Símbolos, ceremoniales y fiestas de palacio durante el Segundo Imperio Mexicano

Carlos de Jesús Becerril Hernández
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20.

Maximiliano y Carlota se esforzaron por forjar una identidad nacional y asegurar la lealtad de partidarios para neutralizar a sus enemigos. Pero la incapacidad de la Hacienda pública impidió sostener la monarquía como modelo político. La política imperial y sus múltiples parafernalias no podían costearse en medio de la guerra civil, la bancarrota hacendaria y las amenazas externas.

"Presupuesto del Imperio", La Orquesta, 17 enero de 1866.

“Presupuesto del Imperio”, La Orquesta, 17 enero de 1866.

Algunos sectores conservadores descontentos con el triunfo del partido liberal en la guerra de Reforma (1857-1860) decidieron jugarse su última carta al promover una intervención extranjera con el fin de instaurar una monarquía encabezada por un príncipe europeo. En tanto que ésta fracasó, la historiografía liberal triunfante se encargaría de negar al imperio su existencia real, formal, jurídica e institucional. A los imperialistas se les condenó a ser los traidores de los traidores en la historia nacional. Los conservadores fueron identificados como consistentemente malos, reaccionarios, y poco inteligentes, enfrentados sin cesar a los consistentemente buenos, progresistas y lúcidos liberales. No es pues difícil imaginar por qué una vez restaurada la república en 1867, los detractores del imperio estigmatizaran toda la pompa imperial por ridícula y costosa. Sin embargo, aunque el segundo imperio no debe reducirse a bailes, banderas, condecoraciones, ceremoniales y fiestas, las farsas de la corte pueden ayudar a nuestra comprensión de lo que fue el intento de establecer un gobierno que por fin lograra estabilizar al joven Estado-nación mexicano.

Establecimiento de medallas para premiar el mAi??rito militar, 15 de octubre de 1863

Establecimiento de medallas para premiar el mérito militar, 15 de octubre de 1863

En este marco, los símbolos representan instrumentos importantes en el proceso de formación de una identidad nacional, pues relacionan al individuo con la comunidad. Si bien los ceremoniales y fiestas de palacio eran propios de las antiguas monarquías europeas, el lector debe tener en cuenta que para la segunda mitad del siglo XIX, dicha forma de gobierno todavía era vigente en la mayoría del mundo civilizado. Al ser llamados por los imperialistas para fundar un trono en México, no es de extrañar que Maximiliano y Carlota hubieran considerado como indispensables la etiqueta y el ceremonial de corte habituales para conservar el prestigio imperial y el mantenimiento de una cierta distancia inherente a la dignidad del emperador.

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PARA SABER MÁS:

  • Bulnes, Francisco, El verdadero Juárez y la verdad sobre el imperio, México, INEHRM e Instituto Mora, 2009.
  • Ludlow, Leonor, “El largo siglo XIX: Dificultades y logros (1821-1920)”, en Doscientos años de la Hacienda pública en México 1810-2010, México, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 2010.
  • “Espejismos, decepciones, encarguitos y negocios no poco turbios: el mundo de un conservador durante el segundo imperio. La correspondencia de Ignacio Aguilar y Marocho”, en Beatriz Rojas (coord.), Mecánica política: para una relectura del siglo XIX mexicano: antología de correspondencia política, México, Instituto Mora, 2006.
  • Paso, Fernando del, Noticias del Imperio, México, Punto de Lectura, 2010.