Archivo de la etiqueta: Cristeros

La radicalidad perdida de unos jA?venes catA?licos

Ariadna Guerrero Medina
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 34.

La AsociaciA?n CatA?lica de la Juventud Mexicana (ACJM) se creA? como una elite que se oponAi??a a la secularizaciA?n de la sociedad mexicana. De papel destacado durante la guerra cristera, con el paso de los aAi??os tuvo que abandonar su combatividad por la tarea de evangelizaciA?n integral de nuevas generaciones de jA?venes.

4 (640x451)

Cuarta Asamblea Diocesana de la ACJM, Huajuapan de LeA?n, Oaxaca, 23 de octubre de 1945. ColecciA?n particular.

La historia de la AsociaciA?n CatA?lica de la Juventud Mexicana (ACJM) es una muestra de la pluralidad de actores que participan en la Iglesia, asAi?? como de los constantes conflictos que tienen lugar dentro de sus organizaciones. La ACJM surgiA? en la confluencia de dos procesos: el vuelco de los revolucionarios en contra del huertismo y el desarrollo, al mismo tiempo, de las ideas del catolicismo social, las cuales habAi??an empezado a discutirse en MAi??xico poco despuAi??s de la publicaciA?n de la encAi??clica Rerum Novarum del papa LeA?n XIII, en 1891.

La ACJM fue fundada en agosto de 1913 por el sacerdote jesuita Bernardo BergAi??end, quien tomA? como modelo la estructura y el funcionamiento de la AcciA?n CatA?lica de la Juventud Francesa. El objetivo de BergAi??end era infundir entre los jA?venes varones el deseo de servir a la naciA?n y devolver a la Iglesia su influencia en la sociedad. En sus Estatutos, la ACJM fue definida como una organizaciA?n que lucharAi??a por la restauraciA?n del orden social cristiano. Para ello, su principal tarea serAi??a la formaciA?n de elites que se opusieran a la secularizaciA?n de la sociedad mexicana. En el adiestramiento de los jA?venes acejotaemeros se fomentaban la prA?ctica de la piedad, el estudio y la acciA?n. Poco despuAi??s, la acjm adoptA? el lema ai???Por Dios y por la Patriaai???.

ARA-0144 (640x505)

Grupo de jA?venes de la acjm, [s.f.]. IISUE/AHUNAM/Fondo Incorporado Aurelio Robes Acevedo/Gabinete 2/Expediente 9/ARA-0144.

En sus inicios, se tratA? de una organizaciA?n citadina, formada por jA?venes de clase media; su nA?cleo era el Centro de Estudiantes CatA?licos Mexicanos, ubicado en la Ciudad de MAi??xico. Durante el gobierno de Victoriano Huerta, uno de los acontecimientos mA?s sonados fue la procesiA?n que la ACJM dedicA? a Cristo Rey, sAi??mbolo del reinado espiritual y temporal de la Iglesia. Aun en los momentos mA?s violentos de la revoluciA?n, los acejotaemeros continuaron recibiendo clases de historia, filosofAi??a, religiA?n y doctrina social cristiana en los llamados cAi??rculos de estudio. La ACJM organizaba matinAi??s para contrarrestar las ai???diversiones inmoralesai??? de la Ai??poca y colaboraba en las escuelas nocturnas para trabajadores que habAi??an sido instaladas por la agrupaciA?n de las Damas CatA?licas.

3 (640x449)

Grupo de muchachos ai???acejotaemerosai???, [s.f]. ColecciA?n particular.

En la ConstituciA?n de 1917, los revolucionarios plasmaron una serie de disposiciones que limitaban la libertad y la acciA?n de la Iglesia; por esta razA?n la ACJM manifestA? su oposiciA?n a la nueva Carta Magna. Los acejotaemeros se movilizaron para impedir su aplicaciA?n en Jalisco y evitaron la suspensiA?n de dos colegios confesionales, uno en Morelia y el otro en Puebla.

A lo largo de la dAi??cada de 1920, los grupos de la ACJM continuaron multiplicA?ndose en diferentes diA?cesis y parroquias del paAi??s. Durante su cuarto congreso federal, en septiembre de 1925, la ACJM decidiA? unirse a los trabajos de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR). En julio de 1926, el episcopado mexicano decretA? la suspensiA?n de cultos en rechazo a la Ley Calles, llamada asAi?? en referencia al presidente Plutarco ElAi??as Calles, la cual reglamentaba el artAi??culo 130 de la ConstituciA?n y establecAi??a que todos los ministros religiosos debAi??an registrarse ante las autoridades correspondientes, sA?lo se permitAi??a el servicio de un sacerdote por cada 6 000 habitantes y se facultaba a las legislaturas de los estados para definir nuevamente el nA?mero de sacerdotes tolerados en su jurisdicciA?n. Ante esta situaciA?n, la Liga se aprestA? a lanzar un boicot econA?mico en contra del gobierno, el cual consistiA? en invitar a la poblaciA?n a no pagar impuestos, reducir sus consumos en el
comercio y evitar la asistencia a cines y teatros.

ARA-1202 (640x395)

Miembros de la LNDLR, 25 de agosto de 1929. IISUE/AHUNAM/Fondo Incorporado Aurelio Robes Acevedo/Gabinete 2/Expediente 74/ARA-1202.

La ACJM se convirtiA? en ai???el brazo derecho de la Ligaai???. Los jA?venes repartAi??an propaganda a favor de los derechos de la Iglesia y daban conferencias dentro de las parroquias para explicar a los creyentes las causas de la persecuciA?n religiosa. AdemA?s, se encargaron de recolectar varios miles de firmas que fueron presentadas al Congreso de la UniA?n junto con una peticiA?n para que se suprimieran los artAi??culos anticlericales de la ConstituciA?n. A finales de 1926, una vez iniciada la rebeliA?n cristera, la Liga decidiA? tomar las armas y tratA? de unificar el movimiento en tAi??rminos polAi??ticos y militares.

Durante la guerra, los acejotaemeros trasladaron municiones, recaudaron dinero y ocuparon puestos militares de relativa importancia. Sin embargo, el conflicto armado harAi??a evidentes la distancia y las tensiones entre los cristeros ai??i??hombres del campo con poca o nula instrucciA?nai??i?? y los acejotaemeros ai??i??jA?venes con estudiosai??i??, provenientes en su mayorAi??a de ciudades. Es interesante que los tres A?nicos acejotaemeros que alcanzaron el rango de generales y obtuvieron mayor Ai??xito militar, fuesen originarios de provincia: Luis Navarro Origel, de PAi??njamo, Guanajuato; Dionisio Eduardo Ochoa, de Colima; y JesA?s Degollado GuAi??zar, de Atotonilco El Alto, Jalisco. Estos jA?venes carecAi??an de preparaciA?n militar, por lo tanto, su desempeAi??o durante la cristiada fue poco halagA?eAi??o. No obstante, desde la mAi??stica de la ACJM, su participaciA?n en la guerra se convirtiA? en la apoteosis de la lucha ai???por Dios y por la Patriaai???, en la oportunidad de hacer realidad las palabras de Tertuliano: ai???La sangre de los mA?rtires es semilla de cristianosai???.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Miguel AgustAi??n Pro, el sacerdote mA?rtir que festejaba la vida

MarAi??a Gabriela Aguirre Cristiani – Universidad AutA?noma Metropolitana, X.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 26.

El padre jesuita pasA? algunos aAi??os en Europa, fortaleciendo su formaciA?n educativa y afrontando problemas de salud. Su regreso a MAi??xico lo tomA? por sorpresa, en un momento en que la actividad religiosa era perseguida por el gobierno de Calles. La convivencia con su colega John J. Druhan muestra la personalidad alegre, entusiasta y comprometida con sus creencias de un hombre que seis dAi??cadas despuAi??s de su fusilamiento fue beatificado por el Vaticano.

Padre Pro INCLUIR (457x640)

John J. Druhan, Padre Miguel AgustAi??n Pro JuA?rez, diciembre de 1925, BAi??lgica. FotografAi??a cortesAi??a de ai???Archives of the New Orleans Province of the Society of Jesus, Loyola University New Orleans Monroe Libraryai???.

A finales de diciembre de 1924, en plenas fiestasAi??navideAi??as, dos jesuitas iniciaron una cortaAi??pero significativa amistad cuyo punto deAi??encuentro fue la casa de estudios de MaisonAi??St. Augustin, en Enghien, BAi??lgica. Se tratabaAi??del padre mexicano Miguel AgustAi??n Pro y delAi??estadunidense John J. Druhan.

Siete aAi??os despuAi??s de aquella fecha, conAi??cierta dosis de nostalgia, y tal vez como unaAi??forma de consuelo ante la muerte de un amigo,Ai??el padre Druhan se dio a la tarea de escribirAi??una especie de memorias a las que titulA? DetallesAi??anecdA?ticos relacionados con el padre MiguelAi??AgustAi??n Pro, S. J. (Side lights on father MiguelAi??Pro, S. J.).

Movido probablemente por la trascendenciaAi??que tuvo el fusilamiento de su compaAi??eroAi??y amigo, ocurrido el 23 de noviembre de 1927,Ai??Druhan dejA? evidencias de su relaciA?n conAi??Pro. El escrito se encuentra en el ArchivoAi??HistA?rico de la Provincia de la CompaAi??Ai??a deAi??JesA?s, en Nueva Orleans, jurisdicciA?n a la cualAi??perteneciA?.

Sobre la primera impresiA?n que el padreAi??Miguel le provocA?, comenta: fue la de ser unAi??hombre bromista y alegre que con gran prontitudAi??mereciA? el tAi??tulo de bufA?n de Dios (God’sAi??jester); sobresalAi??a del resto de los hermanos por suAi??indiscutible jovialidad y buen humor, caracterAi??sticasAi??que hicieron imposible sospechar que padecAi??a de un intestino ulcerado que afectaba sobremaneraAi??su salud. Con gran destreza ai??i??continA?aai??i??,Ai??el religioso mexicano jugaba billar, fumaba yAi??entretenAi??a a los compaAi??eros reciAi??n llegados alAi??colegio, como lo fue su propio caso. John Druhan (2) (503x640)En su opiniA?n,Ai??valAi??a la pena recordarlo como el jovialAi??mexicano que alegrA? la navidad a un ciudadanoAi??estadunidense en un dAi??a invernal de BAi??lgica.Ai??Para entonces, Miguel AgustAi??n estaba cercaAi??de cumplir los 34 aAi??os. Ai??l tenAi??a 32.

Un aAi??o despuAi??s de haberse conocido, en elAi??mismo mes de diciembre, pero ahora de 1925,Ai??ambos jesuitas volverAi??an a coincidir. AntesAi??de este segundo encuentro, el hermano ProAi??habAi??a conseguido su ordenaciA?n sacerdotal.Ai??El 30 de agosto de ese aAi??o recibiA? el presbiteradoAi??de manos de monseAi??or Charles-AlbertAi??Lecomte, obispo de AmAi??ens. No obstante,Ai??Druhan refiere que este logro no cambiA? elAi??carA?cter humilde y de servicio ya detectadoAi??por Ai??l y mucho menos ayudA? a evitar susAi??problemas de salud, cada vez mA?s intensos.Ai??Ahora mA?s que nunca, expresa y reitera, elAi??padre Miguel AgustAi??n era un enfermo alegreAi??que fue obligado a someterse a una seria yAi??dolorosa operaciA?n, una gastroenterostomAi??a,Ai??de acuerdo con los tAi??rminos mAi??dicos. NoAi??obstante, su personalidad jocosa y entusiastaAi??no desapareciA?.

El lugar del reencuentro fue la ClAi??nicaAi??Saint RAi??mi, en Bruselas, BAi??lgica, un hospitalAi??privado bajo la administraciA?n de unas hermanasAi??francesas que contaba, en opiniA?n deAi??Druhan, con un magnAi??fico mAi??dico alemA?nAi??como director del lugar. El padre Pro noAi??hablaba alemA?n, pero dominaba el francAi??s alAi??igual que el doctor, asAi?? que su comunicaciA?nAi??fue menos difAi??cil que la de otros pacientesAi??que tenAi??an problemas con el idioma. En suAi??narraciA?n, el jesuita estadunidense insiste: elAi??sarcasmo, las bromas y el contagioso buen humorAi??del padre Pro se transmitAi??an en todos losAi??idiomas con la misma fluidez.

[...]
Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la revista BiCentenario.