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Un Ángel para la nación

Ana Buriano C. / Instituto Mora

BiCentenario #9

“El día que Madero entró hasta la tierra tembló” fue la tonadilla que acuñaron las decenas de miles de habitantes de la Ciudad de México que fueron a recibirlo el 7 de junio de 1911. Los capitalinos lo recordaban como el temblor más intenso del que tenían memoria. Algún derrumbe se produjo en un cuartel de artillería por la Ribera de San Cosme, hubo cuarteaduras en edificios públicos y en muchas casas de Santa María la Ribera, uno de los barrios más dañados. Sin embargo, el  “temblor Madero” quedó opacado por el sismo social que sacudía al país y produjo quizá menos especulaciones que el pasar del cometa Halley, poco más de un año antes.Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.10.45

Pese a la intensidad del movimiento la majestuosa columna conmemorativa, rematada en su capitel por una Victoria alada recubierta en oro, que se había inaugurado poco más de ocho meses antes, se mantuvo incólume. El monumento con el que Porfirio Díaz había querido coronar las fiestas del Centenario de la Revolución de Independencia se mostró más sólido a las trepidaciones telúricas y sociales que el régimen que lo creó. Quizá lo mantuvo enhiesto su juventud, quizá los suelos del centro de la capital todavía no se habían erosionado con la extracción de las aguas del subsuelo que el desarrollo urbano les impondría luego. Cierto es que el Ángel de la Independencia correría con menos suerte la madrugada del 28 de julio de 1957, cuando un nuevo terremoto lo hizo vacilar, caer al vacío y estrellarse contra el Paseo.

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Las festividades patrias del año siguiente lo volvieron a situar en su posición, una vez reconstruido y reforzada la columna que lo sustenta, cuya última restauración se realizó en 2006. La belleza y simbolismo que conjunta, en medio de una avenida especialmente diseñada con un propósito político, lo han hecho portador y referente de la nación, aun más allá de la propuesta que le dio origen.

Los festejos del Centenario

Las ceremonias conmemorativas del Centenario fueron deslumbrantes. Instituciones, congresos, exposiciones, edificios, avenidas, monumentos, adornos urbanos con luz eléctrica, monedas y medallas conmemorativas, todo confluía para proyectar al mundo la imagen de un México moderno y progresista, asentado en la paz; cosmopolita pero al mismo tiempo portador de una tradición histórica que hundía sus raíces en una de las más altas civilizaciones americanas.

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Aunque los festejos se extendieron más allá del mes de septiembre de 1910, la verdadera apoteosis se concentró  en los días festivos de la agenda cívica. Cuentan las crónicas que el 14 de septiembre una gran procesión avanzó desde la Alameda a la Catedral y depositó flores en la tumba donde estaban sepultados los héroes. El 15 se realizó el desfile histórico marcado por la visión evolucionista que la intelectualidad del régimen tenía sobre la historia patria; desde la Plaza de la Reforma, donde estaba situado entonces El Caballito, y a lo largo de la avenida Juárez, arribaron a la Plaza de la Constitución grandes contingentes que representaban las tres eras progresivas que había vivido la patria y la habían conducido a las glorias del presente porfiriano: la Conquista, la Colonia y la Independencia. Cada una de esas etapas fue representada por numerosos cuadros vivos a pie, a caballo y en carros alegóricos que involucraron algo así como cinco mil personas. Como una especie de “clase de historia en vivo”, definen los especialistas a estas multitudes que caminaron por las enjaezadas y modernizadas calles de la ciudad. Los organizadores de la coreografía del desfile, la Comisión Nacional del Centenario de la Independencia, deseaban, con el espíritu cientificista de que estaban imbuidos, que las escenas reprodujeran  los momentos de manera auténtica y  ajustada a la verdad histórica . Por ello, debieron acudir a los gobernadores de Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala, Morelos y Chiapas para solicitarles que les enviaran indios, entre ellos algunas mujeres hermosas y a las organizaciones hispanistas para que colaboraran con los tipos físicos españoles. El mestizo glorificado por Justo Sierra no era problema; lo provenía la patria, porque era la raza nueva y superior que condensaba en sí las virtudes de los polos originarios y se encargaba de reconciliar a conquistados y conquistadores. Cien anos después se soldaban así las rupturas que se conmemoraba.

Ahora bien, no se trataba de que la ciudad de México careciera de sus propios pobladores originarios, pero el higienismo consustancial al darwinismo social porfiriano decidí ocultarlos a la mirada de las delegaciones extranjeras. Se les prohibió circular por la ciudad a menos que lo hicieran vestidos adecuadamente y no con calzón de manta y guaraches, como acostumbraban. Por ello fue necesario pedir el préstamo a los estados. Aunque se intentó disciplinar y blanquear sus  ostumbres los sectores populares tuvieron presencia: se habla de más de 50 mil asistentes. No  puede negarse, pues, que las conmemoraciones contribuyeron a extender en ellos, los sentimientos de identidad de lo mexicano.

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Don Porfirio dio el  “grito  en la noche de su cumpleaños, en un Zócalo iluminado con luz eléctrica y fuegos artificiales. En medio de la verbena popular se escucharon algunas vivas a Madero y circularon unas fotos del personaje barbado, pero la prensa oficialista no lo dijo, sino que exaltó la belleza de la ciudad que lucía como una piedra preciosa.

El 16 de septiembre, día de los festejos oficiales, fue apoteósico. El historiador Carlos Martínez  Assad recoge los detalles de la ceremonia: la máxima soleada; las esposas de los altos funcionarios luciendo chalinas con los colores patrios; el cuerpo diplomático y los delegados extranjeros, el gabinete, la banda de la policía, las grandes banderas, los escudos y Porfirio Díaz llegando e instalándose en un pabellón-tribuna efímero, pero grandioso donde la oratoria fue extensa. Antonio Rivas Mercado, el autor de la columna la describió a detalle. El subsecretario de Gobernación Miguel Macedo y el diputado y poeta Salvador Díaz Mirón, quien declamó un himno a la patria, arrancaron aplausos. Un gran desfile militar avanzó por el Paseo de la Reforma hasta el Palacio Nacional luego que don Porfirio inaugurara de manera solemne el monumento a la Independencia y se interpretara el himno nacional.

PARA SABER MÁS:

MANUEL AGUIRRE BOTELLO, “La columna de la Independencia: ciudad de México” en Mexico Maxico [en línea], www.mexicomaxico.org.

KATHRYN S. BLAIR, A la sombra del Ángel, México, Santillana, 2010, 3. ed.

MAURICIO TENORIO, Historia y celebración: México y sus centenarios, Barcelona, Tusquets, 2010.

* Consultar “Columna del Ángel de la Independencia, Ciudad de México” en http://www.flickr.com/photos/acuarela08/3432771505/

* Ver Memorias de un mexicano, Salvador Toscano, 1950. 110 min. (Ed. en DVD, 2010)

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9. Orizaba y las fiestas del Centenario

Eulalia Ribera CarbA? / Instituto Mora

BiCentenario #9

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El MAi??xico de 1910 no era lo que parecAi??a, yAi??menos aA?n lo que el gobierno de Porfirio DAi??azAi??intentaba que pareciera.Ai??Es verdad que el balance de los 33 aAi??os, siAi??contamos el cuatrienio de Manuel GonzA?lez, duranteAi??los cuales el general DAi??az ejerciA? el mandoAi??supremo del Estado, era altamente positivo, sobreAi??todo si se compara la situaciA?n del paAi??s en 1910Ai??con la de 1877.

El sA?lido aparato estatal construido por los liberalesAi??reformadores de mediados de siglo, hizoAi??posible que la alianza concertada en los aAi??osAi??ochenta entre el poder polAi??tico y los grandes terratenientes,Ai??principales beneficiarios de la desamortizaciA?nAi??y de la nacionalizaciA?n de los bienesAi??de las corporaciones, rindiera frutos. El desarrolloAi??econA?mico era notable, nadie podAi??a poner enAi??duda la estabilidad polAi??tica, y la paz social, conseguidaAi??mA?s a base de palo que de pan, eran fielesAi??testimonios de los logros alcanzados.

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Sin embargo, el desarrollo econA?mico dependAi??aAi??de las condiciones prevalecientes en lasAi??potencias industrializadas que adquirAi??an nuestrosAi??productos. La estabilidad polAi??tica era, en loAi??fundamental, resultado de una fAi??rrea dictaduraAi??pactada con los seAi??ores de la tierra y del dinero,Ai??y la paz social encubrAi??a la gran ofensiva de losAi??hacendados sobre las tierras de los pueblos, el despojoAi??a pequeAi??os propietarios, salarios de hambre,Ai??jornadas de trabajo de 14 horas, tiendas de raya,Ai??justicia patronal ejercida por propia mano y unaAi??larga lista de agravios que la mayorAi??a de la poblaciA?nAi??parecAi??a soportar resignada y calladamente.

Cuando el siglo XX empezA? con una crisisAi??econA?mica originada en Estados Unidos, lasAi??voces de la oposiciA?n, expresadas en A?rganos deAi??prensa siempre amenazados, crecieron no sA?loAi??con nuevas publicaciones cada vez mA?s radicales,Ai??sino con la organizaciA?n de cAi??rculos liberales queAi??se plantearon la necesidad de recuperar la vigenciaAi??de las garantAi??as individuales consignadas enAi??la Carta Magna y de parar las pretensiones de laAi??Iglesia catA?lica de recuperar espacios y riqueza. ElAi??malestar soterrado se empezA? a politizar. Los magonistas,Ai??a travAi??s de su periA?dico RegeneraciA?n,Ai??parecAi??an llegar a todas partes y los clubes liberalesAi??proliferaban. Para 1906 la huelga minera deAi??Cananea, en Sonora, y un conato de alzamientoAi??revolucionario en Coahuila en 1908 fueron indicios,Ai??que se intentA? pasar por alto, de que laAi??cosa no iba tan bien. En enero de 1907 la ferozAi??represiA?n de la huelga de RAi??o Blanco, Veracruz,Ai??seAi??alA? de nuevo que el sistema ya no funcionabaAi??como lo habAi??a hecho hasta hacAi??a poco.

Ese mismo aAi??o se iniciA? otra crisis capitalistaAi??en Estados Unidos, Ai??sta mucho mA?s profundaAi??que la de 1901, y al comenzar el aAi??o deAi??1908 el ai???tirano honradoai??? anunciA? que ya noAi??se postularAi??a para un nuevo periodo presidencial.Ai??Todo se precipitA? a partir de aquelAi??momento. Otro intento revolucionario eseAi??mismo aAi??o, pugnas entre los secretarios delAi??gabinete para alcanzar la silla presidencial, yAi??la oposiciA?n nacida en el seno de la propiaAi??oligarquAi??a.

En su libro La sucesiA?n presidencial en 1910,Ai??Francisco I. Madero propuso la creaciA?n de unAi??partido, e invitA? a Porfirio DAi??az a postularse paraAi??la presidencia, junto con un miembro del nuevoAi??partido para la vicepresidencia. Sordo a la propuestaAi??de transiciA?n pacAi??fica que se le ofrecAi??a,Ai??DAi??az se volviA? a postular con su mismo vicepresidente.Ai??Entonces, obligado a radicalizarse, MaderoAi??hizo campaAi??a con la bandera del sufragio efectivoAi??y la no reelecciA?n, pero fue detenido y apresadoAi??a un mes de las elecciones, que dieron un triunfoAi??fraudulento a Porfirio DAi??az.

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Fue en ese ambiente en el que se dieron losAi??festejos del primer centenario del inicio de la guerraAi??de Independencia. Las celebraciones echaronAi??un Ai??resplandeciente velo sobre la gravedad del momentoAi??y el paAi??s pudo mostrar ante el mundo susAi??logros recientes y su capacidad para dar soluciA?nAi??a problemas ancestrales. La ocasiA?n fue amplia yAi??hA?bilmente aprovechada para reafirmar la autoridadAi??y los mAi??ritos de Porfirio DAi??az, hAi??roe de laAi??guerra patriA?tica y hAi??roe de la paz promotora delAi??orden y el progreso, y la capital de la RepA?blicaAi??fue el escenario privilegiado del gran despliegueAi??de la grandeza mexicana.

Los festejos en la ciudad de MAi??xico fueron losAi??de mayor resonancia del paAi??s. Sin embargo, enAi??cada ciudad y en cada pueblo, los poderes localesAi??se aprestaron a organizar sus propias celebraciones.Ai??Seguramente habAi??a en ello un autAi??nticoAi??sentimiento patriA?tico y un real gusto por la efemAi??ride.Ai??Pero sin duda tambiAi??n, el fasto acontecimientoAi??ofrecAi??a la ocasiA?n a cada ayuntamientoAi??para exhibir, desde su A?mbito, la prosperidad delAi??rAi??gimen porfiriano.

Orizaba era un lugar conspicuo en aquel panoramaAi??de modernidad tan ponderado por elAi??gobierno de Porfirio DAi??az. Durante las dAi??cadasAi??de 1880 y 1890, en apenas 20 aAi??os, la ciudad yAi??su valle se habAi??an convertido en la regiA?n industrialAi??mA?s moderna de MAi??xico, sobre todo por lasAi??grandes fA?bricas textiles que habAi??an encontradoAi??ahAi?? las condiciones propicias para su instalaciA?nAi??y funcionamiento exitosos. La antigua y seAi??orialAi??villa cosechera del tabaco, que habAi??a vivido su esplendorAi??urbano en el siglo XVIII con la riquezaAi??que el cultivo de la ai???hojaai??? habAi??a permitido amasarAi??a unas poderosas elites locales, estaba convertidaAi??un siglo despuAi??s en un hervidero de innovacionesAi??que alteraba sin remedio su armA?nico yAi??tranquilo semblante colonial.

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El Ferrocarril Mexicano habAi??a empezadoAi??a correr por las anchuras de Orizaba a finalesAi??de 1872 y con Ai??l se habAi??an abierto las puertasAi??a la transformaciA?n. Muy bien lo comprendiA? Manuel Payno cuando en 1864 escribiA? que elAi??ai???tren de carros y el convoy de pasajerosai??? prontoAi??acabarAi??an con las ai???vejecesai??? y desplazarAi??an a losAi??antiguos cosecheros y a los descendientes de losAi??administradores del tabaco. El ferrocarril fueAi??efectivamente un condicionante principal paraAi??hacer de Orizaba un enclave conveniente para elAi??florecimiento de la industria. Otro lo fue el agua.Ai??Y es que en los aAi??os ochenta y noventa, grandesAi??capitales franceses amasados en MAi??xico en la actividadAi??comercial y otros europeos canalizados aAi??travAi??s de sociedades anA?nimas, fueron invertidosAi??para levantar las ingentes fA?bricas de la regiA?n orizabeAi??a,Ai??que funcionaron con la energAi??a elAi??ctricaAi??que podAi??a producirse con los caudales del rAi??o OrizabaAi??y el RAi??o Blanco.

AAi??os atrA?s, TomA?s Grandisson, el escocAi??s queAi??fuera administrador de la famosa fA?brica de Cocolapan,Ai??lo habAi??a augurado cuando dijo que enAi??tiempos no muy lejanos, Orizaba serAi??a la ManchesterAi??mexicana. ParecAi??a que la profecAi??a se estabaAi??cumpliendo: cinco fA?bricas de textiles de algodA?n,Ai??una fA?brica de textiles de yute, grandesAi??cervecerAi??as con producciA?n asociada deAi??hielo, varias fA?bricas de cigarros y puros,Ai??tres grandes talleres de barro cocido paraAi??materiales de construcciA?n, un aserraderoAi??de mA?rmol, carpinterAi??as mecA?nicas, molinosAi??de maAi??z y trigo, mA?quinas para beneficioAi??del cafAi??, curtidurAi??as, fundiciones,Ai??tenerAi??as, tejerAi??as, panaderAi??as, zapaterAi??as,Ai??sastrerAi??as y camiserAi??as, sin dejar de mencionarAi??los grandes y modernos talleresAi??mecA?nicos de la estaciA?n del FerrocarrilAi??Mexicano. Muchos de estos establecimientosAi??funcionaban con la energAi??a elAi??ctricaAi??que producAi??an los dinamos de las hidroelAi??ctricasAi??de la cascada de RincA?n Grande, del SaltoAi??de Barrio Nuevo, de la barranca de Ojo de Agua yAi??de ZoquitlA?n; pero ademA?s, eran centros de trabajoAi??que aglutinaban, muchos de ellos, a centenaresAi??de obreros, y algunos, como las imponentes RAi??oAi??Blanco y Santa Rosa, a cerca de 2000 cada una.

En poco mA?s de cinco lustros, Orizaba habAi??aAi??aumentado su poblaciA?n a mA?s del doble. LaAi??ciudad y todo el valle eran un trasiego de genteAi??oriunda y otra que venAi??a de fuera; trabajadoresAi??textiles que llegaban de Puebla, Tlaxcala y la ciudadAi??de MAi??xico; campesinos de Oaxaca que buscabanAi??acomodo en las industrias. TambiAi??n llegaronAi??operarios extranjeros a las nuevas empresas:Ai??ingleses y escoceses al ferrocarril y a la maquinariaAi??textil, franceses a las industrias textiles, alemanesAi??a las cervecerAi??as, estadounidenses a la ingenierAi??aAi??hidroelAi??ctrica, sin contar a los espaAi??oles ocupadosAi??en los giros comerciales tradicionales, y hastaAi??algA?n sueco que vendAi??a mA?quinas de coser, mueblesAi??y pianos.

La modernidad que iba de la mano de la industrializaciA?nAi??se manifestaba en todo. La ciudadAi??se comunicaba con un amplio sistema de tranvAi??asAi??de tracciA?n animal y se iluminaba con focosAi??de arco gracias a contratos celebrados entre elAi??Ayuntamiento y las hidroelAi??ctricas que servAi??an aAi??las fA?bricas; se construAi??an casas, un nuevo cementerioAi??municipal, un manicomio; se levantabanAi??monumentos y estatuas, se ajardinaban las plazasAi??e instalaban kioscos; se inauguraban elegantes hoteles,Ai??se fundaban sociedades cientAi??ficas, artAi??sticasAi??y academias de mA?sica; se abrAi??an escuelas y se hacAi??anAi??reformas educativas, y hasta se creaba unoAi??de los primeros equipos de futbol de M.xico, elAi??Orizaba A.C.

El progreso orizabeAi??o parecAi??a no enfrentarAi??obstA?culos. Pero, como sucedAi??a en todo el paAi??s,Ai??la bonanza y la renovaciA?n escondAi??an por detrA?sAi??de sus fachadas, malestares provocados por la explotaciA?nAi??inmisericorde de la mano de obra trabajadoraAi??en las fA?bricas por la falta de libertadesAi??polAi??ticas y la mano dura de un gobierno que soloAi??en apariencia era monolAi??tico. La irrupciA?n de unaAi??inestable poblaciA?n proletaria, numerosAi??sima y deAi??raAi??ces campesinas apenas disimuladas, incomodabaAi??a la ai???gente decenteai??? y de refinadas manerasAi??urbanas, tenAi??a en vilo a las ai???buenas concienciasai???,Ai??a los espAi??ritus cultos de las familias linajudas deAi??la ciudad. Se habAi??an creado cAi??rculos mutualistas, escuelas nocturnas para obreros, bibliotecas popularesAi??que fomentaban las celebraciones cAi??vicasAi??del santoral liberal. Las protestas de los trabajadoresAi??y la fundaciA?n del Club AntirreeleccionistaAi??Ignacio de la Llave, con sucursales por todas lasAi??villas fabriles del valle, eran un constante motivoAi??de inquietud para la gente de orden. El 5 deAi??mayo de 1910, un gran mAi??tin antirreeleccionistaAi??fue dispersado por la policAi??a estatal, y el 22 se llevA?Ai??a cabo una multitudinaria manifestaciA?n en laAi??Alameda por la llegada de Madero a Orizaba.

En ese panorama, las fiestas de celebraciA?nAi??del primer centenario de la Independencia ibanAi??a ser una gran puesta en escena de la prosperidad,Ai??la modernidad y las buenas maneras de losAi??orizabeAi??os. El centenario sirviA? de pretexto paraAi??hacer mejoras urbanas que acicalaban la imagenAi??de la ciudad. En marzo de 1910, por ejemplo, elAi??Ayuntamiento otorgA? una autorizaciA?n a la ComisiA?nAi??de Paseos y girA? la instrucciA?n al tesoreroAi??municipal y al ingeniero de la ciudad para trasladarAi??el centro de la fuente pA?blica situada frenteAi??a la iglesia de los Dolores a una de las fuentes deAi??la Alameda, dejando frente a la citada iglesia unAi??ai???hidranteai??? para servicio del pA?blico. TambiAi??n seAi??la facultA? para que mandara construir un centroAi??para otra de las fuentes del principal paseo de laAi??ciudad y para que se quitara la columna que se encontrabaAi??en el centro del parque Alberto L.pez,Ai??remitiAi??ndola al panteA?n en lo que se le hallabaAi??un lugar mA?s conveniente. Todo, como se decAi??a,Ai??para que Orizaba no se quedase atrA?s y presentaraAi??tambiAi??n sus calles y jardines de manera agradableAi??a la vista de los visitantes que la honraren con suAi??presencia el dAi??a 16 de septiembre.

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Como era ya una tradiciA?n de aAi??os, el cabildoAi??nombrA? a una Junta PatriA?tica que habAi??a deAi??encargarse de organizar las festividades. La listaAi??de los integrantes de la Junta solAi??a estar encabezadaAi??por el Jefe PolAi??tico del CantA?n y seguirAi??con el alcalde municipal, los sAi??ndicos y regidoresAi??del Honorable Ayuntamiento, entre quienes seAi??encontraban siempre nombres conocidos por laAi??prosapia de las antiguas familias de cosecheros delAi??tabaco o propietarios destacados por sus pingA?esAi??negocios urbanos. Esa Junta de varias decenas deAi??personas, nombraba a su vez a la comisiA?n encargadaAi??de detallar el programa de actividades queAi??debAi??an solemnizar el aniversario.

Cien aAi??os eran cien aAi??os, asAi?? que en 1910 losAi??festejos no durarAi??an solamente el 15 y 16 de septiembreAi??como de costumbre, sino que, iniciandoAi??el 14, se alargarAi??an hasta el 18.

El programa oficial de las fiestas con que seAi??celebrarAi??a en la ciudad de Orizaba el primer centenarioAi??de la independencia nacional empezabaAi??asAi??:

MEXICANOS:

Desde las mA?rgenes del Suchiate hasta las orillasAi??del Bravo, del AtlA?ntico al PacAi??fico y en elAi??poblado mA?s humilde como en la misma ciudadAi??capitalina, no hay lugar en la RepA?blica donde noAi??se presten los buenos mexicanos a conmemorar,Ai??en la medida de sus fuerzas, el centenario del movimientoAi??insurgente con que se iniciA? la magnaAi??empresa de nuestra emancipaciA?n polAi??tica.Ai??(…)

Si faltan en nuestros festejos los esplendoresAi??de la opulencia, en cambio palpitarA? en ellos elAi??regocijo de nuestro espAi??ritu patriA?tico, que sabrA? dar a tal solemnidad toda la animaciA?n que desbordanAi??nuestros corazones en un aniversario deAi??recuerdos tan gloriosos.

Por eso, sin distinciA?n de creencias, partidos,Ai??posiciA?n y jerarquAi??as, todos, absolutamente todosAi??cuantos llevamos en nuestras venas la candenteAi??sangre de CuauhtAi??moc, debemos cooperar conAi??nuestro esfuerzo individual a fin de que la conmemoraciA?nAi??resulte digna de quienes derramaronAi??su sangre por legarnos nacionalidad.

Con esta inflamaciA?n patriA?tica empezaronAi??los festejos el miAi??rcoles 14 de septiembre a las seisAi??de la maAi??ana, izando el pabellA?n nacional en todosAi??los edificios pA?blicos, y con una salva de 21Ai??ca.onazos y repiques de las campanas en todosAi??los templos de la ciudad. A las diez, en la glorietaAi??central de la Alameda, en presencia de las autoridadesAi??del CantA?n, los miembros de la Junta delAi??Centenario, la Academia Cantonal de ProfesoresAi??y los invitados, se entreg. la bandera nacional aAi??un ai???BatallA?n Escolarai???, que recorriA? las principalesAi??calles de la poblaciA?n hasta el parque Castillo,Ai??donde se entonA? un himno frente a la estatua deAi??Miguel Hidalgo y Costilla. Por la tarde, hubo enAi??la Alameda un concurso infantil de trajes y, al terminar,Ai??los niAi??os trajeados, por supuesto hijos deAi??familias acomodadas, repartieron juguetes a losAi??niAi??os pobres que concurrieron al evento. Eso sAi??,Ai??en el parque Castillo todos los niAi??os, ricos y pobres,Ai??pudieron participar de un baile organizadoAi??para ellos. DespuAi??s de arriar la bandera a las seisAi??de la tarde, el jolgorio de ese primer dAi??a continuA? con serenatas en los parques Castillo, Alberto LA?pezAi??y Teodoro A. Dehesa, que lucieron magnAi??ficamenteAi??iluminados hasta las once de la noche.

El jueves 15, se izA? de nuevo la bandera a lasAi??seis, saludada con los mismos 21 caAi??onazos y repiquesAi??de campanas, pero tambiAi??n con mA?sicasAi??y silbatos de todas las sirenas de f.bricas, talleresAi??y locomotoras de Orizaba. El d.a fue de inauguraciones.Ai??A las diez de la ma.ana, las autoridadesAi??civiles y militares, empleados, corporaciones, colegiosAi??y vecinos se reunieron en el Palacio Municipal,Ai??para dirigirse en caravana al puente PorfirioAi??DAi??az, que fue solemnemente inaugurado conAi??mA?sica de la banda militar y un aplaudido discursoAi??de don Rafael EscandA?n, de ilustre apellido.Ai??Acto seguido, la comitiva se dirigiA? a la 1a calleAi??de la Santa Escuela para descubrir las placas enAi??que estaba inscrito el nuevo nombre de las ahoraAi??calles de la Independencia y, despuAi??s, se coloc. laAi??primera piedra del que hab.a de ser el puente deAi??la Independencia que unir.a las calles de MontielAi??con las antiguas de la Santa Escuela. AhAi?? tambiAi??nAi??ahAi?? hubo un discurso, Ai??ste a cargo de Don CristA?balAi??Granillo, destacado pasante de Jurisprudencia.Ai??Enseguida, la comitiva se dirigiA? a la Alameda,Ai??donde fue inaugurado un kiosco construido porAi??el Ayuntamiento, con una serenata de la bandaAi??infantil del Hospicio Municipal, formada con elAi??patrocinio del Jefe PolAi??tico del CantA?n. Esa mismaAi??banda habrAi??a de amenizar despuAi??s el repartoAi??de 500 trajes a los niAi??os pobres de la ciudad, que Ai??harAi??an seAi??oras, seAi??oritas yAi??caballeros designados porAi??el llamado Centro de Dependientes.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 11.40.17En la tarde de ese 15Ai??de septiembre, despuAi??s deAi??la comida, los habitantes de Orizaba se dirigieronAi??de nuevo a la Alameda para ver cA?mo arrancabaAi??una cabalgata de distinguidas seAi??oritas y jinetesAi??vestidos a las usanzas mexicana y europea, que recorriA? las principales calles de la ciudad con banderasAi??y ramos de flores que fueron depositados alAi??pie del monumento erigido al hAi??roe de Dolores.Ai??Siguieron las serenatas populares en el parqueAi??Castillo y en el Alberto LA?pez, mientras que laAi??crema y nata de la sociedad orizabeAi??a asistAi??a en elAi??Teatro Llave a una velada literario-musical. A lasAi??11 de la noche, llegado el punto mA?s importanteAi??de aquellos festejos, en elAi??balcA?n central del mismoAi??teatro, la primera autoridadAi??polAi??tica del cantA?n vitoreA? la Independencia y,Ai??en ese momento, todos losAi??edificios pA?blicos, los paseosAi??y las avenidas de OrizabaAi??fueron iluminadosAi??mientras las campanas de los templos se echaronAi??al vuelo y el aire fue atronado con salvas y cohetes.Ai??De tal manera aquella noche se recreA?, en laAi??original ceremonia del ai???gritoai???, la convocatoria delAi??padre Hidalgo a toque de campana a la heroicaAi??gesta de los insurgentes mexicanos.

El dAi??a no habAi??a acabado. Los elegantes ocupantesAi??de los balcones del Teatro Llave, seguidosAi??por los humildes espectadores de la plaza, se encaminaronAi??hasta el templo de San JosAi?? de GraciaAi??para inaugurar un moderno reloj colocadoAi??en la torre, mediando unas palabras del profesorAi??de InstrucciA?n PA?blica Miguel SaavedraAi??GuzmA?n. Y entonces sAi??, para acabar, todasAi??las agrupaciones sociales de OrizabaAi??recorrieron en ai???Gran VAi??torai???, como seAi??habAi??a previsto en el programa oficial, lasAi??calles de la ciudad, acompaAi??adas por elAi??pueblo y mA?sica incesante.

Poco rato de sueAi??oAi??tuvieron los orizabeAi??osAi??para rehacerse deAi??jornada tan intensa,Ai??porque al dAi??a siguiente,Ai??a las nueve de laAi??maAi??ana, volvAi??an a reunirse en la Jefatura PolAi??ticaAi??todas las autoridades locales, empleados, obreros,Ai??invitados de las colonias extranjeras y ciudadanosAi??comunes, para recorrer en procesiA?n cAi??vica la ciudad.Ai??La columna, en la que tambiAi??n participabanAi??carros alegA?ricos, recorriA? las calles de 5 deAi??Mayo, de Mercaderes, de Teodoro A. Dehesa, deAi??la CorrecciA?n, la avenida de la Libertad, la de laAi??Reforma y toda la avenida ColA?n hasta la Alameda,Ai??donde hubo un breve acto con dos nA?merosAi??musicales y un discurso de un tal seAi??or Ulloa.Ai??En la tarde se llevA? a cabo un vistoso combateAi??de flores en la Alameda y la avenida ColA?n, y enAi??la noche se cerraronAi??los festejos del dAi??aAi??con serenatas en todosAi??los parques y unAi??espectA?culo pirotAi??cnicoAi??en la avenidaAi??de la Libertad.

HabAi??a concluidoAi??la jornada mA?s seAi??alada de la efemAi??ride, pero,Ai??como dijimos, las celebraciones habrAi??an de prolongarseAi??dos dAi??as mA?s. El sA?bado 17 se inaugurA?,Ai??en la 2a calle de Aldama, la escuela Miguel HidalgoAi??para mujeres que la ComisiA?n del CentenarioAi??mandA? construir como ai???recuerdo materialai??? delAi??primer centenario de la Independencia. El actoAi??consisti. en una larga sucesiA?n de nA?meros musicalesAi??a cargo de una orquesta, un barAi??tono y unasAi??seAi??oritas sopranos, intercalando poesAi??a, discursoAi??y declaraciA?n oficial. Por la tarde se inauguraronAi??tambiAi??n las bancas colocadas en el paseo del parqueAi??Teodoro A. Dehesa, mientras lasAi??bandas militar y municipal amenizabanAi??el evento. Por la noche, deAi??vuelta las serenatas de ocho a onceAi??y, al terminar, bailes populares en elAi??Teatro Gorostiza y el SalA?n Verde.

El domingo fue el A?ltimo dAi??a de fiesta. Se inaugurA? el parque de los HAi??roesAi??con la alocuciA?n, la declaraciA?n y laAi??mA?sica correspondientes, y en la EscuelaAi??Cantonal ai???Ignacio de la Llaveai??? huboAi??una exposiciA?n de trabajos manuales.Ai??La colonia francesa obsequiA? un lote deAi??cobertores al hospital. A las dos de laAi??tarde se iniciA? una gran kermesse en laAi??glorieta central de la Alameda a cargoAi??de la cual estuvieron las ai???principales damasai???Ai??orizabeAi??as, que terminA? con unaAi??batalla de confeti que despuAi??s debiA? darAi??mucho trabajo a los barrenderos de laAi??ciudad. La poblaciA?n obrera de Orizaba tambiAi??nAi??tuvo sus responsabilidades; los trabajadores delAi??Departamento de Fuerza Motriz del FerrocarrilAi??Mexicano, de las fA?bricas de cigarros La Violeta yAi??El Progreso, de la Empresa de Pulques y los textilerosAi??del Yute de Santa Gertrudis, los CerritosAi??y Cocolapan tuvieron la encomienda de levantarAi??arcos triunfales en las calles 5 de Mayo, San RafaelAi??y las avenidas Libertad y ColA?n.

Se llegaba al final de las celebraciones. AquellasAi??jornadas de pompa y regocijo terminarAi??an con unAi??gran desfile, en el que debAi??an participar todas lasAi??agrupaciones obreras de Orizaba, las corporaciones,Ai??los niAi??os hospicianos que estrenaban uniformesAi??de gala y las colonias extranjeras, portandoAi??cada una sus sus estandartes respectivos.

Mucho habAi??an cuidado las autoridades polAi??ticasAi??del cantA?n que la ciudad y sus habitantesAi??se mostraran con la mayor decencia y lucimientoAi??posibles. Al igual que en la ciudad de MAi??xico,Ai??hasta a los indios se les quiso acicalar lo mA?sAi??posible y se conminA? a los ayuntamientos a queAi??procurasen, por todos los medios posibles, a lograrAi??que ai???la raza indAi??genaai??? supliera su habitualAi??vestido por el pantalA?n, la blusa, los zapatos y elAi??sombrero charro, y asAi?? confirmar el renombre deAi??MAi??xico como naciA?n culta del mundo.

Durante cinco dAi??as, Orizaba fue una ciudadAi??feliz. Los orizabeAi??os parecAi??an todos hermanadosAi??al son de un sentimiento patriA?tico inspirado enAi??el recuerdo de los hAi??roes que nos dieron patria.Ai??Pero, como dice la canciA?n, al terminar la fiesta,Ai??el pobre volviA? a su pobreza y el rico a su riquezaAi??y el 5 de octubre, Francisco I. Madero lanzA? suAi??plan revolucionario convocando a los mexicanosAi??a levantarse en armas contra el presidente espurio.

 

PARA SABER MA?S:

BERNARDO GARCA?A y LAURA ZEVALLOS, Orizaba.Ai??Veracruz: imA?genes de su historia, MAi??xico, Gobierno del EstadoAi??de Veracruz/Archivo General del Estado, 1989.

RAFAEL DELGADO, Los parientes ricos, MAi??xico, PorrA?a,Ai??1993 (ColecciA?n de Escritores Mexicanos).

EULALIA RIBERA CARBAi??, Herencia colonial y modernidadAi??burguesa en un espacio urbano. El caso de OrizabaAi??en el siglo XIX, MAi??xico, Instituto de Investigaciones Dr.Ai??JosAi?? MarAi??a Luis Mora, 2002.

* Visita a la ciudad de Orizaba, al Archivo Municipal deAi??Orizaba (esquina de Sur 9 y Oriente 4, Orizaba) y al MuseoAi??de Arte del Estado (ex Oratorio de San Felipe Neri,Ai??Orizaba).

MAi??xico, 6 de octubre de 1910: La ceremonia de la apoteosis

Guillermo Brenes Tencio / Historiador, Costa Rica.Ai??

BiCentenario #9

Que el sol del Centenario ilumine el camino de la falange heroca que vencer. al destino fecundandoAi??la tierra y domeAi??ando al mar. A?Voz de la apoteosis, que brotas de la historia, llevaAi??hasta nuestros padres, como un canto de gloria, la vibraciA?n inmensa del alma popular!

Justo Sierra, 6 de octubre de 1910

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El aAi??o de 1910, Centenario de la IndependenciaAi??de MAi??xico, fue harto memorable. FastuosasAi??ceremonias y fiestas enmarcaron el granAi??aniversario de la RepA?blica Mexicana, que contabaAi??entonces con una poblaciA?n de 15 160 369Ai??habitantes. Como agentes de la memoria oficial,Ai??las fiestas patrias de septiembre de 1910 sirvieronAi??para erigir y develar estatuas y monumentos a losAi??hAi??roes de la historia patria. La construcciA?n deAi??los recuerdos pasados a travAi??s de los monumentosAi??no es ingenua. La imaginaciA?n cAi??vica que seAi??forma con el desarrollo de los Estados nacionalesAi??modernos tiene entre sus objetivos principalesAi??encarnar a la comunidad polAi??tica en un pasadoAi??comA?n. La enseAi??anza que los monumentos propicianAi??es histA?rica y ai???moralai???: evocan las gestas delAi??pasado y representan los ai???valoresai??? que distinguenAi??a los hAi??roes que sacraliza el Estado. Justamente elAi??Paseo de la Reforma, con los monumentos, entreAi??otros muchos, dedicados a ColA?n, CuauhtAi??moc,Ai??la Independencia y el Hemiciclo a Benito JuA?rez,Ai??eran ya entonces una sAi??ntesis de los episodiosAi??constructores de la ai???comunidad imaginada e imaginariaai??? llamada MAi??xico, un libro deAi??historia en bronce, mA?rmol yAi??granito, que se leAi??a al pasear,Ai??un homenaje a los hAi??roesAi??que dieron libertad y patria.

El aspecto simbA?licoAi??aparece en los ritos de laAi??naciA?n. AsAi??, podemos figurarnosAi??la noche del 6 deAi??octubre de 1910, cuando enAi??el patio principal del PalacioAi??Nacional en la Ciudad de MAi??xico seAi??efectuA? una ai???emotiva y brillante ceremoniaai???Ai??que no sA?lo sirviA? para clausurar con magnificenciaAi??y liturgia detallada las fiestas del Centenario,Ai??sino tambiAi??n un intento oficial para recuperar deAi??una vez a varios de los hAi??roes que se relacionabanAi??con la gesta independentista de 1810, cuyos restosAi??y cenizas reposaban desde el 17 de septiembreAi??de 1823 en la bA?veda de los virreyes bajo el AltarAi??de los Santos Reyes de la Catedral Metropolitana,Ai??en espera del gran mausoleo que algunos suponAi??anAi??como panteA?n nacional.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 12.20.42Bien es sabido que la reconstrucciA?n didA?cticaAi??del pasado ai??i??centrada en la edificaciA?n deAi??monumentos perennes o temporales y en actosAi??para recordar gestas o personajes que alentabanAi??el sentimiento patriA?ticoai??i?? fue tarea del EstadoAi??porfiriano que buscaba su legitimaciA?n y se orientA?,Ai??sobre todo, al culto cAi??vico en una dimensiA?nAi??republicana. Honrar los despojos y pertenenciasAi??sagradas de los hAi??roes mA?rtiresAi??y la ofrendaAi??mA?xima de su vida en elAi??altar de la patria es unaAi??tarea bA?sica para formarAi??la conciencia nacional.

La Apoteosis, provenienteAi??de la AntigA?edadAi??clA?sica, consistAi??a en laAi??posibilidad de los mortalesAi??mA?s insignes deAi??ser parte del ai???Olimpoai???Ai??histA?rico y adquirir asAi??Ai??pasaporte a la inmortalidad.Ai??En una estructuraAi??jerA?rquica como la porfiriana, constituyA? una ceremoniaAi??cAi??vica de Ai??ndole oficial y elitista, enAi??la que estuvieron presentes el generalAi??presidente Porfirio DAi??az yAi??las altas esferas civiles, militaresAi??y eclesiA?sticas de la naciA?n. EnAi??las invitaciones para el eventoAi??se hacAi??a hincapiAi?? en el atuendoAi??de los caballeros: uniforme yAi??condecoraciones; para las seAi??orasAi??y seAi??oritas, vestido de gala. EnAi??el mundillo de las representacionesAi??sociales, el ritual cAi??vico se reservA? a laAi??gente de alto nivel y de buen ver y se excluyA? aAi??los sectores populares.

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PARA SABER MA?S:

ENRIQUE AYALA ALONSO, ai???El PanteA?n Nacionalai???, enAi??Carlos Alberto MercadoAi??Limones y Luz de Lourdes Serna Cerrillo (comps.), CatrinaAi??y Sepulcro, MAi??xico,Ai??Universidad AutA?noma Metropolitanaai??i??Unidad Xochimilco,Ai??2006, pp. 141 ai??i?? 155.

GENARO GARCA?A, CrA?nica Oficial de las Fiestas del PrimerAi??Centenario de laAi??Independencia de MAi??xico (facsimilar), MAi??xico, Centro deAi??Estudios de Historia deAi??MAi??xico Condumex, 1990.

LOUISE NOELLE GRAS, ai???MAi??xico: las fiestas del Centenario,Ai??1910ai???, enAi??Apuntes, vol. 19, n.m. 2, julioai??i??diciembre de 2006, pp.Ai??228ai??i??235.

VERAi??NICA ZA?RATE TOSCANO, ai???La conformaciA?n deAi??un calendario festivo enAi??MAi??xico en el siglo XIXai???, en Erika Pani y Alicia SalmerA?nAi??(coords.), Conceptualizar loAi??que se ve. FranAi??ois-Xavier Guerra, historiador: Homenaje,Ai??MAi??xico, Instituto Mora,Ai??2004, pp. 182-214.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.