Archivo del Autor: José Armando Chávez Velasco

Ana Rosa Suárez Argüello Instituto Mora  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. A mediados del siglo XIX, el noroeste del país estaba en la mira del expansionismo imperial estadunidense. Napoleón III se propuso frenarlo. Francia recibió el proyecto de un exsenador californiano para hacer un desarrollo económico basado en la explotación mineral. Las desconfianzas razonables primaban sobre un interés poco genuino para México.  La historia del segundo imperio mexicano está llena de proyectos ambiciosos, grandes ilusiones y realidades imposibles. Entre esas iniciativas destaca el plan del exsenador estadunidense William M. Gwin, quien entre 1864 y 1865 imaginó transformar el noroeste de México –principalmente Sonora y Chihuahua– en un gran centro de colonización y minería. Aunque el proyecto nunca se realizó, revela mucho sobre las tensiones internacionales de la época, la fragilidad del gobierno de Maximiliano y la forma en que los intereses extranjeros veían a México como un territorio a disputar.  Para entender este plan debemos retroceder unos años.

Ramón Aureliano Instituto Mora  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71.   Los modismos, gestos, argot y sentido del humor del mexicano de mediados del siglo XX configuran el personaje de “Resortes”, un artista “espontáneo” como se decía él, que de niño hacía títeres y luego recorrería la carpa y los salones de bailes hasta saltar al teatro y el cine.  Actor y diestro “bailador”, según sus propias palabras, “Resortes” no fue únicamente un actor cómico del cine mexicano, sino el resultado vivo de una cultura popular que se forjó en las carpas, los salones de baile y en la observación aguda de la vida cotidiana. Antes de consolidarse como una figura reconocida en el cine, su trayectoria estuvo atravesada por la precariedad económica, la resistencia de sus padres hacia el mundo artístico y una formación completamente autodidacta. Aprendió del contacto directo con el público, la improvisación y en la capacidad de transformar la experiencia popular en recurso escénico. Comenzó su amplia carrera en las carpas, como comediante y en el

Renato Alejandro Flores Chinchót  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Lealtad, fidelidad, resignación. Mucho se espera de los hombres. Nada se reprocha. Algo se perderá en el camino. Todo sea por la revolución.  Gustavo:  Yo que vivo para mí, para mis viajes, para correr; tú que vives para mí, por mis viajes, y que te quedas quieto cuando vago por el mundo. ¿Quién más podría ser sino mi mejor secretario? Tú. Si no en China, en Italia; si no en Nueva York, en San Francisco, si no por el Viaducto, por uno de esos 30 000 kilómetros de asfalto que me ayudaste a desarrollar. No hubo un solo día, desde hace 20 años, en que no hayas hecho todo ese maldito papeleo para el que yo no nací.  Puedo decir, con absoluto orgullo, que desde el primer lance en el Congreso has sido siempre mi más fiel aliado. Indomable, como eres, desde

Sebastián Tapia Vázquez Instituto Mora  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. El juicio y muerte de este líder de los abolicionistas de la esclavitud en Estados Unidos no pasó desapercibido en la prensa conservadora de la Ciudad de México de 1859. Lo utilizó como un símil entre la supuesta fragilidad moral y política del país vecino con el ideario liberal, y sinónimo del inevitable fracaso de ese proyecto político. Encabezados como “Exequias por el alma de John Brown” y títulos similares poblaron los impresos conservadores de la Ciudad de México entre 1859 y 1860, donde relataban los últimos momentos de vida de un reo condenado a la horca en Estados Unidos. ¿Por qué, cuando México se encontraba en medio de una cruenta guerra intestina, los responsables de los impresos dedicaron algunas de sus primeras planas para hablar de sucesos que tuvieron lugar fuera de sus fronteras? ¿Quién fue John Brown? Un acto de reflexión en

Oralia García Cárdenas Archivo Histórico de la UNAM-IISUE  En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Las imágenes del movimiento estudiantil de 1968 tienen un referente en Manuel Gutiérrez Paredes. Pero sus fotografías son también un retrato del México de los años cuarenta a los setenta: la marginalidad en la capital, los efectos de los huracanes, el mundo del cine, el teatro y los deportes, y también de los presidentes Díaz Ordaz y Echeverría. El Archivo Histórico de la UNAM y la Cineteca Nacional resguardan gran parte de su trabajo profesional.  Manuel Gutiérrez Paredes Mariachito es conocido por sus imágenes sobre el movimiento estudiantil mexicano de 1968, que se han convertido en uno de los referentes visuales más consultados y difundidos sobre este tema, y un claro ejemplo de cómo las fotografías, al hacerse públicas, pueden tener distintos usos políticos a lo largo del tiempo. Sin embargo, eso es solo una pequeña parte de su obra, que abarca cerca de 50 mil imágenes de

Darío Fritz  En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Los árabes, a su paso por España, dejaron una palabra refrescante ya en desuso: aljibe. Creado para almacenar agua potable de lluvia, el aljibe es un pozo recubierto por materiales o piedra que no deja que sea filtrado o contaminado por las napas subterráneas y así poder disponer de ella todo el año, en especial en tiempos en que escasea. Los mayas también crearon los suyos, le llamaron chultún. Tomar agua de aljibe es un elixir; siempre se mantiene muy fresca y no pierde sabor. Donde hay aljibe, hay techos limpios, porque de allí baja el agua que se almacena. Y para una ciudad como México, con temporadas abundantes de aguaceros, en algunos tiempos fueron ideales. Pero en noviembre de 1922 no fueron suficientes. La planta de bombas de la Condesa, que suministraba el agua a diferentes colonias

Rodolfo Ramírez Rodríguez Facultad de Economía, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Las narraciones sobre el maguey escritas por figuras públicas destacadas como Manuel Payno Cruzado y los hermanos Pedro e Ignacio Blásquez con el fin de posicionar a la producción pulquera como una industria nacional a la llegada del príncipe de la casa de Austria, muestra que ya a mediados del siglo XIX se veía el potencial económico que tenía para la época.  Se ha creído que la industria del pulque fue impulsada en los años finales del porfiriato cuando se consolidó una estructura productiva y empresarial que con el tiempo se conoció como la “aristocracia pulquera”, nombre que, a su vez, recordaba a las familias con títulos de nobleza que poseyeron haciendas magueyeras en el siglo XVIII . Sin embargo, el deseo por mejorar el proceso de producción de esta bebida en México data de mediados de siglo XIX.  Antes de que el maguey alcanzara el importante honor de ser

Carlos Domínguez Virgen Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 25.  El desarrollo de proyectos de infraestructura de alto impacto como la minería, represas, carreteras, aeropuertos, parques eólicos o trazos ferroviarios trae como consecuencia costos sociales que se podrían evitar. Algunas de sus consecuencias son el desplazamiento forzado de poblaciones, recrudecimiento de la pobreza por las propias migraciones y violaciones a los derechos humanos. El progreso del país no se debe frenar ni postergar, pero sí se requiere encontrar acciones justas para las poblaciones afectadas y potenciar el medioambiente en lugar de destruirlo.  El término desarrollo se ha vuelto tan común en la jerga de los políticos, de los académicos e, incluso, de los ciudadanos de a pie, que a veces perdemos de vista sus implicaciones y su verdadero significado. Se trata de un concepto que normalmente usamos para referirnos al estado general de nuestra economía, de nuestro sistema político

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