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Una revuelta estudiantil en 1858

Ana Rosa Suárez Argúello Instituto Mora

BiCentenario #21

El Colegio de Minería fue escenario de protestas por el golpe de Estado del general Félix María Zuloaga que obligó a cerrar sus puertas durante diez días. Hubo sancionados y expulsados hasta que los estudiantes se retiraron en bloque de la institución. Sólo quedaron catorce

Felix Zuloaga. MAi??xico a travAi??s de los siglos, MAi??xico, BallescA? y compaAi??Ai??a, 1887-1889

Felix Zuloaga. MAi??xico a travAi??s de los siglos, MAi??xico, BallescA? y compaAi??Ai??a, 1887-1889

Las protestas estudiantiles han sido parte de nuestra historia. Sin embargo, conocemos poco de ellas, a excepción del movimiento universitario de 1968. Un ejemplo fue la ocurrida a raíz del golpe de Estado que en enero de 1858 entregó el Poder Ejecutivo al general conservador Félix María Zuloaga en la capital del país y obligó a los liberales presididos por Benito Juárez a refugiarse en el puerto de Veracruz.

En efecto, mientras tropas de ambos bandos combatían con denuedo en distintos puntos del territorio, en la ciudad de México muchos jóvenes procedían como quinta columna del Partido Liberal y trabajaban y urdían planes a su favor. Sabemos por Ignacio Manuel Altamirano, quien entonces era profesor en el Colegio de Letrán, y lo relataría 30 años después, de las reuniones celebradas en secreto en algunos cuartos del Colegio de Minería o la Escuela de Medicina por escritores y estudiantes. Constituían focos de conspiración en que mantenían el fuego revolucionario Francisco Prieto (hijo de Guillermo); Mariano Degollado (hijo de D. Santos); Ignacio Arriaga (hijo de Ponciano); Juan Díaz Covarrubias y Juan Mirafuentes.

Por el mismo Altamirano sabemos que los participantes se dispersaron poco a poco. Unos prefirieron ocultarse, pero otros fueron desterrados, se sumaron al ejército de Juárez o permanecieron en la capital y padecieron la falta de libertad políica que se respiraba entonces hasta en la atmósfera. Fue así que tuvieron que conformarse con la intriga, la escritura de hojas liberales y su impresión clandestina.

Pedro Gualdi, Colegio de MinerAi??a, Monumentos de MAi??xico, MAi??xico, Decaen, 1841

Pedro Gualdi, Colegio de MinerAi??a, Monumentos de MAi??xico, MAi??xico, Decaen, 1841

Cómo pudo expresarse esta protesta en el Colegio de Minería, donde reinaban un rígido orden jerárquico y gran disciplina, y donde los jóvenes no querrían arriesgarse a ser expulsados? Si bien la consumación de la independencia había significado la intervención del Poder Ejecutivo en sus asuntos internos y la pérdida de autonomía presupuestal, la institución fundada en el siglo XVII para formar peritos en la dirección y administración de las minas y haciendas de beneficio, gozaba aún de gran renombre. Egresar de allí después de seis años en sus aulas y prácticas in situ, conllevaba prestigio.

El reglamento era estricto y sometía a los alumnos a una férrea disciplina. Los directivos -el capellán, entre otros- se preocupaban por la conducta de alrededor de 300 colegiales de entre 14 y 21 años de edad, tanto como de atender a su educaciA?n cristiana y buenas costumbres, y dividían estrictamente su tiempo entre prácticas religiosas, cursos, horas de estudio, comida y descanso. Las actividades daban inicio a las seis de la mañana y terminaban alrededor de las diez de la noche. Los domingos y días de fiesta, después de cumplir con sus deberes cristianos, los jóvenes podían salir de paseo y/o reunirse con sus familiares.

Los testimonios que siguen nos ilustran al respecto y nos permiten apreciar el valor y la resolución de los revoltosos en 1858. Uno de ellos procede de los Datos para la historia del Colegio de Minería recogidos y compilados bajo la forma de efemAi??rides por el antiguo alumno, el ingeniero de minas Santiago Ramírez (1890). El otro -intercalado en letras cursivas para dar más sentido a la narración fue tomado del Libro en que constan los castigos impuestos a los alumnos del Colegio de Minería, resguardado en el Archivo Histórico de la Ciudad de México.

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1858

Enero 7.- Se verifica la apertura de las clases. [...]

Marzo 1.- En la Sala de Actos, en presencia de los profesores, empleados y alumnos, toma posesión de la dirección del Colegio, el señor don Joaquín Velázquez de León, quien en breve discurso desarrolla el programa que se propone seguir, de moralidad y progreso. [...]

Mayo 31.- Comienza una tanda de ejercicios espirituales en la Casa de la Profesa, dada expresamente para los alumnos del Colegio, y dirigida por los RR. PP. don Gil Alamán y don Felipe N. de Barros. Entran, además de los alumnos en número de 68, el director don Joaquín Velázquez de León, el capellán presbitero don Patricio Pevidal y los profesores don Joaquín Mier y Terán, don Patricio Murphy, don Diego Velázquez de la Cadena y don Juan C. Barquera. [...]

Junio 1A?.- Por su conducta irreligiosa son expulsados de la Casa y del Colegio, tres alumnos. [...]

Junio 9.- Salen los alumnos de ejercicios, y son obsequiados con un banquete que se sirve en el comedor del Colegio, al que asisten todos los profesores. [...]

Julio 17.- En la hora de recreación que sigue a la última distribución de la noche, algunos alumnos hicieron una manifestación política con marcado desorden, que el vice-prefecto de estudios don Javier Stávoli se apresuró a contener, imponiendo a los cinco alumnos promotores uno de los castigos de reglamento, que se negaron a obedecer, apoyados por uno de los jefes de la sección

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Las fotos de 1968

Alberto del Castillo Troncoso -Ai??Instituto Mora.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

Sin tAi??tulo

La RevoluciA?n Mexicana puso las bases para la construcciA?n histA?rica de un rAi??gimen de estado que gobernA? el paAi??s durante varias dAi??cadas. Entre otros procesos culturales de gran relevancia, la revoluciA?n tambiAi??n fundA? las bases para el ejercicio profesional de un fotoperiodismo moderno.

El movimiento estudiantil de 1968 representa un episodio central de la historia contemporA?nea de MAi??xico, en el que tuvo lugar una de las crAi??ticas mA?s importantes del tipo de rAi??gimen heredero del modelo revolucionario. Dicho movimiento tuvo lugar entre finales de julio y principios de octubre de aquel aAi??o, y en ese breve lapso sacudiA? las raAi??ces del sistema polAi??tico del paAi??s y sembrA? las bases para modificar ese rAi??gimen autoritario que habAi??a gobernado en MAi??xico durante cuatro dAi??cadas. El ai???68ai???, como popularmente se conoce a este movimiento, ha sido estudiado por distintos escritores, investigadores y acadAi??micos, que lo han analizado desde los mA?s variados enfoques y han utilizado para ello una amplia documentaciA?n, que incluye testimonios orales y todo tipo de archivos privados y pA?blicos, tanto en MAi??xico como en el extranjero. Pese a lo anterior, el ai???68ai??? no ha sido estudiado todavAi??a desde un punto de vista fotogrA?fico, que se pregunte por el uso y la manipulaciA?n de las imA?genes por parte de la prensa y las revistas ilustradas durante la cobertura de los distintos episodios que ocurrieron en aquellos meses.

En este artAi??culo se muestran algunas de las fotografAi??as mA?s representativas del ai???68ai??? y se analizan de quAi?? manera la imagen puede convertirse en un documento para la investigaciA?n histA?rica, a partir del momento en el que se ubica su contexto y se le pone a dialogar con otras fuentes.

[...]

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A?BatallA?n Olimpia; no disparen!

Diana GuillAi??n -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 3.

Sin tAi??tulo

Tan sA?lo ha habido dos revoluciones mundiales. La primera se produjo en 1848. La segunda en 1968. Ambas constituyeron un fracaso histA?rico. Ambas transformaron el mundo. El hecho de que ninguna de las dos estuviese planeada y fueran espontA?neas en el sentido profundo del tAi??rmino, explica ambas circunstancias: el hecho de que fracasaran y el hecho de que transformaran el mundo.

Imanmanuel Wallerstein

Un porcentaje importante de aquellos integrantes de la clase media que en el 68 Ai??ramos demasiado jA?venes para entender a cabalidad lo que estaba sucediendo, pero que tenAi??amos la edad suficiente como para percibir que la sociedad de la que formA?bamos parte se estremecAi??a, hemos traspasado ya el medio siglo de vida. Hace cuarenta aAi??os nuestro umbral era el inminente ingreso a la secundaria y buena parte de las preocupaciones giraban alrededor del ansiado y a la vez complejo trA?nsito hacia la adolescencia; unos pocos de entre nosotros estaban mA?s conscientes de la magnitud de la lucha que se libraba en las esferas pA?blica y privada, para transformar inercias que iban mA?s allA? del autoritarismo estatal. sin embargo, me atreverAi??a a decir que la gran mayorAi??a acusamos recibo de lo sucedido tiempo despuAi??s.

Sin tAi??tuloHoy por hoy, la alternativa de repensar los procesos que tuvieron lugar en MAi??xico de manera retrospectiva, pero a la vez recuperando recuerdos y sensaciones escondidos en la memoria, constituye un reto que propongo enfrentar mediante un recuento del movimiento estudiantil, que no se circunscriba a lo que las miradas desde la sociologAi??a o desde la historia pudieran apuntar; se trata mA?s bien de incorporar una perspectiva personal y, sin rehuir a la subjetividad que este posicionamiento implica, tratar de entender quAi?? pasA? y cuA?les fueron los saldos para nuestro paAi??s de esa revoluciA?n que en distintas partes del mundo marcA? el trA?nsito hacia nuevas formas de imaginar y vivir las normas sociales.

Tiempos de rupturaai??i??

Hablar de juventud y hablar de rebeldAi??a es casi un pleonasmo. El impulso al cambio y la bA?squeda de nuevos caminos encuentran terreno fAi??rtil en la etapa previa a una adultez que, por lo general, implica mayor estabilidad. Si hubiese leyes de la vida, podrAi??amos incluir como parte de las mismas esta dinA?mica generacional, diversa en cuanto a sus manifestaciones, pero con un eje comA?n que se repite a lo largo del tiempo: el cuestionamiento de los jA?venes hacia el status quo. Parte de lo sucedido en 1968 tiene su origen en las expresiones de rebeldAi??a que la juventud de ese entonces diseminA? por distintos puntos del orbe, aunque la evoluciA?n, magnitud y saldos de los procesos que se desencadenaron, difAi??cilmente podrAi??an atribuirse sA?lo a una tendencia contestataria genAi??ticamente heredada para asegurar el equilibrio entre la continuidad y el cambio dentro de las sociedades. Si bien se ha insistido en el carA?cter espontA?neo de las movilizaciones que tomaron por asalto las calles de ciudades como Roma, ParAi??s, Londres, Washington o MAi??xico, y se ha identificado dentro de las mismas el espAi??ritu rebelde de los participantes, el deseo de romper ataduras, o el sentimiento antibAi??lico, todavAi??a siguen siendo insuficientes las explicaciones de por quAi?? en un lapso tan corto surgieron, dentro de culturas distintas, separadas en algunos casos por continentes y ocAi??anos enteros, formas de confrontaciA?n social tan similares.

Sin tAi??tulo

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