El amargo desencanto del general Manuel Díaz de la Vega
Ilihutsy Monroy Casillas Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. Díaz de la Vega recibió la orden de marchar a San Luis Potosí y tomar el mando político y militar, lo cual sucedió el 28 de noviembre de 1859. Se encargó de un contingente que ascendía a 1 296 efectivos. En el contexto de la revolución encabezada por el general Juan Álvarez, quedó evidenciado el desprecio de varios militares –entre ellos, los hermanos Díaz de la Vega– a la formación de la Guardia Nacional porque no seguía la estructura formal del ejército. Podríamos sugerir que el ser humano tiende a vivir momentos de amargo desencanto cuando la desolación se apodera de sus esperanzas políticas, sociales o económicas. Aunque el empeño sea grande, deviene una congoja y mucho desaliento si el camino es distinto a la ilusión. Los indicios de estas penas se expresan
