Ficción y realidad del Batallón de San Patricio

Laura Herrera Serna - Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 2.Sin título

México entró en el catálogo de los países independientes en 1821, pero le esperaba un difícil camino que recorrer para consolidarse como nación. Si la lucha interna por el poder, que se expresó en numerosos levantamientos militaristas, fue un factor que frenó su desarrollo, las intervenciones extranjeras agravaron la condición de la república: primero España, que pretendió recuperar su antigua colonia en 1829, luego Francia en 1838-1839 en su intento de imponer un tratado de comercio y, finalmente, Estados Unidos que entabló una guerra contra México entre 1846 y 1848 con el objetivo de apoderarse de más de la mitad de su territorio, situado al norte del río Bravo, mismo que se concretó finalmente en el tratado de Guadalupe Hidalgo.

De aquella guerra de conquista, después de la gesta heroica de los “Niños Héroes de Chapultepec”, el tema del “Batallón de San Patricio” es uno de los pocos episodios memorables. Lo demás, fue sólo una lista de derrotas militares, de ahí que esta historia, voluntaria o involuntariamente, haya pretendido guardarla en el baúl del olvido, por dolorosa.

La acción de los irlandeses de desertar del ejército estadounidense para luchar junto con los mexicanos en defensa de su soberanía territorial despertó desde luego la simpatía local y, con el paso del tiempo, en el imaginario colectivo quedó la impronta de tan romántica actitud: cambiar de bando por identificarse con un pueblo…

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