Los elegidos del exilio cardenista

Martín Manzanarez
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 31

La solidaria política mexicana de recibir a miles de desterrados extranjeros tuvo en su gran impulsor, el gobierno de Lázaro Cárdenas, acciones y actitudes selectivas vinculadas a cercanías políticas con los exiliados, motivaciones raciales y otras claramente discrecionales.

Los niños y el Presidente, 1937. AGN, Archivo fotográfico Enrique Díaz Delgado y García, caja 61-12, archiveros 15, gaveta 6.

Los niños y el Presidente, 1937. AGN, Archivo fotográfico Enrique Díaz Delgado y García, caja 61-12, archiveros 15, gaveta 6.

A lo largo del siglo XX, nuestro país dio refugio a los perseguidos políticos de distintas latitudes del mundo. La presencia más numerosa de exiliados, en el transcurso de la primera mitad de la centuria, fue la de cerca de 20 000 refugiados españoles que debido a la guerra civil (1936-1940) se instalaron en el país. Durante los gobiernos de Lázaro Cárdenas y su sucesor Manuel Ávila Camacho se brindó asilo a otros actores políticos desterrados, entre ellos León Trotsky, organizador clave de la revolución rusa, y desde la muerte de Lenin, líder de la oposicón de izquierda y rival político e ideológico de José Stalin. Asimismo, aquellos que huían por el ascenso del fascismo en Europa, entre ellos alemanes y austriacos. El asilo ofrecido a estos actores sociales configuró una imagen de México frente a la comunidad internacional de apertura, fronteras abiertas y calidez. Sin embargo, esa imagen es cuestionable en tanto la política de asilo mexicana presentó una especial predisposición por ciertos migrantes. El propósito de las siguientes páginas es demostrar cuáles fueron los elementos que dotaron de un carácter selectivo y discrecional al derecho de asilo en nuestro país.

El Cardenismo

Llegada a México de los niños españolesEl gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) ha sido calificado de populista por sus políticas sociales y económicas, entre las que destacan la repartición agraria de 20 000 000 de hectáreas que afectaron la propiedad de los grandes terratenientes -la cifra más alta de los regímenes posrevolucionarios-; el impulso a la educación básica enmarcado en el proyecto de la educación socialista; la promoción de programas de salud destinados a las poblaciones más desprotegidas del país; la nacionalización de la industria petrolera y ferroviaria; la inversión en infraestructura urbana y rural; y la reforma, o en su defecto, conformación de sindicatos y confederaciones de trabajadores obreros y campesinos.

Además, el gobierno de Cárdenas es reconocido por la acción diplomática, en el contexto previo y durante a la segunda guerra mundial. Los diplomáticos mexicanos denunciaron acontecimientos como la invasión de Etiopia por parte de las tropas de Mussolini en 1934, la intrusión de Japón en el territorio chino, el triunfo de Francisco Franco en España y la ocupación nazi en Europa central. En este contexto se ha destacado la intensa actividad de Gilberto Bosques, embajador en Francia, quien brindó asilo a los perseguidos por el nazismo y el fascismo. Estos son algunos ejemplos notables de la participación política de las autoridades mexicanas en el plano internacional durante el gobierno cardenista.

En medio de ese contexto de violencia y persecución en Europa central, se dio la expulsión de amplios sectores de la población. De España, miles de hombres, mujeres y niños arribaron a nuestro país con ayuda de las autoridades mexicanas, encabezadas por el poder ejecutivo.

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