Un pastizal dorado

Irma RamAi??rez Orozco

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

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A?Quieres que te cuente cA?mo vivAi?? mi juventud? A?QuAi?? vas a escribir? A?un artAi??culo para una revista?

TA? lo sabes, de nuestra generaciA?n, el que no era hippie o revolucionario, no fue joven; vivimos los sueAi??os y las fantasAi??as, los delirios y las angustias del tiempo de la guerra frAi??a y en Chihuahua esas tensiones se amalgamaron con nuestra historia y nuestra tAi??pica forma de ser.

A?Que no me ponga tan docta? A?Pues entonces quAi?? es lo que quieres que te platique? A?Algo mA?s cotidiano?

La vida de los jA?venes de mi barrio ahora resulta muy convencional; tardeadas, twist, rock and roll, sodas y, como un reto a lo establecido, las escandalosas pelAi??culas de Elizabeth Taylor. aunque estA?bamos un poco aislados, nos llegaban las noticias sobre los triunfos de la RevoluciA?n cubana y nos estremecimos con el asalto al cuartel de Ciudad madera por un grupo guerrillero.

A?Algo mA?s personal? Ay, conversaciA?n a la carta y toda la cosa. bueno, va.

A?Te acuerdas de haberme oAi??do mencionar a Teo, mi vecino? Fue mi novio. un sA?bado en que venAi??amos del cine, vimos algunos carros desconocidos frente a la casa. Me preguntAi?? quiAi??nes serAi??an y si estA?bamos presentables. SentAi?? que mis cejas se estiraban al darme cuenta de que Teo traAi??a las huellas de mis labios por toda la cara y su respiraciA?n aA?n subAi??a en grandes oleadas a pesar de sus esfuerzos por normalizarla. Con un paAi??uelo borrAi?? mis besos de su frente y sus mejillas y el bilAi?? desparramado alrededor de mi boca. una vez mA?s, Ai??l me habAi??a pedido que dejara la secundaria nocturna. naturalmente, me neguAi??. nos enojamos. la reconciliaciA?n se dio, arrecholados, en un rincA?n oscuro de la calle. Quiero decirte que para mAi?? asistir a la secundaria nocturna resultaba muy importante, no sA?lo por las clases y el certificado para seguir estudiando, tambiAi??n porque era como subir a una loma y desde allAi?? ver las cosas de otra manera. En la escuela escuchamos por primera vez a los Beatles; oAi??mos grabado en una cinta uno de los mA?s bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos de Martin Luther King; tambiAi??n se vendieron carteles de Angela Davis, expulsada de la universidad de California por su forma de pensar, ostentando con orgullo su negritud, su ropa africana, su libre y natural melena encrespada, al punto que pronto se convirtiA? en el sAi??mbolo sexual de los chavos de la escuela.

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Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.