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Por amor a la Historia

Todo empezA? una calurosa tarde de junio de 1995, cuando varias mujeres del poblado de Ek, municipio de Hopelchen, en Campeche, decidieron recurrir a las abejas Xunaai??i??an Kab ai??i??variedad americana sin aguijA?nai??i??, como acostumbraban ai???sus abuelosai???. QuerAi??an enfrentar los daAi??os causados a su comunidad por la quema de bosques, las prolongadas y crecientes sequAi??as asAi?? como por el abuso de sustancias quAi??micas. La miel de estas abejas es mA?s hA?meda y A?cida, se demora en cristalizar, y ha sido un ingrediente principal de la farmacopea maya. Con el nombre de Koolel Kab ai??i??mujeres que trabajan como abejasai??i??, iniciaron un pequeAi??o negocio que no sA?lo produce miel, sino que fabrica jabones y cremas y se consolidA? poco a poco, obteniendo del Fondo Nacional de Apoyo a las Empresas de Solidaridad (FONAES) el reconocimiento de ai???empresa social exitosaai???.

A?SabAi??as quAi??…?

MaAi??z Mexicano

MaAi??z mexicano

Evangelina Villegas, doctora en bioquAi??mica, recibiA? el Premio Mundial de AlimentaciA?n (2000), y fue la primera mujer distinguida. El premio, compartido con el Dr. Surinder K. Vasal de la India, se debiA? a que las investigaciones de los dos permitieron producir el llamado ai???maAi??z de calidad proteAi??nicaai???, poseedor de una cantidad doble de proteAi??na y grano que el comA?n. Este cereal es ya el mA?s cultivado a nivel mundial, se ha convertido en fuente de alimentaciA?n y ayuda a abatir el hambre en el mundo.

Una mujer peculiar: La China Poblana en el siglo XIX

Anabel Olivares ChA?vez -Ai??UNAM.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

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La china poblana

Cuando pensamos en la china poblana imaginamos a una mujer con dos grandes trenzas, vestida con una blusa blanca con bordados en las mangas, un rebozo que rodea los brazos, una faja roja que sostiene una falda adornada con chaquiras, con las cuales se forma la bandera nacional, incluidos el A?guila y el nopal, unas puntas blancas sobresalen de la colorida falda y los zapatos son bajos de color negro, a veces adorna su cabeza con el sombrero del charro. Por lo general, no estA? sola, a su lado se encuentra un charro o jinete, con el cual baila alegremente un jarabe tapatAi??o. En las fiestas cAi??vicas como el 15 y 16 de septiembre, la china aparece orgullosa y nos hace sentir un gran amor por lo nuestro, sin embargo la historia de este traje es muy diferente de lo que se ha dicho. Hubo una Ai??poca en la que el uso de esa indumentaria no era bien visto, por el contrario, fue criticado y descalificado. sin embargo, conforme fue pasando el tiempo la china comenzA? a transformarse en una figura muy importante, hasta que se convirtiA? en una de las representantes de nuestro paAi??s.

La China Poblana

A?QuiAi??nes eran las chinas?

Durante el siglo XIX, se denominA? chinas poblanas a unas mujeres, mestizas o indias, que tenAi??an una forma peculiar de vestir. Realizaban diversas actividades tales como vender comida, fruta o aguas, ser lavanderas, costureras, sirvientas o, incluso, dueAi??as de pequeAi??os negocios. Otra caracterAi??stica de las chinas era que, en su mayorAi??a, vivAi??an en las ciudades de MAi??xico, Puebla, Guadalajara, QuerAi??taro, incluso en Oaxaca; podAi??an ser solteras o casadas. Su ropa estaba integrada por una blusa, por lo general blanca y bordada en las orillas, un rebozo o una mascada que no cubrAi??a por completo el escote ni los brazos y cuya manera de lucirse dependAi??a de la mujer que los usaba. La falda era de castor, una tela que semejaba el pelo de ese animal, con o sin bordados de chaquira o hilos de seda y habAi??a otra enagua por debajo que asomaba unos picos (ya fueran bordados o de encaje) conocidos como ai???puntas enchiladasai???. Entre los accesorios que complementaban el atuendo estaban los collares, la faja que ceAi??Ai??a la cinturaai??i??

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Dos hermanas revolucionarias Andrea y Teresa Villarreal

Griselda ZA?rate
TecnolA?gico de Monterrey
Revista BiCentenario #10

teresa-villareal-10 Mujeres somos,Ai??pero no hemos sentido flaquezas que nos empujen a abandonar la pelea. Mientras mA?s punzante era el dolor que nos herAi??a, mA?s se acrecentaba el cariAi??o que profesamos a la causa de laAi??libertad.

Andrea y Teresa Villarreal, ai???A?QuAi?? hacAi??is aquAi?? hombres? Volad, volad al campo de batalla.ai??? enero de 1911.

Hace algunos aAi??os supe de la existencia de dos valientes mujeres mexicanas: las hermanas Andrea y Teresa Villarreal GonzA?lez. Originarias de Lampazos, Nuevo LeA?n, formaron parte de una generaciA?n revolucionaria que luchA? por los ideales de justicia e igualdad social en una Ai??poca tumultuosa y de grandes cambios para nuestro paAi??s. Fueron miembros activos del grupo magonista durante su exilio en Estados Unidos. Desconocidas en la actualidad, y, sin reconocimiento por su importante labor contra la dictadura de Porfirio DAi??az, ambas escritoras revolucionarias firmaron su nombre en la historia de MAi??xico con letras de oro. El presente escrito pretende honrar su memoria y dar a conocer a las generaciones contemporA?neas sus ideas y algunos de los puntos mA?s relevantes de su vida revolucionaria.

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Andrea Villareal, circa 80 aAi??os

Situada aproximadamente a 170 km al norte de Monterrey, la actual ciudad de Lampazos de Naranjo sirviA? desde su fundaciA?n en 1698 como un enclave estratAi??gico para salvaguardar el avance militar en la frontera de la entonces Nueva EspaAi??a. Durante los siglos XVIII y XIX, Lampazos se convirtiA? en un gran centro ganadero y minero, lo que llevA? abundancia y prosperidad a sus habitantes. A partir del siglo XIX se le reconociA? como tierra de hombres ilustres por el gran nA?mero de personajes que nacieron en ella, entre otros Juan Ignacio RamA?n y Juan Zuazua ai??i??antepasado de la familia Villarreal GonzA?lezai??i??, quienes participaron en la lucha por la independencia de MAi??xico, y Francisco Naranjo, hAi??roe de la guerra de Reforma y de la IntervenciA?n francesa, a quien se le otorgA? el honor de poner su apellido al pueblo. TambiAi??n Antonio I. Villarreal, hermano de las escritoras.

Provenientes de una familia de hondo arraigo en la regiA?n lampacense desde finales del sigloAi??XVIII, Andrea (1881) y Teresa (1883), al igual que sus hermanos Antonio Irineo (1879), PrA?spero (1882) y Alfonso (1886), estuvieron expuestas durante su niAi??ez y temprana juventud a un ambiente cultural pleno de principios liberales y progresistas, como por ejemplo la peticiA?n del voto femenino que proclamaba el ingeniero Francisco Naranjo, hijo, a travAi??s del periA?dico El Lampacense, en noviembre de 1891. La participaciA?n en 1887 de su padre, PrA?spero Villarreal Zuazua, en la fundaciA?n de la Sociedad de Obreros de Lam- pazos sentA? en parte las bases del futuro activismo polAi??tico de Andrea y Teresa Villarreal, al igual que su hermano Antonio Irineo, debido al temprano contacto que tuvieron con los problemas sociales, que incluAi??an, entre otros, el derecho de los obreros a condiciones de trabajo mA?s justas y el cuestionamiento del orden imperante, en especial del gobierno federal.

Este tipo de ideas de avanzada tendieron un lazo hacia ideas similares en otras partes de MAi??xico, como por ejemplo, en San Luis PotosAi?? donde Camilo Arriaga denunciA? en agosto de 1900, a travAi??s del manifiesto ai???InvitaciA?n al Partido Liberalai???, el clericalismo del rAi??gimen de Porfirio DAi??az que contravenAi??a las leyes de Reforma. Este hecho originA? la formaciA?n de clubes liberales en muchos puntos del paAi??s, y tambiAi??n su represiA?n por constituirse en foros de oposiciA?n al gobierno de DAi??az. El Club Liberal de Lampazos fue disuelto en abril de 1901, sus lAi??deres encarcelados y per- seguidos sus integrantes por A?rdenes del general Bernardo Reyes.

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Antonio I. Villareal

Estas medidas represivas llevaron a Andrea y Teresa, a su padre y a sus hermanos al exilio en Estados Unidos. Tras una breve estancia en San Antonio, Texas, se instalaron en febrero de 1905 en St. Louis, Missouri, aprovechando la coyuntura de la ExposiciA?n Universal y debido tambiAi??n a que el hermano menor, Alfonso, se encontraba allA?. El 10 de septiembre de 1905, el periA?dico St. Louis Post Dispatch menciona que en esa ciudad habAi??a un numeroso grupo de revolucionarios de diferentes nacionalidades, chinos, polacos, irlandeses, alemanes, ademA?s de turcos, espaAi??oles y latinoamericanos, a los que se sumaba la comunidad mexicana de exiliados y, entre ellos, la familia Villarreal GonzA?lez, los hermanos Ricardo y Enrique Flores MagA?n y otros disidentes polAi??ticos. Esta atmA?sfera propiciA? las relaciones amistosas con organizaciones estadunidenses con las cuales compartAi??an intereses, tales como el Partido Socialista, la FederaciA?n Americana del Trabajo (AFL) y los Traba-

jadores Industriales del Mundo (IWW). Los miembros de la Junta Revolucionaria Mexicana ai??i??nombre con que se conociA? a la comunidad de refugiados polAi??ticosai??i?? tenAi??an conocimiento de las publicaciones de estos organismos, como la revista Appeal to Reason, de donde probablemente Andrea Villarreal tomA? el artAi??culo ai???Liberty for the Refugees who are Prisonersai??? (ai???Libertad para los refugiados que estA?n prisionerosai???) de Eugene V. Debs, presidente del Partido Socialista estadu- nidense y lo tradujo al espaAi??ol para los lectores del periA?dico La Estrella, de San Antonio, en 1909.

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Ficha policiaca de Juan Sarabia

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Ficha policiaca de Ricardo Flores MagA?n

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La moda femenina

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 3.

En el siglo XIX

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El atuendo de la mujer ha variado radicalmente en los A?ltimos dos siglos, influido por los cambios en la estAi??tica y la sensualidad femeninas. El gusto por la moda francesa, que dominaba en el mundo hispano desde la Ai??poca de los Borbones se extendiA? hasta principios del siglo XX. Sin embargo, hubo modificaciones. AsAi??, en el Calendario de las seAi??oritas megicanas para el aAi??o de 1838Ai?? dispuesto por Mariano GalvA?n (tambiAi??n los de los aAi??os 1839, 1840, y 1843)Ai?? se aprecian ya variaciones. Se ha dejado la rigidez del estilo barroco, con sus bordados en hilos de oro y plata, los encajes, las alhajas profusas y las pelucas empolvadas, de modo que ver en las calles una mujer asAi?? arreglada debiA? parecer anticuado. Se juzgaba muy ele- gante ataviarse segA?n la moda neoclA?sica, con vestidos mA?s sencillos de muselina, seda y tafetA?n, sin olvidar el terciopelo, y con ornamentos mA?s sencillos: joyas discretas, el cabello recogido sobre la cabeza y la nuca, los sombreros de paja italiana o de arroz, de gasa lisa o crespA?n, bajos, con ala pequeAi??a y velo.

En el siglo XX

InterioresBicentenario 3_Page_38 (2)

Para la dAi??cada de 1920, el giro en la moda femenina era ya muy marcado, acorde con los cambios que se daban en la vida de la mujer occidental. Su incorporaciA?n a la economAi??a como obreras, secretarias y profesionistas, y la obtenciA?n del voto en algunos paAi??ses fueron sA?lo algunos de ellos. El transporte rA?pido y el diferente sentido del tiempo en las ciudades exigieron que su ropa se simplificara. La revista Elegancias(1923-1925) muestra como se adoptaron entonces tA?nicas rectilAi??neas de talles largos y sueltas hasta la cadera, faldas arriba del tobillo o a media pierna y mangas cortas, al tiempo que el corsAi?? entrA? en desuso. Se redujo la cantidad de tela empleada en los sombreros y Ai??stos se convirtieron en cascos que ceAi??Ai??an la cabeza. Se cortaron las cabelleras largas y eso, junto con la moda, provocA? el escA?ndalo de los sectores tradicionales de la sociedad.

Los diseAi??os de Hollywood sustituyeron a los de ParAi??s a travAi??s del cine y la moda se hizo masiva al facilitarse su confecciA?n y abaratarse el costo. El ideal femenino era la mujer joven, deportista, que bailaba y disfrutaba de una vida mA?s secular.

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