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Un dAi??a en los oficios de la calle

Revista BiCentenario # 18

David Israel PAi??rez AznarAi?? /Ai?? Curador del Museo de Arte Popular

La identidad de un paAi??s tiene que ver con sus olores, sus sabores, sus sonidos, su cultura y su gente. En las particularidades de una urbe como MAi??xico destacan los sonidos de aviones cruzando el cielo, el claxon de impacientes automovilistas, el rugido de las motocicletas, el silbato de los agentes de trA?nsito, y el pregA?n de quienes aA?n encuentran espacio para el desempeAi??o de sus oficios: el vendedor de camotes que acompaAi??a el anuncio de su mercancAi??a con el silbido de su carrito; el de tamales, que ya no usa su propia voz, sino una grabaciA?n que puede amplificar el llamado a los clientes en decibeles que las cuerdas vocales no podrAi??an alcanzar; el de pan, cuya canasta ai??i??raras veces sobre su cabezaai??i??, descansa ahora en un triciclo con mayor estabilidad que la bicicleta; el afilador de cuchillos y tijeras que emite un peculiar sonido; el voceador que en cada esquina ofrece sus periA?dicos, o el vendedor de helados que recorre las calles con sus tintineantes campanillas. Aunque son varios los oficios que aA?n forman parte del paisaje citadino, lo cierto es que muchos ya se fueron para siempre.

Sereno

Sereno, s. XIX

En MAi??xico los oficios tal y como hoy los conocemos provienen de la Ai??poca virreinal, cuando gran parte de la vida laboral se segmenta y aparecen los gremios o las cofradAi??as de oficios, modelos importados del sistema laboral europeo. Fueron organizaciones de profesionales que hacia el exterior velaban por el buenhacer de los cofrades, combatAi??an a quienes no sabAi??an ejercer el oficio y estaban alertas a los precios de venta del producto que manufacturaban. Hacia su interior eran jerA?rquicos y algunas llegaron a ser muy poderosas, como la de los plateros.

El tiempo de aprendizaje de un oficio, para llegarAi??a conseguir la licencia de oficial, dependAi??a deAi??lo complejo de la especialidad y la aptitud del aspirante.Ai??Aunque es cierto que los maestros contabanAi??siempre con transmitir su conocimiento a susAi??hijos o allegados, dando de esta forma origen a las tradicionales sagas familiares, esta actitud, lejos deAi??ser romA?ntica, tuvo como fin primordial evitar laAi??competencia.

Los oficios surgieron junto con los seres humanos,Ai??para cubrir sus necesidades, y nuestra evoluciA?nAi??como sociedad ha sido responsable de su augeAi??o desapariciA?n. Quien ejerce un oficio ha de serAi??dA?ctil porque su trabajo se rige por las estrictas leyesAi??de la oferta y la demanda impuestas por el consumidor;Ai??si no estA? dispuesto a cambiar quizA? se acabeAi??silenciosamente y por eso no ha de extraAi??arnos que,Ai??por mA?s que los recordemos con nostalgia, algunosAi??hayan desaparecido. Dos claros ejemplos son losAi??aguadores y los serenos. Los primeros abastecAi??an deAi??agua a las casas, acarreA?ndola desde las fuentes mA?sAi??cercanas; su extinciA?n fue un hecho en el instanteAi??mismo en que se planeA? y ejecutA? una red de bombeoAi??de agua corriente desde Xochimilco a la ciudadAi??de MAi??xico en 1913. Los segundos eran trabajadoresAi??al servicio del Ayuntamiento de la capital, que duranteAi??las noches vigilaban determinadas calles dentroAi??de una colonia y por eso debAi??an mantenerse serenosAi??(despiertos); algunos llegaban incluso a tener lasAi??llaves de los pA?rticos de las casas.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

  • ai???A?Y si no puede?ai??? Se lo invento. Un dAi??a en los oficios de laAi??calle, en Madame CalderA?n de la Barca, La vida en MAi??xico:Ai??durante una residencia de dos aAi??os en ese paAi??s, MAi??xico,Ai??Rey Lear, 2007.
  • Luis GonzA?lez ObregA?n, Las calles de MAi??xico, MAi??xico,Ai??Botas & Alonso, 2005.
  • Salvador Novo, Nueva Grandeza Mexicana, MAi??xico, Conaculta,Ai??1999.
  • Armando RamAi??rez, Fantasmas, MAi??xico, OcAi??ano, 2011.
  • Artemio del Valle Arizpe, El canillitas, MAi??xico, Conaculta,Ai??2007.

De vuelta a la vida cotidiana

Ma. Esther PAi??rez Salas -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 1

Una vez concluidas las festividades de la ConsumaciA?n de la Independencia, los habitantes capitalinos de la flamante RepA?blica Mexicana retomaron sus actividades, quedando en la memoria Te Deums, verbenas y discursos celebratorios. Al igual que habAi??a sucedido durante el periodo virreinal, plazas, iglesias, canales, conventos, garitas, acueductos, mansiones y jacales continuaron siendo el marco en el que se desarrollaba la agitada vida de los capitalinos de las primeras dAi??cadas de vida independiente. Las plazas y las calles eran A?reas privilegiadas en las que sucedAi??an distintos acontecimientos, ya que eran lugares de encuentro, de recreo, de intercambio, de compra-venta, al igual que mudos testigos de asesinatos, ejecuciones y enfrentamientos militares, lo que nos lleva a considerar que se disfrutaba y vivAi??a la Ciudad de MAi??xico con intensidad. Son los acontecimientos cotidianos en las plazas y calles los que abordaremos en el presente texto a partir de los testimonios visuales con que contamos.

Para darnos una idea del aspecto que tenAi??a el paAi??s en las primeras dAi??cadas de vida independiente, las revistas literarias, asAi?? como A?lbumes y novelas con ilustraciones, ademA?s de las imA?genes publicadas en hojas sueltas, resultan una fuente de informaciA?n inagotable. Dichas publicaciones constituyeron uno de los vehAi??culos a partir de los cuales los habitantes del MAi??xico independiente se crearon una imagen de su ciudad capital a la vez que se identificaron con ella.

Vida cotidiana

La tAi??cnica mediante la cual se reprodujeron las ilustraciones fue la litogrA?fica, convirtiAi??ndose dichas ilustraciones en una imagen prefotogrA?fica en cuanto que fueron capaces de reproducir de una forma bastante cercana a la realidad los distintos lugares que no eran conocidos de manera directa.Ai??AsAi??, la imagen de las plazas de Zacatecas, Veracruz o de la Ciudad de MAi??xico, como la de los paseos tradicionales de la sociedad, satisfacieron las necesidades de afirmaciA?n nacional de los ciudadanos, a la vez que los intereses de la reciAi??n fundada Sociedad de GeografAi??a y EstadAi??stica, A?vida de contar con registros visuales de la flamante RepA?blica Mexicana.

Igualmente se dio especial atenciA?n a la representaciA?n grA?fica de los temas costumbristas mexicanos, lo que favoreciA? la publicaciA?n de estampas de rancheros, cocheros, aguadores, vendedoras de aguas frescas, ademA?s de aquellos personajes que portaban una indumentaria especAi??fica o desempeAi??aban oficios propios del paAi??s, y que por motivos muy concretos utilizaban como centro de trabajo las calles y plazas de la ciudad.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.