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Ana Rosa Suárez Argüello Instituto Mora  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. A mediados del siglo XIX, el noroeste del país estaba en la mira del expansionismo imperial estadunidense. Napoleón III se propuso frenarlo. Francia recibió el proyecto de un exsenador californiano para hacer un desarrollo económico basado en la explotación mineral. Las desconfianzas razonables primaban sobre un interés poco genuino para México.  La historia del segundo imperio mexicano está llena de proyectos ambiciosos, grandes ilusiones y realidades imposibles. Entre esas iniciativas destaca el plan del exsenador estadunidense William M. Gwin, quien entre 1864 y 1865 imaginó transformar el noroeste de México –principalmente Sonora y Chihuahua– en un gran centro de colonización y minería. Aunque el proyecto nunca se realizó, revela mucho sobre las tensiones internacionales de la época, la fragilidad del gobierno de Maximiliano y la forma en que los intereses extranjeros veían a México como un territorio a disputar.  Para entender este plan debemos retroceder unos años.

Sebastián Tapia Vázquez Instituto Mora  En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. El juicio y muerte de este líder de los abolicionistas de la esclavitud en Estados Unidos no pasó desapercibido en la prensa conservadora de la Ciudad de México de 1859. Lo utilizó como un símil entre la supuesta fragilidad moral y política del país vecino con el ideario liberal, y sinónimo del inevitable fracaso de ese proyecto político. Encabezados como “Exequias por el alma de John Brown” y títulos similares poblaron los impresos conservadores de la Ciudad de México entre 1859 y 1860, donde relataban los últimos momentos de vida de un reo condenado a la horca en Estados Unidos. ¿Por qué, cuando México se encontraba en medio de una cruenta guerra intestina, los responsables de los impresos dedicaron algunas de sus primeras planas para hablar de sucesos que tuvieron lugar fuera de sus fronteras? ¿Quién fue John Brown? Un acto de reflexión en

Rodolfo Ramírez Rodríguez Facultad de Economía, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Las narraciones sobre el maguey escritas por figuras públicas destacadas como Manuel Payno Cruzado y los hermanos Pedro e Ignacio Blásquez con el fin de posicionar a la producción pulquera como una industria nacional a la llegada del príncipe de la casa de Austria, muestra que ya a mediados del siglo XIX se veía el potencial económico que tenía para la época.  Se ha creído que la industria del pulque fue impulsada en los años finales del porfiriato cuando se consolidó una estructura productiva y empresarial que con el tiempo se conoció como la “aristocracia pulquera”, nombre que, a su vez, recordaba a las familias con títulos de nobleza que poseyeron haciendas magueyeras en el siglo XVIII . Sin embargo, el deseo por mejorar el proceso de producción de esta bebida en México data de mediados de siglo XIX.  Antes de que el maguey alcanzara el importante honor de ser

Lorena Careaga Viliesid Academia Mexicana de la Historia Miembro corresponsal por Quintana Roo En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Del pueblo costero quintanarroense solo quedan ruinas y un único habitante, Valentín. Pero detrás, en el tiempo, se remonta a una historia de progreso, de la mano del auge de la producción del chicle y su exportación. Esa mañana Don Valentín abrió los ojos más tarde que de costumbre. Eran casi las siete cuando se levantó de la hamaca aún con sueño. Había llovido toda la noche y eso siempre le producía cierta inquietud, como una voz susurrando en su interior que no le permitía dormir profundamente, sino que lo mantenía en una especie de vigilia, de la cual despertaba de inmediato si el golpeteo de la lluvia, persistente y monótono, variaba de algún modo.             Con su tazón de café negro en la mano, observó el

Anna Ribera Carbó Instituto Nacional de Antropología e Historia Eulalia Ribera Carbó Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. ¿Qué observaciones puede hacer un extranjero sobre el México que se encuentra al llegar aquí? Montserrat Pecanins da cuenta sobre costumbres e idiosincrasia, con un humor mordaz y recuerdos cargados de sentimiento. Desde que los primeros europeos avistaron costas mexicanas en el siglo xvi, numerosos viajeros han dejado testimonio de lo que encontraron. Lo hicieron a finales del xxviii, extranjeros de diversas nacionalidades, no sólo españoles, empujados por un afán de conocimiento propio del pensamiento ilustrado. Después de lograda la independencia política del país, a ese interés científico se sumó el económico y político de quienes venían procedentes de las potencias europeas o del vecino Estados Unidos, interesados en los recursos naturales y la posibilidad de apoderarse de los circuitos comerciales restringidos hasta hacía poco tiempo

Flor de María Salazar Mendoza Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Autónoma de San Luis Potosí En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. La tardía respuesta de las autoridades de salubridad de San Luis Potosí ante la llegada de la influenza motivó un rápido movimiento de la sociedad civil organizada en la Cámara Nacional de Comercio y las Damas de la Caridad. Su aporte fue trascendental para dar a conocer las medidas a aplicar y el reparto de medicinas y plantas medicinales. En el otoño de 1918 los habitantes de San Luis Potosí vivieron días de angustia, miedo e incertidumbre por causa del virus de la influenza, cuya etiología se desconocía entonces por lo que el tratamiento resultaba más complicado. Existen reportes que registran la presencia de la enfermedad en Europa y Asia desde el siglo VIII y se sabe que, a partir de entonces, existió

Sergio A. Cañedo Gamboa El Colegio de San Luis Alejandro Morón Ríos El Colegio de la Frontera Sur En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Las boticas, antecesores de nuestras farmacias, estaban sujetas a algunos controles en el siglo xix. En la capital potosina nunca pasaron de más de cuatro, entre 1829 y 1830. Se les observaba la calidad del servicio que ofrecían y la aplicación de las reglas del ayuntamiento. Las visitas de boticas eran una práctica acostumbrada desde el siglo XVII en Nueva España. Estaba regulada por su propio reglamento y el Real Tribunal del Protomedicato (establecido en 1628) era el encargado de su observancia. En dicho reglamento se establecía la manera como se debían llevar a cabo las labores de supervisión. Entre los aspectos a inspeccionar estaban el cumplimiento de las normas profesionales para el ejercicio de la práctica médica, la vigencia de la

Faustino A. Aquino S. Museo Nacional de las Intervenciones – INAH En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El cine fue una fuente inestimable del mundo rural mexicano y de uno de sus protagonistas maltratado: el charro. Y si su figura genera aún debates, mucho más lo es una de sus facetas menos conocida como su relación con la música. Popular el charro, popular su música, hasta las películas que lo describen reciben cuestionamientos de quienes rechazan que ese México haya existido.   Al abordar el tema del cine de charros lo común es encontrar una opinión generalizada entre críticos de cine y otros intelectuales: que el charro cantor, así como el ambiente folklórico mexicano que proyectó el cine nacional de la llamada Época de Oro, fueron un puro invento de guionistas y directores: “el cine de melodrama ranchero –afirma Francisco Peredo Castro– refiere un México inexistente,

Héctor Noriega Mendoza Depto. de Física, Universidad de Texas en El Paso (UTEP) En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Sobre las leyendas de los personajes más deslumbrantes del México independiente, reviste una pregunta incómoda. ¿Eran tal cual los artistas como los retrataron en sus pinturas? Los adelantos tecnológicos del mundo digital permiten estudiar la precisión de aquellas obras artísticas, que como en todo arte, prima la mirada aguda y personal del autor. En 2010, año del bicentenario de la Independencia de México, dentro de una caja de madera de siete kg. extraída del Ángel de la Independencia, fue encontrado el cráneo de José María Morelos y Pavón, el continuador, artífice y estratega por cinco años del gran movimiento independentista iniciado por su maestro Miguel Hidalgo en septiembre de 1810. Morelos fue el líder indiscutible de la insurgencia entre 1811 y 1815, años durante los cuales, sin

Laura Suárez de la Torre Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 69. Los nuevos tiempos políticos para México, consumada la emancipación, tuvieron en los impresores un negocio floreciente que se instalaría para siempre. Lo fue para difundir ideas en periódicos y revistas o novedades en libros, pero también para cuestiones cotidianas, desde los calendarios a la compilación de leyes. La independencia de México trajo nuevos aires a la otrora Nueva España. Con nuevas autoridades, formas de gobierno, libertades que antes no se disfrutaban y, entre ellas, la posibilidad de establecer negocios que, si bien existían desde la etapa virreinal, se esperaban mejores perspectivas. Me refiero a los talleres de imprenta que se multiplicarían tras el periodo colonial. La imprenta en México era antigua. En la ciudad de México se instituyó en 1539, llegaría a Puebla en el siglo xvii, a Guadalajara en el xviii y

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