? el jolgorio, la tensiA?n polAi??tica aumentA?. La oposiciA?n ganA? terreno. DAi??az utilizA? los medios oficiales y oficialistas para declararse triunfante. El descontento recorrAi??a las calles de la ciudad. La protesta levantaba su voz. Las noticias llegaron pronto: Madero habAi??a promulgado el Plan de San Luis PotosAi?? y llamaba a un levantamiento armado. Aquiles SerdA?n cayA? luchando en Puebla. La misma capital de la repA?blica se enfrentA? al rAi??gimen: el 18 de marzo de 1911 un grupo de intelectuales encabezado por Camilo Arriaga dio a conocer el Plan de Tacubaya, en el que se convocaba a una rebeliA?n armada y a la toma del cuartel de San Diego. Al denunciarse la conspiraciA?n, algunos de sus participantes fueron hechos prisioneros, otros escaparon y se refugiaron en Estados Unidos. La represiA?n aumentA?, hubo delaciones y acoso. Las cA?rceles se llenaron.

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DAi??az se tardA? mucho en reaccionar; cuando por fin se percatA? de la importancia del movimiento maderista quiso revertir la situaciA?n. Hizo renunciar al gabinete en pleno con excepciA?n del ministro de Hacienda JosAi?? Yves Limantour. El 1Ai?? de abril enviA? al Congreso una iniciativa de ley para restablecer el principio de no reelecciA?n y repartir algunas tierras de las grandes haciendas. BuscA? tambiAi??n un acercamiento con el jefe revolucionario Madero pero sus emisarios se negaron a discutir acerca de la renuncia presidencial. La lucha creciA?, el ejAi??rcito fue incapaz de dominar las sublevaciones. La ciudad de MAi??xico no escondiA? su inconformidad y se lanzA? a la calle; estudiantes y obreros unieron sus gritos y exigieron la salida de DAi??az, apedrearon su casa y el taller de El imparcial, reconocido como la voz del rAi??gimen, fue incendiado. El coloso temblA?, su caAi??da era inminente.

El fragmento que reproducimos a continuaciA?n expresa de excelente forma la efervescencia que se viviA? en el Distrito Federal los dAi??as previos a la renuncia de Porfirio DAi??az. Procede del ai???Magazine Para Todosai??? del diario El Universal, del 10 de noviembre de 1929. Su autor, Octavio Paz SolA?rzano, era hijo de don Ireneo Paz, y hacia 1910 colaboraba con su padre en La Patria, el periA?dico que este habAi??a fundado por Ai??l. Atendamos pues a su testimonio.

Regina HernA?ndez
Instituto Mora

[...] Los mA?s entusiastas en los ideales [revolucionarios] por los que se combatAi??a eran los estudiantes: Unos, decididamente despuAi??s de haber estado comprometidos en las conspiraciones que se fraguaban y temiendo ser aprehendidos, se agregaron a los amigos o conocidos que tenAi??an en la revoluciA?n. [JosAi??] Siurob marchA? a Guanajuato; Enrique Estrada al norte; Rafael Cal y Mayor, que habAi??a sido comisionado por Siurob para hacer propaganda entre los estudiantes, con el objeto de conseguir adeptos al Plan de Tacubaya y que el dAi??a designado para el levantamiento debAi??a apoderarse, en compaAi??Ai??a de otros estudiantes, del armamento de la guardia del Hospital Militar. Al fracasar la conspiraciA?n fue a unirse con Rafael Tapia, al Estado de Veracruz.

Un grupo de estudiantes de las diversas escuelas metropolitanas, encabezados por Fandila PeAi??a y Gonzalo ZA?Ai??iga, tuvieron la audacia de irle a pedir la renuncia al general DAi??az, pero al estar en su presencia les impuso de tal manera la voz ronca de don Porfirio, que ya ni hallaban ni cA?mo salir, y todos aterrorizados cuando se les preguntaba quAi?? les habAi??a respondido el presidente, no sabAi??an ni quAi?? contestar, pues decAi??an que sA?lo habAi??an oAi??do un ronquido. DespuAi??s de este hecho, Fandi- la PeAi??a, con un grupo de los atrevidos se fue con los revolucionarios surianos.

[...]
Para leer el artAi??culo completo,Ai??SuscrAi??base a la revista BiCentenario.

La convenciA?n del TAi??voli

Hector L. Zarauz LA?pez

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 12.Ai??

Madero en tarjeta postal, colecciA?n particular

La ConvenciA?n del Partido Antirreeleccionista se desarrollA? en el TAi??voli de la vieja calle del ElAi??seo, ubicada en el seAi??orial barrio de San Rafael de la capital del paAi??s, entre los dAi??as 15 y 17 de abril de 1910. Se decidiA? en ella que Francisco Ignacio Madero encabezara la candidatura a la presidencia de la RepA?blica, primera que de manera real desafiaba a la dictadura de Porfirio DAi??az.

Gran Tivoli de San Cosme

Para entonces MAi??xico vivAi??a el declive polAi??tico del largo periodo presidencial de Porfirio DAi??az, que se habAi??a prolongado por cerca de tres dAi??cadas, pues si bien se habAi??a logrado estabilidad y crecimiento econA?mico, el costo social y de libertades polAi??ticas era muy alto. Es preciso recordar que en marzo de 1908 el periA?dico El Imparcial habAi??a publicado en sus pA?ginas la entrevista que DAi??az habAi??a concedido al periodista estadunidense James Creelman. Las declaraciones ahAi?? vertidas tuvieron gran trascendencia pues, por primera vez, el dictador manifestaba de manera pA?blica su deseo de dejar el poder, seAi??alando que MAi??xico se encontraba listo para la transiciA?n en su gobierno. Tales afirmaciones propiciarAi??an una disputa entre los polAi??ticos cercanos a Ai??l: por un lado, los CientAi??ficos, y por el otro, los seguidores del general Bernardo Reyes, que decidieron contender por la vicepresidencia de la RepA?blica, coincidiendo ambas agrupaciones en la necesidad de que DAi??az continuara en el poder.

Pero Francisco I. Madero tomA? la palabra a DAi??az y, durante la segunda mitad de 1908, se dedicA? a escribir un libro en el cual analizaba la historia de MAi??xico, la situaciA?n del paAi??s en el contexto internacional y la necesidad de un relevo polAi??tico, aunque sin dejar de reconocer los mAi??ritos del presidente. Lo publicA? hacia finales de ese aAi??o con el tAi??tulo de La SucesiA?n presidencial en 1910. AsAi??, de manera incipiente y fuera de los canales oficiales, surgiA? un movimiento que postulaba como bandera la democratizaciA?n electoral del paAi??s y el respeto al voto.

Madero llegarAi??a a la ciudad de MAi??xico el 25 de febrero de 1909 a fin de dar resonancia a su libro y sus ideas. El texto fue enviado a polAi??ticos y periodistas, a gobiernistas y opositores, incluso el propio presidente recibiA? un ejemplar. Sin embargo, la respuesta oa?i??cial a las inquietudes surgidas no variA? y el 2 de abril el Club Reelec-cionista confirmA? la postulaciA?n de DAi??az para la presidencia y de RamA?n Corral, miembro del Partido CientAi??fico, a la vicepresidencia. QuedabaAi??claro que del dicho al hechoai??i??

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

La celebraciA?n del Centenario de la Independencia en San A?ngel

Jovita Ramos
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 12.Ai??

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El gobierno del general Porfirio DAi??az organizA? las fiestas del primer Centenario de la Independencia de MAi??xico con esmero y un amplio programa de eventos. La capital fue el marco central de las celebraciones y, tanto en ella como en las poblaciones de los alrededores, se hizo lo posible por mostrar las raAi??ces histA?ricas de la naciA?n y por integrar a sus pobladores al ritual cAi??vico y dejar huella en la memoria histA?rica.

Un ejemplo de estos festejos lo encontramos en la localidad de San A?ngel, situada el suroeste de la ciudad de MAi??xico. Bella poblaciA?n llena de tradiciones, costumbres y conmemoraciones en las que sus habitantes participaban con gran entusiasmo, los festejos del Centenario no se quedaron atrA?s. La representaciA?n de esta ceremonia cAi??vica contenAi??a elementos esenciales para vincularlos con ella: las autoridades, la junta patriA?tica, los particulares y el pueblo en general; el presupuesto para la mA?sica, los adornos, la iluminaciA?n, los fuegos artificiales y otros; el programa; el escenario; los preparativos, el acto mismo, los discursos y las obras materiales, todo servAi??a para que adquirieran conciencia de la importancia de la fecha.

Desde luego, la municipalidad celebraba con alborozo los dAi??as 15 y 16 de septiembre. La encargada de organizar el evento era la junta patriA?tica, la cual preparaba el programa a seguir; reunAi??a los fondos monetarios entre la poblaciA?n; elaboraba el presupuesto de gastos y, ademA?s, pedAi??a a los vecinos que adornaran e iluminasen sus casas. El ritual se ejecutaba con gala y solemnidad para in-culcar en sus habitantes el amor a la patria.

Naturalmente, la a?i??esta del Centenario se dispuso con toda anticipaciA?n y esmero. La Gran ComisiA?n Nacional del Centenario de la Independencia, presidida por Guillermo de Landa y EscandA?n, enviA? a todas las municipalidades, desde 1907, las Bases para la OrganizaciA?n de los Trabajos del Centenario. Ai??stas acordaban que las a?i??estas deberAi??an ofrecer el mayor lucimiento, animando el patriotismo y la buena voluntad de todos los mexicanos, y urgAi??an a colaborar a las autoridades de la capital y los estados. Instaban a formar comisiones municipales, cuyo a?i??n se-rAi??a organizar y dirigir la conmemoraciA?n en sus localidades, de modo que incluyeran a todas las clases sociales y nombrasen un representante ante la ComisiA?n Nacional. PedAi??an asimismo que se procurase inaugurar alguna mejora de carA?cter material o moral que pudiese perdurar una vez transcurridas fechas tan importantes.

En respuesta a la convocatoria, las autoridades de San A?ngel iniciaron los preparativos para el pa-triA?tico evento. A las seis de la tarde del dAi??a 19 de octubre de 1908, y bajo la directiva de Carlos A?lvarez Rul, prefecto polAi??tico de la municipalidad, se dio lectura a las comunicaciones de la Gran ComisiA?n del Centenario. Se nombrA? a Doroteo del Olmo como delegado de San A?ngel y despuAi??s se procediA? a integrar a la comisiA?n municipal, la cual serAi??a presidida por mismo A?lvarez Rul.

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Manuel Castilla Brito A?RevoluciA?n en Campeche?

JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s
Cronista de la Ciudad de Campeche

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 11.

Manuel Castilla Brito

Hablar de la RevoluciA?n mexicana es hacer menciA?n de los acontecimientos que tuvieron lugar en el centro y norte del paAi??s. Son muy pocos los testimonios que relatan lo que ocurriA? en el sureste. En estas pA?ginas me ocuparAi?? de aquellos que tuvieron lugar de 1909 a 1913 y tienen que ver con el curso que tomA? la RevoluciA?n en el espacio entonces tan alejado de Campeche ai??i??puerto y entidadai??i??, que por su situaciA?n geogrA?fica pareciA? mantenerse ajeno a la turbulencia en el resto del paAi??s.

Revolucionarios campechanos

Francisco I. Madero visitA? el puerto campechano durante su gira electoral, en junio de 1909. El gobernador porfirista, TomA?s Aznar Cano, hizo lo posible por boicotear su presencia, impidiendo cualquier manifestaciA?n de apoyo. Los habitantes de la ciudad fueron intimidados mediante el uso de la fuerza pA?blica, aunque el grupo maderista dirigido por Tarquino CA?rdenas logrA? organizar un mitin nocturno en el reciAi??n inaugurado Circo Teatro Renacimiento. Aunque lamentablemente no tuvo el Ai??xito esperado, los amedrentados campechanos no acudieron en el nA?mero esperado, los jA?venes que sAi?? lo hicieron se entusiasmaron con el candidato, aplaudieron el discurso en el que Madero se refiriA? a los males de MAi??xico: la larga permanencia de Porfirio DAi??az en el poder y la necesidad de un cambio y lo corearon con mueras al dictador. El poeta Salvador MartAi??nez AlomAi??a recitA? unos versos que cantaban al valor de sus coterrA?neos: Campeche, tA? fuiste bueno, Campeche, tA? fuiste bravo y nadie te puso freno, vergonzoso del esclavoai??i??. Entre los presentes se hallaban Calixto Maldonado, Urbano Espinosa, JosAi?? de JesA?s Cervera, JoaquAi??n Mucel y Manuel Castilla Brito, quienes mA?s adelante formarAi??an el club de simpatizantes de Madero. La fascinaciA?n experimentada por la juventud local fue muestra de cA?mo los campechanos participaban del ambiente polAi??tico que se respiraba en el paAi??s.

Gabinete de Castilla Brito

A?CA?mo se fue dando la RevoluciA?n en Campeche? En 1907 habAi??a sido electo como gobernador TomA?s Aznar Cano, hijo de uno de los fundadores del estado como entidad soberana y alumno distinguido del Instituto Campechano. Durante su gestiA?n se sintieron los primeros vientos insurrectos que dislocarAi??an la vida provinciana de Campeche. Al iniciarse el movimiento revolucionario que cambiarAi??a el panorama polAi??tico nacional a fines de 1910, Aznar no pudo entender o adaptarse a los nuevos tiempos que planteaban una democracia y urgAi??an cambios. Antes de concluir el aAi??o, pidiA? un permiso indefinido, abandonando el estado con toda su familia rumbo a la ciudad de MAi??xico, de donde nunca volviA?. Su marcha trastornA? la vida polAi??tica; hubo varios gobernadores interinos, lo que habla de la gran inestabilidad reinante, a la par de la agitaciA?n en todo MAi??xico.

El gobernador interino JosAi?? GarcAi??a Gual convocA? a elecciones en abril de 1911, para el periodo 1911-1915. Cuatro contrincantes se lanzaron a la contienda; al final sA?lo quedaron dos: Carlos GutiAi??rrez Mac Gregor, quien representaba los viejos intereses porfiristas y habAi??a sido gobernador, y Manuel Castilla Brito, que encarnaba a la nueva generaciA?n: era hijo del ex gobernador Marcelino Castilla, autor de la primera ley de educaciA?n del estado e identificado con la causa de Madero a tal grado que JosAi?? MarAi??a Pino SuA?rez le darAi??a la comisiA?n de organizar la revoluciA?n en Campeche; esto lo convirtiA? en promotor del movimiento maderista en esta ciudad y deja ver la participaciA?n local en las redes revolucionarias que existAi??an en la repA?blica.

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