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El cronista que retrataba a los hombres del poder con penas y glorias

Antonia Pi-Suñer Llorens
FFyL, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 33.

Ireneo Paz se consideraba un liberal que enarbolaba las banderas de la constitución de 1857 y de la reforma. Apostaba por la democracia, y confió en Porfirio Díaz antes de saber que se convertiría a las antípodas de sus creencias. Las definiciones políticas se le volcaron en contra, pero de él queda el periodista, editor y escritor, el divulgador cultura, publicista satírico, creador de medios impresos tanto irónicos y jocosos como serios. A contramano de la historiografía erudita del momento, le quitó el frío y el bronce a los hombres que retrató en novelas históricas, para darles sensibilidad y versatilidad.

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Con la ironía que lo caracterizaba, Ireneo Paz se despidió de los lectores del Almanaque de El Padre Cobos, en diciembre de 1923, con los siguientes versos:

Y aquí doy la despedida
A mis lectores benévolos,
Sin esperanza ninguna
De volver a entretenerlos
Porque ya me va llegando
La lumbre a los aparejos;
Pero en fin y por si acaso
El otro año no nos vemos,
Ya saben que los aguardo
Allá en el otro hemisferio

¿Estará don Ireneo en el “otro hemisferio” o rondará por el convento de las dominicas en la que fuera su casa en la plazuela de San Juan o se pasará las noches en la biblioteca del Instituto Mora disfrutando de su pasión, que fueron las letras? Los melancólicos recuerdos de su nieto Octavio nos invitan a imaginarlo como un fantasma:

mi abuelo iba y venía por aquellas
soledades como quien se adentra en
sí mismo. Vestía chaquetas de terciopelo
oscuro suntuosamente bordadas,
a la moda de 1900. Lo movía
una suerte de paciente exasperación.
Al caminar por aquellas habitaciones
pobladas por los fantasmas de los
muertos y los ausentes, ¿recordaba
sus aventuras, sus amores, sus odios,
la breve centella del triunfo, el pozo
de la caída?

Preguntas que nos llevan a hacer un recorrido por la vida de Ireneo. Había nacido en Guadalajara, en julio de 1836; desde sus años mozos se distinguió por su interés en la literatura y formó parte del Ensayo Literario, sociedad tapatía en la que los jóvenes amantes de las letras, como José María Vigil, daban a conocer sus producciones. ¿A la vez mostró su Ireneo Paz (508x640)pasión por la prensa satírica, siendo Sancho Panza, su primer periódico “festivo”?  y el segundo, El Payaso. Periódico bullicioso, satírico, sentimental, burlesco, demagogo y endemoniado, que ha de hablar por los codos, subtítulo que indica bien la intención que llevaba el joven Paz como publicista. Estas ocupaciones no le impidieron, sin embargo, graduarse como abogado en 1863. Empero las circunstancias políticas que vivió a raíz del asedio de Guadalajara por las tropas intervencionistas francesas lo llevaron a tomar las armas dejando de lado, de momento, sus aptitudes literarias y se entregó en cuerpo y alma a defender la causa liberal republicana en el ejército de Occidente. Vivió entonces una serie de aventuras y peripecias, que continuó tras el triunfo de la república en 1867, al convertirse en un auténtico conspirador en aras de que Porfirio Díaz llegase al poder. Todas estas aventuras, dignas mucha de una película hollywoodense, quedaron más tarde plasmadas en sus memorias, que llamó Algunas Campañas. Fue durante la llamada República Restaurada, periodo en el que prevaleció una amplia libertad de imprenta, cuando Paz dio rienda suelta a su faceta de publicista satírico. En 1867, en Mazatlán, en tiempos de elecciones generales a raíz de la convocatoria del 14 de agosto, publicó su tercer diario jocoso, El diablillo colorado, que fue antijuarista y de corta duración. Vino luego a la ciudad de México, se le encarceló acusado de intrigar en contra del gobierno, y estando en la cárcel empezó a redactar, en febrero de 1869, el que se convertiría en su famoso hebdomadario, El Padre Cobos. Periódico campechano, amante de espetar directas e indirectas. Si bien en un principio pudo guardar el anonimato, acabó siendo descubierto y a los pocos meses tuvo que acceder a suspender su diario a cambio de la libertad y abandonar la ciudad. Al poco tiempo, sin embargo, volvió El Padre Cobos, “principal ariete que había en la prensa contra el jefe en el poder”. Ya desde entonces empezó a alternar su periodismo “jocoso” con el “serio”3, en El Mensajero, órgano del partido porfirista y en cuya imprenta se publicaba El Padre Cobos, tal y como lo explicó tiempo después:

El hábito fue poco después acudiendo
a mi ayuda, hasta que vinieron
a hacérseme fáciles tanto las tareas
de escribir artículos y gacetillas razonadas
y serias, como las de dedicar
sonetos a don Benito Juárez y
a su ministerio, lo mismo que una
andanada de pullas en prosa y verso
todos los jueves y domingos. El
buen humor no me abandonaba ni
un momento, y podía sin dificultad
hacer diálogos, letrillas y apuntes de
caricaturas a cualquier hora del día
o de la noche.

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[...]

Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

Un zapatista de Mixcoac

Javier Rico M. /Ai??Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM
Revista BiCentenario #10

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.59.14Nunca se percatA? de que lo observaban. No supo que seguAi??an sus pasos y tomaban nota de los lugares que frecuentabaAi??y de sus reuniones con personajes que el destino convirtiA? en sus correligionarios. Es probable que en sus momentos de soledad lo asaltara la nostalgia en aquel lugar tan al norte, tan lejano del barrio que lo habAi??a visto crecer. Quienes lo espiaban llegaron incluso a tramar un plan muy complicado para confirmar las sospechas que lo seAi??alaban como un sujeto peligroso y para echar abajo sus planes. Al menos desde mediados de 1917, cuando las fuerzas constitucionalistas parecAi??an dominar la mayor parte del escenario de la RevoluciA?n, Ai??l era objeto de una red de espionaje montada por el servicio exterior mexicano. En uno de los telegramas en clave (aquAi?? en p. 31) que circularon entre el cA?nsul de MAi??xico en San Francisco, CA?ndido Aguilar (secretario de Relaciones Exteriores) y Rafael Nieto (subsecretario de Hacienda), se le identificA? como el responsable directo de una maniobra para enviar armamento a los enemigos del gobierno:

Algunos elementos enemigos de este gobierno estA?n tratando de fletar barco a los E.U. para llevar a los zapatistas elementos de guerra, que serA?n desembarcados en algA?n punto de la Costa Chica, Edo. de Guerrero.

Se me informa que el seAi??or Octavio Paz, que estA? o ha estado recientemente en El Paso, Tex., es el que irA? como jefe del barco.

Se me dice tambiAi??n que el seAi??or CAi??ntora, que reside en Los A?ngeles, Cal., tiene ya arreglado todo lo relativo al flete del barco, el que estA? matriculado con bandera americana y saldrA? con destino a Centro AmAi??rica, con objeto de aprovechar su paso por las costas de Guerrero y desembarcar el envAi??o destinado a Zapata, que se dice consiste en parque, armas, telas y maquinaria para reformar cartuchos y fabricar monedas.

A cambio de estas mercancAi??as ha ofrecido algA?n agente zapatista entregar cuarenta mil pieles que tienen ya listas en algA?n punto cercano a la costa y algunas barras de plata procedente del mineral de ai???Campo Moradoai???.

Las pesquisas seAi??alaban a Octavio Paz como cA?mplice de JosAi?? SAi??ntora, un rebelde michoacanoAi??que habAi??a militado en el villismo y que operA? luego manera independiente en su propio estado, antes de refugiarse en la ciudad de Los A?ngeles. Y no sA?lo era vigilado por espAi??as mexicanos, sino tambiAi??n por agentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, quienes, muy al tanto de sus debilidades, llegaron a urdir un plan para contratar a una mujer atractiva e inteligente que se enredara con Ai??l y le sacara informaciA?n.

A?QuiAi??n era este personaje que tanto inquietaba aAi??agentes de ambos paAi??ses? A?Era realmente un sujeto peligroso para el gobierno de Venustiano Carranza? Octavio Ireneo Paz SolA?rzano habAi??a nacido 27 aAi??os antes del inicio de la RevoluciA?n, el 20 de noviembre de 1883. CreciA? en un ambiente que puede calificarse como apacible, propio de una familia acomodada de la sociedad porfirista. Es cierto que su padre, Ireneo Paz Flores, viviA? tiempos difAi??ciles en la segunda mitad del siglo XIX, a veces a salto de mata por el occidente del paAi??s, empuAi??ando la espada contra los franceses o aAi??adiendo pA?ginas a la prensa de oposiciA?n o compartiendo las asperezas de la cA?rcel con otros detractores de los gobiernos de JuA?rez y de Lerdo de Tejada. Incansable y combativo, como otros liberales de la Ai??poca, dio su apoyo al prestigiado y carismA?tico Porfirio DAi??az en las revueltas de La Noria y de Tuxtepec. Unos aAi??os antes del ascenso de DAi??az al poder don Ireneo, abogado de profesiA?n, se habAi??a establecido con su esposa y sus hijos en la Ciudad de MAi??xico. Por primera vez, desde que en 1863 se alistara en una junta patriA?tica para hacer frente a las tropas francesas que asediaban a su natal Guadalajara, podAi??a aspirar a una vida tranquila. En 1874 fundA? su propia empresa (Imprenta, LitografAi??a y EncuadernaciA?n Ireneo Paz), desde la cual continuA? con su vocaciA?n de periodista y escritor; de sus prensas salieron publicaciones como El Ahuizote, Sufragio Libre y Combate. En ella publicA? una importante revista, La Patria, que logrA? mantenerse en circulaciA?n de 1877 a 1914. Como hombre de letras, diestro con la pluma, escribiA? poesAi??a, teatro, novela y re- latos histA?ricos. TodavAi??a en 1880, en el marco de la elecciA?n de Manuel GonzA?lez, se vio envuelto en un conflicto de honor: el 28 de abril se batiA? en un duelo a muerte con Santiago Sierra (hermano de don Justo), del cual saliA?, gracias a su habilidad como tirador, dolorosamente victorioso, pues siempre le pesA? la muerte del que fuera poeta y editor del periA?dico La Libertad. Sin llegar a ser parte del cAi??rculo mA?s cercano al presidente DAi??az, en mA?s de una ocasiA?n fue miembro del Congreso y, al final de su trayectoria en la admi- nistraciA?n pA?blica, sAi??ndico del ayuntamiento. La bonanza econA?mica que entonces lo acompaAi??A? le permitiA? comprar una finca al sur de la ciudad de MAi??xico.

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Ai??PARA SABER MA?S:

OCTAVIO PAZ SOLAi??RZANO , ai???Emiliano Zapataai???,Ai??en JosAi?? T. MelAi??ndez, Historia de la RevoluciA?n Mexicana,Ai??MAi??xico, INEHRM, 1987, tomo I.

MARIO RAMA?REZ RANCAAi??O, La reacciA?n mexicanaAi??y su exilio durante la RevoluciA?n de 1910, MAi??xico, MiguelAi??A?ngel PorrA?a / Instituto de Investigaciones HistA?ricas-Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM,Ai??2002.

JOHN WOMACK JR., Zapata y la revoluciA?n mexicana,Ai??MAi??xico, Siglo XXI, 2006.