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Aquellos Selfies

Darío Fritz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 23.

[TranvAi??as de Orizaba ]col. RamA?n Aureliano (1024x631)

Autor no identificado, sin fecha, [Tranvías de Orizaba], col. RAA.

Ser o no ser. Ser vistos o no ser nada. La fotografía siempre ha sido la huella más amistosa para dejar rastros de quiénes fuimos, de dónde venimos. Una huella tan poderosa, aunque de resultados lúdicos, semejante al documento que nos identifica, el acta de nacimiento, la casa donde crecimos, o la calle que lleva un nombre familiar, si es que tan alto llegamos en las consideraciones de los vecinos. ¿Cómo resistirse a no dejar una impronta visual, al menos, si está en nuestro ADN exhibirnos, así sea enmarcados? Los retratos quizá ha- yan sido los primeros, aunque estuvieran fuera del alcance de la mayoría cuando la fotografía no era ni siquiera sueño. Los hubo esculpidos en piedra en el Antiguo Egipto o en construcciones monumentales de la Edad Media. Le siguieron los célebres de la pintura: Durero, Botticelli, Goya, Van Gogh, Renoir, Frida Khalo, que mostraron en autorretratos cómo se veían a sí mismo. Verdaderas autobiografías en paletas de colores. La fotografía fue el siguiente paso. Las familias Araoz y Pontones se paseaban de la estación del ferrocarril al mercado de Orizaba en los modernos tranvías tirados por mulitas. Inaugurado en 1878, aunque la imagen no tiene fecha, era una muestra de modernidad, una nove-dad que debía quedar registrada. Al pie de una mesa, junto a otras imágenes muy apreciadas, enmarcadas en una pared, protegidas celosamente en albúmenes, las fotografías se inmortalizaron como huellas familiares, testigos de las vestimentas de época, los registros del dolor o los hechos históricos. Algunas de aquellas miradas posadas y serias habrán podido repetirse cuando llegaron los primeros autos a la ciudad. ¿Quién no ha seguido la misma rutina de mostrarse junto a lo nuevo y excitante? Entrado el siglo XXI los rastros que dejamos se van apagando. El formato perenne de la fotografía se desvanece. La captura del momento ya no tiene la vigencia de lo perdurable. Ahora son instantes de autopromoción que se pierden en las redes sociales. Uno tras otro. La adicción, en todo caso narcisista, por el autorretrato -ahora con impronta sajona bautizada como selfie-, de las risas individuales o grupales congeladas en pixeles, tiene la durabilidad del disparo de la cámara. La imagen se sale de la sala de la casa para buscar reconocimiento entre amigos y desconocidos donde la web lo permita. Es la nueva huella vanidosa de un instante que no pretende perpetuarse. Mírenme, luego existo.

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9. Orizaba y las fiestas del Centenario

Eulalia Ribera CarbA? / Instituto Mora

BiCentenario #9

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El MAi??xico de 1910 no era lo que parecAi??a, yAi??menos aA?n lo que el gobierno de Porfirio DAi??azAi??intentaba que pareciera.Ai??Es verdad que el balance de los 33 aAi??os, siAi??contamos el cuatrienio de Manuel GonzA?lez, duranteAi??los cuales el general DAi??az ejerciA? el mandoAi??supremo del Estado, era altamente positivo, sobreAi??todo si se compara la situaciA?n del paAi??s en 1910Ai??con la de 1877.

El sA?lido aparato estatal construido por los liberalesAi??reformadores de mediados de siglo, hizoAi??posible que la alianza concertada en los aAi??osAi??ochenta entre el poder polAi??tico y los grandes terratenientes,Ai??principales beneficiarios de la desamortizaciA?nAi??y de la nacionalizaciA?n de los bienesAi??de las corporaciones, rindiera frutos. El desarrolloAi??econA?mico era notable, nadie podAi??a poner enAi??duda la estabilidad polAi??tica, y la paz social, conseguidaAi??mA?s a base de palo que de pan, eran fielesAi??testimonios de los logros alcanzados.

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Sin embargo, el desarrollo econA?mico dependAi??aAi??de las condiciones prevalecientes en lasAi??potencias industrializadas que adquirAi??an nuestrosAi??productos. La estabilidad polAi??tica era, en loAi??fundamental, resultado de una fAi??rrea dictaduraAi??pactada con los seAi??ores de la tierra y del dinero,Ai??y la paz social encubrAi??a la gran ofensiva de losAi??hacendados sobre las tierras de los pueblos, el despojoAi??a pequeAi??os propietarios, salarios de hambre,Ai??jornadas de trabajo de 14 horas, tiendas de raya,Ai??justicia patronal ejercida por propia mano y unaAi??larga lista de agravios que la mayorAi??a de la poblaciA?nAi??parecAi??a soportar resignada y calladamente.

Cuando el siglo XX empezA? con una crisisAi??econA?mica originada en Estados Unidos, lasAi??voces de la oposiciA?n, expresadas en A?rganos deAi??prensa siempre amenazados, crecieron no sA?loAi??con nuevas publicaciones cada vez mA?s radicales,Ai??sino con la organizaciA?n de cAi??rculos liberales queAi??se plantearon la necesidad de recuperar la vigenciaAi??de las garantAi??as individuales consignadas enAi??la Carta Magna y de parar las pretensiones de laAi??Iglesia catA?lica de recuperar espacios y riqueza. ElAi??malestar soterrado se empezA? a politizar. Los magonistas,Ai??a travAi??s de su periA?dico RegeneraciA?n,Ai??parecAi??an llegar a todas partes y los clubes liberalesAi??proliferaban. Para 1906 la huelga minera deAi??Cananea, en Sonora, y un conato de alzamientoAi??revolucionario en Coahuila en 1908 fueron indicios,Ai??que se intentA? pasar por alto, de que laAi??cosa no iba tan bien. En enero de 1907 la ferozAi??represiA?n de la huelga de RAi??o Blanco, Veracruz,Ai??seAi??alA? de nuevo que el sistema ya no funcionabaAi??como lo habAi??a hecho hasta hacAi??a poco.

Ese mismo aAi??o se iniciA? otra crisis capitalistaAi??en Estados Unidos, Ai??sta mucho mA?s profundaAi??que la de 1901, y al comenzar el aAi??o deAi??1908 el ai???tirano honradoai??? anunciA? que ya noAi??se postularAi??a para un nuevo periodo presidencial.Ai??Todo se precipitA? a partir de aquelAi??momento. Otro intento revolucionario eseAi??mismo aAi??o, pugnas entre los secretarios delAi??gabinete para alcanzar la silla presidencial, yAi??la oposiciA?n nacida en el seno de la propiaAi??oligarquAi??a.

En su libro La sucesiA?n presidencial en 1910,Ai??Francisco I. Madero propuso la creaciA?n de unAi??partido, e invitA? a Porfirio DAi??az a postularse paraAi??la presidencia, junto con un miembro del nuevoAi??partido para la vicepresidencia. Sordo a la propuestaAi??de transiciA?n pacAi??fica que se le ofrecAi??a,Ai??DAi??az se volviA? a postular con su mismo vicepresidente.Ai??Entonces, obligado a radicalizarse, MaderoAi??hizo campaAi??a con la bandera del sufragio efectivoAi??y la no reelecciA?n, pero fue detenido y apresadoAi??a un mes de las elecciones, que dieron un triunfoAi??fraudulento a Porfirio DAi??az.

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Fue en ese ambiente en el que se dieron losAi??festejos del primer centenario del inicio de la guerraAi??de Independencia. Las celebraciones echaronAi??un Ai??resplandeciente velo sobre la gravedad del momentoAi??y el paAi??s pudo mostrar ante el mundo susAi??logros recientes y su capacidad para dar soluciA?nAi??a problemas ancestrales. La ocasiA?n fue amplia yAi??hA?bilmente aprovechada para reafirmar la autoridadAi??y los mAi??ritos de Porfirio DAi??az, hAi??roe de laAi??guerra patriA?tica y hAi??roe de la paz promotora delAi??orden y el progreso, y la capital de la RepA?blicaAi??fue el escenario privilegiado del gran despliegueAi??de la grandeza mexicana.

Los festejos en la ciudad de MAi??xico fueron losAi??de mayor resonancia del paAi??s. Sin embargo, enAi??cada ciudad y en cada pueblo, los poderes localesAi??se aprestaron a organizar sus propias celebraciones.Ai??Seguramente habAi??a en ello un autAi??nticoAi??sentimiento patriA?tico y un real gusto por la efemAi??ride.Ai??Pero sin duda tambiAi??n, el fasto acontecimientoAi??ofrecAi??a la ocasiA?n a cada ayuntamientoAi??para exhibir, desde su A?mbito, la prosperidad delAi??rAi??gimen porfiriano.

Orizaba era un lugar conspicuo en aquel panoramaAi??de modernidad tan ponderado por elAi??gobierno de Porfirio DAi??az. Durante las dAi??cadasAi??de 1880 y 1890, en apenas 20 aAi??os, la ciudad yAi??su valle se habAi??an convertido en la regiA?n industrialAi??mA?s moderna de MAi??xico, sobre todo por lasAi??grandes fA?bricas textiles que habAi??an encontradoAi??ahAi?? las condiciones propicias para su instalaciA?nAi??y funcionamiento exitosos. La antigua y seAi??orialAi??villa cosechera del tabaco, que habAi??a vivido su esplendorAi??urbano en el siglo XVIII con la riquezaAi??que el cultivo de la ai???hojaai??? habAi??a permitido amasarAi??a unas poderosas elites locales, estaba convertidaAi??un siglo despuAi??s en un hervidero de innovacionesAi??que alteraba sin remedio su armA?nico yAi??tranquilo semblante colonial.

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El Ferrocarril Mexicano habAi??a empezadoAi??a correr por las anchuras de Orizaba a finalesAi??de 1872 y con Ai??l se habAi??an abierto las puertasAi??a la transformaciA?n. Muy bien lo comprendiA? Manuel Payno cuando en 1864 escribiA? que elAi??ai???tren de carros y el convoy de pasajerosai??? prontoAi??acabarAi??an con las ai???vejecesai??? y desplazarAi??an a losAi??antiguos cosecheros y a los descendientes de losAi??administradores del tabaco. El ferrocarril fueAi??efectivamente un condicionante principal paraAi??hacer de Orizaba un enclave conveniente para elAi??florecimiento de la industria. Otro lo fue el agua.Ai??Y es que en los aAi??os ochenta y noventa, grandesAi??capitales franceses amasados en MAi??xico en la actividadAi??comercial y otros europeos canalizados aAi??travAi??s de sociedades anA?nimas, fueron invertidosAi??para levantar las ingentes fA?bricas de la regiA?n orizabeAi??a,Ai??que funcionaron con la energAi??a elAi??ctricaAi??que podAi??a producirse con los caudales del rAi??o OrizabaAi??y el RAi??o Blanco.

AAi??os atrA?s, TomA?s Grandisson, el escocAi??s queAi??fuera administrador de la famosa fA?brica de Cocolapan,Ai??lo habAi??a augurado cuando dijo que enAi??tiempos no muy lejanos, Orizaba serAi??a la ManchesterAi??mexicana. ParecAi??a que la profecAi??a se estabaAi??cumpliendo: cinco fA?bricas de textiles de algodA?n,Ai??una fA?brica de textiles de yute, grandesAi??cervecerAi??as con producciA?n asociada deAi??hielo, varias fA?bricas de cigarros y puros,Ai??tres grandes talleres de barro cocido paraAi??materiales de construcciA?n, un aserraderoAi??de mA?rmol, carpinterAi??as mecA?nicas, molinosAi??de maAi??z y trigo, mA?quinas para beneficioAi??del cafAi??, curtidurAi??as, fundiciones,Ai??tenerAi??as, tejerAi??as, panaderAi??as, zapaterAi??as,Ai??sastrerAi??as y camiserAi??as, sin dejar de mencionarAi??los grandes y modernos talleresAi??mecA?nicos de la estaciA?n del FerrocarrilAi??Mexicano. Muchos de estos establecimientosAi??funcionaban con la energAi??a elAi??ctricaAi??que producAi??an los dinamos de las hidroelAi??ctricasAi??de la cascada de RincA?n Grande, del SaltoAi??de Barrio Nuevo, de la barranca de Ojo de Agua yAi??de ZoquitlA?n; pero ademA?s, eran centros de trabajoAi??que aglutinaban, muchos de ellos, a centenaresAi??de obreros, y algunos, como las imponentes RAi??oAi??Blanco y Santa Rosa, a cerca de 2000 cada una.

En poco mA?s de cinco lustros, Orizaba habAi??aAi??aumentado su poblaciA?n a mA?s del doble. LaAi??ciudad y todo el valle eran un trasiego de genteAi??oriunda y otra que venAi??a de fuera; trabajadoresAi??textiles que llegaban de Puebla, Tlaxcala y la ciudadAi??de MAi??xico; campesinos de Oaxaca que buscabanAi??acomodo en las industrias. TambiAi??n llegaronAi??operarios extranjeros a las nuevas empresas:Ai??ingleses y escoceses al ferrocarril y a la maquinariaAi??textil, franceses a las industrias textiles, alemanesAi??a las cervecerAi??as, estadounidenses a la ingenierAi??aAi??hidroelAi??ctrica, sin contar a los espaAi??oles ocupadosAi??en los giros comerciales tradicionales, y hastaAi??algA?n sueco que vendAi??a mA?quinas de coser, mueblesAi??y pianos.

La modernidad que iba de la mano de la industrializaciA?nAi??se manifestaba en todo. La ciudadAi??se comunicaba con un amplio sistema de tranvAi??asAi??de tracciA?n animal y se iluminaba con focosAi??de arco gracias a contratos celebrados entre elAi??Ayuntamiento y las hidroelAi??ctricas que servAi??an aAi??las fA?bricas; se construAi??an casas, un nuevo cementerioAi??municipal, un manicomio; se levantabanAi??monumentos y estatuas, se ajardinaban las plazasAi??e instalaban kioscos; se inauguraban elegantes hoteles,Ai??se fundaban sociedades cientAi??ficas, artAi??sticasAi??y academias de mA?sica; se abrAi??an escuelas y se hacAi??anAi??reformas educativas, y hasta se creaba unoAi??de los primeros equipos de futbol de M.xico, elAi??Orizaba A.C.

El progreso orizabeAi??o parecAi??a no enfrentarAi??obstA?culos. Pero, como sucedAi??a en todo el paAi??s,Ai??la bonanza y la renovaciA?n escondAi??an por detrA?sAi??de sus fachadas, malestares provocados por la explotaciA?nAi??inmisericorde de la mano de obra trabajadoraAi??en las fA?bricas por la falta de libertadesAi??polAi??ticas y la mano dura de un gobierno que soloAi??en apariencia era monolAi??tico. La irrupciA?n de unaAi??inestable poblaciA?n proletaria, numerosAi??sima y deAi??raAi??ces campesinas apenas disimuladas, incomodabaAi??a la ai???gente decenteai??? y de refinadas manerasAi??urbanas, tenAi??a en vilo a las ai???buenas concienciasai???,Ai??a los espAi??ritus cultos de las familias linajudas deAi??la ciudad. Se habAi??an creado cAi??rculos mutualistas, escuelas nocturnas para obreros, bibliotecas popularesAi??que fomentaban las celebraciones cAi??vicasAi??del santoral liberal. Las protestas de los trabajadoresAi??y la fundaciA?n del Club AntirreeleccionistaAi??Ignacio de la Llave, con sucursales por todas lasAi??villas fabriles del valle, eran un constante motivoAi??de inquietud para la gente de orden. El 5 deAi??mayo de 1910, un gran mAi??tin antirreeleccionistaAi??fue dispersado por la policAi??a estatal, y el 22 se llevA?Ai??a cabo una multitudinaria manifestaciA?n en laAi??Alameda por la llegada de Madero a Orizaba.

En ese panorama, las fiestas de celebraciA?nAi??del primer centenario de la Independencia ibanAi??a ser una gran puesta en escena de la prosperidad,Ai??la modernidad y las buenas maneras de losAi??orizabeAi??os. El centenario sirviA? de pretexto paraAi??hacer mejoras urbanas que acicalaban la imagenAi??de la ciudad. En marzo de 1910, por ejemplo, elAi??Ayuntamiento otorgA? una autorizaciA?n a la ComisiA?nAi??de Paseos y girA? la instrucciA?n al tesoreroAi??municipal y al ingeniero de la ciudad para trasladarAi??el centro de la fuente pA?blica situada frenteAi??a la iglesia de los Dolores a una de las fuentes deAi??la Alameda, dejando frente a la citada iglesia unAi??ai???hidranteai??? para servicio del pA?blico. TambiAi??n seAi??la facultA? para que mandara construir un centroAi??para otra de las fuentes del principal paseo de laAi??ciudad y para que se quitara la columna que se encontrabaAi??en el centro del parque Alberto L.pez,Ai??remitiAi??ndola al panteA?n en lo que se le hallabaAi??un lugar mA?s conveniente. Todo, como se decAi??a,Ai??para que Orizaba no se quedase atrA?s y presentaraAi??tambiAi??n sus calles y jardines de manera agradableAi??a la vista de los visitantes que la honraren con suAi??presencia el dAi??a 16 de septiembre.

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Como era ya una tradiciA?n de aAi??os, el cabildoAi??nombrA? a una Junta PatriA?tica que habAi??a deAi??encargarse de organizar las festividades. La listaAi??de los integrantes de la Junta solAi??a estar encabezadaAi??por el Jefe PolAi??tico del CantA?n y seguirAi??con el alcalde municipal, los sAi??ndicos y regidoresAi??del Honorable Ayuntamiento, entre quienes seAi??encontraban siempre nombres conocidos por laAi??prosapia de las antiguas familias de cosecheros delAi??tabaco o propietarios destacados por sus pingA?esAi??negocios urbanos. Esa Junta de varias decenas deAi??personas, nombraba a su vez a la comisiA?n encargadaAi??de detallar el programa de actividades queAi??debAi??an solemnizar el aniversario.

Cien aAi??os eran cien aAi??os, asAi?? que en 1910 losAi??festejos no durarAi??an solamente el 15 y 16 de septiembreAi??como de costumbre, sino que, iniciandoAi??el 14, se alargarAi??an hasta el 18.

El programa oficial de las fiestas con que seAi??celebrarAi??a en la ciudad de Orizaba el primer centenarioAi??de la independencia nacional empezabaAi??asAi??:

MEXICANOS:

Desde las mA?rgenes del Suchiate hasta las orillasAi??del Bravo, del AtlA?ntico al PacAi??fico y en elAi??poblado mA?s humilde como en la misma ciudadAi??capitalina, no hay lugar en la RepA?blica donde noAi??se presten los buenos mexicanos a conmemorar,Ai??en la medida de sus fuerzas, el centenario del movimientoAi??insurgente con que se iniciA? la magnaAi??empresa de nuestra emancipaciA?n polAi??tica.Ai??(…)

Si faltan en nuestros festejos los esplendoresAi??de la opulencia, en cambio palpitarA? en ellos elAi??regocijo de nuestro espAi??ritu patriA?tico, que sabrA? dar a tal solemnidad toda la animaciA?n que desbordanAi??nuestros corazones en un aniversario deAi??recuerdos tan gloriosos.

Por eso, sin distinciA?n de creencias, partidos,Ai??posiciA?n y jerarquAi??as, todos, absolutamente todosAi??cuantos llevamos en nuestras venas la candenteAi??sangre de CuauhtAi??moc, debemos cooperar conAi??nuestro esfuerzo individual a fin de que la conmemoraciA?nAi??resulte digna de quienes derramaronAi??su sangre por legarnos nacionalidad.

Con esta inflamaciA?n patriA?tica empezaronAi??los festejos el miAi??rcoles 14 de septiembre a las seisAi??de la maAi??ana, izando el pabellA?n nacional en todosAi??los edificios pA?blicos, y con una salva de 21Ai??ca.onazos y repiques de las campanas en todosAi??los templos de la ciudad. A las diez, en la glorietaAi??central de la Alameda, en presencia de las autoridadesAi??del CantA?n, los miembros de la Junta delAi??Centenario, la Academia Cantonal de ProfesoresAi??y los invitados, se entreg. la bandera nacional aAi??un ai???BatallA?n Escolarai???, que recorriA? las principalesAi??calles de la poblaciA?n hasta el parque Castillo,Ai??donde se entonA? un himno frente a la estatua deAi??Miguel Hidalgo y Costilla. Por la tarde, hubo enAi??la Alameda un concurso infantil de trajes y, al terminar,Ai??los niAi??os trajeados, por supuesto hijos deAi??familias acomodadas, repartieron juguetes a losAi??niAi??os pobres que concurrieron al evento. Eso sAi??,Ai??en el parque Castillo todos los niAi??os, ricos y pobres,Ai??pudieron participar de un baile organizadoAi??para ellos. DespuAi??s de arriar la bandera a las seisAi??de la tarde, el jolgorio de ese primer dAi??a continuA? con serenatas en los parques Castillo, Alberto LA?pezAi??y Teodoro A. Dehesa, que lucieron magnAi??ficamenteAi??iluminados hasta las once de la noche.

El jueves 15, se izA? de nuevo la bandera a lasAi??seis, saludada con los mismos 21 caAi??onazos y repiquesAi??de campanas, pero tambiAi??n con mA?sicasAi??y silbatos de todas las sirenas de f.bricas, talleresAi??y locomotoras de Orizaba. El d.a fue de inauguraciones.Ai??A las diez de la ma.ana, las autoridadesAi??civiles y militares, empleados, corporaciones, colegiosAi??y vecinos se reunieron en el Palacio Municipal,Ai??para dirigirse en caravana al puente PorfirioAi??DAi??az, que fue solemnemente inaugurado conAi??mA?sica de la banda militar y un aplaudido discursoAi??de don Rafael EscandA?n, de ilustre apellido.Ai??Acto seguido, la comitiva se dirigiA? a la 1a calleAi??de la Santa Escuela para descubrir las placas enAi??que estaba inscrito el nuevo nombre de las ahoraAi??calles de la Independencia y, despuAi??s, se coloc. laAi??primera piedra del que hab.a de ser el puente deAi??la Independencia que unir.a las calles de MontielAi??con las antiguas de la Santa Escuela. AhAi?? tambiAi??nAi??ahAi?? hubo un discurso, Ai??ste a cargo de Don CristA?balAi??Granillo, destacado pasante de Jurisprudencia.Ai??Enseguida, la comitiva se dirigiA? a la Alameda,Ai??donde fue inaugurado un kiosco construido porAi??el Ayuntamiento, con una serenata de la bandaAi??infantil del Hospicio Municipal, formada con elAi??patrocinio del Jefe PolAi??tico del CantA?n. Esa mismaAi??banda habrAi??a de amenizar despuAi??s el repartoAi??de 500 trajes a los niAi??os pobres de la ciudad, que Ai??harAi??an seAi??oras, seAi??oritas yAi??caballeros designados porAi??el llamado Centro de Dependientes.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 11.40.17En la tarde de ese 15Ai??de septiembre, despuAi??s deAi??la comida, los habitantes de Orizaba se dirigieronAi??de nuevo a la Alameda para ver cA?mo arrancabaAi??una cabalgata de distinguidas seAi??oritas y jinetesAi??vestidos a las usanzas mexicana y europea, que recorriA? las principales calles de la ciudad con banderasAi??y ramos de flores que fueron depositados alAi??pie del monumento erigido al hAi??roe de Dolores.Ai??Siguieron las serenatas populares en el parqueAi??Castillo y en el Alberto LA?pez, mientras que laAi??crema y nata de la sociedad orizabeAi??a asistAi??a en elAi??Teatro Llave a una velada literario-musical. A lasAi??11 de la noche, llegado el punto mA?s importanteAi??de aquellos festejos, en elAi??balcA?n central del mismoAi??teatro, la primera autoridadAi??polAi??tica del cantA?n vitoreA? la Independencia y,Ai??en ese momento, todos losAi??edificios pA?blicos, los paseosAi??y las avenidas de OrizabaAi??fueron iluminadosAi??mientras las campanas de los templos se echaronAi??al vuelo y el aire fue atronado con salvas y cohetes.Ai??De tal manera aquella noche se recreA?, en laAi??original ceremonia del ai???gritoai???, la convocatoria delAi??padre Hidalgo a toque de campana a la heroicaAi??gesta de los insurgentes mexicanos.

El dAi??a no habAi??a acabado. Los elegantes ocupantesAi??de los balcones del Teatro Llave, seguidosAi??por los humildes espectadores de la plaza, se encaminaronAi??hasta el templo de San JosAi?? de GraciaAi??para inaugurar un moderno reloj colocadoAi??en la torre, mediando unas palabras del profesorAi??de InstrucciA?n PA?blica Miguel SaavedraAi??GuzmA?n. Y entonces sAi??, para acabar, todasAi??las agrupaciones sociales de OrizabaAi??recorrieron en ai???Gran VAi??torai???, como seAi??habAi??a previsto en el programa oficial, lasAi??calles de la ciudad, acompaAi??adas por elAi??pueblo y mA?sica incesante.

Poco rato de sueAi??oAi??tuvieron los orizabeAi??osAi??para rehacerse deAi??jornada tan intensa,Ai??porque al dAi??a siguiente,Ai??a las nueve de laAi??maAi??ana, volvAi??an a reunirse en la Jefatura PolAi??ticaAi??todas las autoridades locales, empleados, obreros,Ai??invitados de las colonias extranjeras y ciudadanosAi??comunes, para recorrer en procesiA?n cAi??vica la ciudad.Ai??La columna, en la que tambiAi??n participabanAi??carros alegA?ricos, recorriA? las calles de 5 deAi??Mayo, de Mercaderes, de Teodoro A. Dehesa, deAi??la CorrecciA?n, la avenida de la Libertad, la de laAi??Reforma y toda la avenida ColA?n hasta la Alameda,Ai??donde hubo un breve acto con dos nA?merosAi??musicales y un discurso de un tal seAi??or Ulloa.Ai??En la tarde se llevA? a cabo un vistoso combateAi??de flores en la Alameda y la avenida ColA?n, y enAi??la noche se cerraronAi??los festejos del dAi??aAi??con serenatas en todosAi??los parques y unAi??espectA?culo pirotAi??cnicoAi??en la avenidaAi??de la Libertad.

HabAi??a concluidoAi??la jornada mA?s seAi??alada de la efemAi??ride, pero,Ai??como dijimos, las celebraciones habrAi??an de prolongarseAi??dos dAi??as mA?s. El sA?bado 17 se inaugurA?,Ai??en la 2a calle de Aldama, la escuela Miguel HidalgoAi??para mujeres que la ComisiA?n del CentenarioAi??mandA? construir como ai???recuerdo materialai??? delAi??primer centenario de la Independencia. El actoAi??consisti. en una larga sucesiA?n de nA?meros musicalesAi??a cargo de una orquesta, un barAi??tono y unasAi??seAi??oritas sopranos, intercalando poesAi??a, discursoAi??y declaraciA?n oficial. Por la tarde se inauguraronAi??tambiAi??n las bancas colocadas en el paseo del parqueAi??Teodoro A. Dehesa, mientras lasAi??bandas militar y municipal amenizabanAi??el evento. Por la noche, deAi??vuelta las serenatas de ocho a onceAi??y, al terminar, bailes populares en elAi??Teatro Gorostiza y el SalA?n Verde.

El domingo fue el A?ltimo dAi??a de fiesta. Se inaugurA? el parque de los HAi??roesAi??con la alocuciA?n, la declaraciA?n y laAi??mA?sica correspondientes, y en la EscuelaAi??Cantonal ai???Ignacio de la Llaveai??? huboAi??una exposiciA?n de trabajos manuales.Ai??La colonia francesa obsequiA? un lote deAi??cobertores al hospital. A las dos de laAi??tarde se iniciA? una gran kermesse en laAi??glorieta central de la Alameda a cargoAi??de la cual estuvieron las ai???principales damasai???Ai??orizabeAi??as, que terminA? con unaAi??batalla de confeti que despuAi??s debiA? darAi??mucho trabajo a los barrenderos de laAi??ciudad. La poblaciA?n obrera de Orizaba tambiAi??nAi??tuvo sus responsabilidades; los trabajadores delAi??Departamento de Fuerza Motriz del FerrocarrilAi??Mexicano, de las fA?bricas de cigarros La Violeta yAi??El Progreso, de la Empresa de Pulques y los textilerosAi??del Yute de Santa Gertrudis, los CerritosAi??y Cocolapan tuvieron la encomienda de levantarAi??arcos triunfales en las calles 5 de Mayo, San RafaelAi??y las avenidas Libertad y ColA?n.

Se llegaba al final de las celebraciones. AquellasAi??jornadas de pompa y regocijo terminarAi??an con unAi??gran desfile, en el que debAi??an participar todas lasAi??agrupaciones obreras de Orizaba, las corporaciones,Ai??los niAi??os hospicianos que estrenaban uniformesAi??de gala y las colonias extranjeras, portandoAi??cada una sus sus estandartes respectivos.

Mucho habAi??an cuidado las autoridades polAi??ticasAi??del cantA?n que la ciudad y sus habitantesAi??se mostraran con la mayor decencia y lucimientoAi??posibles. Al igual que en la ciudad de MAi??xico,Ai??hasta a los indios se les quiso acicalar lo mA?sAi??posible y se conminA? a los ayuntamientos a queAi??procurasen, por todos los medios posibles, a lograrAi??que ai???la raza indAi??genaai??? supliera su habitualAi??vestido por el pantalA?n, la blusa, los zapatos y elAi??sombrero charro, y asAi?? confirmar el renombre deAi??MAi??xico como naciA?n culta del mundo.

Durante cinco dAi??as, Orizaba fue una ciudadAi??feliz. Los orizabeAi??os parecAi??an todos hermanadosAi??al son de un sentimiento patriA?tico inspirado enAi??el recuerdo de los hAi??roes que nos dieron patria.Ai??Pero, como dice la canciA?n, al terminar la fiesta,Ai??el pobre volviA? a su pobreza y el rico a su riquezaAi??y el 5 de octubre, Francisco I. Madero lanzA? suAi??plan revolucionario convocando a los mexicanosAi??a levantarse en armas contra el presidente espurio.

 

PARA SABER MA?S:

BERNARDO GARCA?A y LAURA ZEVALLOS, Orizaba.Ai??Veracruz: imA?genes de su historia, MAi??xico, Gobierno del EstadoAi??de Veracruz/Archivo General del Estado, 1989.

RAFAEL DELGADO, Los parientes ricos, MAi??xico, PorrA?a,Ai??1993 (ColecciA?n de Escritores Mexicanos).

EULALIA RIBERA CARBAi??, Herencia colonial y modernidadAi??burguesa en un espacio urbano. El caso de OrizabaAi??en el siglo XIX, MAi??xico, Instituto de Investigaciones Dr.Ai??JosAi?? MarAi??a Luis Mora, 2002.

* Visita a la ciudad de Orizaba, al Archivo Municipal deAi??Orizaba (esquina de Sur 9 y Oriente 4, Orizaba) y al MuseoAi??de Arte del Estado (ex Oratorio de San Felipe Neri,Ai??Orizaba).

Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una fA?brica de caAi??ones del siglo XVIII

Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una fábrica de cañones del siglo XVIII

Eder Antonio de Jesús Gallegos Ruiz
Universidad Pablo de Olavide, Sevilla
Revista BiCentenario #16

El estado del armamento en la Nueva España dejó mucho que desear desde principios del siglo XVIII, pues no eran pocas las dificultades de la península para surtir al Nuevo Mundo. Los extensos territorios debían cubrirse con una Real Armada en mal estado, una burocracia ineficiente, las inclemencias del tiempo en los viajes transatlánticos y la escasez en las fundiciones de la metrópoli, que apenas podían hacer frente a sus propias exigencias.

Si a esto se suma la especulación por la abundancia y el costo de metales en América, obtendremos un resultado desastroso. Por ello, la Corona planeó la construcción de una maestranza de Indias, fábrica que dotara de artillería a la América septentrional y el Caribe, como una forma de complementar los envíos tradicionales.

El virrey Baltasar de Zúñiga había previsto desde 1717 la imperiosa necesidad de la tecnología artillera en los territorios del actual México. Por ello pidió el envío de dos fundidores expertos, a fin de erigir una maestranza para la construcción y reparación de nuevas piezas de armamento, según la disponibilidad y el bajo costo de los metales en el territorio. Su petición fue expedida dentro de una carta personal a Felipe V con fecha 11 de junio y se le respondió el 3 de enero de 1718 con la orden de envío de un operario, facultado para la edificación de una o dos fábricas de cañones.

Sin embargo, no sería sino hasta dos años des- pués que un fundidor de la maestranza de Pamplona llamado José Escartín, estaría dispuesto a ir a la Nueva España, no sin antes establecer un contrato con la Corona en el que se estipulaban las condiciones para su pago, fletes, viáticos para él y su familia, la designación de tres ayudantes y su reconocimiento como Maestro Mayor Fundidor. Tras su llegada a Veracruz, Escartín decidió peinar la zona, pues consideraba que la maes- tranza debería erigirse estratégicamente en las proximidades del puerto, escogiendo dos caseríos ubicados en la calle de Tres Cruces en la villa de Orizaba.

Fue el primer intento de la recién entronizada casa real de los Borbones por introducir una tecnología que mejoraba a pasos agigantados. Pero los beneficios para el erario público no eran muy obvios y, al parecer, el peligro aún no parecía acuciante como para generar tales gastos, estimados según los fundidores auxiliares y los maestros carpinteros en $63,197 pesos de antaño, sin incluir $2 mil pesos del costo de dos hornos de fundición y gastos posteriores, como madera para las cureñas y carbón destinado a los hornos de fundición.

De allí que en 1722 el virrey decidiera cancelar el proyecto, presionado además por una carta de José del Campillo (secretario de José Patiño, Intendente General de la Marina y el Ejército), donde éste dejaba entrever que existiría una nueva instrucción para erigir la fabrica, no en Orizaba, sino en La Habana. Posteriormente se aclararía que todo había sido un malentendido, pero la vicisitud alimentó el escepticismo sobre la viabilidad del proyecto por parte de Juan de Acuña, el nuevo virrey, quien se inclinaba más por el tradicional sistema de envíos de artillería desde Sevilla.

 

De este curioso antecedente podemos inferir que, si bien la especulación sobre la calidad, abundancia y bajo costo de metales en el territorio novohispano (cobre y estaño para fabricar artillería de bronce) desde la península eran clave para las propuestas a favor, existía en contra un aparato burocrático que, en la práctica, solo generaba confusiones y superposición de mandos, escasez de operarios españoles dispuestos a trasladarse a las Indias y segregación en los mandos militares, provocando la ausencia de auxiliares novohispanos con conocimientos previos.

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La caída de La Habana en 1762 y la cesión de Florida a Inglaterra en 1763 volvió la defensa militar una empresa capital en la agenda de la Corona. Así, habiendo transcurrido 46 años de haberse descartado el primer proyecto, el virrey marqués de Croix volvería a pensar en construir una fábrica de artillería próxima al golfo de México, para auxiliar al Caribe y defender a la Nueva España de la gran invasión terrestre que se pensaba inminente.

El virrey dio la orden en 1768 al gobernador de Veracruz Félix de Terras, para prestar toda su ayuda al fundidor español Francisco de Ortúzar, a fin de que reconociera el sitio adecuado para el nuevo proyecto de maestranza en las inmediaciones del puerto de Veracruz. Tras recorrer 25 leguas alrededor de esta población, acompañado del capitán de artillería peninsular Andrés Sanz, siguieron hacia el camino de Jalapa sin examinar Orizaba y determinaron que el lugar idóneo era un sitio llamado Molino de Villa a dos leguas del Camino Real de Perote y 30 de Veracruz. Pero no se llegó a una resolución definitiva, pues sólo se les había designado para reconocer la zona.

En una nueva expedición ordenada por el virrey Antonio de Bucareli en septiembre 1776, Ortúzar, esta vez con el español Diego Ponce, di- rector de las obras de construcción de la nueva fortaleza de San Carlos en Perote, ratificaron la locación anterior. El dilema era entonces saber si se trataba de hacer una maestranza temporal o permanente. Se pensó que, de ser provisional, con situarse en Molino de Villa hubiera bastado para el traslado de las piezas de artillería. Sin embargo, en caso de ser permanente, el terreno sinuoso obligaba a trazar dos caminos, de entrada y salida, así como una vía fluvial para dar mayor facilidad al traslado de cañones al puerto de Veracruz.

 

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PARA SABER MÁS:

CHRISTEN JÖRGENSEN et al., Técnicas bélicas del mundo moderno, 1500-1763. Equipamiento, técnicas y tácticas de combate, Madrid, Libsa,

2007. JUAN ORTIZ ESCAMILLA, El teatro de la guerra. Veracruz: 1750-1825, Xalapa, Universidad Veracruzana/Universitat Jaume I, 2010.

EULALIA RIBERA CARBÓ. Herencia colonial y mo- dernidad burguesa en un espacio urbano. El caso de Orizaba en el siglo XIX, México, Instituto Mora, 2002.

GUILLERMINA DEL VALLE PAVÓN, “Ocupación y especialización en la villa de Orizaba en 1791” en CARLOS CONTRERAS CRUZ y CARMEN BLÁZQUEZ DOMÍNGUEZ (coords.), De costas y valles. Ciudades de la provincia mexicana a finales de la colonia, México, Instituto Mora- Universidad Veracruzana-Conacyt-BUAP, 2003.

“Museo de la Real Fábrica de Artillería” en http://www.youtube.com/watch?v=t21ECDfVA4c&feature=related