Archivo de la categoría: BiCentenario 26

Alejandra García Vélez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26. La bicicleta recupera su lugar en estos días en ciudades atestadas de automóviles. Pero hace más de 130 años cuando llegó al país junto a la electricidad y el ferrocarril, como sinónimos de modernidad, también disputaba espacios en las calles y hasta con los transeúntes. La ciudad de México tuvo que poner orden con un reglamento para su uso y dispuso un impuesto. Los clubes de ciclistas contribuyeron a darle popularidad y aceptación. De las modas que nos llegan de París y Nueva York, hay una sin igual, que nos llama la atención. Son las bicicletas que transitan por Plateros y Colón, Y por ellas han olvidado la sombrilla y el bastón. Las bicicletas,niña hermosa,son las que andan por ahí. Ellas corren muy veloz igual que el ferrocarril, vámonos pa’ la Alameda con muchísimo…

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Norberto Nava Bonilla Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26. Cinco hermanos Bravo dominaban una franja de tierras entre el Pacífico y Chilpancingo. Entrada la guerra con el imperio español se sumaron con recursos y espadas.También lo hicieron varios de sus hijos, entre los que destacaría Nicolás.Salieron victoriosos,aunque dos morirían fusilados y el poderío económico se diluiría. Nicolás Bravo tiene un lugar importante en la galería de los héroes patrios de México. Numerosas calles, escuelas, plazas cívicas y algunos poblados llevan su nombre a lo largo del país. Participó en muchos combates durante la revolución de independencia, pero quizá el episodio más recordado de su vida es cuando liberó a 300 soldados realistas sentenciados a muerte. No obstante, poco se sabe de su familia y de su importante participación en la lucha armada. El siguiente artículo aborda las actividades de la familia Bravo durante…

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En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26. Hace poco más de un siglo, Paseo de la Reforma y la Alameda se vestían de gala con ciclistas que daban sus primeros pedaleos. Los muchachos de saco y corbata, y las señoritas con vestido zagalejo o pantalón bombacho, a nadie le faltaba su sombrero. Eran momentos en que la bicicleta junto al ferrocarril y las bombillas eléctricas dejaban ver la modernidad. Los manuales enseñaban los secretos del equilibrio, los riesgos de la velocidad, las mejores posturas para sentarse y los beneficios y perjuicios para la salud. Similitudes y semejanzas no faltan con el presente revival de la bicicleta. Lo bueno que aquellos ciclistas no tenían que lidiar con automovilistas, metrobuses y un esmog poco aconsejable para los pulmones. Pero igual no faltaban los vecinos molestos porque había que cuidarse de distracciones que generaban choques fortuitos, aunque si el…

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Ramón Jiménez Gómez Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de Méico, núm. 26. En la segunda mitad del siglo XIX irrumpía en México la cultura francesa. Era la tendencia de la época. Quien estuviera fuera del modelo cultural que irradiaba desde París se quedaba anquilosado en el pasado. Un ejemplo fue aquel baile de mujeres que alzaban sus piernas e inmortalizaría el pintor Toulouse Lautrec. Indecentes para algunos, tuvo su furor que decaería al cabo de un corto tiempo, hasta renacer durante el porfiriato. La noche del 23 de julio de 1869 la compañía española de zarzuelas, dirigida por el compositor Joaquín Gatzambide, estrenó en el Gran Teatro Nacional la opereta Orfeo en los infiernos, con libreto de Ludovico Halevy y música de Jacques Offenbach. De repente el público se volvió loco: cayó y subió el telón rápidamente en más de diez ocasiones;…

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