Terrorismo

DarAi??o Fritz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

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Terroristas hay por todos lados. DetrA?s de una burAi??ka o de unos rasgos de piel oscura. De un boleto de aviA?n que diga TeherA?n, SanA? o Kabul, por tener un tatuaje que identifica a cualquiera con alguna tribu urAi??bana de un barrio marginal, por el acento extranjero o la dificultad al pronunciar, por llevar tenis gastados o por el simple hecho de escribir o comentar posicioAi??nes pA?blicas crAi??ticas. Porque no acredita una estancia legal o porque no trae tarjeta de crAi??dito ni mA?s pesos que los necesarios para pagarse una comida mAi??nima y continuar con hambre. Por subirse a un bote hasta casi hundirlo con otras decenas de iguales o recorrer asfixiado un desierto a 45 grados centAi??grados. Por teAi??ner pasaporte de un paAi??s paria o por pasarse el alto de un semA?foro. Terroristas hay por todos lados, al menos de eso intentan convencernos. La nueva ola mundial xenA?foba toca muchas puertas. Y la asociaciA?n terroAi??rismo-migrantes la define. Si bien la migraciA?n ha heAi??cho al mundo mA?s integrado y multifacAi??tico, algunos no parecen entenderlo asAi??, cuando tocan a sus puertas pasan a la amnesia los retratos de sus padres, abuelos o bisabuelos bajando de un barco apenas con lo que llevaban puesto. A?Y cA?mo les habrAi??a ido a estos seAi??ores de bigote? En sus rasgos mexicanos o sirio-libaneses, el mostacho top de 1910 los podrAi??a haber delatado, heAi??cho sospechosos o puestos en la mira. El estilo italiaAi??no o turco de esos pelos cincelados a mano lo usaban tambiAi??n los anarquistas, los terroristas de entonces. Razones para desconfiar habAi??a. Hacia mediados y fiAi??nes del siglo XIX la pauperizaciA?n econA?mica trajo a YucatA?n a los migrantes sirio-libaneses, atraAi??dos por el oro verde del henequAi??n. Con la ley de ExtranjeAi??rAi??a y NaturalizaciA?n de 1886, el atractivo creciA? y los inmigrantes tambiAi??n. Tuvieron mejor suerte que los chinos. Se asentaron junto a mercados y en las zonas cAi??ntricas para ofrecer su principal portento comercial: la venta de textiles, asociada al financiamiento de las compras que tantos rAi??ditos les darAi??a. Los hermanos Borge fueron unos de ellos. En MAi??rida abrieron dos establecimientos que perdurarAi??an por largo tiempo en la memoria peninsular: La Moda Real y La Ninfa. Se adaptaron a un nuevo mundo y utilizaron la publicidad como esta imagen, posada para seguir ganA?ndose un luAi??gar entre los yucatecos. La migraciA?n, hija de la pobreAi??za, les dio nombre y dignidad. Justo lo que se les quiere quitar un siglo despuAi??s a quienes siguen sus pasos.