ESTRENO DE RESIDENCIA

Arturo Sigüenza / Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
Revista BiCentenario #8
Inauguracion La CastaAi??eda B-8

Porfirio Díaz en la colocación de la primera piedra para edificar el manicomio de La Castañeda (1908)

La esplendente construcción albergaba ya a sus nuevos huéspedes, y se otorgaba un festín para recibir al distinguido séquito que encabezaba el presidente de la república, formado por embajadores y cónsules, destacados empresarios y alta burguesía. La banda de música de viento, perfectamente uniformada, complacía a los invitados allí reunidos para conmemorar la inauguración de aquella arquitectura de corte francés, como una muestra de la abundancia económica que seguía pregonando el gobierno a pesar de la inconformidad política interna y el creciente descontento entre la plebe. El ingeniero encargado de la obra, hijo del primer mandatario y con el mismo nombre de pila, buscaba su mejor ángulo ante los fotógrafos que se abrían paso entre los opulentos vestidos de las mujeres emperifolladas ávidas del brindis con champán que ya estaba siendo descorchado.

Desde uno de los ventanales, dos personas contemplaban la congregación en el campo de castaños que rodeaba el vasto edificio.

Paciente-CastaAi??eda B-8“Así que por fin cumplió su promesa, mi preciado amigo…

“Se lo dije, baronesa, ¿dudó acaso en algún momento de mi palabra?

“¡Oh!, de ninguna manera, sólo que después de dos años de espera…” dijo agitando más rápido su abanico “cualquiera puede sospechar de una tomadura de pelo.”

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