Pepita, “La Mariscala”
Diego Covarrubias En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. María Josefa Azcárate participó activamente en la ocupación napoleónica en México. Supo vivir bien y en el centro del poder en esos pocos años, primero junto a Carlota y luego con su esposo, el influyente mariscal François Achille Bazaine. Antes de caer Maximiliano, escapó a Europa y allí salvó a su marido del pelotón de fusilamiento. Se llamaba María Josefa de las Angustias Bonifacia Brígida Federica Pascuala Feliciana de la Santísima Trinidad Peña Azcárate, pero era mejor conocida como “Pepita Peña”, primero, y como “La Mariscala”, después. Nació en 1847, en el seno de una familia conservadora muy activa en la vida política del México independiente, y junto con otras familias notables de la época patrocinó el viaje de la Junta de Conservadores a Europa, con el objetivo de pedirle encarecidamente a Napoleón III, emperador de Francia, que les
El amargo desencanto del general Manuel Díaz de la Vega
Ilihutsy Monroy Casillas Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 72. Díaz de la Vega recibió la orden de marchar a San Luis Potosí y tomar el mando político y militar, lo cual sucedió el 28 de noviembre de 1859. Se encargó de un contingente que ascendía a 1 296 efectivos. En el contexto de la revolución encabezada por el general Juan Álvarez, quedó evidenciado el desprecio de varios militares –entre ellos, los hermanos Díaz de la Vega– a la formación de la Guardia Nacional porque no seguía la estructura formal del ejército. Podríamos sugerir que el ser humano tiende a vivir momentos de amargo desencanto cuando la desolación se apodera de sus esperanzas políticas, sociales o económicas. Aunque el empeño sea grande, deviene una congoja y mucho desaliento si el camino es distinto a la ilusión. Los indicios de estas penas se
Editorial #72
Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 72. El Istmo de Tehuantepec tiene un recorrido de siglos por consumar su potencial económico de unir los océanos Atlántico y Pacífico, y trasladar mercancía por una vía rápida, y sobre todo barata, a los lugares más recónditos del planeta. Desde que Hernán Cortés pisó por primera vez Veracruz y hasta el presente sigue siendo motivo de reiteradas tentativas por esculcar su tesoro entre rotundos fracasos, intentos esperanzadores y proyectos de resultados verificables. Hubo quienes le descubrieron motivos geopolíticos y expansionistas como gobiernos e inversionistas estadunidenses, mientras no se concretaba el Canal de Panamá, intenciones genuinas de desarrollo por autoridades mexicanas, así como la combinación de intereses privados y estatales, todos de alguna manera hechos a medias, abandonados cuando dejaba de ser un negocio o sin los recursos para afrontarlo por completo. La interconexión oceánica entre las costas veracruzanas
Ese rectángulo
Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 72. La esperanza se renueva día a día. O en todo caso cada fin de semana. Es la esperanza de vivir el llano, el potrero, el barro, la calle, sobre un terreno polvoriento o sobre el cemento. El futbol que se solventa con pasión, sueños, sudor, agotamiento, dolores, derrotas o alegrías. Está allí. En cualquier rincón donde un balón pueda correr y lo alimenten una serie de almas desconfiguradas de todo interés que no sea el de la devoción y el amor por el juego. Postales como esta se encuentran en tantos lugares como una cascarita reúne el entusiasmo de dos bandos por romperse el corazón y las espinilleras en cada combate. Son el aprendizaje que unos pocos agraciados por el temperamento, el físico, la persistencia, y tantas otras virtudes, los lleva a lo que todos quieren alcanzar,
Sumario #72
REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS El amargo desencanto del general Manuel Díaz de la Vega Ilihutsy Monroy Casillas Pepita, “La Mariscala” Diego Covarrubias Los proyectos transoceánicos por el Istmo de Tehuantepec Héctor L. Zarauz López El esplendor del tren a Papaloapan Maribel Porragas Domínguez Gabriela Brimmer. El derecho a ser independiente Giovanni Alejandro Pérez Uriarte La comunidad organizada contra el VIH/sida Tristán González Yace DESDE HOY La cultura emo en México Mariana Pimentel Contreras TESTIMONIO El último testamento de Antonio López de Santa Anna Efraím Guízar Castelo y Carlos Maltés González ARTE El patrimonio de las ciudades ante el asedio de la modernidad Carlos Véjar y Pérez Rubio CUENTO La decisión de Benito Juárez Daniel Eliasib Pérez Villaseñor ENTREVISTA Los nuevos desafíos tecnológicos y el cine mexicano Ilse Paola Díaz Morales SEPIA Ese rectángulo Darío Fritz
Sumario #71
REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS De John Brown al México en guerraSebastián Tapia Vázquez Un plan ambicioso para SonoraAna Rosa Suárez Argüello La opulencia culinaria en la mesa de Maximiliano y Carlota Emiliano Canto Mayén La ciudad de México se viste de verdeJosé Fernando Madrid Quezada El acre exilio de Federico Gamboa en La Habana Marisa Pérez Domínguez Safuega y la revolución ultrafeminista. Fausto E. Gómez García DESDE HOY La deuda moral de un país que aplaza la infanciaEréndira Paz López TESTIMONIO Homenaje a la entrega de Juana Belén Aurora Reyes Flores ARTE Bandidos rurales Víctor Manuel Carlos Gómez CUENTO De Adolfo a GustavoRenato Alejandro Flores Chinchót ENTREVISTA Adalberto Martínez “Resortes”. Hecho en México y por mexicanosRamón Aureliano SEPIA Mundos paralelosDarío Fritz
Safuega y la revolución ultrafeminista
Fausto E. Gómez García Doctorado en Historia, Facultad de Filosofía y Letras – UNAM En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Entre 1984 y 1995 la holandesa Safuega se instaló en Guadalajara y Tepoztlán, dando lugar al desarrollo de un proyecto de feminismo radical que denominó Oasis, y que atraería no sólo a mexicanas sino también a mujeres estadunidenses y europeas. Un grupo de feministas lesbianas de Guadalajara, Jalisco, organizó en junio de 2006 un evento titulado “Foro en retrospectiva del movimiento lésbico: Evento en memoria de Safuega”. El homenaje rendía culto a los logros de esa amiga y compañera, quien había muerto recientemente bajo circunstancias inciertas, y de la cual la mayoría de las asistentes llevaba años sin saber nada de ella. En 1985, Safuega había establecido un espacio para lesbianas en el pueblo de Tepoztlán, Morelos, e hizo mucho por poner en contacto a las feministas lesbianas de México con
Correo del Lector
En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 71. Comentarios en el muro de Facebook Sobre “La Preparatoria Popular” “Una experiencia de autogestión educativa” (BiCentenario, núm. 61). Fui alumna de la Prepa Popular. Además de las materias obligatorias requeridas por la UNAM, tuvimos un seminario político, en el que estudiamos a Marx, Engels y bastantes filósofos más. En tercer año leímos un libro de literatura cada mes. Gracias a todos mis profesores. Imelda Pérez Hernández Sobre “La Casa del Estudiante Indígena, ¿un experimento psicológico-social? (1926-1932)” (BiCentenario, núm. 12). Mi abuelo, el profesor Epifanio Estrada Cruz, fue admitido ahí. La educación que recibió lo hizo un gran maestro, distinguido en Atlixco por su dedicación y compromiso con la niñez poblana, además de ser reconocido como poeta, músico y compositor. Iris Gómez Estrada POR AMOR A LA HISTORIA La Casa Kahlo fue el hogar de una familia cuyo legado al patrimonio cultural de México es muy grande. Resguarda recuerdos, objetos y
Mundos paralelos
Darío Fritz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. La mujer de la imagen es una abuela. Una abuela migrante mexicana que recoge tomates en un campo de Santa Clara Valley, California, y que junto a su “amplia” familia había migrado en 1938, como en años anteriores, desde Glendale, Arizona, para trabajar en las cosechas californianas. El meticuloso dato del rango familiar que la autora de la foto, Dorothea Lange, dejó registrado, permite correr la certera imaginación de que a sus alrededores, una prole significativa de hasta nietos, estarían pendientes como ella de los frutos ya maduros para recoger. Tampoco la imaginación sería caprichosa si dijéramos que no muy lejos de allí, la abuela y los suyos pasarían las horas de descanso bajo una carpa sin servicio alguno. Le pasaba a los blancos, y con más razón a latinos y afroamericanos. En esos años, Lange y otros dos colegas, Rusell Lee y Walker Evans, habían
Editorial #71
En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Encaramados en la inestabilidad política de gran parte del siglo xix y cubiertos por la ausencia de autoridad en los caminos rurales del país, arropados en la convivencia con los pueblos a donde la fortuna nunca llegaría, los bandidos fueron motivo de inseguridad, miedo y terror para quienes querían cruzar las solitarias rutas de tierra y polvo del país. Se hicieron leyenda bajo el nombre de Joaquín Murrieta, Juan Vicario, Leonardo Márquez y Heraclio Bernal, así como de bandas célebres: Los Plateados y Los Chaveños. La valentía los convirtió en mito entre los suyos, así como el crimen, los maltratos y, obviamente, el robo, en motivo de persecución. Lograda la estabilidad política y entrada la modernidad porfiriana, fueron perdiendo vitalidad hasta desaparecer (décadas después se organizaría otra criminalidad letal y corruptora que seguimos padeciendo. Pero esa es otra historia). En el
