Sombras y A?nada mA?s?

Lillian BriseAi??o Senosiain
TecnolA?gico de Monterrey, Campus Santa Fe.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31

Alumbrada por velas y faroles, y tan sA?lo en algunas calles, la vida nocturna era limitada en MAi??xico antes de que el milagro de la luz elAi??ctrica se hiciera presente en el A?ltimo cuarto del siglo XIX. La vida se desarrollaba entre el amanecer y los A?ltimos rayos de luz de la tarde, pero la actividad en las noches era muy reducida. Trabajar, ir al teatro, bailes, reuniones sociales o caminar, implicaban ciertos riesgos que sA?lo algunos estaban dispuestos a correr.

Vendedora de buAi??uelos (640x533)

Manuel Serrano, Vendedora de buAi??uelos, A?leo sobre tela, ca. 1860. Museo Nacional de Historia.

La noche ha sido, de manera tradicional, unAi??espacio para el descanso y el recogimiento deAi??la poblaciA?n, aunque tambiAi??n un A?mbito deAi??relajamiento y diversiA?n tras dAi??as o semanasAi??de trabajo. Sin embargo, esto A?ltimo pareceAi??no haber sido siempre asAi??, y quizA? el uso de la noche para actividades que van mA?s allA? de laAi??preparaciA?n para dormir sea una construcciA?n de la vida moderna, resultado de la posibilidadAi??de alumbrar la oscuridad de las ciudades con la llegada de la luz elAi??ctrica en el crepA?sculoAi??del siglo XIX o principios del XX.

Es difAi??cil imaginar que la vida nocturna,Ai??como la conocemos, sea tan reciente. Pero loAi??es mA?s concebir cA?mo eran esas horas que seAi??encontraban entre el ocaso y el alba para laAi??inmensa mayorAi??a de las personas. Afortunadamente,Ai??algunos publicistas, cronistas y novelistas, recogieron en sus escritos pinceladasAi??de las noches decimonA?nicas, dejA?ndonos conAi??ello testimonios que nos permiten reconstruirAi??aquellas horas negras de los dAi??as.

A?Es posible inventar la noche? Al parecerAi??sAi??, si consideramos que antes de la llegada deAi??la luz elAi??ctrica, la vida nocturna era mA?s bienAi??escasa. Por supuesto que desde el descubrimientoAi??del fuego ha existido la posibilidad deAi??iluminar la oscuridad, ya sea con antorchas,Ai??velas, ocotes, lA?mparas de aceite, petrA?leo oAi??queroseno, e incluso de gas, pero las primerasAi??apenas dejaban ver las cosas mA?s prA?ximas yAi??las A?ltimas datan del siglo XIX, lo que en unaAi??lAi??nea del tiempo las ubica tan cercanas a nosotrosAi??como algo que sucediA? ayer, en tAi??rminosAi??histA?ricos.

Entonces, si no habAi??a luz nocturna, A?quAi?? seAi??podAi??a hacer durante la noche? A?La gente podAi??a trabajar, convivir, divertirse? De nuevo laAi??respuesta serAi??a sAi??, pero a veces. SAi??, dependiendo de si habAi??a o no luna llena; de hecho, losAi??calendarios acostumbraban a incluir las fases lunares para que se supiera cuA?ndo alumbrarAi??aAi??el astro en todo su esplendor y entonces planear alguna actividad, pues al menos elAi??camino estarAi??a iluminado. Esto, desde luego, suponiendo que hubiera buen clima y queAi??las nubes no cubriesen el cielo impidiendo elAi??paso de su luz.

Ya se me acabA? el ocote,
A?quAi?? desgraciada fortuna!
A?Para quAi?? queremos luz,
habiendo una hermosa luna?
CANCIAi??N DEL PASTELERO

Si no era con la luna, sAi?? podAi??a haber algoAi??de actividad por las calles que contaban conAi??las lA?mparas que prendAi??an los serenos cuandoAi??estos hacAi??an bien su trabajo en las ciudades.Ai??SAi??, tambiAi??n, si se salAi??a antes del toque de quedaAi??que daban las campanas. SAi??, por supuesto,Ai??para los pocos parroquianos que asistAi??an alAi??teatro y que podAi??an terminar mA?s allA? de esaAi??hora, pero que al parecer salAi??an de prisa deAi??las funciones, en busca del refugio del hogar,Ai??segA?n relata Francisco Zarco cuando referAi??aAi??Son ya las diez y se oye el toque de queda, y elAi??somnoliento alerta de los centinelas. Todo seAi??cierra y nada interrumpe el silencio de la nocheAi??hasta que se acaban las funciones de teatro.Ai??La multitud sale en masa y se dispersa en todasAi??direcciones.

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