Por la borda

Revista BiCentenario # 18

Silvia L. CuesyAi?? /Ai?? El Colegio de MAi??xico

Al poner un pie en la cubierta del Orinoco desplomA? toda su gordura en la silla mA?s prA?xima y exhalA? un hondo suspiro de alivio que se perdiA? en la frAi??a noche del puerto de Cherburgo. Por fin el regreso. No sabAi??a cA?mo agradecerles a Elena y a Octavio; de no ser por ellos aA?n estarAi??a varado en ParAi??s. Elena era una joven pendeja y engreAi??da, pensaba, pero el mA?sico hubo de reconocer que, pese a las Ai??nfulas pequeAi??oburguesas de la chica, Ai??sta hubiera aceptado cambiar los dos boletos de clase turista que les habAi??a pagado a ella y a su esposo la Liga de Escritores por tres de tercera; debido a ese gesto, Ai??l, que a duras penas se habAi??a comprado el pasaje de ida, podrAi??a volver a MAi??xico.
El camarote era un infierno de ruido y calor, pegado al cuarto de mA?quinas. Con gran dificultad se acomodA? en la litera de abajo. AquAi?? estA? tu relojito, mi amorcillo, A?quAi?? dijiste, ya se olvidA? de mAi???, pues no; y aquAi?? el abriguito de nuestra geniecillo, tampoco me olvidAi?? de la mocosita, como podrA?s ver. Pujando y hablando, se agachA? para guardar la maleta que resguardaba los regalos comprados a su mujer y a su hija. Los envoltijos eran las A?nicas pertenencias que conservaba gracias a un celoso cuidado desde las primeras semanas del viaje.
Un centenar de estalactitas le aguijoneaba el corazA?n: haber dejado EspaAi??a. Una alegrAi??a indescifrable se le colaba, a veces, aleteA?ndole en el pecho: volver a ver a A?ngela y a Genio. Seis meses atrA?s, al ir a Europa, los sentimientos surgieron al revAi??s: el esperado gozo por llegar a EspaAi??a y la suma de culpas por dejar a sus dos amores. A?Por quAi??, diablos, en mi desdichada vida siempre ha de haber conflicto?, dijo al momento de despechugarse mA?s la camisa, secarse el copioso sudor y con mano temblorosa encender un cigarro. Desde esa primera noche, un apremio asfixiante lo obligA? a iniciar una carta que irAi??a creciendo dAi??a a dAi??a.

Revueltas

Silvestre Revueltas en un ensayo musical (1935)

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

  • Eduardo Contreras Soto, Baile, duelo y son, MAi??xico,Ai??Conaculta, 2000.
  • Luis Jaime CortAi??s, Favor de no disparar sobre el pianista,Ai??MAi??xico, Conaculta, 2000.
  • Silvia L. Cuesy, Silvestre Revueltas, MAi??xico, Planeta,Ai??2004.
  • DiA?logo de resplandores: Carlos ChA?vez y Silvestre Revueltas,Ai??ediciA?n de Yael BeltrA?n y Ricardo Miranda, MAi??xico,Ai??Conaculta, 2002.
  • Elena Garro, Memorias de EspaAi??a, 1937, MAi??xico, SigloAi??XXI, 1992.