Archivo de la categoría: BiCentenario 44

Sergio Hebert Caffarel Pérez Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. El emperador francés intentó encontrar un aliado en sus cuatro años de reinado en México, en la Iglesia católica. Pero las desconfianzas siempre minaron la relación. Ni siquiera su acercamiento a la devoción popular por la Virgen de Guadalupe logró romper la frialdad del vínculo. El martes 12 de diciembre de 1865, el emperador Maximiliano I de México se levantó de madrugada en el Castillo de Chapultepec. Era un día muy especial para él y sus súbditos por lo que vistió el uniforme más elegante. A las siete de la mañana abordó un coche que lo llevaría hasta la villa de Guadalupe, un poblado al norte de la capital, en donde se llevarían a cabo los festejos de lo que los católicos mexicanos llamaban “La maravillosa aparición de nuestra…

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Blanca Azalia Rosas Barrera El Colegio de México En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. El método mesoamericano de cocción de carne en horno de tierra perdura hasta nuestros días. Su salubridad siempre fue cuestionada, especialmente al finalizar el siglo XIX cuando se adoptaron medidas más eficientes para regular la higiene de los alimentos, lo que provocó la modificación de las técnicas y utensilios para la preparación y venta de barbacoas en el ámbito urbano. La preparación de alimentos no es una actividad exclusiva del ámbito privado del hogar, sino un fenómeno público relacionado con tradiciones y la expresión de diferencias sociales y de género que requiere del uso y control tanto de utensilios como del fuego en espacios abiertos. En este sentido, el presente ensayo documenta el mestizaje culinario que propició el desarrollo de la barbacoa mexicana durante el periodo colonial y su adaptación al…

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Andrea Chong Muñoz Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. Desde Porfirio Díaz hasta Pancho Villa fueron deslumbrados por la artista española. A pesar de amenazas e intimidaciones, y la necesidad de ausentarse del país en algunas temporadas, logró preservar su espectáculo, sin importar las filias políticas. Caos. Es la primera palabra que se formula en los labios de cualquiera que escuche hablar de la revolución mexicana. Sin embargo, en medio de las idas y venidas de los ejércitos, del miedo y de las balas que rozaban las cabezas de los incrédulos, los teatros estaban llenos de vida. Ya fuera el Colón, el Lírico o el Principal, ya fueran los oficiales o los soldados rasos, había una artista que nadie podía perderse, una pícara española que derrochaba alegría y podía salvar una vida con su sonrisa. Su nombre era María Conesa,…

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EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS La última defensa del gobierno virreinal en la Nueva España Eduardo Adán Orozco Piñón Dos ejércitos, dos visiones, un sitio Iván Lópezgallo Maximiliano y la Virgen de Guadalupe. Desacuerdo en tiempos de fiesta Sergio Hebert Caffarel Pérez La barbacoa en el siglo XIX Blanca Azalia Rosas Barrera María Conesa encandila a la política mexicana Andrea Chong Muñoz  La formación del adolescente mexicano Ivonne Meza Huacuja   DESDE HOY México ante el cambio climático Fernando Tudela   TESTIMONIO En la huerta de la casa de Don Valentín. El bullicio de la colmena Ana Buriano   ARTE Saturnino Herrán. Artista del modernismo nacionalista Luciano Ramírez   CUENTO Cacao-chocolate Eduardo Celaya Díaz   ENTREVISTA Santa Anna en Turbaco, en 1856 Ana Rosa Suárez Argüello   SEPIA Techo de cristal Darío Fritz      

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. Los desencuentros del Estado mexicano con la Iglesia católica tuvieron su punto de inflexión en la primera mitad del siglo pasado, pero no fueron los únicos. Hacia 1865 Maximiliano intentaba acercarse al clero, que lo veía con absoluto recelo. El emperador propugnaba la identificación del régimen con la imagen de la Virgen de Guadalupe ya incorporada por los sectores populares como parte de la identidad mexicana. Necesitaba una manera de encontrar un punto de unión, a pesar de los conflictos internos, y ese pretendía que fuera su estandarte. La peregrinación del 12 de diciembre de ese año y la ceremonia religiosa en la que participó fueron parte de los intentos de convertir a la virgen en insignia de la corona y elemento legitimador en el plano religioso. Lo simbólico, que siempre ha formado parte de las acciones políticas, lo…

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