Archivo de la etiqueta: Lucas Alamán

Responda, niAi??o Lucas, responda

Ana Rosa SuA?rez / Instituto Mora

BiCentenario #9

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 14.45.29El anciano irradiaba poder. EscribAi??aAi??con trazos firmes y precisos,Ai??absorto, sin duda el ceAi??oAi??fruncido le ayudaba aAi??fijar la atenciA?n. PonAi??aAi??ahora la pluma enAi??el tintero, se mirabaAi??en el espejo de marcoAi??estofado en oro y,Ai??con un peine de careyAi??que extraAi??a de la levita,Ai??se arreglaba los abundantesAi??cabellos blancos, sin que unoAi??solo quedara sin colocar.

Lucas no reconoce la plaza que seAi??deja ver por la ventana, pero al observarla conAi??esmero se percata de que es la Plaza Mayor de laAi??ciudad de MAi??xico, el sol maAi??anero que disponeAi??juegos de luz y sombra en las fachadas la hace lucirAi??mA?s bella que en cualquiera de las ilustracionesAi??guardadas en casa. Algo espeso le escurre por laAi??cara, se palpa una herida en la sien, le duele, cA?moAi??se la causA?, en quAi?? momento, dA?nde se encuentra.Ai??Cierto, el caballo se encabritA? ante las llamas queAi??surgAi??an de la AlhA?ndiga y no pudo dominarlo.Ai??Abre los ojos, vaya, el dAi??a se extinguiA?, su madreAi??descubrirA? pronto su falta, en todo caso, lo sabrA?Ai??en cuanto note su ropa vuelta harapos y sucia deAi??tierra y tizne, ademA?s ha de tener el cuerpo llenoAi??de cardenales. Lo mejor serA? marcharse, le quedaAi??un buen trecho por recorrer y mA?s si se sigue porAi??callejuelas y atajos para no ser notado. No puedeAi??levantarse, siente que todo gira a su alrededor, leAi??palpita la sien, se recuesta de nuevo, vaya, su escapadaAi??se malogrA? y la curiosidad lo ha metidoAi??en un lAi??o, aunque tambiAi??n el secreto anhelo deAi??romper reglas que a vecesAi??lo asalta, en particularAi??desde que doAi??aa IgnaciaAi??tomA? el mando familiar.Ai??No querAi??a Ai??contrariarla,Ai??pero tuvo que comprobarAi??si los insurgentes seAi??hallaban en verdad a lasAi??puertas de Guanajuato,Ai??pues bien, lo hizo y loAi??lamenta, sA?lo desea alejarse para siempre.Ai??DejarA? al anciano, quiAi??n serA?,Ai??le parece familiar pero no loAi??recuerda, su rostro es serioAi??y solemne como elAi??de los desconocidosAi??que casi saltan de losAi??retratos colgados enAi??el salA?n, el semblanteAi??duro y amargo le traeAi??a la memoria a su madre,Ai??desde que enviudA?Ai??sonrAi??e rara vez, sA?lo a Ai??l.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 14.47.40

Rezaba de rodillas en el reclinatorioAi??colocado en el rincA?n,Ai??ante la imagen de la virgen de losAi??Remedios. Lo hacAi??a con devociA?n, en voz baja,Ai??pero le escuchaba rogar que se le concediera fuerzaAi??para cumplir con su misiA?n de proteger a laAi??Iglesia. Se sacudAi??a el polvo de las rodillas y alisabaAi??las supuestas arrugas de una impecable levita obscuraAi??antes de sentarse frente al escritorio. MirabaAi??su imagen en el espejo, su cabello seguAi??a en orden,Ai??pero lo peinaba de nuevo, como si no pudieraAi??evitarlo. Por fin movAi??a la pluma sobre el pliegoAi??mientras susurraba que debAi??a conservarse la religiA?nAi??catA?lica, A?nico lazo que ataba a la naciA?n y laAi??redimirAi??a de los males que la amenazaban.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 14.46.18EstA? de acuerdo, la culpa de lo que pasa esAi??de ese cura Hidalgo por alzar a la indiada, suAi??obligaciA?n como pA?rroco era ayudar al gobiernoAi??a guardar el orden, no enardecer a la multitud.Ai??Tiene que retornar, harA? el esfuerzo, allAi?? corre peligro,Ai??y su madre no entenderA? ni le personarA?,Ai??si dirA? que mandA? que nadie saliera. Observa aAi??su alrededor para situar a su caballo, silba paraAi??que se acerque, intentarA?Ai??montarlo y luego se dejarA?Ai??ir en Ai??l. No asoma,Ai??de seguro trota asustadoAi??por la cuesta de Marfil,Ai??con prisa por alcanzar elAi??corral. QuAi?? harA?, ir a pieAi??es impensable, nada mA?sAi??de alzar la cabeza todo leAi??da vueltas, la herida leAi??arde, le punza el oAi??do, Dios Santo, quAi?? tiene. SeAi??apartarA? de los rescoldos, la AlhA?ndiga se incendiA?Ai??cual pira gigante, el maAi??z y la harina y los vAi??veresAi??acopiados la atizaron, falta que lo que restaAi??del techo acabe por derrumbarse y se desplomeAi??sobre Ai??l una viga en llamas. Se alza poco a poco,Ai??se arrastra lentamente a lo largo de Ai??unas varias yAi??cae postrado en un zaguA?n, apenas a tiempo paraAi??evitar a la turba que fluye hacia el recinto; asAi?? tuvoAi??que ser la que invadiA? el Nuevo Mundo, con puroAi??indio armado de palos y flechas y hondas y lanzas,Ai??capaz de todo. Unos cuantos llevan fusiles yAi??disparan al aire, dos oAi??tres esgrimen carrizosAi??que portan la imagenAi??de la virgen de Guadalupe,Ai??otros alumbranAi??el camino conAi??ocotes ardientes, esaAi??pesadilla le acosarA?Ai??mientras viva.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 14.48.39

RecorrAi??a el aposentoAi??de un lado aAi??otro, se paraba delanteAi??de la ventana paraAi??examinar la PlazaAi??Mayor y de inmediatoAi??volvAi??a a andar,Ai??pisaba con fuerza elAi??tapete que vestAi??a deAi??pA?rpura el piso de duela, como si de esa formaAi??desahogara el enojo y le servAi??a, cierto, se notabaAi??mA?s dispuesto. Ahora reAi??Ai??a con un militar sentadoAi??a su frente, se trataba de alguien importante,Ai??de uniforme extraAi??o, de seguro correspondAi??a a algA?nAi??regimiento reciAi??n desembarcado de EspaAi??a.Ai??Por A?ltimo el anciano aprobaba, a disgusto, conAi??el mismo enojo que su madre exhibAi??a cuando actuabaAi??como DoAi??a Ignacia. El militar se iba, chispeanteAi??de gozo. VolvAi??a el rasgar de la pluma y laAi??voz que declaraba que la tropa se iba a reducir a loAi??imprescindible para perseguir a los indios bA?rbarosAi??y dar seguridad en los caminos,Ai??nada mA?s…

PARA SABER MA?S:

MuAi??oz, Rafael F., Santa Anna: el dictadorAi??resplandeciente, Fondo de Cultura Econ.mica,Ai??MAi??xico, 2005.

Lira, AndrAi??s, Lucas AlamA?n, Cal y Arena,Ai??MAi??xico, 1997.

Ver ai???Dolores Tosta de Santa Anna y LucasAi??AlamA?nai??? en Ai??http://www.youtube.com/watch?v=6VrDrnywaOk&feature=related

Ver ai???La Toma de la AlhA?ndiga de Granaditasai???Ai??enAi??http://www.youtube.com/watch?v=bEHC6Bla6DA&feature=PlayList&p=175AA243E483D6CC&playnext_from=PL&playnext=1&index=25

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Dos miradas al sitio de Cuautla: Bustamante y AlamA?n

Revista BiCentenario # 18

Guadalupe Villa y Laura SuA?rez de la TorreAi?? /Ai?? Instituto Mora

JosAi?? MarAi??a Morelos y PavA?n era, en 1812, elAi??dolor de cabeza de las autoridades peninsulares.Ai??La muerte de Miguel Hidalgo el aAi??o anterior habAi??aAi??enardecido mA?s la guerra contra las huestes insurgentes,Ai??con Morelos al frente. El orden en sus tropas, laAi??tA?ctica militar bien llevada, las victorias continuasAi??hicieron que el virrey designara al destacado militarAi??FAi??lix MarAi??a Calleja como su perseguidor. Fue asAi??Ai??que Ai??ste se concentrA? en Ai??l y su ejAi??rcito como A?nicosAi??objetivos. SiguiA? sus pasos, estudiA? sus movimientos,Ai??le dedicA? tiempo y cuando Morelos y sus hombres seAi??asentaron en Cuautla, decidiA? enfrentarlos. Los sitiA?,Ai??los obligA? durante 72 dAi??as a vivir entre la muerte, elAi??hambre y el sufrimiento, del 19 de febrero al 1Ai?? deAi??mayo de 1812. Los dos jefes, el insurgente y el realista,Ai??pusieron en marcha sus mejores talantes paraAi??oponerse como enemigos, para alcanzar el triunfo.

Morelos

Ese pasaje de nuestraAi??historia fue captado por dosAi??escritores que narraron enAi??sus obras dos versiones deAi??lo que aconteciA? entonces yAi??del significado de ese episodioAi??que mostrA? la lucha deAi??dos hombres por sus ideales:Ai??para uno la insurgencia,Ai??para otro, la fidelidad a laAi??metrA?poli.
Veamos pues como nosAi??describen este hecho CarlosAi??MarAi??a de Bustamante enAi??su Cuadro histA?rico de laAi??RevoluciA?n Mexicana, yAi??Lucas AlamA?n en la HistoriaAi??de MAi??jico desde losAi??primeros movimientos queAi??prepararon su independenciaAi??en el aAi??o de 1808 hastaAi??la Ai??poca presente [1840].

La maAi??ana del 17 [de febrero supo Morelosai??i??]Ai??que Calleja estaba en camino para CuautlaAi??[ai??i??].

SerAi??an las siete de la maAi??ana [del 19] cuandoAi??Calleja avanzA? en cuatro columnas: traAi??a la artillerAi??aAi??en el centro, y su caballerAi??a cubrAi??a los costados:Ai??sus caAi??ones graneaban el fuego lo mismoAi??que sus fusiles, y se notaba una especie de furorAi??nada comA?n en aquellos soldados. Calleja se habAi??aAi??quedado a la retaguardia en su coche, y pareceAi??que tenAi??a por tan seguro el triunfo, que no creAi??aAi??que necesitase montar a caballo. Las arpAi??as de su
ejAi??rcito, es decir aquellas vilAi??simas rameras que loAi??acompaAi??aron en sus expediciones de tierra dentro,Ai??ocupadas en desnudar los cadA?veres, cual avesAi??de rapiAi??a o halcones que se lanzan sobre la presa,Ai??fueron de las primeras en presentarse al ataqueAi??con una animosidad desconocida en su sexo; masAi??en breve encontraron la muerte. AguardA?se aquelAi??enjambre de asesinos con serenidad; los americanosAi??respondAi??an a sus fuegos pausadamente, y todosAi??se propusieron emplear bien sus tiros certerosAi??lanzados desde los parapetos.

Mapa sitio Cuautla

Mapa del sitio de Cuautla (1812)

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Cuba libre, MAi??xico soberano

Elsa V. Aguilar Casas
INEHRM-UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 12.Ai??

Vista de la Habana, siglo XIX, E. Leplante (detalle)

Mientras que potencias como Gran BretaAi??a y Francia se demoraron en fijar su posiciA?n con respecto a la Independencia de MAi??xico, en 1830 el diplomA?tico mexicano Manuel Eduardo de Gorostiza escribiA? un folleto titulado An Englishman, Cuba or the policy of England. Mexico and Spain with regard to that island, que se difundiA? en espaAi??ol como Cuba o la polAi??tica de Inglaterra, MAi??xico y EspaAi??a con respecto a la isla. Esa publicaciA?n formA? parte del plan ideado por dicho personaje para obligar a aquellos gobiernos a manifestarse con respecto a la presencia de fuerzas espaAi??olas en Cuba. AquAi?? la historia.

Al consumarse la Independencia en septiembre de 1821, MAi??xico tuvo la tarea de consolidarla frente a las grandes potencias y de defenderse de una posible reconquista por parte de EspaAi??a, que no reconociA? la reciAi??n alcanzada libertad de la Nueva EspaAi??a. Cuba adquiriA? entonces una importancia fundamental: Para decirlo de manera muy general y breve, la situaciA?n geogrA?fica de la conocida como Perla del Caribe la convertAi??a en la base de operaciones militares de la metrA?poli en el Nuevo Mundo ai??i??desde la cual podAi??a tanto proveerse de suministros como desplazarse con facilidad a las costas continentales. Era, de hecho, su A?nica base en la regiA?n puesto que habAi??a perdido el resto de sus colonias americanas.

No sA?lo el gobierno mexicano estuvo muy atento a lo que allAi?? sucedAi??a, tambiAi??n las autoridades de Gran BretaAi??a y Estados Unidos observaban con particular atenciA?n los sucesos, pues el papel que la isla jugaba en la geopolAi??tica del Nuevo Mundo les era de sumo interAi??s. Desde 1823, el imperio britA?nico comunicA? al general Guadalupe Victoria su deseo de que la isla fuera libre y que en eso no tenAi??a

mA?s miras que el impedir que la ocupe una potencia extraAi??a, dejando a [suai??i??] arbitrio [ai??i??] constituirse por sAi?? misma o unirse a MAi??xico.

Ya un aAi??o antes, el ministro estadunidense en EspaAi??a, John Forsyth, habAi??a advertido a su gobierno acerca de la posibilidad de que MAi??xico y la Gran Colombia intentaran apoderarse de ella, ya que resultaba evidente que, por puro espAi??ritu de conservaciA?n, ambos paAi??ses lucharAi??an por arrebatarla al reino espaAi??ol.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Una historia desconocida: la primera expediciA?n cientAi??fica mexicana (1827-1832)

Erica AdA?n Morales
Universidad de Santiago de Compostela

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 12.Ai??

Manuel Mier y TerA?n, 1832

Al contemplar que para mAi?? desaparecAi??an los terrenos montuosos donde vi la luz primera, una feroz melanco-lAi??a se apoderA? de mi alma, y volvAi?? el rostro a MAi??xico para dar un adiA?s tal vez a las personas que allA? quedaban y me-recAi??an mis afectos y ternuraai??i??

Nostalgia es lo que reflejan estas palabras escritas por el teniente JosAi?? MarAi??a SA?nchez Tapia a unos metros de adentrarse en Ai??la provincia de Texas en enero de 1828. SA?nchez era el dibujante de la ComisiA?n de LAi??mites encabezada por el general Manuel Mier y TerA?n y Ai??el botA?nico Jean Louis Berlandier. Esta expediciA?n, patrocinada por el gobierno, tenAi??a como propA?sitos delimitar la frontera con Estados Unidos de manera definitiva y emprender el estudio cientAi??fico de la naturaleza en los lugares recorridos. Se trataba de dar a conocer los recursos de la regiA?n a los inversionistas que tuvieran interAi??s en explotarlos.

La exploraciA?n de la frontera y su establecimiento fue planeada desde 1819 en el Tratado de la Transcontinentalidad o tratado OnAi??s-Adams, firmado por los delegados de EspaAi??a y Estados Unidos, en el que seAi??alaron la frontera preliminar entre la Nueva EspaAi??a y el segundo paAi??s. Dicho convenio estipulaba que:

Para fijar esta lAi??nea con mA?s precisiA?n, y establecer los mojones que seAi??alen con exactitud los lAi??mites de ambas naciones, nombrarA? cada aAi??o una de ellas, un Comisario y un geA?metra que se juntarA?n antes del tAi??rmino de un aAi??o, contado desde la fecha de la ratificaciA?n de este tratado.

Sin embargo, el cumplimiento de esta parte fue retrasada porque al gobierno le hacAi??a falta dinero y Estados Unidos no tenAi??a la disposiciA?n deAi??concretar la empresa, alegando a travAi??s de Joel R. Poinsett, su ministro en nuestro paAi??s, que lo mA?s conveniente era negociar un nuevo acuerdo que signia?i??case mayores ventajas para ambas partes.

Lucas AlamA?n, ministro de Relaciones Exteriores e Interiores de MAi??xico, rechazA? esta explicaciA?n. Como estaba al tanto de las ambiciones expansionistas del vecino del norte, se convirtiA? en el principal promotor de la empresa de deslinde e investigaciA?n, la cual se aprobA? en 1825 y se organizA? a lo largo de un periodo de dos aAi??os.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.