La comunidad organizada contra el VIH/sida
Tristán González Yace Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. A fines de la década de 1980, cuando la pandemia del VIH avanzaba en México, colectivos de jóvenes lésbicas crearon redes de apoyo y abrieron la información al espacio público en momentos en que se desconocían tratamientos, abundaba la desinformación y los prejuicios sobre la comunidad gay, en tanto el sector salud ofrecía escasas respuestas. La llegada a México del VIH/SIDA –conocido como “peste rosa” o “cáncer rosa”– en los años ochenta desató una ola de censura y rechazo que redundó en la estigmatización de los homosexuales. Los temores de la gente rápidamente se hicieron eco de los discursos morales y religiosos que explicaron la presencia del VIH/SIDA como castigo divino ante la supuesta degeneración homosexual. Las dependencias gubernamentales del sector salud se vieron desprovistas de información, protocolos de atención y tratamientos paliativos. Mientras tanto, el VIH/SIDA se expandía al mismo tiempo a nivel global, categorizado como pandemia. Ante esto, correspondió a la sociedad civil organizarse y las primeras en hacerlo fueron las juventudes lésbico-gay –amigas y familiares de homosexuales y personas
Gabriela Brimmer El derecho a ser independiente
Giovanni Alejandro Pérez Uriarte Posdoctorante – Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. Una parálisis cerebral no tiene porqué relegar a la persona discapacitada a disociarse del mundo exterior. El respeto a su derecho a vivir plenamente, libre y con autonomía ha sido una lucha permanente ante una sociedad que no logra comprenderla cabalmente. Corría 1987 cuando las salas de cine estrenaron Gaby: A True Story, una coproducción mexicana y estadounidense dirigida por Luis Mandoki. La historia relataba la vida de una mujer mexicana que padecía parálisis cerebral y solo podía mover su pie izquierdo. A pesar de su condición, conseguía comunicarse a través de una máquina de escribir, la cual tecleaba lenta pero decididamente con los dedos de su pie izquierdo. El filme relataba sus dificultades cotidianas, molestias y reflexiones frente a un mundo que excluye a quienes no poseen cuerpos considerados “normales”. Asimismo, exploraba las más profundas emociones de la protagonista, su indignación ante las injusticias, su aspiración de estudiar y convertirse
El esplendor del tren a Papaloapan
Maribel Porragas Domínguez En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, México empezó a desplazarse sobre rieles y ruedas de acero. El porfiriato abrió puertas a la inversión extranjera buscando mejorar la infraestructura del país, situación que auguraba su modernización. Antes del estallido de la revolución contaba aproximadamente con 20 000 kilómetros de líneas ferroviarias. Durante ese periodo se construyó una línea de Córdoba a Jesús Carranza, Veracruz que, además de conectar mediante un ramal la estación de Tierra Blanca con el puerto, incluyó algunas estaciones de las colindancias con Oaxaca. Más tarde, cuando el gobierno mexicano obtuvo el control de las concesiones extranjeras y creó Ferrocarriles Nacionales de México, dicha línea sería incorporada como parte de la ruta Veracruz-Istmo, conocida como la Línea G, habiéndose realizado su construcción entre 1899 y 1903. La construcción del puente ferroviario sobre el rio
Los proyectos transoceánicos por el Istmo de Tehuantepec
Héctor L. Zarauz López Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. En años recientes se ha impulsado un proyecto ferroviario e industrial a través del Istmo de Tehuantepec a fin de comunicar el océano Atlántico con el Pacífico. El presente artículo pretende realizar una visión panorámica de los intentos e intenciones al construir un paso transoceánico por esa ruta. La importancia geopolítica y comercial del Istmo de Tehuantepec surgió debido a su ubicación estratégica, al ser el istmo más septentrional del continente americano. Tal consideración fue hecha desde la llegada de los españoles a lo que hoy es territorio mexicano. Desde entonces y hasta los años del porfiriato (1877-1911), fueron recurrentes las exploraciones e intentos por establecer una ruta interoceánica. Así, el Istmo de Tehuantepec se constituyó en el punto idóneo para facilitar la conexión entre los puntos neurálgicos del comercio internacional de esa época: de los puertos europeos (Liverpool, Londres o Hamburgo) y los de la costa este de Estados Unidos (Nueva York, Nueva Orleans), con San Francisco California, así como Hawái, Japón o Australia. El proyecto transoceánico de Tehuantepec se impuso a otros de ese tiempo, como
Pepita, “La Mariscala”
Diego Covarrubias En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. María Josefa Azcárate participó activamente en la ocupación napoleónica en México. Supo vivir bien y en el centro del poder en esos pocos años, primero junto a Carlota y luego con su esposo, el influyente mariscal François Achille Bazaine. Antes de caer Maximiliano, escapó a Europa y allí salvó a su marido del pelotón de fusilamiento. Se llamaba María Josefa de las Angustias Bonifacia Brígida Federica Pascuala Feliciana de la Santísima Trinidad Peña Azcárate, pero era mejor conocida como “Pepita Peña”, primero, y como “La Mariscala”, después. Nació en 1847, en el seno de una familia conservadora muy activa en la vida política del México independiente, y junto con otras familias notables de la época patrocinó el viaje de la Junta de Conservadores a Europa, con el objetivo de pedirle encarecidamente a Napoleón III, emperador de Francia, que les
El amargo desencanto del general Manuel Díaz de la Vega
Ilihutsy Monroy Casillas Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. Díaz de la Vega recibió la orden de marchar a San Luis Potosí y tomar el mando político y militar, lo cual sucedió el 28 de noviembre de 1859. Se encargó de un contingente que ascendía a 1 296 efectivos. En el contexto de la revolución encabezada por el general Juan Álvarez, quedó evidenciado el desprecio de varios militares –entre ellos, los hermanos Díaz de la Vega– a la formación de la Guardia Nacional porque no seguía la estructura formal del ejército. Podríamos sugerir que el ser humano tiende a vivir momentos de amargo desencanto cuando la desolación se apodera de sus esperanzas políticas, sociales o económicas. Aunque el empeño sea grande, deviene una congoja y mucho desaliento si el camino es distinto a la ilusión. Los indicios de estas penas se
Safuega y la revolución ultrafeminista
Fausto E. Gómez García Doctorado en Historia, Facultad de Filosofía y Letras – UNAM En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Entre 1984 y 1995 la holandesa Safuega se instaló en Guadalajara y Tepoztlán, dando lugar al desarrollo de un proyecto de feminismo radical que denominó Oasis, y que atraería no sólo a mexicanas sino también a mujeres estadunidenses y europeas. Un grupo de feministas lesbianas de Guadalajara, Jalisco, organizó en junio de 2006 un evento titulado “Foro en retrospectiva del movimiento lésbico: Evento en memoria de Safuega”. El homenaje rendía culto a los logros de esa amiga y compañera, quien había muerto recientemente bajo circunstancias inciertas, y de la cual la mayoría de las asistentes llevaba años sin saber nada de ella. En 1985, Safuega había establecido un espacio para lesbianas en el pueblo de Tepoztlán, Morelos, e hizo mucho por poner en contacto a las feministas lesbianas de México con
El acre exilio de Federico Gamboa en La Habana
Marisa Pérez Domínguez Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Hubiese preferido Estados Unidos, pero su voz filosa no se lo permitió. La obligada salida a Cuba del intelectual porfirista transitó entre el desagrado por el clima, limitaciones económicas y la imposibilidad de hallarse cómodo siendo extranjero. La novela Santa, publicada en 1903, es sin duda alguna la obra que le dio gran reputación literaria a Federico Gamboa en las letras hispanoamericanas. El éxito fue tal que años después la transformaron en un melodrama inolvidable del cine mexicano; una verdadera leyenda popular. A propósito de este logro editorial, como señaló José Emilio Pacheco, se desprende un diálogo con José Rubén Romero, autor de La vida inútil de Pito Pérez, en donde don Federico declaró: “así como me ve de decente vivo de una mujer: de mi Santa”, a lo que Romero respondió: “pues yo le
La ciudad de México se viste de verde
José Fernando Madrid Quezada Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. El siglo XIX no solo fue el de los tiempos de conflictos políticos en la capital del país, también fue el de la expansión de árboles y plantas en calles, paseos y jardines públicos. Gran parte se le debe al Jardín de Plantas de San Francisco, entre otros interesados del empresariado local, por embellecer y modernizar la ciudad. Para los amantes de los árboles, la Ciudad de México ofrece una mezcla fascinante de especies. En Xochimilco persiste el ahuejote; en Chapultepec resisten los añejos ahuehuetes. Pero junto a ellos abundan laureles de la India, truenos, jacarandas, eucaliptos y ficus: árboles que no son originarios de la cuenca de México y que, sin embargo, hoy parecen inseparables del paisaje capitalino. La presencia de estas especies no es casual. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, al mismo tiempo que se
La opulencia culinaria en la mesa de Maximiliano y Carlota.
Emiliano Canto Mayén CIHS-UACAM A David Olvera A. En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. El poder se nutre de símbolos y los platos compartidos han sido una manifestación acentuada durante siglos. El emperador de México y su esposa lo expusieron para recibir a diplomáticos, militares, obispos o artistas, fuesen mexicanos o extranjeros. De la sopa de tortuga al filete de lenguado, el cognac y el vino de Burdeos, todo pasaba por platillos europeos con ingredientes nacionales, en viajes a Guanajuato y Mérida o como anfitriones en Palacio Nacional. Pocos temas son tan atractivos como el arte culinario y las galas durante aquellas épocas que destacan por su abundancia y lujo en banquetes y festines. Mucho se ha escrito sobre las estrategias con las que Maximiliano y Carlota intentaron granjearse la simpatía de los mexicanos y persuadirlos de las ventajas de la monarquía. Los emperadores introdujeron un ceremonial inédito en un país que siempre ha amado las solemnidades: instauraron condecoraciones, organizaron giras oficiales por
