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1975: EL AAi??O EN QUE CHICAGO VINO A MAi??XICO

Leonides Afendefulis GarcAi??a / IPN
Revista BiCentenario #8
Chicago B-8
El campeonato mundial de futbol celebrado en 1970 dio un respiro al gobierno mexicaAi??no, interesado en tener en calma a la juventud y en distraer a la poblaciA?n que aA?n tenAi??a fresca en la memoria la masacre de TlaAi??telolco de 1968. Y que el 2 de octubre no se olvida quedaAi??ba mA?s que claro al escuchar a la mayorAi??a de las bandas nacionales de rock, que deAi??jaron de interpretar cancioAi??nes de grupos extranjeros y comenzaron a componer sus propias canciones en espaAi??ol y a comunicar mensajes mA?s afines a las nuevas generaAi??ciones y la realidad del paAi??s. Asimismo, la oposiciA?n seguAi??a y provocaba probleAi??mas. El movimiento gueAi??rrillero avanzaba con Lucio CabaAi??as, Genaro VA?zquez y la Liga 23 de Septiembre parecAi??a extenderse. Los estuAi??diantes tampoco se conservaAi??ban tranquilos. El presidente Luis EcheverrAi??a, quien como secretario de GobernaAi??ciA?n habAi??a sido corresponsable de los sucesos del 68, no se detuvo para hacer sentir su mano dura el 10 de junio de 1971. Ese dAi??a, llamado tambiAi??n Jueves de Corpus, el grupo paramilitar conocido como ai???Los Halconesai???, que se hallaba al servicio del DepartaAi??mento del Distrito Federal, reprimiA? brutalmente una marcha de protesAi??ta en los alrededores de la Escuela Normal de Maestros, llevando a cabo otra matanza. Ai??Con el A?nimo de congraciarse con la juAi??ventud nacional, CarAi??los Hank GonzA?lez, entonces gobernador del estado de MAi??xico, autorizA? a Luis de LlaAi??no, Eduardo LA?pez NeAi??grete y otros jA?venes de familias adineradas para que organizaran un Festival Rock y Ruedas en AvA?nAi??daro, el cual se celebrarAi??a los siguientes 12 y 13 de octubre. El programa era que durante todo un dAi??a y toda una noche se presentaran grupos de rock y que la jornada musical terminara con una carrera de autos. Hank GonzA?lez hacAi??a su juego, consideAi??rando que no tenAi??a nada que perder, pues, si las cosas marchaban bien, sus aspiraciones polAi??ticas se verAi??an fortalecidas y, en caso contrario, sabrAi??a como deslindarse de cualquier tipo de responsabilidad. El evento se llevA? a cabo con Ai??xito y tranAi??quilidad. Sin embargo, al otro dAi??a del evento, y con una actitud terriAi??blemente amarillista, la prensa se dio vuelo inventando desastres. Se reportaron, por ejemplo, cuatro muertos en el A?rea del concierto, cuando en realidad los fallecimientos acaecieAi??ron, uno a 20 kilA?metros, porque un desafortunado participante fue atropellado por un coche y el resto no habAi??an tenido nada que ver. Se publicA? tambiAi??n que hubo una bacanal de sexo y drogas, y que se atendieAi??ron 224 casos de sobredosis, cuando el hospital civil LA?Ai??pez Mateos de Valle de Bravo declarA? haber auxiliado sA?lo a 27 muchachos intoxicados con estupefacientes, a los que dio de alta a las pocas horas. Ai??El hecho era que el goAi??bierno, junto con el sector mA?s conservador de la socieAi??dad, se hallaban totalmente en contra de los llamados en la Ai??poca ai??? jipitecasai??? ai??i??verAi??siA?n nacional de los hippies estadunidensesai??i??, a los que tildaban de desaseaAi??dos y criticaban por su modo de vestir y su mA?siAi??ca. Surgieron asAi?? los ai???hoyos funkysai???, que eran siAi??tios marginales donde estos grupos podAi??an reunirse. Los mA?s emblemA?ticos en el DF fueron el salA?n Chicago en el barrio de Peralvillo y El HerradeAi??ro, por el rumbo de la colonia AgrAi??cola Oriental. Ai??visita de los Rolling Stones a la Ciudad de MAi??xico, permitiendo en cambio la actuaciA?n en el Auditorio Nacional de la entonces triunfante banda ChicaAi??go. Los sucesos en los tres conciertos, que Leonides AfAi??ndulis nos ofrece en lo que es un testimonio de un gran momento de su adolescencia y que ahora comparte generosamente con nosotros, sirvieron de termA?metro para medir el grado de alteraciA?n e insatisfacciA?n entre los jA?venes, por lo menos en la capital de la repA?blica. Con argumentos tramposos, como el de que la juventud nacional no estaba lista para ese tipo de espectA?culos, el gobierno los prohibiA? totalmente.
Boleto Chicago B-8

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